Remember, remember the fifth of November

V¡Voilà!. 


A primera vista un humilde veterano de vodevil en el papel de víctima y villano por vicisitudes del destino, este “visage” ya no más velo de vanidad es un vestigio de la vox populi ahora vacua, desvanecida. Sin embargo, esta valerosa visión de una extinta vejación se siente revivida y ha hecho voto de vencer el vil veneno de estas víboras en avanzada que vela por los violentos viciosos y por la violación de la voluntad.

          El único veredicto es venganza, vendetta, como voto, y no en vano, pues la valía y veracidad de ésta un día vindicará al vigilante y al virtuoso. La verdad, esta vichyssoise de verborrea se está volviendo muy verbosa. Así que solo añadiré que es un verdadero placer conocerte y que puedes llamarme V.

     Y nunca olvidaré ese gran día que vi V for Vendetta por primera vez y noté que V tiene mi obra favorita… El matrimonio Arnolfini de Jan van Eyck. No creo en las coincidencias. 

Un blog más que tú vas a leer

El hombre, desde que es hombre, ha sentido una necesidad peculiar por contar sus vivencias y perpetuar sus memorias. Tanto así que en tiempos prehistóricos donde aún no existió la escritura, desarrolló un lenguaje pictórico para narrar sus actividades. A medida que evolucionó en el tiempo, y creó la escritura,  fue documentado, narrando e inventando un sinfín de anales que hoy día muchos son conservados y otros desdichadamente no. Como resultado de esto es que hoy podemos leer grandes obras como La Iliada o La Odisea, personajes destacados como: Séneca, Boccaccio, Dante, Tolkien, Cortázar, entre muchos más, crearon obras extraordinarias, y claro, conocemos la Historia y dejamos un legado para las futuras generaciones.

En nuestro tiempo, donde contamos con la apoteósica tecnología, todos dicen ser minimalistas, hedonistas, hablar soez está de moda y los ignorantes están llenos de iniciativa y sabiduría, llegamos a la Era del Blog. Me uno a esta era, en un intento por rescatar la cordura de las palabras y aportar un poco de mi sapiencia al mundo. Hace mucho descubrí que sentarme detrás de un ordenador o aparato tecnológico a hacer críticas destructivas y señalar las pajas del otro, no va contribuir mucho a la renovación o reforma social. La crítica y un sarcasmo a nivel moderado forman parte de mi lenguaje, sin embargo no me quedo estancado en ellos, busco un poco más.

Actualmente este país en el que vivo, bendecido para muchos,  olvidado para otros, esta atascado en las disputas políticas y religiosas, la sátira política y social, el recién nacido humor negro, la intolerancia y el complejo de inferioridad/superioridad de algunos. La opinión popular y mi juicio personal coinciden en que vamos en retroceso, una caída en picada que nos lleva directo al tan codiciado y añorado siglo XX. La nostalgia frecuentemente lleva a pensar en el pasado como algo idílico y mejor, así pues, comienzan unos pocos a caminar hacia atrás y negando la comprensión de un futuro que podría ser mejor; y como imitar al prójimo está de moda, se suman más a la caminata decadente.

Usaré la palabra iconoclasta para describirme, por lo que no tendré un fin, objetivos o límites fronterizos con este blog. Tampoco sé si una persona (con suerte cinco) leerán lo que escribo. Solo te diré a ti que me lees quien quiera que seas

“…que entiendas cuando te digo que aunque no te conozca, y aunque puede que nunca llegue a verte, a reírme contigo, a llorar contigo o a besarte, te amo, con todo mi corazón…te amo.”