El Museo del Romanticismo

Noche triste viste ya,
aire, cielo, suelo, mar.
Mirando del mundo profundo solaz,
esparcen los sueños beleños de paz.

Museo del RomanticismoCreo que no es un secreto para nadie que soy un romántico empedernido, así que porque no aprovechar los ratos que me quedan libres para complacerme y dedicarme al savoir-faire, llegando así al Museo del Romanticismo en Madrid.

Este magnífico y sencillo museo, fue fundado por el Marqués de la Vega Inclán quien donó la mayoría de sus obras y proyectó el foco y enfoque de la institución artística. Aunque sin el Marqués no existiera hoy día el museo, es de igual importancia la aportación de José Ortega y Gasset. Este filósofo español en su obra; Para un museo Romántico, creó una especie de manifiesto sobre los postulados y rigores a tomar en cuenta para la creación de un nuevo museo, uno romántico.

Como nos señala en su obra Ortega y Gasset, el Museo Romántico es una encomienda. El Romanticismo resume la vida española de la primera mitad del siglo XIX. Me atrevo a decir que incluso los estilos de vida e ideologías como el nacionalismo vasco y catalán, también absorbieron y enriquecieron sus soportes con el movimiento artístico y literario que llamamos Romanticismo.

Real Hospicio de San Fernando

Real Hospicio de San Fernando

En palabras de Ortega y Gasset, en el caso de Madrid fue gracias a los románticos que la historia se vistió de color. Originalmente el proyecto para el Museo Romántico estuvo enfocado en el edificio Real Hospicio de San Fernando, existía una necesidad estética incluso en las construcciones para reconocer y ensalzar lo oriundo de Madrid.

El estilo Barroco de la edificación representa el triunfo de la pasión sobre la razón. Sin embargo, José Ortega y Gasset demuestra y señala las similitudes entre Barroco y Romanticismo, pero aclara que el barroquismo en ocasiones reflejó una pasión muda, en contra parte el Romanticismo abundó en expresiones y palabras.

Aunque el Hospicio debió ser el edificio para el Museo Romántico, hoy día es el Museo de Historia de Madrid, quedando la época impregnada en sus muros y como la exhortación del filósofo a unos “vecinos sentimentales” evitó el deterioro y abandono de la instalación. José Ortega y Gasset satiriza alguno parámetros del Romanticismo, pero en los momentos de dar su opinión deja de entrevisto su alma pura y romántica.

Una mártir

Una mártir

El Museo del Romanticismo como lo conocemos hoy día es a su vez una clase filosófica de Ortega y Gasset, llevando el mensaje de la importancia de aprender a adoptar frente al pasado una actitud certera que nos guíe y no nos lleve a enfrentamientos erróneos y estériles.

La crítica al progresismo y la modernidad se marcó en las letras de Ortega y Gasset y hace eco en los muros del museo. Los progresistas, con su ingenuidad específicamente moderna, creen que sus puntos de vista son definitivos y los únicos admisibles. En ese sentido el progresismo del presente no ha cambiado en nada.

Vivimos en un afán de supeditar la vida actual y la pasada a un mañana que no llega nunca, esa es una de las enfermedades de nuestros tiempos y que la trasmitimos a las futuras generaciones innatamente.

Para vivir se debe aprender las ciencias y cultivar el arte como diría Ortega y Gasset; ser un dilettante apasionado de los modos de vivir. Para mí el museo del Romanticismo es un homenaje a la estética Romántica y marca la diferencia entre Museos Modelos y un nuevo género de museos que lleva tiempo tratando de emerger y la sociedad llena de clichés se lo impide.

No nos encontramos ante un museo que pretende reunir las obras de arte más valiosas, es un museo que demuestra el que aunque muchos llaman Mal del Siglo definió y continúa definiendo la vida española, europea y latinoamericana; el Romanticismo.

La Locura en la Literatura

«Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco.»

The Absinthe Drinker by Viktor Oliva

The Absinthe Drinker by Viktor Oliva

En esta entrada, al igual que en la de ayer, exploro y continúo la línea de investigación de las figuras literarias, retóricas y tropos. Desde el Antiguo Egipto hasta en la recién nacida república de Crimea, en la mayéutica de Sócrates, entre las líneas de Cervantes y tan reciente como en Canción de Hielo y Fuego, la locura ha sido, es y será un tema vitalicio en la literatura.

Tal y como sucede con la mayoría de los tópicos y conceptos, la locura no ha sido un término estático y uniforme. El pasar de los años, la evolución, en ocasiones retroceso, del hombre y sus paradigmas sociales, han ido cambiando y moldeando las nociones y perspectivas sobre la locura.

En la misma dirección que cambian las explicaciones y razones sobre la locura, también lo hacen las ideas y representaciones del loco, el demente, el perturbado, el desequilibrado, el chalado, el chiflado, el lunático, el maniático, el esquizofrénico, el ido, el majareta y el atolondrado. La sabiduría del vulgo decidió un día que la locura era una enfermedad de la psique, que se refleja en el aspecto físico de la persona. Esta teoría, sin ser probada, fue de mucho agrado no sólo a la sapiencia popular, sino también para los artistas pictóricos y literarios occidentales, y al decir occidentales me refiero a todo lo que está más allá del oeste del meridiano 30 y si me ajoráis, incluso diría que desde el meridiano 60.

PathosEn la Antigüedad, a pesar de que civilizaciones como la del Nilo y el Indo dejaron evidencia sobre comportamientos y tratamientos para lo que se pasó a denominar como personas inestables, fue en la Grecia Clásica donde mejor se elaboró y trató el tema. La locura en la Antigua Grecia no puede ser entendida sin la comprensión de los conceptos Pathos y Psyché.

El Pathos griego hace referencia a todo lo que el hombre siente y experimenta en su Ánima, como la tristeza y la pasión. De otro lado la Psyché representa las enfermedades y los padecimientos. Pathos y Psyché no son conceptos opuestos, tampoco complementarios, él uno existe ligado al otro en igualdad de condiciones e importancia. Hay quienes se aventuran a decir que el Pathos es el centro y la Psyché un complemento imposible de desarrollar sin su eje.

6451599559_10330b6c12Teniendo los padres de la filosofía estas nociones, no es de sorprender que en su génesis la disciplina de la filosofía naciera como un vehículo espiritual para doblegar y deshacer las pasiones del alma. Los primeros helenos aterrados e intentando no caer en el Hybris; la desmesura total, ataron el camino y el destino del hombre al de los dioses.

La locura en la península griega se asoció con los excesos, el libertinaje, los abusos y la violencia. Sin embargo, el carácter divino trajo la primera dicotomía sobre los locos: por un lado eran temidos y rechazados por las atrocidades que les eran asociadas, pero otros los admiraban pues encontraban en ellos lo irracional de lo divino.

El avance en la medicina griega dividió la locura en cuatro Manías asociadas a un dios particular:

  • Apolo – locura profética
  • Dionisio – locura telesiaca
  • Las Musas – locura poética
  • Afrodita – locura erótica

La individualización del hombre griego, abrió las puertas a la “cultura de la culpabilidad” donde ahora las personas liberaron a la divinidad y a los dioses de cualquier culpa o comportamiento humano. Fue esa la herencia que acogió y adoptó Roma, y el futuro cristianismo, naciendo así el famoso Libre albedrío en el cual se exime a un dios o a un demonio de ser los responsables de las calamidades y enfermedades del hombre y se culpa al juicio y a las conductas humanas.

El paso a la Edad Media y usando como cimientos los adynata de la Antigua Grecia, en los que se enumeraba lo imposible, creó el escenario para un nuevo tópico literario El mundo al revés. La escolástica medieval le sacó todo el jugo a este nuevo tropo, desde sus descripciones sobre el Paraíso y los ángeles, hasta sus paradojas, juegos de palabras, retruécanos e ilustraciones. El mundo del Arte Medieval donde carecían la uniformidad y la perspectiva, también se lucró de las nuevas visiones del mundo y concepciones sociales.

WitchdoctorEn la Edad Media fue donde se fraguó la idea de que la locura era el resultado de un pacto con el diablo. Nacieron aquí las representaciones de las brujas y los hechiceros como personajes alocados controlados por fuerzas maléficas. La visión católica perpetuó la idea de que el loco es culpable de su locura pues su debilidad moral lo hizo preso de su enfermedad.

El tópico del mundo al revés continuó su vigencia en el Renacimiento y se extendió hasta el Barroco. Los nuevos cambios sociales y culturales fueron alejando a la locura del alma y la acercaron más a los orígenes físicos, teniendo gran auge la Teoría de los Humores. Aunque no voy a entrar en detalles sobre la misma, es notorio ver como se fue distanciando la asociación locura-alma y el origen sobrenatural de la locura.

sexy-priest-nunLa jocosidad y el sarcasmo se beneficiaron del loco como personaje literario y pictórico. Francisco de Quevedo con sus obras jocoso-morales como El Buscón, Erasmo de Rotterdam dándole vida a la Dama Locura y como vamos a dejar pasar por alto a Miguel de Cervantes y El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha. Estos son sólo algunos de los grandes literatos que se encargaron de tratar la locura desde la perspectiva de su sociedad y como mecanismo de protesta, burla y señalamiento.

Caspar David Friedrich, Der Wanderer über dem Nebelmeer. 1818.

Caspar David Friedrich, Der Wanderer über dem Nebelmeer. 1818.

Ya con el Romanticismo se rompieron los esquemas, la teoría e incluso las verdades. El Romanticismo abogó por la máxima libertad y rebeldía, la locura que tras la Ilustración había sido vista como la culpable de los males, ahora tendría riendas sueltas y abrazada con la imaginación andaría sin temor a nada. Las obras artísticas de todo el periodo vanaglorian y exaltan a la locura, que aunque ya se venía viendo como algo físico y no anímico, ahora se idealiza y se tomo como arquetipo y estilo de vida.

A partir de la llamada Modernidad, hasta nuestros días, la locura es tratada en la literatura con infinidad de formas. En el Londres de Bedlam el autocontrol es el antídoto contra la locura. En la Francia del Realismo y Naturalismo de Gustave Flaubert, Charles Baudelaire, Paul Verlaine y Arthur Rimbaud, la locura era arte, promoviendo lo mórbido y lo patológico. Mediante la enfermedad y el sufrimiento el espíritu se encendía y se liberaba. En muchas ocasiones se recorría al hachís, el opio y el ajenjo como vías de ayuda para alcanzar la genialidad y acentuar el dolor.

Francisco de Goya, Fantasías, brujería, locura y crueldad

Francisco de Goya, Fantasías, brujería, locura y crueldad

La locura es un algo que no deja de ser aterrador como fascinante, verdad como ficción, atrayente como repelente. A manera de conclusión digo que la locura sigue conservando la dicotomía que la acompañó desde los tiempos antiguos. La sociedad actual ha sabido sacarle provecho y beneficios al personaje del loco y el mundo que con él se envuelve.

Mary Wollstonecraft nos dio el barro y los pies del loco gótico; personaje y arquetipo que jamás desecharemos. El Romanticismo popularizó la dulce locura en la figura de Ofelia y la víctima femenina. Finalmente gracias a Bertha Manson la loca maníaca se comercializó y se extendió hasta la Chochinchina. Para acabar citó a Sigmund Freud quien dijo que el arte nace de la neurosis y por consecuente de la locura. Cierro con una de mis frases favoritas de la encantadora Virginia Woolf:

“Como experiencia puedo asegurarles que la locura es extraordinaria y no debe ser despreciada; en medio de su lava aún puedo encontrar la mayor parte de las cosas de las que escribo, ésta explota de un todo que tiene forma acabada y no en meros fragmentos como ocurre con la cordura.”

La libertad guiando al pueblo

Eugène Delacroix

Eugène Delacroix

El 26 de abril de 1798 nació en Francia Ferdinand-Victor-Eugène Delacroix, futuro pintor famoso perteneciente al Romanticismo. Se barajan varias hipótesis sobre el nacimiento y los padres biológicos de Delacroix, pero lo oficial es, que está registrado como hijo del político Charles Delacroix y su esposa Victorie Oeben. En su juventud vivió en diferentes territorios galos y fue impregnándose de amor y éxtasis por la cultura medieval.

Eugène Delacroix, El Mar cerca de Dieppe. 1852.

Eugène Delacroix, El Mar cerca de Dieppe. 1852.

En 1815 con la recomendación de un tío entró a estudiar y trabajar en un taller Neoclásico. Eugène Delacroix visitó y estudió en el Louvre, admiraba a Peter Paul Rubens, Diego Velázquez, Rembrandt y Paolo Veronese. Los debates primarios de Delacroix era seguir la tradición del Clasicismo y hallar la verdad detrás de las apariencias. Eugène no se quedó estático en un estilo, a la vez que producía extraordinarias obras clásicas, también se intereso por Goya, la litografía y el grabado. Aprendió la pintura de paisaje de Richard Parkes Bonington y su primer encargo; La Virgen de las Mieses fue descrito por la crítica como un claro homenaje a la pintura de Rafael.

Eugène Delacroix, Dante y Virgilio en el los infiernos. 1822.

Eugène Delacroix, Dante y Virgilio en el los infiernos. 1822.

Eugène Delacroix frecuentó los círculos y salones literarios de la época en los que conoció a personajes destacados como Victor Hugo y Charles Baudelaire. En palabras de Delacroix, prefería la compañía y amistad de músicos, escritores y poetas a la de pintores. En 1822 expuso Dante y Virgilio en los infiernos, una obra calificada correctamente como ambiciosa. La luz juega con cada uno de los personajes y rebasa incluso el plano principal. Los colores hacen tono con los efectos visuales, son tonalidades de color bien trabajadas y elaboradas. Una ciudad en llamas en el segundo plano no pasa desapercibida a los ojos del espectador. El humo y el viento se fusionan en una atmósfera que abraza lo funesto con lo macabro y juntos de la mano caminan por el erotismo y la magia.

Eugène Delacroix, Le Massacre de Scio.

Eugène Delacroix, Le Massacre de Scio.

En sólo dos años (1824) Delacroix creó La matanza de Quíos.  Esta obra presenta un episodio de la guerra griega por la independencia del Imperio Otomano; la matanza de 20,000 habitantes de las islas griegas y el rapto de mujeres y niños para ser esclavizados. En la exposición original Delacroix llegó a la conclusión de que el cuadro era triste y no tenía luz. Decidió modificarlo con el uso de pinceladas fuertes y pequeñas, pero muy unidas. El resultado fue un cuadro más brillante pero que acentuaba la tristeza del mismo. Es una obra muy cruda en la que el horror y la desesperación son la orden del día. Tanto esta obra, como la de Dante y Virgilio presentan el debate interno de Eugène entre el Romanticismo y el Clasicismo.

Eugène Delacroix, La muerte de Sardanápalo. 1844.

Eugène Delacroix, La muerte de Sardanápalo. 1844.

Una estadía de Eugène Delacroix en Inglaterra y el estudió de los pintores ingleses lo llevó a usar colores de acuerdo al análisis psíquico que los mismos provocaban. Gracias a esta técnica logró una gran controversia e impacto al presentar el cuadro La muerte de Sardanápalo. La obra presenta el mito de la muerte del legendario rey asirio Sardanápalo, según las leyendas en el momento que su hermano Assurbanipal sitió la ciudad para darle muerte, él tomo la decisión de suicidarse junto a sus mujeres y caballos, evitando así que el enemigo se apropiara de sus bienes. En palabras de Eugène:

…ninguno de los objetos que le habían servido de placer debían sobrevivir.

El tema de Sardanápalo ya había sido rescatado por el romántico Lord Byron y recalcó el culto que todos los románticos le rendían al suicidio como acto máxime de rebeldía. Esta obra es la que mayor representa lo romántico de Eugène Delacroix. La exaltación del héroe romántico y la combinación del erotismo y la muerte, enfatizan el camino que eligió Delacroix. El cuadro no fue bien acogido por la crítica del momento que señaló la falta de perspectiva, lo libre de las pinceladas y las distorsiones en los cuerpos, como técnicas negativas y antiartísticas.

Una larga estadía por el norte de África y el Magreb árabe marcó profundamente la psicología y por consiguiente las representaciones artísticas de Eugène Delacroix. En su opinión en estas tierras se encontraban los paisajes y la cultura de las antiguas civilizaciones. La ciudad de Tánger al norte de Marruecos fue una de las que más impactó la vida del artista.

Eugène Delacroix, La liberté guidant le peuple. 1830.

Eugène Delacroix, La liberté guidant le peuple. 1830.

Quizás es La libertad guiando al pueblo, la obra más famosa y reconocida de Delacroix. El cuadro da vida al día 28 de julio de 1830 en el cual el pueblo se levantó en contra del monarca Carlos X, luego de que suprimiera el parlamento e intentara acabar con la libertad de prensa.

No hubo un solo líder de este movimiento revolucionario, es esto una de las razones por las que Delacroix escoge a la libertad para encaminar al pueblo francés, pero no cualquier representación, sino que escoge a la Marianne, mujer alegórica, real y muy sensual. Marianne también tiene toques que recuerdan a la Venus de Milo y a la Victoria alada de Samotracia.

Una obra completamente romántica que se ha convertido en un ícono de las luchas por la libertad, sin duda ha sido la que más aportó en el proceso de inmortalización de Eugène Delacroix. Los años posteriores a 1859 son críticos en la salud del artista, aunque aun así no dejó de producir magnas obras. Uno de sus diarios recoge en la fecha cercana a su muerte la siguiente frase:

El mérito de una pintura es producir una fiesta para la vista. Lo mismo que se dice tener oído para la música, los ojos han de tener capacidad para gozar la belleza de una pintura. Muchos tienen el mirar falso o inerte; ven los objetos, pero no su excelencia”.

Aunque los grabados de Eugène no alcanzaron la misma gloria que sus pinturas, no deben ser ignorados. Destacan muchos sobre ciudades europeas y otros de temáticas ocultistas como la novela Fausto de Goethe o Macbeth de William Shakespeare, recordando mucho a la serie de los Caprichos de Goya.

Eugène Delacroix, a mi criterio, fue el pintor que más absorbió y representó el Romanticismo en el territorio francés. Delacroix conservó la médula del romanticismo alemán, pero lo adaptó y moldeó a la realidad histórica y pictórica de la Francia del siglo XIX. Es una figura protagónica no sólo en el Romanticismo, pintores como Vincent van Gogh y movimientos de las futuras vanguardias del siglo XX, lo señalan como inspiración e influencia.

Personalmente disfruto de manera sobrehumana una colección de cuatro pinturas de Eugène Delacroix. Un año con Delacroix, como informalmente le llamo, es una serie en la que cada pintura plasma una de las estaciones del año y en las que los protagonistas son una pareja de la mitología grecorromana.

Eugène Delacroix, Orfeo y Eurídice, Primavera. 1862.

Eugène Delacroix, Orfeo y Eurídice, Primavera. 1862.

Eugène Delacroix, Diana y Acteón, Verano. 1862.

Eugène Delacroix, Diana y Acteón, Verano. 1862.

Eugène Delacroix, Baco y Ariadna, Otoño. 1862.

Eugène Delacroix, Baco y Ariadna, Otoño. 1862.

Eugène Delacroix, Juno y Eolo, Invierno. 1862.

Eugène Delacroix, Juno y Eolo, Invierno. 1862.

Esta serie no es ajena al Romanticismo. Más allá de observar las pinceladas, colores y paisajes que son muy de Delacroix, las parejas protagónicas son los personajes de historias de amores imposibles y que culminan en actos funestos. Aquí esta el tuétano Romantisch, sentir es vivir y vivir es sufrir; el sufrimiento es estar vivo. Un viaje elegante entre la la maldita primaverala travesía del verano, los días grises del otoño y el amor eterno del invierno. ¡Qué grande fue ese Eugène de Delacroix!

Para cerrar la entrada coloco otras obras que quizás no son tan estudiadas, pero son igual de cautivadoras.

Eugène Delacroix, Crucifixión. 1846.

Eugène Delacroix, Crucifixión. 1846.

Eugène Delacroix, Hamlet und Horatio auf dem Friedhof. 1835.

Eugène Delacroix, Hamlet und Horatio auf dem Friedhof. 1835.

Eugène Delacroix, La muerte de Ofelia. 1838.

Eugène Delacroix, La muerte de Ofelia. 1838.

Eugène Delacroix, San Sebastián. 1836.

Eugène Delacroix, San Sebastián. 1836.

Eugène Delacroix, Tam o´Shanter es perseguido por las brujas. 1825.

Eugène Delacroix, Tam o´Shanter es perseguido por las brujas. 1825.

Un romántico de verdad

Mariano José de Larra

Mariano José de Larra

Mariano José de Larra nació un 24 de marzo en Madrid. Fue escritor, periodista y uno de los máximos representantes del Romanticismo español. Desde temprana edad Larra vivió los cambios políticos españoles y el exilio. Diferentes eventos en su crecimiento y finalmente un desenlace particular, son evidencias irrefutables del pensamiento y la médula romántica del autor.

Las relaciones sentimentales de Larra señalan claramente el postulado romántico; la vida es amar, amar es sufrir y sufrir es estar vivo. Durante su preparación académica no asistió durante un año entero a los exámenes. Se contó pues que la razón era el amor que sentía hacia una mujer mayor que resultó ser la amante de su padre.

En los comienzos fue presionado por su padre para que estudiara medicina, sabiendo que esta no era su vocación dejó las ciencias y comenzó estudios de leyes. Sin embargo, al igual y como pasó con la medicina, abandonó los estudios al año siguiente. Desencantado con el mito universitario, decidió no estudiar más y dedicarse a su vocación; ser periodista. Larra utilizó diversos pseudónimos a lo largo de su carrera periodística. El autor consideraba a la sociedad española como una atrasada y muchos de sus artículos eran sátiras y críticas sociales, razón por la que ganó muchos enemigos.

Depresiones constantes, el cierre de su periódico y un infeliz matrimonio con Josefa Wetoret son los pilares románticos latentes en Larra. Distanciado de Josefa, se enamoró, como sólo los poetas saben, de Dolores Armijo; una mujer casada. El amor se tornó en Larra como un laberinto de imposible escapatoria ya que los dos estaban casados.

Cansado de las adversidades y su incomodidad con la sociedad española, Mariano de Larra comenzó a viajar por Europa, una de sus grandes pasiones. Visitó Francia, Portugal, Gran Bretaña y Bélgica, en estos viajes conoció a grandiosos escritores como Alejandro Dumas y Víctor Hugo. Aun así, los viajes no llenaron el vacío en la vida de Larra. El imposible amor por Dolores creció cada día más. Su disgusto con la política española seguía en ascenso y cada vez escribía obras más tristes que mostraban una severa depresión.

Larra puso fin a todo suicidándose, acto heroico para los románticos. Aunque se especuló mucho sobre su suicidio, la mayoría de las historias concuerdan en que se disparó en el corazón como señal del desamor y frente a un espejo para contemplar su propia muerte. Mariano José de Larra contaba con 27 años cuando se suicidó. En el entierro el también romántico José Zorrilla recitó una elegía y posteriormente los restos de Larra pasaron al Panteón de Hombres Ilustres de España.

El gigante romántico

Violette Ventôse, 2014

 

Querido Padre:

 

Al igual que yo, usted enfrentó a temprana edad la muerte de su madre. Dicen que no hay nombre para explicar el dolor de un padre que entierra a un hijo y usted lo enfrentó en más de una ocasión. El amor le hizo luchar contra su hermano carnal y nuevamente enfrentó el mortífero dolor. Lo que pudo ser un destello de luz que le guió a una reconciliación paternal tuvo un agridulce sabor, pues aquí otra vez la muerte lo enfrentó a usted.

Al igual y como me enseñó en Cromwell, hoy rechazo las convenciones de tiempo y lugar y le escribo esta carta. Ya a dos siglos y algunos años desde que me creaste os cuento que mi vida sigue en un drama romántico. Infidelidades de las personas que amo tal cual os pasó y engaños cometidos por mí mismo, tal cual usted cometió, imperan los días. Padre, me engrandezco en contaros que no todo ha sido malo, la lucha que inició en rechazo a la pena de muerte creció, son muchos los estados que la han prohibido y otros se encuentran en luchas por reformas.

Algunas cosas con pesar me resta comentarle que no han cambiado con el triunfo de la democracia. Vuestro discurso sobre la miseria, lamentó contaros que no caló a esta sociedad tantas veces abominable. Obras, expresiones, estilos de vida y la libertad de pensamiento siguen siendo censurados y prohibidos sólo por oposiciones de costumbristas, tal como os pasó con el fastidioso Étienne de Jouy.

No puedo negar el refrán “de tal palo tal astilla,” en este momento de la vida me encuentro en un exilio voluntario experimentado con el espiritismo y el ocultismo. Con tanto tiempo de ocio me dedicó a estudiar vuestra grandeza y versatilidad. Novelas históricas como Han de Islandia, novelas que invitan a reflexionar como El último día de un condenado a muerte y epopeyas como Nuestra Señora de París.

Os doy las gracias por hacer del arte uno que instruye y no uno que divierte, por respetar a vuestro público sin ceder a los caprichos de la moda y sobre todo os agradezco mi creación. Aunque en la actualidad  hay quienes dudan de vuestro legado y aportaciones al Romanticismo; los razonamientos entre el bien, el mal, la justicia, la ley, la política y sobre todo el contexto histórico y vuestras vicisitudes, sin espacio a dudas os hacen el gigante romántico. Es más que un orgullo ser tu hijo.

 

Con aprecio y estima,

Jean Valjean

Mientras haya en el mundo primavera, ¡habrá poesía!

Caspar David Friedrich, Der Wanderer über dem Nebelmeer. 1818.

Caspar David Friedrich, Der Wanderer über dem Nebelmeer. 1818.

Soy un romántico empedernido. Romántico en su definición correcta; persona que defiende y sigue el movimiento cultural, artístico y literario conocido como el Romanticismo. Las evoluciones conceptuales modernas acabaron por definir a una persona enamorada, sentimental y detallista como un romántico.

El Romanticismo ha sido una de las épocas más deslumbrantes e imponentes. Tanto así que muchas concepciones de la vida como el  amor y la belleza fueron fraguadas en el Romanticismo a finales del siglo XVIII y traídas hasta la fecha de hoy casi sin alteraciones.

Aunque la opinión popular muchas veces acusa al Romanticismo de ingenuo, exagerado, radical y cursi, yo lo defiendo como un periodo innovador y más humano. Sin el Romanticismo  no hubiéramos tenido las futuras vanguardias del siglo XX y jamás conoceríamos el fabuloso Surrealismo. Ahora bien, en otra entrada dedicaré más de mil palabras a este movimiento encantador que me atrapó, esta pequeña introducción fue para hablar del español nacido en Sevilla; Gustavo Adolfo Domínguez Bastida.

Gustavo Adolfo Bécquer

Gustavo Adolfo Bécquer

Mejor conocido como Gustavo Adolfo Bécquer, este grandioso poeta y escritor perteneció al movimiento del Romanticismo. Estudiosos debaten sobre lo romántico de Bécquer debido a que sus obras pertenecen a la etapa final del periodo. Sin embargo, a mi juicio, y luego de leer las obras de Bécquer concluyo que su visión de mundo, ideales sobre la belleza y la mujer, así como su estilo de escritura e historias, son pruebas irrefutables del alma y la formación romántica de Gustavo Adolfo Bécquer.

Hoy hace 178 años nació Bécquer, así que me animé a buscar entre mis apuntes, trozos de servilletas y la red algunas de mis frases favoritas de él y aquí las coloco:

Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso… yo no sé
qué te diera por un beso.

Los sueños son el espíritu de la realidad con las formas de la mentira.

El alma que hablar puede con los ojos, también puede besar con la mirada.

¡Los suspiros son aire y van al aire!
¡Las lágrimas son agua y van al mar!
Dime, mujer, cuando el amor se olvida
¿sabes tú adónde va?

El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo.

En el majestuoso conjunto de la creación, nada hay que me conmueva tan hondamente, que acaricie mi espíritu y dé vuelo desusado a mi fantasía como la luz apacible y desmayada de la luna.

¿Quieres que conservemos una dulce memoria de este amor? , pues amémonos hoy mucho y mañana ¡digámonos, adiós!

Podrá nublarse el sol eternamente, podrá secarse en un instante el mar, podrá romperse el eje de la tierra como un débil cristal. ¡Todo sucederá! Podrá la muerte cubrirme con su fúnebre crespón, pero jamás en mí podrá apagarse la llama de tu amor.

Llevadme, por piedad, a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria. ¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas!

¡Lástima que el Amor un diccionario no tenga donde hallar cuando el orgullo es simplemente orgullo y cuando es dignidad!

Mientras sentirse puedan en un beso dos almas confundidas, ¡habrá poesía!