Aurora Boreal

Oh, pobre de los crepúsculos
que no se han dignado
en presenciar el encanto
de tu aurora boreal.

Aquella que sueltas al suspirar
atontado de tantos placeres 
que los detalles han de cederte
una vez más para no perderte.

Oh, pobre de mis manos
que andan sin las tuyas
en el invierno del descuido
al olvidarme de mí mismo.

Bendito mortal, cómo he de perdonarte
por tus tantos candorosos hechizos
que me han dejado (aquí) sumiso
con la ilusión de hallarte. 

Estoy cansado

Estoy cansado.
Sólo necesito descansar un rato.
He estado caminando por tanto tiempo
que no puedo arrastra otro paso.

Estoy cansado.
Déjame descansar aquí en la sombra,
déjame cerrar los ojos un rato
en esta umbría nube hecha de tormenta.

Estoy cansado.
He estado tanto tiempo en este camino
que necesito despejar mi mente
y dejar esta carga pesada.

Estoy cansado.
Y tan lejos de casa
que me siento extraño en esta tierra
de melancolía y añoranza.

Estoy cansado.
Por favor no me pidas que siga adelante.
Sólo déjame repetirlo esta noche
y en la mañana me iré.

Génesis

Me gustan las emociones cortas
y los viajes eternos.
Me gusta la tempestad,
aunque prefiero la calma que la antecede.
Lunes que parece verano,
otro sueño olvidado.
Me siento en el escritorio.
Lo más difícil de un cuento para mí
es comenzarlo.

Caos

Después de un tiempo me gustaría compartirles algo. He estado en una guerra constante conmigo durante años y se acentúo en estos días pasados. Hace un tiempo intento comprender que no hay nada malo en mí y que este mundo caótico plagado de pánico y ansiedad vale un poco la pena. La euforia desenfrenada marcó mi realidad y mantiene mi mente en un estado de control no deseado.

He estado demacrado, atravesar la indiferencia y entender el rechazo alteran mi vida y cuestionan la integridad de mi alma. Intenté varias veces usar este medio para mi propia curación, pero incluso el acoso y la desidia llegaron aquí.

No he sanado y posiblemente mi curación tarde más de lo esperado y eso es lo que quiero compartir; estoy lejos de alcanzar el equilibrio y ni siquiera contemplo un atisbo de alivio y aunque no podré volver a escribir con plena libertad, ansío que los días venideros me traigan el sosiego.    

¿Es obligatorio perdonar?

A menudo se nos dice, y se lee por todos los libros de psicología y los tweets de los sabios, que para poder sanar o crecer como personas tenemos que aprender a perdonar. Pero ¿Es obligatorio perdonar? Vamos a hablar brevemente sobre esto hoy y si me lees me gustaría conocer tu opinión.

Desde una perspectiva diferente, podemos concluir que articular la ira que sentimos hacia alguien o algo, es un proceso de sanación más real y asequible que el perdón y el olvido (si es que este último de verdad llegara a nosotros). Ese odio que se siente hacia la persona que nos hizo un daño o nos marcó de forma significativa, en cierta manera, nos mantiene alertas y en un estado de vanguardia constante, permitiéndonos ser más proactivos e incluso se podría manifestar una evolución en nosotros como humanos.

Perdonar algo, o a alguien, nos va a enfrentar a un ciclo de culpa y vergüenza que en algunas personas se ubica como una especie de recordatorio perpetuo y siempre lo enfrenta ante un dolor que no da visos de tranquilidad, sino que perpetúa un estado cíclico de tristeza y depresión. Muchos de estos ciclos se transforman en círculos viciosos en los que muchas personas se acostumbran al dolor, al engaño o a cualquier otra calamidad, ya sea por la culpa a la que los llevó el perdón o porque este mencionado acto perpetúa las inseguridades y traumas más oscuros de muchos de nosotros.

En múltiples casos lo que realmente sentimos (ira, odio, rencor) no es socialmente aceptado y no no lo permitimos sentir. Como sociedad glorificamos a la “persona inteligente emocional” y no pensamos en las consecuencias que esto trae para nuestra propia salud mental al reprimir lo que de verdad sentimos e intentamos sentir y pensar como personas best seller que nos venden los medios.

Como personas, todos estamos en nuestro pleno derecho de no estar de acuerdo con que nos maltraten y en sentir repudio hacia una persona o situación que nos maltrate o humille. Por lo tanto, si sentimos rencor, ira, odio o cualquier otro sentimiento que nos obligan a reprimir por medio a las consecuencias sociales, debemos abrazarlos y estar conformes con ellos. Si con el paso del tiempo estos sentimientos desaparecen estupendo, pero si no, no pasa nada.

No somos monstruos por sentir todas estas cosas, al contrario sentirlas nos hace ser más humanos.

Fugacidad

Soy quien siempre merodea
el nido de mis desvelos.
Soy quien camina por los sueños
de otro mundo paralelo.
Un mundo donde el oxígeno que respiro
está limpio de tu veneno
y donde mi nombre se traspapela
entre páginas de ayer en tonos sepia.
Soy quien siente su presencia
en el olvido de su existencia.

¿Ayer voy o vine mañana?

Séptimo aniversario

Y veo la vida pasar como el desgastado vagabundo que duerme en los bancos del metro, entregando su mirada al vaivén de los trenes, mientras confabula su destino. 

Y me visto de ropa y memorias prestadas, y sueño despacio para huir del silbido de los pájaros que reciben mis párpados al alba. 

Sufro mis silencios como las lluvias que desnudan las primaveras de sus flores o como las olas que libran tan injustamente a los caracoles de sus costas. 

Mañana lloraré, lamentablemente, nuevamente, pero en tinta.
Mañana seré, lamentablemente, nuevamente, otra persona.
Mañana es tan solo otro ayer coleccionado.

Y lo sé…
                y lo sufro…

Siete años desde que empezó esta aventura y que mucho ha cambiado todo.
El vendaval de este último año apenas me permite echarme la siesta.
El acoso y asedio de personas non grata me impidió
publicar las letras del cielo y del infierno
y me obliga a delinear entradas aleatorias y ha mantenerme ausente por aquí.

Pero leerlos y la serendipia venturosa que tienen estos lares
me afirman a menudo que
“a ti que me lees quien quiera que seas espero que entiendas cuando te digo
que aunque no te conozca, y aunque puede que nunca llegue a verte, a reírme contigo,
a llorar contigo o a besarte, te amo, con todo mi corazón… te amo”.

Los locos no lloran

Los locos no lloran.
Procurar que mi lengua borracha escupa tu nombre es como dormir con los ojos abiertos.
¿Será que me soñaste?
Los locos no lloran.

Dicen que lloras con los ojos secos y que hablas de venenos alcohólicos estando borracho.
Los locos no lloran.

Declaras que me conoces, que fuimos uno y me tocaste.
Los locos no lloran.

Te agitas mientras gritas las historias que narras, pero ¿acaso te tembló la lengua mientras cambiabas de nombre?
Los locos no lloran.

Sin descifrar tu nombre, te expongo a tu público ingenuo vestido de mentiras.
Recuerda: Los locos no lloran. Matan.

Etcétera

Porque nunca he sentido genuinamente el amor de una persona, la sonrisa entre un beso, la mirada entre segundos, el suspiro de un abrazo, el enredo de unos brazos con mi cintura, el mensaje después de la cita, el «te amo» madruguero, el «te extraño» repentino, el apretón infalible y el etcétera después de mencionar los tantos detalles que te aferran a una persona.

Por eso, quizás, entiendo el verdadero concepto del ‘etcétera’.

Arenas del tiempo

AYQhetvYo, como tú,
le he sido infiel a los relojes
y he dejado que la arena del tiempo
se escurra entre mis dedos.
Y he ahí, fíjate,
un lugar perfecto
para reposar tus huesos.

Por eso, a veces,
cuando despiertas
te encuentras llorando y desnudo,
pues en tu cuerpo glacial
siempre tropezarás con mi reflejo
con mis labios en tu pecho
y el ímpetu enredo de mis brazos
alrededor de tu cintura.