¿Nos definen las ciudades donde vivimos?

El sentimiento de identidad personal es uno complejo y algunos alegan que intrínseco. Este devenir propio, donde nos vamos creando, es uno maleable y está en constante cambio. El tema que expongo hoy, lo he pensado en muchas ocasiones desde temprana edad y de seguro mi yo de catorce años pensaba de una forma muy distinta a mi yo de veintiún años y completamente diferente al que esta escribiendo en estos momentos.

Desde que nacemos enfrentamos un proceso de aprendizaje que, aunque en diferentes escalas, envuelve el amor y orgullo a la patria o al terruño donde nacemos. Sin embargo, no siempre el lugar de nacimiento es el domicilio permanente o el espacio al que amamos y llamamos casa.

IMG_3365Muchos son los casos, como el mío, en que la tierra que nos vio nacer no es la que nos ve crecer. Por múltiples razones y circunstancias algunas personas se desplazan de una ciudad a otra e incluso de un país a otro. En este constante movimiento y por otras causas, como la educación y el crecimiento, vamos forjando esa identidad personal de la que hablo y esos lugares y destinos que forman nuestro entorno de una manera u otra nos van marcando y definiendo.

En mi caso una ciudad frente al océano Atlántico me vio nacer, otra ciudad a orillas del Mediterráneo guió mis primeros pasos y una ciudad montañosa y brumosa en el Caribe atestiguó mi crecimiento. Sin embargo, mis experiencias en cada uno de estos lugares definió a la persona que soy hoy.

IMG_3256Aunque la ciudad frente al mar que me vio nacer no me vio crecer, cada ocasión que la visito, cada adoquín que piso o aire que respiro en su derredor, la hacen parte de mí y la piel se me pone de gallina de sólo escuchar su nombre en una canción o en un poema. De igual modo, esa ciudad bañada por el Mediterráneo y estas montañas en la que me encuentro ahora y que me despiertan cada día entre frío y nieblas, las hago mías y las amo hasta que duele.

IMG_2830En esa dirección, llego al punto angular que quiero hablar. Por estudios fui a vivir a una ciudad medieval y no miento cuando les cuento que fue allí donde aprendí a amar y donde me conocí y encontré. Fue ese pueblo enclavado entre el Tajo donde definí mi alma romántica y donde fui realmente yo mismo, sin seudónimos, sin miedos, sin mentiras, simplemente fui y estuve.

Pero ahí no acabó la cosa, luego toco irme a la capital a escribir un nuevo capítulo y válgame lo que me tocó esos dos años. De una manera especial, pero diferente este nuevo entorno urbano, lleno de trenes, estrés, agobio y muchos amigos, me hizo sentir pleno, pero de una manera diferente al pueblito medieval. Ahora empecé a ser y a estar con otras personas, salí de esa zona íntima y conocí un efecto placebo en una ciudad de la furia que también se me metió entre los huesos y la sentí y la siento muy mía, muy propia muy inherente.

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IMG_4240Al final se acabó y regresé al Caribe, a las montañas y a las brumas. Por ratos voy a ver al mar a la ciudad que me vio nacer. Una vez al año vuelvo a mi pueblito viejo y me doy una escapada a la capital a visitar amigos y a revivir momentos y emociones. A recuperar esos sazones que le dan sabor a mi vida y la hacen más llevadera.

El otro día hablé con una antigua pasión que tuve y me contó como ahora está viviendo en una ciudad belga que, por su juicio y su excesiva nostalgia, es hostil, ruda y le ha dejado varios sinsabores. Para no enredarme mucho en aguas pasadas que no mueven molinos le corté rápido, pero sus palabras se han quedado haciendo eco en mi cabeza.

IMG_4527Nuestras experiencias, y cada rincón del mundo que conozcamos, harán de ese espacio uno único en el mundo. Me bastó una vez en Islandia para ser en ella y para estar seguro de que la volveré a visitar. Otro caso mío es Nueva York, estoy seguro de que no me iría a vivir para allá, pero cada año la visito con la misma o más alevosía que el año anterior.

Hay muchos factores como el clima, los estudios, la resiliencia, los estados de ánimos y un sinfín de agentes que van a marcar y definir nuestra relación con el espacio que vivimos. Está en cada uno desmenuzar esa ciudad, ese suelo, esa muralla o ese cuarto en el que estamos y buscar la forma de hacerlo nuestro y placentero.

Al sol de hoy cargo conmigo muchos trozos del planeta y a una gran mayoría de ellos los he vuelto a visitar. En cada rincón dejo un trozo de mí y me llevo lo bueno de ellos. Y llegé al final de esta entrada con la misma interrogante en la cabeza; cuando me preguntan de dónde soy… qué difícil es contestar con certeza pues de tantos lugares soy y a todos ellos pertenezco.

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Sexenio

IMG_4207¿Pueden creer que ya llevo seis años por estos lares con ustedes? Yo todavía no me lo creo del todo y la verdad es que si agarro mi cuaderno y trazo una raya para anotar los momentos que fueron buenos y los que no, es seguro que el lado izquierdo no deje de crecer.

Aun así aquí voy, y aquí sigo, re-pensándome y casi-casi seguro de que los días negros están siendo llevaderos y que en los venideros iré encontrando la claridad.

Este último año no fue tan bueno y por ahí sigo jugando al béisbol con la atelofobia en la primera base y la ansiedad en la tercera.

Hay muchas cuestiones que tengo en modo “repetición” todos los días; volver al blog de manera activa, leer más, viajar más y lo que creo que es más importante: cambiar de trabajo.

Por acá las cosas están un poco patas arriba. Terremotos a diario, crisis política, año de elecciones, los vengadores de las redes sociales y tantos etcéteras que me dan grima escribirlos, pero que acentúan la longevidad y lo tétrico de este mes de enero que parece tener mil días y al cual sólo quiero despedir y no recordar.

Me puse algunas metas sencillas para este año. Dupliqué mi reto de lectura de “Goodreads”, comenzaré una nueva categoría en el blog; Libro de sombras en donde reseñare un poco mi camino y sincretismo por las religiones antiguas y finalmente espero culminar la edición de Letras del cielo y del infierno y autopublicarlo.

En fin  gracias a todos los que se han sumado en este camino conmigo y espero que como escribí en mi primera entrada:

“…que entiendas cuando te digo que aunque no te conozca, y aunque puede que nunca llegue a verte, a reírme contigo, a llorar contigo o a besarte, te amo, con todo mi corazón…te amo”.

A.

Abonazar y cumplir 30

20160819021824F4kcGSeré breve. Tras meses y meses en un ciclo de depresión severa, y aunque todavía siento que no he resulto todos los pendientes del todo, considero que ya cerré varios capítulos de mi vida los cuales dejé en puntos suspensivos.

El primero de diciembre cumplí treinta años y rompí a reír. Es curioso como nos rompemos en el llanto y en la risa. En esta ocasión valió la pena hacerme añicos y mirarme en la cámara del celular y decir desde lo más profundo de mi ser; ¡voy a vivir feliz!

Han sido treinta años de mezclar cielos, de cruzar sentidos, de confundir molinos con gigantes, de equivocarme hasta la médula, de recurrente mala suerte, de obsesionarme con canciones, de querer que acaben los veranos, de acumular intentos, de escribir mi nombre sobre la arena, de muchos pseudónimos, de mucha duda y angustia, pero también de mucha sabiduría, de conocer personas maravillosas, de sonreír hasta sentir dolor y de mantenerme firme en mis convicciones. 

Al final la niebla pasó. Estoy dando pasos más firmes, aprendí a soltar y a despegarme y estoy aquí sin comprender muchas cosas, sin mucho que pueda hacer, pero otra vez con el espíritu ardiente y dejando ordenados los capítulos de la nostalgia, sin dar vuelta atrás a las páginas y con la mirada, perdida, pero hacia adelante siempre. Aquí voy de nuevo a la carga, espero no tener que lidiar con más hiatos y vivir las sonrisas que me debe el maldito destino. 

Abrazos a todos.

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Salón des Fleurs

IMG_2624«Trataré de descubrir qué significa para mi la magia pues creo que hay magia en todo lo que nos rodea».

 

 

 

 

IMG_2650Ya estoy más cerca de cerrar ese capítulo umbrío que me atormenta y me mantiene alejado de aquí. En este proceso de regeneración me escapé a Madrid por un tiempo y aquí les presento el hallazgo de un lugar mágico y encantador del cual no me puedo olvidar.

No les voy a mentir este lugar de verdad que es único y de sólo pasar por delante de él te invita a entrar. En este espacio conviven una floristería, un salón de té y una tienda. Las flores aromáticas y la magna decoración de corte británica se funden con la música melancólica de fondo y nos ofrecen una atmósfera de ensueño que sin temor a equivocarme nos acerca al Nirvana.

IMG_2693El establecimiento ubica en la calle de Guzmán el Bueno, y como bien dice su presentación, es una puerta rosa en pleno Madrid. Una vez dentro tu cuerpo y alma entran en un disfrute cotidiano que hace sentir hasta el más agotado de los espíritus reconfortado y animado.

El concepto “vintage living” está enmarcado en cada rincón del Salón des Fleurs. Los recuerdos que evocan sus paredes y decorados nos transportan y hacen viajar a los recovecos más íntimos y profundos de nosotros mismos.

Aunque entiendo que sería estupendo compartir este espacio con amigos, familiares y seres queridos, también es un espacio al que las almas solitarias, como la mía, pueden disfrutar, meditar, reflexionar y contemplar la efímera belleza consuetudinaria.

En este espléndido salón tienes muchas posibilidades, desde encontrar un ramo de novia, enviar flores a seres queridos, comprar un regalo diferente y original, charlar con amigos, meditar, degustar tartas y tés, celebrar alguna actividad privada y hasta encontrar la planta que se ajuste y complemente la decoración de tu hogar.

IMG_2706La carta de tés incluye más de veinte variedades mi recomendación para vosotros es el té rojo con cerezas y caramelo y el té negro pakistaní (este es una delicia entre delicias). Las tartas varían por días, probé la de cardamomo y no exagero cuando les digo que mis labios no han probado otra igual al sol de hoy.

En fin dejaré algunas fotos por aquí, pero las fotos no honraran la grandeza de este lugar que se mezcla con unos empleados serviciales que te otorgan una experiencia cien por ciento placentera.

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IMG_2732Si estás en Madrid, no te puedes perder la magia de este salón que bien podría ser la sede de alguna Corte de las Hadas.  Eso sí mi consejo es que hagas una reservación previa a través de su página web dado que el lugar muchas veces se llena a tope y el espacio es limitado.

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Healing [n.]

 

No todos los procesos de sanación son tan rápidos como deseamos. Hay veces que toman mucho más tiempo del esperado. Lo importante es mantenerse firme y convincente en que el estado anhelado llegará. En el entretiempo, continúo viendo las puestas de sol y les cuento que los extraño y espero volver a leerlos y escribir por aquí pronto.

Abrazos.

Así funciono y pocos lo entienden

e85ca895fb11fb2fbb29da4d7310d575Hace muchos años atrás, desde que tengo noción de razón, supe que mi mente devanaba más rápido que la del promedio de mi familia. No pensé que fuera algo tan malo, pero al llegar al colegio me percaté que también iba más rápida que la de mis compañeros, entonces comencé a preocuparme desde temprana edad, pero de forma callada, silenciando mi mente el noventa por ciento del tiempo y repitiéndome que todo era “normal”.

Resumiendo un poco, no es que no haya logrado mis metas u objetivos, pero si estuve, y estoy, en una constante transición que me pone difícil las cosas más sencillas de la vida. Voy a intentar explicarme; un día estoy tranquilo en mi trabajo, en mi casa o en cualquier actividad y de la nada me llegan pensamientos y sensaciones que colocan mi percepción en el centro de mi mundo y acentúa todo de una forma en la que le presto atención a cualquier reacción o acción.

551143079aaf1e3a47093507_57fe174eace9ea430eb735ec_320En el trabajo por ejemplo puede ser que un compañero pasé de mí y no me salude y ahí viene el cóctel de pensamientos “que hice mal”, “está enfadado conmigo”, “seguro que la cagué” y un amplió etcétera. En la casa por otra parte me miro una mancha en la piel, que seguramente tengo hace un mes, y comienzo a pensar que es un síntoma de cáncer de piel, vitiligio o cualquier enfermedad de esa índole. Otra que me pasa mucho es que voy al súper de compra y las conversaciones de las personas me comienzan a afectar de forma colorida y tengo que recurrir a escuchar música con el volumen al máximo para bloquear el mundo.

Al día de hoy tengo recuerdos vergonzosos de mi niñez que me acompañan y reviven por días y los siento igual o peor que el día que ocurrieron. Es difícil pensar a nivel acelerado, yo diría que son miles de ideas, recuerdos, memorias e historias que se te cruzan en una milésima de segundo.

a8e8182aa0b4d221147d68e32213916eLa primera vez que lo hablé con un colega básicamente me insultó porque según él yo tenía una de las mentes más inteligentes del planeta y me estaba quejando. Cómo le explico que el caos mental que coexiste en mi cabeza si tiene su parte de bendición o regalo divino, pero también es una maldición.

Es probable que este problema con mi mente fuera el responsable de convertirme en una persona introvertida que todavía tiene problemas a la hora de socializar y que algo tan simple como ligar con alguien lo hace una hecatombe. Pero también es muy posible que este mejunje de cosas que estoy tratando de explicar sea el responsable de que haya aprendido varios idiomas con fluidez y que sea extremadamente bueno en materias como historia, lingüística, gramática y artes.

Para salir de los aprietos en los que me adentra mi compleja mente, y que rayan con la ansiedad, siempre me repetía constantemente Il y aura des jour meilleurs, así en francés por eso de que en francés todo es más lindo, pero no. No han llegado esos días. Si soy honesto me siento en un ciclo lleno de etapas. Ahora mismo salí del estado de respiración pausada y estoy en la etapa donde comienza el dolor corporal acompañando al mental.

Le sigue la invasión de las obsesiones y la lucha diaria para evitar que en mi trabajo o en mi familia se den cuenta de como estoy. Es entonces cuando llego a esta etapa del día de hoy en la que abro el celular, le escribo un párrafo extenso a un amigo, pero inmediatamente lo borro y busco una hoja en blanco o una plataforma donde soltar todo lo que cargo. Supongo que es la hora de repetirme C’est la vie y continuar.

Nueva Ámsterdam

“He adored New York City. He idolized it all out of proportion…no, make that: he – he romanticized it all out of proportion. Yeah. To him, no matter what the season was, this was still a town that existed in black and white and pulsated to the great tunes of George Gershwin.”

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Flatiron / Iconic

Desde hace nueve años consecutivos no puedo estar mucho tiempo lejos de esta ciudad. En un principio fue llamada Nueva Ámsterdam y honrando el nombre de los lenapes Mannahatta, la tierra de muchas colinas que hoy sólo tiene edificios, es una de mis islas favoritas.

Manhattan, Nueva York, irónicamente, se ha convertido en mi escape de la realidad y la terapia para mi ansiedad. En Estos últimos años es imposible pasar un enero lejos del caos de la ciudad que, al igual que yo, nunca duerme.

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Vagabundo

Déjà vu es la paramnesia y el sinónimo que mi vida le da a estas calles cuadriculadas, taxis amarillos y monumentales rascacielos. Y es que yo, queriéndolo o no, me he convertido en un ser tan duro y romántico como esta ciudad.

Muchos dicen que son autómatas los que viven en este ecosistema. Otros especulan sobre experimentos sociales, dado que es en Nueva York donde esquizofrénicos, criminales, artistas, plebeyos y demonios se mezclan sin problemas.

Y a toda esta palabrería, le sumo que es posible que sea de ese escaso por ciento de personas que visitan Manhattan no por megalomanía sino por dromomanía.

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Si hablo de paraísos, he aquí un pedazo de cielo…

Más allá del frío, la caótica vida en los trenes y que al Guggenheim siempre le da con hacer reparaciones para estás fechas, la paz que encuentro al vagar por las calles mientras las brisas gélidas me sacan las lágrimas, la excitación al visitar el ala de la antigua Grecia en el Metropolitan, la pasión que me invade al acercarme al MoMA y el sosiego que encuentro en el Rubin, bien merecen una visita, aunque sea anual, para encender mi alma que ya hace años está entumecida.

Traté de poner los pentagramas necesarios para frenar mi tendencia autodestructiva y continuar a mi ritmo. Me llevé mis cuadernos de apuntes, mis libros de poesía favoritos, muchos marcadores y el ordenador para agilizar mis proyectos, pero entre trenes perdidos, largas caminatas con Michael Kiwanuka en el iPod y muchas visitas a los museos, volví al mismo punto de partida.

Así que las Letras del Cielo y del Infierno continuarán en pausa. Me toca volver a la realidad tediosa que me aleja de mis pasiones y me desgasta lentamente. Pero antes de retornar al círculo vicioso por aquí dejo algunas de las fotos que más me han gustado en esta ocasión. La que más me ha impactado la reservó para la próxima entrada.

Diana la llamaron en Roma, los latinos Artemisa, pero para mí es Ártemis.

Zeus y Ganimedes

Un detalle que merece la pena acentuar.

Andrómeda, princesa de Abisinia.

No todos notan el juego de miradas que hace el museo entre Afrodita y Paris.

Semper fortis

“Who in the world am I? Ah, that’s the great puzzle.”

“C’est le temps que tu as perdu pour ta rose qui fait ta rose si importante”

“No vivas en el pasado, no imagines el futuro, concentra la mente en el momento presente.”

Manhattan desde Brooklyn.

Nada es lo más cerca que hay de comprender…

La reina Amidala de Nigeria.

Incluso los “matches” en las redes tienen más glamour en NYC.

Algunas cuestiones para reflexionar mi 2017

Seré honesto desde la primera línea, ¿para qué venderme simulacros? Llevo más de cien días sin servicio de energía eléctrica, señales de comunicación desastrosas y enfrentándome a una filosofía dual entre mandar todo al infierno o acogerme al hastío y la ansiedad. Pero no todo fue así en este año que está por concluir, así que entre disculpas por no poder leeros con regularidad y con unas ganas inmensas de liberar todo empiezo con esto.

Me siento orgulloso de haber visitado diferentes países, algunos nuevos, otros destinos repetidos, pero igualmente placenteros y que sacian ese deseo desmesurado que me consume y no me deja permanecer estático por mucho tiempo en un mismo lugar.

Recordaré por el resto de mi vida al huracán María. No es un recuerdo lindo, pero quedará impregnado en mi mente. El rugir del viento, la furia con la cual la naturaleza azotó a tantas personas es una memoria imborrable y queda acentuada con los desastres que viví en primera persona y que todavía hoy me ponen la piel de gallina.

El reto mayor de mi 2017 son las duchas de agua fría. Intentó preparar mi mente, leyendo los beneficios de “ducharse con agua fría” o pensando que ya mañana me acostumbraré pero nada mejora la cuestión mencionada en este encasillado.

Es probable que mis mejoras este año sean en el ámbito laboral, algo completamente contradictorio. Si bien me siento en desarrollo de liderazgo y refuerzo unos lazos de camaradería con mis compañeros, continúo en una empresa donde mi valor importa poco, me alejo de lo que me apasiona y recibo órdenes, cuestionables, de jefes con la menor preparación académica y pragmática.

De tener la oportunidad de cambiar alguna cuestión es probable que sea mi carácter extremista dónde los sucesos me importan una mierda o me afectan demasiado.

Las tres cosas más importantes de este año las resumo en:

  • Did I build this ship to wreck?
  • La utopía de la liberosis
  • I’m slowly drifting away

img_2515Para ayudar a otros continué con mi tarea de dejar “libros perdidos” en lugares públicos, me uní a grupos comunitarios para ayudar a las víctimas del huracán María e hice mi aportación para ayudar a la madre de un antiguo conocido que da su lucha contra la leucemia.

Mis amigos en México y Lleida me acogieron como parte de su familia por periodos de vacaciones, haciéndome sentir pleno y satisfecho. Mi espíritu aventurero se llenó y ese rincón de mí que esta falto de afecto y calor humano recobró su color. Ha sido algo hermoso que hicieron por mí este año.

En enero 2017 los rechazos eran difíciles. No los quiero engañar, lo siguen siendo, pero ahora, en este diciembre son más llevaderos.

Sobre los libros leídos he de decir que El guardián entre el centeno fue mi favorito. Fue inevitable no sentirme identificado con Holden. Al igual que él, no puedo rezar cuando quiero y cargo en mis hombros su carga. Soy un hombre al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que las personas caigan a él.

La persona que hizo mayor impacto en mi vida en el 2017 fue un niño que me devolvió la humanidad. Un día en el trabajo me llamaron para limpiar un vómito de un niño. Yo cargado de irritación y molestia fui al lugar del accidente y allí aguardaba un niño paciente de cáncer. En su semblante se veía el miedo y las ganas de pedir perdón por lo ocurrido, pero también era apreciable que muy probablemente hubiera finalizado una sección de quimioterapia y la sopa que apenas pudo comer la devolvió. Él sólo miraba con miedo y yo por dentro me maldecía y me consumía lentamente. Ni siquiera sé su nombre o si algún día lo sabrá, pero él regresó a mi ser la empatía que había dado por muerta en mí.

Aceptarme y aprender a decir que no sin sentirme culpable pudieron haber sido las mejores cosas que debí hacer en el 2017. Pero aquí sigo siendo duro conmigo mismo y autoflagelándome a diario.

Flâneur, resiliente y traumático, son con alta probabilidad los tres adjetivos que mejor describen mi 2017.

Sabiendo lo que sé, si pudiera regresar al día primero de enero de este año, me aconsejaría abrazar la hipofrenia como pan de cada día y no descartar la lobotomia como remedio único e infalible.

Hablando en términos de por cientos, las aventuras en Nueva York, Michigan, México, Minnesota y España hacen peso en la balanza, pero no lo suficiente para sobrepasar la experiencia traumática del Huracán María. Sí me voy por una tangente de escala del 1 al 10 con certeza digo que un 5 sería la calificación de este año. Sin embargo al hablar de porcentaje sobre lo aprendido en el 2017 es probable que sea un 89 %.

Las victorias nunca han sido la orden del día. No obstante, el cuestionario me pide que escoja con quién me gustaría celebrarlas. La respuesta son mis amigos cercanos, quiénes de una forma u otra me alientan a salir del lodo y de no hacerlo se ensucian conmigo.

Llegando al final toca hablar de mis metas futuras. Un mejor trabajo, que disfrute y sea ameno debe ser la primera. Continuar con mi espíritu aventurero conociendo y visitando más países y regiones es un mandato. Adentrarme más en mis proyectos personales y terminar mis obras inconclusas cerrarían la lista.

La mejor forma de poder lograr las metas es organizándome y entrando en tiempo. Tengo que tratarme con afecto, no culparme tanto y empezar a desconectarme de muchas distracciones.

Por lo pronto espero retomar el ritmo de publicación y lectura. Salir de esta espiral viciosa que me deja en la depresión y la ansiedad permanente y unirme a todos vosotros nuevamente. Desde la distancia me toca deciros ¡feliz año nuevo! enviaros un abrazo fuerte y seguir viéndonos entre líneas.

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