Abonazar y cumplir 30

20160819021824F4kcGSeré breve. Tras meses y meses en un ciclo de depresión severa, y aunque todavía siento que no he resulto todos los pendientes del todo, considero que ya cerré varios capítulos de mi vida los cuales dejé en puntos suspensivos.

El primero de diciembre cumplí treinta años y rompí a reír. Es curioso como nos rompemos en el llanto y en la risa. En esta ocasión valió la pena hacerme añicos y mirarme en la cámara del celular y decir desde lo más profundo de mi ser; ¡voy a vivir feliz!

Han sido treinta años de mezclar cielos, de cruzar sentidos, de confundir molinos con gigantes, de equivocarme hasta la médula, de recurrente mala suerte, de obsesionarme con canciones, de querer que acaben los veranos, de acumular intentos, de escribir mi nombre sobre la arena, de muchos pseudónimos, de mucha duda y angustia, pero también de mucha sabiduría, de conocer personas maravillosas, de sonreír hasta sentir dolor y de mantenerme firme en mis convicciones. 

Al final la niebla pasó. Estoy dando pasos más firmes, aprendí a soltar y a despegarme y estoy aquí sin comprender muchas cosas, sin mucho que pueda hacer, pero otra vez con el espíritu ardiente y dejando ordenados los capítulos de la nostalgia, sin dar vuelta atrás a las páginas y con la mirada, perdida, pero hacia adelante siempre. Aquí voy de nuevo a la carga, espero no tener que lidiar con más hiatos y vivir las sonrisas que me debe el maldito destino. 

Abrazos a todos.

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Queremos Igualdad, Empecemos por los Niños

Todavía con algo de tiempo libre y negándome a escribir resoluciones que estoy seguro no cumpliré y sólo condicionarán mi año a decepciones y resignaciones, decidí que ya que estoy en Madrid, y soy un devoto de los tres Santos Reyes, ir a la mágica Cabalgata de Reyes de Madrid. Cuando recién llegué a esta ciudad una colega madrileña me dijo:

“Tienes que ir a la Cabalgata de Reyes, es como el orgullo gay, pero para niños”.

Más allá de sacarme unas risas, sí que me cautivó y motivó a asistir al ya mencionado evento. En principio, admito que no soy muy paternal, ni tengo esa vocación de padre muy desarrollada o planificada. Sin embargo, al ver la cara de felicidad de tantos niños sumada a una alegría y sosiego acentuado, me hizo sentir satisfecho. Considero que más emotivo aún es ver a abuelos resistir las horas y vencer el cansancio sólo por ver una sonrisa dibujada en el rostro de sus nietos.

Pese a la mala coordinación, distribución y planificación, la magia no se perdió entre las carrozas y los barrotes de seguridad. Ahora bien, no me pareció para nada bien, las “secciones” o áreas VIP. En un principio intenté hacer caso omiso a mi juicio peyorativo, dado que de primeras observé a un pequeño y selecto grupo de niños y jóvenes con alguna deficiencia o discapacidad entrar en la zona. Eso lo vi muy bien, incluso lo aplaudí.

Pasados los minutos, noté como la “zona” para los minusválidos era apenas un veinte por ciento del VIP y que el grosor de familias y niños, en la buena zona frente al Palacio de Cibeles, eran mucho más que niños afortunados que ganaron el sorteo de MasterCard. Allí estaba la futura élite madrileña, los marqueses, duques y condesas del futuro castellano.

Me parece chocante que una sociedad que lleva a las cortes y presenta quejas porque los derechos sucesorios de su corona cosmética son anticonstitucionales, puesto que vulneran el principio de igualdad, se preste para esto. Vivimos en una sociedad occidental donde se puso de moda defender los derechos humanos, pero al tocar el tema de la igualdad nos da pavor e incluso nos aterramos. Predicamos la integración y unificación, pero a la mínima ocasión en que se puede sacar un beneficio, pisar un poco más arriba o simplemente subir un escalón en la pirámide social, nos olvidamos de ese valor que tanto alardeamos y llamamos igualdad.

No me parece bien que condicionemos a los niños desde ese momento en que comienzan a comprender y formar sus ideas, que la desigualdad es algo innato y natural. Para poder acabar con calamidades como racismos, xenofobias, discriminaciones y demás hay que educar a la sociedad y la educación igual que la caridad deben empezar por la casa.

Finalmente, y para no hacer la entrada tan larga, me chocó un poco que tiempos donde las bocas y los medios se engrandecen con la llamada Marca España y que no es secreto para nadie que el éxito de la misma se debe al turismo, no había en las gradas VIP ningún extranjero, incluso me atrevo a decir que ningún ciudadano europeo. Una ironía que no es dual, sino más bien triple y que queda condimentada con el hecho de que el rey “negro” es maquillado y pintado y no un hombre con un color de piel, que para sonar políticamente correcto diré oscuro.

Esta crítica la hago en modo de reflexión y análisis. Para mi la fiesta de Reyes es y será siempre algo mágico que mantendrá una llama encendida cada cinco de enero de mi vida. Les deseo buenas vísperas a todos y que tradiciones como esta, que unen a más de una cultura, se canalicen para unirnos como personas, no como españoles, latinos, europeos, etc. sino como humanos capaces de tender la mano a la persona de al lado y darle un abrazo aunque sea un completo desconocido.

Feliz año y víspera de Reyes a todos,

A

Dos mujeres en la Historia colonial de América

De seguro que ya han escuchado en repetidas ocasiones la frase que dice: “La historia la escriben los vencedores”. En efecto, considero que es una verdad absoluta a nuestros sistemas. Así por ejemplo a medida que crecemos se nos enseñan sucesos como las guerras mundiales, pero sobre todo las lecciones que recibimos son modelos abrazados a un maniqueísmo cegador, aprendemos que el gran villano europeo fue Alemania y el gran mesías y salvador los Estados Unidos. Es necesario que odies y repudies al comunismo, al socialismo y a la anarquía, pues son los grandes cánceres de la sociedad, mientras te obligan a ver con los ojos del alma al imperialismo y el capitalismo, aun cuando más de la mitad de la población sumergida en este último modelo vive bajo los índices de pobreza y el gobierno comete actos atroces como el pan nuestro de cada día.

A todo esto que menciono, le sumo otra verdad histórica; La historia la escriben los hombres. Cuando uso el sustantivo hombres no lo hago en referencia al género humano, sino al hombre como individuo clasificado en el género masculino. Los escritos, libros y documentos históricos de la época colonia, fueron redactados por hombres y para hombres.

Fue una atmósfera patriarcal la que viajó con los europeos en sus aventuras y expediciones al llamado Nuevo Mundo. Aclaro que en el caso de Castilla la corona llegó a tomar políticas que favorecían la emigración de mujeres españolas a América. En Gran Bretaña, desde los comienzos de la colonización americana viajaron familias enteras para establecerse en el norte de la bahía Chesapeake. Sin embargo, las exploraciones y procesos de expansión y conquista eran actividades de hombres, contadas y escritas por ellos y por consiguientes son sus historias la que impregnan nuestros libros y páginas virtuales.

Cuando buscamos otras fuentes extraoficiales conocemos otra perspectiva de la historia. Apreciamos un mundo incluso diferente al de los relatos de los grandes “héroes colonizadores”. Vemos otros protagonistas en los que incluso destacan algunas mujeres. Aprendemos que la conquista fue mucho más que Hernan Cortés, Francisco Pizarro y John Smith. Aunque claro es un territorio que hay que navegar con cautela pues es muy fina la línea entre el mito, las leyendas y la realidad.

La Malinche

La Malinche

Hablando de la conquista de México se estudia muy poco una figura destacable; Malinalli Tenépalt, conocida como Malintzi o como es más famosa La Malinche. Esta nativa mexica se podría considerar uno de los elementos que favorecieron la conquista mexicana y que le dieron la victoria a los castellanos. Malintzi era hija de un cacique y por tanto una nativa con sangre noble. Sin embargo, fue cedida a una tribu maya donde aprendió y domino ambos idiomas. Malintzi fue vendida como esclava al explorador Hernan Cortés con quien aprendió el castellano y trabajó como interprete entre los castellanos y los nativos. Finalmente fue bautizada a la fe cristiana y recibió el nombre de Marina.

La Malinche asesoró a los castellanos sobre costumbres sociales y militares que tenían los nativos mexicas y mayas. Es muy probable que le contara el mito de Quetzalcóatl del cual Cortés sacó mucho beneficio. Los estudios más avanzados consideran incluso que Malintzi realizó tareas de espionaje y diplomacia entre las diferentes tribus nativas. La Malinche dio a luz al primogénito de Hernan Cortés, aunque como un hijo ilegítimo. Cortés posteriormente la casó con un hidalgo y según los documentos y tramites de su esposo se cree que murió de viruela.

Pocahontas

Pocahontas

Varios años posteriores y un poco más al norte, los británicos luego de fundar Jamestown se adentraron en la exploración y expansión y el capitán John Smith fue capturado por la tribu de nativos dirigida por Powhatan. El mundo de finales del siglo XVI, al igual que en siglos previos, estaba inmerso en tiempos de leyendas de los cuales la actualidad y cadenas televisivas, que no siempre son buenas, se lucran de las historias tergiversando la médula y el meollo de los acontecimientos.

Lo cierto es que más allá de la supuesta relación amorosa que nació luego de que la hija de Powhatan; Pocahontas le salvara la vida a John Smith, hay un hecho histórico real que no se estudia con criterio. Pocahontas existió, era una joven de no más de doce años mientras que John Smith pasaba los treinta, es muy poco probable una relación carnal entre ellos. Existe evidencia histórica de como Pocahontas brindó provisiones de carne a los ingleses evitando que murieran de hambre y se desplazaba entre su tribu y el asentamiento de Jamestown trabajando en la mejora de relaciones entre colonizadores y nativos.

Pocahontas fue raptada para usarla como vehículo de tratos con su padre, ante la negativa de Powhatan la joven pasó al cargo de una familia que perfeccionó su idioma inglés y le enseñó los modales británicos. Pocahontas fue bautizada y casada en la fe católica volviendo a nacer con el nombre de Rebecca Rolfe. Casada y convertida en madre, Pocahontas viajó con su familia a Inglaterra donde se reencontró con John Smith. También fue en ese viaje donde desgraciadamente contrajo una posible tuberculosis y murió.

Existe un alto paralelismo entre Pocahontas y La Malince, comencemos por decir que esos nombres como histórica y popularmente las conocemos eran apodos basados en sus características; Pocahontas, pequeña silenciosa y La Malinche, capacidad expresiva. Es un error llamarlas o hacer referencias a ellas como princesas dado que tal título no existía en ninguna de las dinastías nativas de América. Pocahontas y la Malinche fueron secuestradas y literalmente obligadas a bautizarse en la fe de los conquistadores cambiando su nombre y naciendo con una nueva identidad; doña Marina y Rebecca Rolfe. Ambas nativas trabajaron como interpretes entre sus antiguas tribus y los europeos, podemos decir pues que la dos fueron esenciales y jugaron un papel enorme en los procesos de conquista. Finalmente, tanto la Malinche como Pocahontas fueron casadas con europeos y ambas murieron relativamente jóvenes a causa de enfermedades que contrajeron de los europeos y lejos de su tribu natal.

Malintzi y Matoaka fueron dos figuras que destacaron en la historia colonial americana y no son estudiadas con el criterio y el valor que merecen. Existe un veto doble al que nos enfrentamos los historiadores contemporáneos. De un lado como ya mencioné la historia fue escrita por hombres que jamás reconocerían el protagonismo y la importancia de una mujer en la historia. Este patrón desgraciadamente se fue acentuando con el pasar de los años dado que los nuevos historiadores e incluso personas de otras disciplinas califican tanto a la Malinche como a Pocahontas de mujeres de baja categoría, traicioneras, hipócritas e incluso prostitutas. Tristemente muchas mujeres no se amparan en la solidaridad de género y también se unen a esos señalamientos. En un segundo plano tenemos a la prensa rosa y cadenas como Disney, que en su intento por agradar a un sector social cambian y alteran las historias drásticamente llevando un mensaje que no se puede probar, pero que vende en el mercado.

Pobre Malinche y desdichada Pocahontas inmortalizadas como mujeres sumisas, arrimadas, calculadoras y traidoras. Conoce la historia.  Sapere Aude!