Nueva Ámsterdam

“He adored New York City. He idolized it all out of proportion…no, make that: he – he romanticized it all out of proportion. Yeah. To him, no matter what the season was, this was still a town that existed in black and white and pulsated to the great tunes of George Gershwin.”

img_3656

Flatiron / Iconic

Desde hace nueve años consecutivos no puedo estar mucho tiempo lejos de esta ciudad. En un principio fue llamada Nueva Ámsterdam y honrando el nombre de los lenapes Mannahatta, la tierra de muchas colinas que hoy sólo tiene edificios, es una de mis islas favoritas.

Manhattan, Nueva York,  irónicamente, se ha convertido en mi escape de la realidad y la terapia para mi ansiedad. En Estos últimos años es imposible pasar un enero lejos del caos de la ciudad que, al igual que yo, nunca duerme.

img_3300

Vagabundo

Déjà vu es la paramnesia y el sinónimo que mi vida le da a estas calles cuadriculadas, taxis amarillos y monumentales rascacielos. Y es que yo, queriéndolo o no, me he convertido en un ser tan duro y romántico como esta ciudad.

Muchos dicen que son autómatas los que viven en este ecosistema. Otros especulan sobre experimentos sociales, dado que es en Nueva York donde esquizofrénicos, criminales, artistas, plebeyos y demonios se mezclan sin problemas.

Y a toda esta palabrería, le sumo que es posible que sea de ese escaso por ciento de personas que visitan Manhattan no por megalomanía sino por dromomanía.

img_3320

Si hablo de paraísos, he aquí un pedazo de cielo…

Más allá del frío, la caótica vida en los trenes y que al Guggenheim siempre le da con hacer reparaciones para estás fechas, la paz que encuentro al vagar por las calles mientras las brisas gélidas me sacan las lágrimas, la excitación al visitar el ala de la antigua Grecia en el Metropolitan, la pasión que me invade al acercarme al MoMA y el sosiego que encuentro en el Rubin, bien merecen una visita, aunque sea anual, para encender mi alma que ya hace años está entumecida.

Traté de poner los pentagramas necesarios para frenar mi tendencia autodestructiva y continuar a mi ritmo. Me llevé mis cuadernos de apuntes, mis libros de poesía favoritos, muchos marcadores y el ordenador para agilizar mis proyectos, pero entre trenes perdidos, largas caminatas con Michael Kiwanuka en el iPod y muchas visitas a los museos, volví al mismo punto de partida.

Así que las Letras del Cielo y del Infierno continuarán en pausa. Me toca volver a la realidad tediosa que me aleja de mis pasiones y me desgasta lentamente. Pero antes de retornar al círculo vicioso por aquí dejo algunas de las fotos que más me han gustado en esta ocasión. La que más me ha impactado la reservó para la próxima entrada.

Diana la llamaron en Roma, los latinos Artemisa, pero para mí es Ártemis.

Zeus y Ganimedes

Un detalle que merece la pena acentuar.

Andrómeda, princesa de Abisinia.

No todos notan el juego de miradas que hace el museo entre Afrodita y Paris.

Semper fortis

“Who in the world am I? Ah, that’s the great puzzle.”

“C’est le temps que tu as perdu pour ta rose qui fait ta rose si importante”

“No vivas en el pasado, no imagines el futuro, concentra la mente en el momento presente.”

Manhattan desde Brooklyn.

Nada es lo más cerca que hay de comprender…

La reina Amidala de Nigeria.

Incluso los “matches” en las redes tienen más glamour en NYC.

Algunas cuestiones para reflexionar mi 2017

Seré honesto desde la primera línea, ¿para qué venderme simulacros? Llevo más de cien días sin servicio de energía eléctrica, señales de comunicación desastrosas y enfrentándome a una filosofía dual entre mandar todo al infierno o acogerme al hastío y la ansiedad. Pero no todo fue así en este año que está por concluir, así que entre disculpas por no poder leeros y con regularidad y con unas ganas inmensas de liberar todo empiezo con esto.

Me siento orgulloso de haber visitado diferentes países, algunos nuevos, otros destinos repetidos, pero igualmente placenteros y que sacian ese deseo desmesurado que me consume y no me deja permanecer estático por mucho tiempo en un mismo lugar.

Recordaré por el resto de mi vida al huracán María. No es un recuerdo lindo, pero quedará impregnado en mi mente. El rugir del viento, la furia con la cual la naturaleza azotó a tantas personas es una memoria imborrable y queda acentuada con los desastres que viví en primera persona y que todavía hoy me ponen la piel de gallina.

El reto mayor de mi 2017 son las duchas de agua fría. Intentó preparar mi mente, leyendo los beneficios de “ducharse con agua fría” o pensando que ya mañana me acostumbraré pero nada mejora la cuestión mencionada en este encasillado.

Es probable que mis mejoras este año sean en el ámbito laboral, algo completamente contradictorio. Si bien me siento en desarrollo de liderazgo y refuerzo unos lazos de camaradería con mis compañeros, continúo en una empresa donde mi valor importa poco, me alejo de lo que me apasiona y recibo órdenes, cuestionables, de jefes con la menor preparación académica y pragmática.

De tener la oportunidad de cambiar alguna cuestión es probable que sea mi carácter extremista dónde los sucesos me importan una mierda o me afectan demasiado.

Las tres cosas más importantes de este año las resumo en:

  • Did I build this ship to wreck?
  • La utopía de la liberosis
  • I’m slowly drifting away

img_2515Para ayudar a otros continué con mi tarea de dejar “libros perdidos” en lugares públicos, me uní a grupos comunitarios para ayudar a las víctimas del huracán María e hice mi aportación para ayudar a la madre de un antiguo conocido que da su lucha contra la leucemia.

Mis amigos en México y Lleida me acogieron como parte de su familia por periodos de vacaciones, haciéndome sentir pleno y satisfecho. Mi espíritu aventurero se llenó y ese rincón de mí que esta falto de afecto y calor humano recobró su color. Ha sido algo hermoso que hicieron por mí este año.

En enero 2017 los rechazos eran difíciles. No los quiero engañar, lo siguen siendo, pero ahora, en este diciembre son más llevaderos.

Sobre los libros leídos he de decir que El guardián entre el centeno fue mi favorito. Fue inevitable no sentirme identificado con Holden. Al igual que él, no puedo rezar cuando quiero y cargo en mis hombros su carga. Soy un hombre al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que las personas caigan a él.

La persona que hizo mayor impacto en mi vida en el 2017 fue un niño que me devolvió la humanidad. Un día en el trabajo me llamaron para limpiar un vómito de un niño. Yo cargado de irritación y molestia fui al lugar del accidente y allí aguardaba un niño paciente de cáncer. En su semblante se veía el miedo y las ganas de pedir perdón por lo ocurrido, pero también era apreciable que muy probablemente hubiera finalizado una sección de quimioterapia y la sopa que apenas pudo comer la devolvió. Él sólo miraba con miedo y yo por dentro me maldecía y me consumía lentamente. Ni siquiera sé su nombre o si algún día lo sabrá, pero él regresó a mi ser la empatía que había dado por muerta en mí.

Aceptarme y aprender a decir que no sin sentirme culpable pudieron haber sido las mejores cosas que debí hacer en el 2017. Pero aquí sigo siendo duro conmigo mismo y autoflagelándome a diario.

Flâneur, resiliente y traumático, son con alta probabilidad los tres adjetivos que mejor describen mi 2017.

Sabiendo lo que sé, si pudiera regresar al día primero de enero de este año, me aconsejaría abrazar la hipofrenia como pan de cada día y no descartar la lobotomia como remedio único e infalible.

Hablando en términos de por cientos, las aventuras en Nueva York, Michigan, México, Minnesota y España hacen peso en la balanza, pero no lo suficiente para sobrepasar la experiencia traumática del Huracán María. Sí me voy por una tangente de escala del 1 al 10 con certeza digo que un 5 sería la calificación de este año. Sin embargo al hablar de porcentaje sobre lo aprendido en el 2017 es probable que sea un 89 %.

Las victorias nunca han sido la orden del día. No obstante, el cuestionario me pide que escoja con quién me gustaría celebrarlas. La respuesta son mis amigos cercanos, quiénes de una forma u otra me alientan a salir del lodo y de no hacerlo se ensucian conmigo.

Llegando al final toca hablar de mis metas futuras. Un mejor trabajo, que disfrute y sea ameno debe ser la primera. Continuar con mi espíritu aventurero conociendo y visitando más países y regiones es un mandato. Adentrarme más en mis proyectos personales y terminar mis obras inconclusas cerrarían la lista.

La mejor forma de poder lograr las metas es organizándome y entrando en tiempo. Tengo que tratarme con afecto, no culparme tanto y empezar a desconectarme de muchas distracciones.

Por lo pronto espero retomar el ritmo de publicación y lectura. Salir de esta espiral viciosa que me deja en la depresión y la ansiedad permanente y unirme a todos vosotros nuevamente. Desde la distancia me toca deciros ¡feliz año nuevo! enviaros un abrazo fuerte y seguir viéndonos entre líneas.

protocolo-del-brindis

Felix culpa

Acepto que soy psicópata, bipolar y quizás un poco esquizofrénico, pero tú tienes que aceptar que tenemos todo eso en común y entonces caminaremos nuevamente por ese corredor oscuro que nos llevó a aquella habitación, donde abrimos la luz y al unísono la cerramos.

La música conspiró para que te quitaras los zapatos y te desnudaras. Fingí no saber lo que pasaría, que todo sería casualidad. Pero nuestro ardiente deseo se conectó en nuestros ojos y conscientes de la fugacidad del tiempo comenzamos.

Disfruté sentir tu cuerpo y olerlo, porque es lo más cercano al cielo que he probado. Al salir pasamos nuevamente por ese pasillo oscuro con satisfacción en cuerpo y alma, con la complicidad que sólo tienen los amantes.

Reflexiones en tiempos de Pascua

La idea de retomar el blog con periodicidad está latente. No obstante, tengo muchos asuntos que poner en orden y matizar. Hace un par de días finalicé mi curso de Escritura Creativa y Comparada y como os había informado por aquí, ya sólo con algunas cuestiones editoriales, el próximo 7/7/2017 mi opera prima por fin verá la luz.

Soy la típica persona que hace listas y programa los días, incluso con una semana de antelación, y acabo no cumpliendo ni siquiera con la hora de levantarme. En estos dos años, desde mi regreso al Caribe, me siento la mayor parte del tiempo estancando en un círculo vicioso del cual la sociedad, la familia y los amigos inmediatos me impiden escapar.

Me crié en el seno de una familia fanática con la religión, por lo que la Semana Santa no sólo significa torrijas. El año pasado me aventuré por el centro de la isla y siendo casi un hiker amateur la muerte me rondó y lancé una promesa a San Sebastián que no podía ignorar.

File 4-18-17, 12 00 06 AMPor estas tierras hay más de cincuenta vírgenes y cientos de ermitas donde se camina y se hacen peregrinajes en la llamada Semana Mayor, incluso la de mi pueblo es la más famosa en la isla. Sin embargo, llamó mi atención una tradición en el Viejo San Juan.

La misma consta en visitar las siete iglesias ubicadas alrededor de la isleta de San Juan y entonar un cántico o una oración en cada una de las sedes. Así fue que decidí cumplir mis deudas, como los Lannisters, y sacar a pasear al historiador del arte que también me habita y ha estado entumecido en los últimos meses.

File 4-18-17, 12 00 18 AM

Amanecer borincano

El Sábado de Gloria y el Domingo de Resurrección me fui al mar, porque como dicen por ahí en el mar la vida es más sabrosa y el agua es una barrera natural contra conjuros, maleficios y algunos demonios.

Ya casi se va abril y sigo con ese desánimo, esa ilusión de fracaso, ese dolor de cabeza de tanto pensar en las veintemil cosas, esa atención esperada que cuando llega ya no quieres, ese pequeño detalle que no inspiras, que otro lo llena, que me quita el aire, que me da la punzada en el corazón.

Y aquí voy nuevamente, hecho mierda, hecho lágrimas, llorando existencias, queriendo dormir para siempre, deseando que otra persona exista por mí, prefiriendo estar en coma por unos días, usando el gerundio, deseando control, paz, perfección. o por lo menos algo mejor.

Pero también un poco mejor que ayer.

File 4-17-17, 11 59 54 PM

Echándole ganas a las Letras del Cielo y del Infierno

File 4-18-17, 12 00 31 AM

Mar Caribe

Historias de la playa VII

Soy una caja de raras e inusuales especias.
Lleno de asombro y sed.
No soy contagioso y nunca quiero serlo.
Estoy lleno de tesoros si tú ves suficientemente bien.
Estoy lleno de emociones si tú aprecias primero la inmensidad.

No soy más que sabores y visiones.
Nada más que una caja vacía de ilusión.
Se trata de metáforas y hacer creer.
Soy una caja y nada más.
Una caja llena de historia,
Pero mi nombre no está en los libros, ni en las leyendas, ni en las oraciones.
Mi nombre está en los que se esconden en mis sueños,
En los que duermen debajo de mis palmeras y respiran mi aire pálido.

Soy un grupo de tiburones hambrientos con un sólo objetivos en sus mentes.
Soy las sombras frías de la luna que se deslizan en la superficie.
Yo soy el desplome de las olas contra la costa.

Yo no soy más que el mar, y tú puedes nadar sobre mí.
Soy la sal que se esconde en la arena.
Yo soy el miedo que miente entre nuestras tierras.
Soy misterioso como el fondo,
Pero hermoso como el horizonte en la compañía de los atardeceres ardientes.

Soy la noche llena de estrellas que brillan.
Nunca olvidaré quiénes fuimos en ese momento.
Éramos la última brisa, los últimos paseos,
los pensamientos tardíos, el humo tardío, las conversaciones tardías.

Nunca olvidaré la niebla y la bruma.
Nunca olvidaré la inexplicable hierba húmeda.
Nunca olvidaré el sonido del silencio de las calles.
Las sinfonías de los árboles y los secretos que me susurraban.
¡Oh, todos eran muy amables! ¿sabes?

Yo soy la nada, pero también el todo.
Yo soy el ruido, el silencio, los vivos, los muertos.
He probado el odio.
He dormido con mentiras y he despertado con la verdad en mi cara.
He hablado con la belleza, pero siempre he preferido la monstruosidad.
He vivido en la realidad, pero siempre me escapo a la fantasía.

Yo soy la luna, yo soy el sol.
Yo soy la tierra que caminas.
Yo soy el susurro del viento.
El amante de esas misteriosas luces.
Estoy suspendido,
Soy exclamación.
Soy interrogación.
Soy todo eso y un poco más.

Ciclos “románticos”

La primera vez que me enamoré quizás tenía dieciocho-
Fueron sus manos,
Como las alas de un ruiseñor,
Usaba botas color café y una inmensa sonrisa,
Hicieron de mi corazón su amuleto.

La primera vez fue en una habitación cerca de la mía-
Mi mundo estaba de estreno en mil colores,
Pero la guerra siempre llega,
Muchos cuerpos compartidos se desmoronaron como Gomorra,
La añoranza causó anorexia, ansiedad, paranoia
Y una tumba para mi inocencia se excavó.

Estaba encendido,
Me convertí en piedra.

La segunda vez ya era adulto-
Me lancé sin pensarlo a sus brazos tiranos.
Su corazón era una tempestad,
Y me gustó la forma en que me miró
Cuando estaba en su cima.

La segunda vez fui más apasionado-
Mi corazón cada vez más apretado en su tormenta,
Vaciló entre el masoquismo y la perversión,
Ahora era rabia, ira y resentimiento lo que enterraba.
Ojalá supiera entonces lo que sé ahora.

Mi corazón se agrietó
Mis huesos se oxidaron.

La tercera vez estaba cansado-
Me envolví alrededor de él esperanzado,
Otra vez la atelofobia se esparció.
Y dejé que la idea de amor secara
Después de un tiempo.

Lo intenté,
Y estoy feliz de que no fuera suficiente.

friENDship

Una canción de Dorian dice:

abrí una puerta que se cerró tras de mí y no me duelen los amigos que perdí.

En los últimos años he comprobado la veracidad tras la aseveración. En el pasado recordaba con júbilo las fechas de cumpleaños de amigos y conocidos, sentía un ansia desenfrenada por felicitarlos a la media noche, enviarle alguna foto o mensaje que les mostrara que los tenía presente en mi día a día.

Escribir un mensaje de texto o simplemente compartir alguna canción o foto me llenaba de energía y ganas de vivir los momentos con un éxtasis y efervescencia que eran infalibles. Incluso decidir que era un chico Marvel y no DC resultaba más apasionante con las opiniones de mis amigos.

Me tomé la amistad como algo verdaderamente serio y veintiocho años después, y con creces, aprendí que es algo mágico y como sucede con la magia si no se cultiva desaparece. Me siento bien conmigo mismo y con la decisión de sepultar fantasmas del pasado, pero a veces pienso en ese ser de luz y amor que un día fui y me invade la nostalgia.

Es irónico que sienta felicidad y el tiempo me demuestre fortaleza y sosiego en mi devenir, mientras la vida y el porvenir se encargaron de matar la ilusión y la inocencia. Supongo que de esto se trata crecer o lo que algunos prefieren llamar madurar.

2016

Voy a sincerarme, el 2010 fue un año macabro. Pensé que no volvería a dar con uno así y tuve varios años de calma hasta que llegó el 2016. Mi productividad por aquí mermó, mis proyectos especiales continúan en pausa y yo sigo desgastándome y ahogándome más y más en este ciclo social de masas que me abraza y me estrangula.

Otro año en el que las realidades convirtieron los sueños en mitos y las metas en leyendas. Me había mantenido, quizás no optimista, pero si entusiasmado con cada nuevo año. Ahora es diferente, por primera vez me aterra pensar en el año nuevo, no preciso un nuevo camino, ni ningún comienzo. En realidad veo un nuevo tropiezo, otro manojo de conformidad y hastío con más bajas que altas.

En la caja de Pandora se quedó la esperanza, creo que en mi 2016 también quedó atrapada mi ilusión. Espero tener una mejor interacción con todos vosotros este año y ya os iré contando nuevas historias y aventuras.

Abraçades