Aurora Boreal

Oh, pobre de los crepúsculos
que no se han dignado
en presenciar el encanto
de tu aurora boreal.

Aquella que sueltas al suspirar
atontado de tantos placeres 
que los detalles han de cederte
una vez más para no perderte.

Oh, pobre de mis manos
que andan sin las tuyas
en el invierno del descuido
al olvidarme de mí mismo.

Bendito mortal, cómo he de perdonarte
por tus tantos candorosos hechizos
que me han dejado (aquí) sumiso
con la ilusión de hallarte. 

Génesis

Me gustan las emociones cortas
y los viajes eternos.
Me gusta la tempestad,
aunque prefiero la calma que la antecede.
Lunes que parece verano,
otro sueño olvidado.
Me siento en el escritorio.
Lo más difícil de un cuento para mí
es comenzarlo.

Los locos no lloran

Los locos no lloran.
Procurar que mi lengua borracha escupa tu nombre es como dormir con los ojos abiertos.
¿Será que me soñaste?
Los locos no lloran.

Dicen que lloras con los ojos secos y que hablas de venenos alcohólicos estando borracho.
Los locos no lloran.

Declaras que me conoces, que fuimos uno y me tocaste.
Los locos no lloran.

Te agitas mientras gritas las historias que narras, pero ¿acaso te tembló la lengua mientras cambiabas de nombre?
Los locos no lloran.

Sin descifrar tu nombre, te expongo a tu público ingenuo vestido de mentiras.
Recuerda: Los locos no lloran. Matan.