Abonazar y cumplir 30

20160819021824F4kcGSeré breve. Tras meses y meses en un ciclo de depresión severa, y aunque todavía siento que no he resulto todos los pendientes del todo, considero que ya cerré varios capítulos de mi vida los cuales dejé en puntos suspensivos.

El primero de diciembre cumplí treinta años y rompí a reír. Es curioso como nos rompemos en el llanto y en la risa. En esta ocasión valió la pena hacerme añicos y mirarme en la cámara del celular y decir desde lo más profundo de mi ser; ¡voy a vivir feliz!

Han sido treinta años de mezclar cielos, de cruzar sentidos, de confundir molinos con gigantes, de equivocarme hasta la médula, de recurrente mala suerte, de obsesionarme con canciones, de querer que acaben los veranos, de acumular intentos, de escribir mi nombre sobre la arena, de muchos pseudónimos, de mucha duda y angustia, pero también de mucha sabiduría, de conocer personas maravillosas, de sonreír hasta sentir dolor y de mantenerme firme en mis convicciones. 

Al final la niebla pasó. Estoy dando pasos más firmes, aprendí a soltar y a despegarme y estoy aquí sin comprender muchas cosas, sin mucho que pueda hacer, pero otra vez con el espíritu ardiente y dejando ordenados los capítulos de la nostalgia, sin dar vuelta atrás a las páginas y con la mirada, perdida, pero hacia adelante siempre. Aquí voy de nuevo a la carga, espero no tener que lidiar con más hiatos y vivir las sonrisas que me debe el maldito destino. 

Abrazos a todos.

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Queremos Igualdad, Empecemos por los Niños

Todavía con algo de tiempo libre y negándome a escribir resoluciones que estoy seguro no cumpliré y sólo condicionarán mi año a decepciones y resignaciones, decidí que ya que estoy en Madrid, y soy un devoto de los tres Santos Reyes, ir a la mágica Cabalgata de Reyes de Madrid. Cuando recién llegué a esta ciudad una colega madrileña me dijo:

“Tienes que ir a la Cabalgata de Reyes, es como el orgullo gay, pero para niños”.

Más allá de sacarme unas risas, sí que me cautivó y motivó a asistir al ya mencionado evento. En principio, admito que no soy muy paternal, ni tengo esa vocación de padre muy desarrollada o planificada. Sin embargo, al ver la cara de felicidad de tantos niños sumada a una alegría y sosiego acentuado, me hizo sentir satisfecho. Considero que más emotivo aún es ver a abuelos resistir las horas y vencer el cansancio sólo por ver una sonrisa dibujada en el rostro de sus nietos.

Pese a la mala coordinación, distribución y planificación, la magia no se perdió entre las carrozas y los barrotes de seguridad. Ahora bien, no me pareció para nada bien, las “secciones” o áreas VIP. En un principio intenté hacer caso omiso a mi juicio peyorativo, dado que de primeras observé a un pequeño y selecto grupo de niños y jóvenes con alguna deficiencia o discapacidad física entrar en la zona. Eso lo vi muy bien, incluso lo aplaudí.

Pasados los minutos, noté como la “zona” para los minusválidos era apenas un diez por ciento del VIP y que el grosor de familias y niños, en la buena zona frente al Palacio de Cibeles, eran mucho más que niños afortunados que ganaron el sorteo de MasterCard. Allí estaba la futura élite madrileña, los marqueses, duques y condesas del futuro castellano.

Me parece chocante que una sociedad que lleva a las cortes y presenta quejas porque los derechos sucesorios de su corona cosmética son anticonstitucionales, puesto que vulneran el principio de igualdad, se preste para esto. Vivimos en una sociedad occidental donde se puso de moda defender los derechos humanos, pero al tocar el tema de la igualdad nos da pavor e incluso nos aterramos. Predicamos la integración y unificación, pero a la mínima ocasión en que se puede sacar un beneficio, pisar un poco más arriba o simplemente subir un escalón en la pirámide social, nos olvidamos de ese valor que tanto alardeamos y llamamos igualdad.

No me parece bien que condicionemos a los niños desde ese momento en que comienzan a comprender y formar sus ideas, que la desigualdad es algo innato y natural. Para poder acabar con calamidades como racismos, xenofobias, discriminaciones y demás hay que educar a la sociedad y la educación igual que la caridad deben empezar por la casa.

Finalmente, y para no hacer la entrada tan larga, me chocó un poco que tiempos donde las bocas y los medios se engrandecen con la llamada Marca España y que no es secreto para nadie que el éxito de la misma se debe al turismo, no había en las gradas VIP ningún extranjero, incluso me atrevo a decir que ningún ciudadano europeo. Una ironía que no es dual, sino más bien triple y que queda condimentada con el hecho de que el rey “negro” es maquillado y pintado y no un hombre con un color de piel, que para sonar políticamente correcto diré oscuro.

Esta crítica la hago en modo de reflexión y análisis. Para mi la fiesta de Reyes es y será siempre algo mágico que mantendrá una llama encendida cada cinco de enero de mi vida. Les deseo buenas vísperas a todos y que tradiciones como esta, que unen a más de una cultura, se canalicen para unirnos como personas, no como españoles, latinos, europeos, etc. sino como humanos capaces de tender la mano a la persona de al lado y darle un abrazo aunque sea un completo desconocido.

Feliz año y víspera de Reyes a todos,

A

Dos mujeres en la Historia colonial de América

De seguro que ya han escuchado en repetidas ocasiones la frase que dice: “La historia la escriben los vencedores”. En efecto, considero que es una verdad absoluta a nuestros sistemas. Así por ejemplo a medida que crecemos se nos enseñan sucesos como las guerras mundiales, pero sobre todo las lecciones que recibimos son modelos abrazados a un maniqueísmo cegador, aprendemos que el gran villano europeo fue Alemania y el gran mesías y salvador los Estados Unidos. Es necesario que odies y repudies al comunismo, al socialismo y a la anarquía, pues son los grandes cánceres de la sociedad, mientras te obligan a ver con los ojos del alma al imperialismo y el capitalismo, aun cuando más de la mitad de la población sumergida en este último modelo vive bajo los índices de pobreza y el gobierno comete actos atroces como el pan nuestro de cada día.

A todo esto que menciono, le sumo otra verdad histórica; La historia la escriben los hombres. Cuando uso el sustantivo hombres no lo hago en referencia al género humano, sino al hombre como individuo clasificado en el género masculino. Los escritos, libros y documentos históricos de la época colonia, fueron redactados por hombres y para hombres.

Fue una atmósfera patriarcal la que viajó con los europeos en sus aventuras y expediciones al llamado Nuevo Mundo. Aclaro que en el caso de Castilla la corona llegó a tomar políticas que favorecían la emigración de mujeres españolas a América. En Gran Bretaña, desde los comienzos de la colonización americana viajaron familias enteras para establecerse en el norte de la bahía Chesapeake. Sin embargo, las exploraciones y procesos de expansión y conquista eran actividades de hombres, contadas y escritas por ellos y por consiguientes son sus historias la que impregnan nuestros libros y páginas virtuales.

Cuando buscamos otras fuentes extraoficiales conocemos otra perspectiva de la historia. Apreciamos un mundo incluso diferente al de los relatos de los grandes “héroes colonizadores”. Vemos otros protagonistas en los que incluso destacan algunas mujeres. Aprendemos que la conquista fue mucho más que Hernan Cortés, Francisco Pizarro y John Smith. Aunque claro es un territorio que hay que navegar con cautela pues es muy fina la línea entre el mito, las leyendas y la realidad.

La Malinche

La Malinche

Hablando de la conquista de México se estudia muy poco una figura destacable; Malinalli Tenépalt, conocida como Malintzi o como es más famosa la Malinche. Esta nativa mexica se podría considerar uno de los elementos que favorecieron la conquista mexicana y que le dieron la victoria a los castellanos. Malintzi era hija de un cacique y por tanto una nativa con sangre noble. Sin embargo, fue cedida a una tribu maya donde aprendió y domino ambos idiomas. Malintzi fue vendida como esclava al explorador Hernan Cortés con quien aprendió el castellano y trabajó como interprete entre los castellanos y los nativos. Finalmente fue bautizada a la fe cristiana y recibió el nombre de Marina.

La Malinche asesoró a los castellanos sobre costumbres sociales y militares que tenían los nativos mexicas y mayas. Es muy probable que le contara el mito de Quetzalcóatl del cual Cortés sacó mucho beneficio. Los estudios más avanzados consideran incluso que Malintzi realizó tareas de espionaje y diplomacia entre las diferentes tribus nativas. La Malinche dio a luz al primogénito de Hernan Cortés, aunque como un hijo ilegítimo. Cortés posteriormente la casó con un hidalgo y según los documentos y tramites de su esposo se cree que murió de viruela.

Pocahontas

Pocahontas

Varios años posteriores y un poco más al norte, los británicos luego de fundar Jamestown se adentraron en la exploración y expansión y el capitán John Smith fue capturado por la tribu de nativos dirigida por Powhatan. El mundo de finales del siglo XVI, al igual que en siglos previos, estaba inmerso en tiempos de leyendas de los cuales la actualidad y cadenas televisivas, que no siempre son buenas, se lucran de las historias tergiversando la médula y el meollo de los acontecimientos.

Lo cierto es que más allá de la supuesta relación amorosa que nació luego de que la hija de Powhatan; Pocahontas le salvara la vida a John Smith, hay un hecho histórico real que no se estudia con criterio. Pocahontas existió, era una joven de no más de doce años mientras que John Smith pasaba los treinta, es muy poco probable una relación carnal entre ellos. Existe evidencia histórica de como Pocahontas brindó provisiones de carne a los ingleses evitando que murieran de hambre y se desplazaba entre su tribu y el asentamiento de Jamestown trabajando en la mejora de relaciones entre colonizadores y nativos.

Pocahontas fue raptada para usarla como vehículo de tratos con su padre, ante la negativa de Powhatan la joven pasó al cargo de una familia que perfeccionó su idioma inglés y le enseñó los modales británicos. Pocahontas fue bautizada y casada en la fe católica volviendo a nacer con el nombre de Rebecca Rolfe. Casada y convertida en madre, Pocahontas viajó con su familia a Inglaterra donde se reencontró con John Smith. También fue en ese viaje donde desgraciadamente contrajo una posible tuberculosis y murió.

Existe un alto paralelismo entre Pocahontas y La Malince, comencemos por decir que esos nombres como histórica y popularmente las conocemos eran apodos basados en sus características; Pocahontas, pequeña silenciosa y La Malinche, capacidad expresiva. Es un error llamarlas o hacer referencias a ellas como princesas dado que tal título no existía en ninguna de las dinastías nativas de América. Pocahontas y la Malinche fueron secuestradas y literalmente obligadas a bautizarse en la fe de los conquistadores cambiando su nombre y naciendo con una nueva identidad; doña Marina y Rebecca Rolfe. Ambas nativas trabajaron como interpretes entre sus antiguas tribus y los europeos, podemos decir pues que la dos fueron esenciales y jugaron un papel enorme en los procesos de conquista. Finalmente, tanto la Malinche como Pocahontas fueron casadas con europeos y ambas murieron relativamente jóvenes a causa de enfermedades que contrajeron de los europeos y lejos de su tribu natal.

Malintzi y Matoaka fueron dos figuras que destacaron en la historia colonial americana y no son estudiadas con el criterio y el valor que merecen. Existe un veto doble al que nos enfrentamos los historiadores contemporáneos. De un lado como ya mencioné la historia fue escrita por hombres que jamás reconocerían el protagonismo y la importancia de una mujer en la historia. Este patrón desgraciadamente se fue acentuando con el pasar de los años dado que los nuevos historiadores e incluso personas de otras disciplinas califican tanto a la Malinche como a Pocahontas de mujeres de baja categoría, traicioneras, hipócritas e incluso prostitutas. Tristemente muchas mujeres no se amparan en la solidaridad de género y también se unen a esos señalamientos. En un segundo plano tenemos a la prensa rosa y cadenas como Disney, que en su intento por agradar a un sector social cambian y alteran las historias drásticamente llevando un mensaje que no se puede probar, pero que vende en el mercado.

Pobre Malinche y desdichada Pocahontas inmortalizadas como mujeres sumisas, arrimadas, calculadoras y traidoras. Conoce la historia.  Sapere Aude!

El Macondo del Caribe

Ayer Gabriel García Márquez anduvo de natalicio. Iniciador de la corriente literaria que posteriormente llamaron Realismo Mágico, García Márquez es uno de los principales y más destacados escritores hispanoamericanos. Nacido en Colombia, dentro de sus obras destaca la novela Cien años de soledad, galardonada con el Premio Nobel de Literatura en 1982 y convertida en la segunda obra de lengua hispana más traducida.

Es en Cien años de soledad que conocemos al pueblo de Macondo. Un territorio ficticio creado por García Márquez y que guarda mucho de su natal Aracataca. Un hispanoamericano que lee la novela, al finalizarla queda con el sabor de que Macondo es una realidad social, yo diría, no sólo hispanoamericana, sino latinoamericana. Así pues nos encontramos con una Latinoamérica llena de Macondos. En lo que a mí compete vivo en una isla caribeña que ya varios la han llamado Macondo, sin llegar al vínculo de la comparación concreta. Dicho esto quizás este pequeño ensayo no sea innovador en el sentido análogo, pero si en el explicativo.

El pueblo de Macondo tuvo una génesis divina, pues fue por un sueño que José Arcadio Buendía supo donde asentar. Algo similar sucede con la isla de Puerto Rico. La mayoría de los libros sobre nuestra historia, narran a un Cristóbal Colón similar al Moisés bíblico; buscando tierras prometidas y quedando prendado de belleza con esta isla, aun cuando sabemos que llegó primero a La Española y que no hay constancia de que en su primer viaje divisará a Puerto Rico.

Pero eso no importa, quienes escriben la historia de Puerto Rico desde temprana edad sintieron una necesidad de ser el ombligo del mundo y amparándose en una Cédula en la que el rey español llamó a la isla “La llave de las Indias“, desde entonces sólo se cuenta la historia de Puerto Rico como la isla favorita de España, hipótesis que se acentúa con el proceso de construcción de fuertes en San Juan, el que España cediera a Gibraltar y no a Puerto Rico a su enemiga Gran Bretaña y la creación del situado mexicano, que muchas veces ni llegó a la isla.

La realidad fue que los nativos desaparecieron de la isla, que Puerto Rico no contó nunca ni con oro ni con plata a las magnitudes de países como México o Perú, que sin más se introdujeron los esclavos y la isla no fue más que un punto de tráfico de esclavos. Una isla que lo único rico que tenía era un puerto y eso cuando los piratas y corsarios eran “buena gente”.

La historia en Macondo es una estructura cíclica en la que los acontecimientos del pueblo y los nombres de los personajes se repiten una y otra vez. Puerto Rico tiene historia cíclica; primero dominó el imperio español, ahora el yanqui, primero España no le hizo caso, pero le besaban los pies por cédulas y unas cuantas migajas, ahora Estados Unidos chupa hasta el tuétano de la isla, pero le besan el culo por unas ayudas federales (que son mucho menores comparadas con todo lo que se llevan del país) y unos sueños de progreso que tienen patas de barro.

Con los nombres pasa algo parecido y es una situación más contemporánea. Un benévolo imperio primero concedió una ciudadanía (con dobles intenciones) y después en muestra de amor le permitió la democracia al pueblo puertorriqueño. En la reciente historia política de Puerto Rico basta tomar un libro para encontrarnos con los 17 Aurelianos de Macondo, los Jose Arcadio (primeros y segundos) y unas que otras Amarantas.

En ocasiones cambian los nombres, pero los apellidos siguen en la oligarquía política de la isla. Los mejores ejemplos de este panorama están en los Luises, como el hijo de un buen Luis fue buen gobernador, la isla se obsesionó con el hijo de un Rafael exgobernador para que aspirara a la gobernación, pero bendito no se dio y ojo que como un Rosselló fue tan generoso y progresista, se asoma otro Rosselló al que hasta los más homofóbicos estadistas besarían y una que otra señorita se abriría de piernas.

La llegada del tren trajo a Macondo el progreso, el telégrafo, el gramófono y el grandioso cine, convirtiendo al pueblo en un destino atractivo. Aquí Puerto Rico no sé parece a Macondo, la isla contó con un tren de carga y pasajeros que circundaba toda la isla, pero que con la llegada de los gringos se decomisó porque “era una cosa antigua y fea”. Así pasaron años y años, haciendo énfasis en unas autopistas basadas en los modelos estadounidenses y en el cemento de la compañía de uno de los grandes y más buenos gobernadores. Mira si son prácticas las autopistas que hasta en el centro tienen el espacio para acumular la nieve que tanto afecta a esta isla tropical de noviembre a marzo. Y claro siendo la isla con más carreteras por milla cuadrada ningún puertorriqueño te dirá que hay tapón, el flujo de automóviles es casi de enseño.

Tampoco se puede pasar por alto que construyeron un tren hace algunos añitos, un tren de lo más pragmático y chulería, pues aunque tardó años en construirse y uno que otro caso de corrupción envuelto, ahora tenemos una estupenda línea férrea que no va al aeropuerto, no va al Viejo San Juan, no va al principal centro comercial de la isla, no va a ninguna playa y tampoco conecta toda el área metropolitana de la isla. Pero claro, el tren tiene paradas en urbanizaciones y sectores de la alta sociedad del país para que los pobres e indocumentados se desplacen a limpiar y trabajar en las casas de la “gente de chavos”.

En su comienzo Macondo, era un “mundo ideal”, igual que Puerto Rico, un paraíso para ir a hacer fortuna y vivir la Belle vie quoi! Como dice una canción de esas populares en la juventud de ahora: “la latitud perfecta donde tuesta el sol y la lluvia refresca”. El pueblo de Macondo vivió aislado y en el olvido, a la espera de los gitanos para traer los nuevo inventos. Pasa igual con Puerto Rico que vive entre la espera de la llegada de un nuevo modelo telefónico y entre el olvido de las demás naciones que poco a poco pierden las ganas de ayudar a una nación que no se ayuda a sí misma.

Al igual y como la peste y el insomnio asolaron a Macondo y acabaron en una pandemia de pérdida de memoria, Puerto Rico vive en una amnesia autoprovocada. Se pretende olvidar la crisis económica y gubernamental porque dios proveerá a la isla y la bendecirá. Intentan olvidarse de la crisis social y la criminalidad, porque se hizo justicia en el #CasoCasellas, pero al mes muren entre 4 a 6 personas víctimas de violencia doméstica y todo se queda en casos sin resolver.

Se olvidan que tuvieron la oportunidad de cambiar el gobierno y acabar con el bipartidismo absoluto que impera en la isla, pero por tres “trapo” ‘e promesas que les hizo un político engalanado, la cosa sigue igual. Y una de las peores cosas es que Puerto Rico se enajena del mundo, pues lo que pasa en Ucrania esta por allá lejos y lo que pasa al lado en Venezuela lo más que les provoca es un suspiro y un gélido “ay bendito”.

La narración de Macondo presenta hechos y sucesos irreales en su diario vivir. Puerto Rico no es foráneo a esto pues un hombre puede asesinar a su esposa, ser declarado culpable y recibir un trato cinco estrellas en la cárcel. Un estudiante graduado de bachillerato y maestría no consigue empleo y no le queda de otra que recurrir a un “fast-food” mientras que existen senadores y funcionarios gubernamentales que con un cuarto año jalao’ y un español de pésima categoría ganan un salario que podría mantener a dos familias de la clase media. Los libros de matemáticas y ciencias incluso se cambian cada cinco años, pero las clases de artes e historia de Puerto Rico desaparecen del currículo académico. Acaso ¿no son estas situaciones irreales del diario vivir?

En Macondo son frecuentes las exageraciones del entorno, en Puerto Rico nos encontramos con un hipócrita, pero exagerado sistema religioso que no es más que un fanatismo retrograda que perpetúa el estancamiento del país. Un ejemplo es el del proyecto de turismo que se intentó emplear en la costa suroeste al estilo Punta Cana en República Dominicana y los religiosos saltaron a decir NO, NO y NO. Religiosos que condenan y persiguen a los homosexuales y lujuriosos y actualmente están enfrentando cargos algunos de sus líderes por violaciones a menores. Por ese mismo “laito” viene el fanatismo político, está el partido más homofóbico y retrasado con el lema de “progreso e igualdad” y no contemos de la “Juventud Estadista” que  se puede resumir en una jaula de homosexuales que apoya a quien los reprime y condena.

Pero de por sí Puerto Rico es un país hiperbólico y aquí cito al mismo Gabriel García Márquez:

“Los puertorriqueños están entre ustedes pero no son de ustedes. Los puertorriqueños beben en la misma copa la alegría y la amargura. Hacen música de su llanto y se ríen de la música. Los puertorriqueños toman en serio los chistes y hacen chistes de lo serio. No creen en nadie y creen en todo…Los puertorriqueños nacen con sabiduría. No necesitan leer, ¡todo lo saben! No necesitan viajar, ¡todo lo han visto! Los puertorriqueños son algo así como el pueblo escogido, por ellos mismos…”

Al fundador de Macondo, José Arcadio, lo persigue un fantasma que lo atormenta, Puerto Rico tiene muchos fantasmas y almas en pena que no descansarán y lo acompañarán hasta que el cordero del escudo del país se pare y muestre que tiene un par de cojones bien puestos y en su sitio. Una teoría sugiere que el nombre Macondo tiene su raíz en la palabra makonde que en lengua centroafricana significa “alimento del diablo”. Puerto Rico lleva desde 1898 siendo el alimento del diablo, un diablo que con sueños, mentiras y atropellos devora cualquier destello de luz y sabiduría.

Un Macondo en ruinas, lleno de pantanos y calles repletas de muebles despedazados y esqueletos de animales cubiertos de lirios colorados, esperó por el viento para ser borrado de cualquier memoria humana. ¿Será este el destino que le espera a Puerto Rico? ¿Será esto lo que quieren los puertorriqueños? Qué el escudo protector que Dios le tiene a la isla sea retirado y azoté un huracán o terremoto y los desaparezca de esa latitud perfecta e idílica. ¿Pasarán a la luna y seguirán siendo boricuas en la luna? ¿O despertarán  un día con colas de cerdos y se dejarán comer por las hormigas?

Aquí me encuentro y aquí vivo, en esta isla llamada Puerto Rico a la que amo y quizá no sepa vivir sin ella, pero la que me pega fuerte y cada día me hace perder las esperanzas. Si el cinismo de estas palabras te toca hondo y eres puertorriqueño te invito a reflexionar y aportar tu grano de arena por el cambio y no por la historia cíclica que ha definido a esta isla desde antaño.

¿Comprarías una obra de arte destinada a desaparecer?

“Los griegos no son clásicos, son arcaicos, vamos a conversar con ellos y a contradecirlos en lo más esencial…el mundo exterior no existe en el mundo, sino en mi darme cuenta”.

-José Ortega y Gasset (¿Qué es filosofía?)

Fall Out Series

Fall Out Series

Fall out series

Artista: José A. Ortiz Pagán

Año: 2010

Medio: Fotograbado en metal con proceso de oxidación

“Dada no significa nada”, fueron algunas de las palabras escritas por Tristán Tzara en el primer manifiesto Dada de 1918. Partiendo de este planteamiento; ¿sería correcto llegar a una analogía y decir que “arte no significa nada”? En muchas ocasiones se ha intentado definir lo que es el arte, quién lo determina y cómo se decide qué es o no es arte.

Podría nuevamente intentar decir lo que es el arte, pero sin duda que escribiría por horas y al finalizar volvería al punto de inicio y nuevamente me cuestionaría ¿qué es el arte? Lo cierto, o al menos un intento de acierto, es que al razonar y crear este planteamiento de una forma u otra estamos siendo semejantes a muchos de los grupos y movimientos de vanguardia del siglo XX, entre ellos el dadaísmo y el surrealismo.

¿No estamos acaso cuestionando y poniendo en duda lo que un día algún desconocido nos dijo? Al afirmar esta pregunta, Marcel Duchamp logró su objetivo, ya que hoy, casi un siglo después de la aparición de su obra “La Fuente”, el cuestionamiento del arte llegó a los estudiosos y al sector popular.  Todavía hoy el legado dadaísta que tenía como fin denunciar el sin sentido de la vida, continúa causando críticas y desestabilización.

Fall Out Series

Fall Out Series

El museo Dr. Pío López Martínez para el otoño 2011 presentó la exposición: “Entre líneas, Frade y el dibujo contemporáneo.” En ella pude encontrar una variedad de obras en diversos medios, tanto de Ramón Frade como de una gran variedad de artistas contemporáneos puertorriqueños. Hoy día a unos aproximados 93 años de la aparición dadaísta aún podemos encontrar su legado en rasgos y técnicas de artistas posteriores al movimiento.

Un ejemplo de esto son las obras que componen la serie Fall out del artista José A. Ortiz Pagán. Estas obras fueron realizadas en el año 2010 y son fotograbados en metal, sometidos a un proceso de oxidación.

Teniendo presente que los dadaístas trabajaban empleando el sarcasmo y el cinismo en su arte, considero como algo un tanto dadaísta el someter las obras a un proceso de oxidación. El artista al hacer esto, en cierto sentido, crea un arte nuevo que podría compararse con el llamado antiarte dadaístas, en cierta manera está negando o cancelando el propósito tradicional que se le atribuyó a las obras de arte desde antes del Renacimiento. Ortiz Pagán sometió sus creaciones a sustancias ácidas para provocar su proceso de oxidación, con el  paso del tiempo desaparecerán.

Fall Out Series

Fall Out Series

Aplicando el proceso de oxidación a sus obras, el artista entra en el juego de la contradicción que tanto gustaba a los dadaístas. Los Dada no propagaron su arte o antiarte, sino que lo registraron, vemos la clara contradicción ya que sí registramos algo de una manera u otra estamos contribuyendo a una propagación.

La serie Fall out, puedo decir que no se propagará, ya que algún día desaparecerá. Sin embargo, al entrar al servicio de museos para exposiciones y posteriormente puestas a la venta claramente se está registrando su arte.

El proceso de oxidación también tiene paralelos con el pensamiento del artista surrealista, René Magritte. Según Magritte las imágenes tradicionalmente nos traicionan, nada de lo que vemos es obvio, puesto que las cosas que vemos y decimos son esto y lo otro, en realidad no son ni eso ni lo otro. En el caso de las obras de Fall out series, las imágenes también nos van traicionando, en el 2011 vi las representaciones de las fotos que les muestro y hoy en el 2014 las obras deben lucir muy diferentes.

Fall Out Series

Fall Out Series

El dadaísmo, en su mayoría, se formó por hijos de burgueses que rompieron las tradiciones y los cánones que un día la sociedad burguesa, que tanto culparon del desarrollo de la Primera Guerra Mundial, le impuso a la sociedad.

Fall out series la etiqueto como una obra antiburguesa. La burguesía tradicionalmente adquiere y promueve las que a su criterio son “bellas obras de arte”, en su mayoría estas son las obras que cumplen y se asemejan a los criterios de artes como el renacentista y el neoclasicista. A mi juicio no creo que a la sociedad burguesa le interese mucho adquirir una obra de arte que no representa un tema clásico, un bodegón o un paisaje hermoso y peor aún; un día no muy lejano desaparecerá.

El dadaísmo trajo un contexto lúdico de creación aleatoria en el que incorporó el uso de nuevos materiales para el arte, haciendo en ocasiones referentes a la descomposición, el desperdicio y los materiales de baja calidad. En estas obras que les presento veo que el artista no trabajó con lienzos, óleos, mármol, bronce o cualquier otro elemento relacionando tradicionalmente con las artes plásticas, sino que uso el fotograbado en metal, una material que no se relaciona ni se asocia mucho con las clases burguesas, más bien con las fábricas, obreros y trabajadores.

El metal simple ante los ojos de muchos es un material de baja calidad comparado con el oro o la plata. El proceso de oxidación le inyecta a las obras el elemento de desperdicio y descomposición que no fue exclusivo de los dadaístas, muchos surrealistas también emplearon estos elementos en sus obras.

A la luz de una simple mirada me atrevo a decir que el tema es un homenaje o crítica a la tecnología, depende de la lente con que se mire y la opinión de cada cual.  Homenaje porque resalta elementos, productos y creaciones tecnológicas, pero  crítica, ya que con el proceso de oxidación y la desaparición paulatina de la obra, a mi entender, se desestima y se pone en tela de juicio los adelantos y avances tecnológicos.

Incluso me aventuro a una hipótesis sobre referencias a lo nefasto de la industrialización y comercialización. Aquí entra otro paralelo con Marcel Duchamp, esta serie muestra tubos y elementos de plomería, los que conocemos un poco a Marcel Duchamp sabemos su fascinación por el sistema de plomería de Nueva York.

Fall Out Series

Fall Out Series

Aunque tal vez no de forma radical como el dadaísmo o el surrealismo, estas obras hacen su aportación a la visión y misión de estos movimientos de “hacer añicos el pasado”.

A pesar de no estar acompañadas de un manifiesto cargado y directo están llevando consigo una idea. La idea como nos dicen los dadaístas es más importante que la forma en que se lleva la práctica.  En este sentido tanto dadaístas como surrealistas lograron muchos de sus objetivos, quizá no a corto plazo o no en las medidas y proporciones que desearon, pero el hecho de que la mayoría del arte contemporáneo no se dedique a divertir y crear reproducciones simbólicas, nos confirma que hubo un cambio en la visión de mundo y pensamiento.

Cada día que una persona se molesta o irrita al ver La Fuente de Duchamp y la considere desagradable por no ser una “Maja” de Goya o un retrato de Velázquez, tanto Duchamp, Tzara y todos los dadaístas si nos pudieran ver estarían sonriendo.