¿Es obligatorio perdonar?

A menudo se nos dice, y se lee por todos los libros de psicología y los tweets de los sabios, que para poder sanar o crecer como personas tenemos que aprender a perdonar. Pero ¿Es obligatorio perdonar? Vamos a hablar brevemente sobre esto hoy y si me lees me gustaría conocer tu opinión.

Desde una perspectiva diferente, podemos concluir que articular la ira que sentimos hacia alguien o algo, es un proceso de sanación más real y asequible que el perdón y el olvido (si es que este último de verdad llegara a nosotros). Ese odio que se siente hacia la persona que nos hizo un daño o nos marcó de forma significativa, en cierta manera, nos mantiene alertas y en un estado de vanguardia constante, permitiéndonos ser más proactivos e incluso se podría manifestar una evolución en nosotros como humanos.

Perdonar algo, o a alguien, nos va a enfrentar a un ciclo de culpa y vergüenza que en algunas personas se ubica como una especie de recordatorio perpetuo y siempre lo enfrenta ante un dolor que no da visos de tranquilidad, sino que perpetúa un estado cíclico de tristeza y depresión. Muchos de estos ciclos se transforman en círculos viciosos en los que muchas personas se acostumbran al dolor, al engaño o a cualquier otra calamidad, ya sea por la culpa a la que los llevó el perdón o porque este mencionado acto perpetúa las inseguridades y traumas más oscuros de muchos de nosotros.

En múltiples casos lo que realmente sentimos (ira, odio, rencor) no es socialmente aceptado y no no lo permitimos sentir. Como sociedad glorificamos a la “persona inteligente emocional” y no pensamos en las consecuencias que esto trae para nuestra propia salud mental al reprimir lo que de verdad sentimos e intentamos sentir y pensar como personas best seller que nos venden los medios.

Como personas, todos estamos en nuestro pleno derecho de no estar de acuerdo con que nos maltraten y en sentir repudio hacia una persona o situación que nos maltrate o humille. Por lo tanto, si sentimos rencor, ira, odio o cualquier otro sentimiento que nos obligan a reprimir por medio a las consecuencias sociales, debemos abrazarlos y estar conformes con ellos. Si con el paso del tiempo estos sentimientos desaparecen estupendo, pero si no, no pasa nada.

No somos monstruos por sentir todas estas cosas, al contrario sentirlas nos hace ser más humanos.

Fugacidad

Soy quien siempre merodea
el nido de mis desvelos.
Soy quien camina por los sueños
de otro mundo paralelo.
Un mundo donde el oxígeno que respiro
está limpio de tu veneno
y donde mi nombre se traspapela
entre páginas de ayer en tonos sepia.
Soy quien siente su presencia
en el olvido de su existencia.

¿Ayer voy o vine mañana?

Séptimo aniversario

Y veo la vida pasar como el desgastado vagabundo que duerme en los bancos del metro, entregando su mirada al vaivén de los trenes, mientras confabula su destino. 

Y me visto de ropa y memorias prestadas, y sueño despacio para huir del silbido de los pájaros que reciben mis párpados al alba. 

Sufro mis silencios como las lluvias que desnudan las primaveras de sus flores o como las olas que libran tan injustamente a los caracoles de sus costas. 

Mañana lloraré, lamentablemente, nuevamente, pero en tinta.
Mañana seré, lamentablemente, nuevamente, otra persona.
Mañana es tan solo otro ayer coleccionado.

Y lo sé…
                y lo sufro…

Siete años desde que empezó esta aventura y que mucho ha cambiado todo.
El vendaval de este último año apenas me permite echarme la siesta.
El acoso y asedio de personas non grata me impidió
publicar las letras del cielo y del infierno
y me obliga a delinear entradas aleatorias y ha mantenerme ausente por aquí.

Pero leerlos y la serendipia venturosa que tienen estos lares
me afirman a menudo que
“a ti que me lees quien quiera que seas espero que entiendas cuando te digo
que aunque no te conozca, y aunque puede que nunca llegue a verte, a reírme contigo,
a llorar contigo o a besarte, te amo, con todo mi corazón… te amo”.

Los locos no lloran

Los locos no lloran.
Procurar que mi lengua borracha escupa tu nombre es como dormir con los ojos abiertos.
¿Será que me soñaste?
Los locos no lloran.

Dicen que lloras con los ojos secos y que hablas de venenos alcohólicos estando borracho.
Los locos no lloran.

Declaras que me conoces, que fuimos uno y me tocaste.
Los locos no lloran.

Te agitas mientras gritas las historias que narras, pero ¿acaso te tembló la lengua mientras cambiabas de nombre?
Los locos no lloran.

Sin descifrar tu nombre, te expongo a tu público ingenuo vestido de mentiras.
Recuerda: Los locos no lloran. Matan.

Etcétera

Porque nunca he sentido genuinamente el amor de una persona, la sonrisa entre un beso, la mirada entre segundos, el suspiro de un abrazo, el enredo de unos brazos con mi cintura, el mensaje después de la cita, el «te amo» madruguero, el «te extraño» repentino, el apretón infalible y el etcétera después de mencionar los tantos detalles que te aferran a una persona.

Por eso, quizás, entiendo el verdadero concepto del ‘etcétera’.

Arenas del tiempo

AYQhetvYo, como tú,
le he sido infiel a los relojes
y he dejado que la arena del tiempo
se escurra entre mis dedos.
Y he ahí, fíjate,
un lugar perfecto
para reposar tus huesos.

Por eso, a veces,
cuando despiertas
te encuentras llorando y desnudo,
pues en tu cuerpo glacial
siempre tropezarás con mi reflejo
con mis labios en tu pecho
y el ímpetu enredo de mis brazos
alrededor de tu cintura.

A susurros te amo

DecadenceeQueriendo ser nostálgico por el presente encontré el libro que me regalaste y las canciones de los noventa que te dediqué.  También me di cuenta que seguí usando una foto tuya como marcador de libros.

Aquí llevo esta madrugada escribiendo en pasado y enumerándote la vida en pedazos. Perdóname, pero contigo se extinguieron las conclusiones y la muerte me huye, aun cuando no puedo conjugar en futuro junto a ti.

Por eso (a susurros) te amo.

Sexenio

IMG_4207¿Pueden creer que ya llevo seis años por estos lares con ustedes? Yo todavía no me lo creo del todo y la verdad es que si agarro mi cuaderno y trazo una raya para anotar los momentos que fueron buenos y los que no, es seguro que el lado izquierdo no deje de crecer.

Aun así aquí voy, y aquí sigo, re-pensándome y casi-casi seguro de que los días negros están siendo llevaderos y que en los venideros iré encontrando la claridad.

Este último año no fue tan bueno y por ahí sigo jugando al béisbol con la atelofobia en la primera base y la ansiedad en la tercera.

Hay muchas cuestiones que tengo en modo “repetición” todos los días; volver al blog de manera activa, leer más, viajar más y lo que creo que es más importante: cambiar de trabajo.

Por acá las cosas están un poco patas arriba. Terremotos a diario, crisis política, año de elecciones, los vengadores de las redes sociales y tantos etcéteras que me dan grima escribirlos, pero que acentúan la longevidad y lo tétrico de este mes de enero que parece tener mil días y al cual sólo quiero despedir y no recordar.

Me puse algunas metas sencillas para este año. Dupliqué mi reto de lectura de “Goodreads”, comenzaré una nueva categoría en el blog; Libro de sombras en donde reseñare un poco mi camino y sincretismo por las religiones antiguas y finalmente espero culminar la edición de Letras del cielo y del infierno y autopublicarlo.

En fin  gracias a todos los que se han sumado en este camino conmigo y espero que como escribí en mi primera entrada:

“…que entiendas cuando te digo que aunque no te conozca, y aunque puede que nunca llegue a verte, a reírme contigo, a llorar contigo o a besarte, te amo, con todo mi corazón…te amo”.

A.

Abonazar y cumplir 30

20160819021824F4kcGSeré breve. Tras meses y meses en un ciclo de depresión severa, y aunque todavía siento que no he resulto todos los pendientes del todo, considero que ya cerré varios capítulos de mi vida los cuales dejé en puntos suspensivos.

El primero de diciembre cumplí treinta años y rompí a reír. Es curioso como nos rompemos en el llanto y en la risa. En esta ocasión valió la pena hacerme añicos y mirarme en la cámara del celular y decir desde lo más profundo de mi ser; ¡voy a vivir feliz!

Han sido treinta años de mezclar cielos, de cruzar sentidos, de confundir molinos con gigantes, de equivocarme hasta la médula, de recurrente mala suerte, de obsesionarme con canciones, de querer que acaben los veranos, de acumular intentos, de escribir mi nombre sobre la arena, de muchos pseudónimos, de mucha duda y angustia, pero también de mucha sabiduría, de conocer personas maravillosas, de sonreír hasta sentir dolor y de mantenerme firme en mis convicciones. 

Al final la niebla pasó. Estoy dando pasos más firmes, aprendí a soltar y a despegarme y estoy aquí sin comprender muchas cosas, sin mucho que pueda hacer, pero otra vez con el espíritu ardiente y dejando ordenados los capítulos de la nostalgia, sin dar vuelta atrás a las páginas y con la mirada, perdida, pero hacia adelante siempre. Aquí voy de nuevo a la carga, espero no tener que lidiar con más hiatos y vivir las sonrisas que me debe el maldito destino. 

Abrazos a todos.

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Salón des Fleurs

«Trataré de descubrir qué significa para mi la magia pues creo que hay magia en todo lo que nos rodea».

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Ya estoy más cerca de cerrar ese capítulo umbrío que me atormenta y me mantiene alejado de aquí. En este proceso de regeneración me escapé a Madrid por un tiempo y aquí les presento el hallazgo de un lugar mágico y encantador del cual no me puedo olvidar.

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No les voy a mentir este lugar de verdad que es único y de sólo pasar por delante de él te invita a entrar. En este espacio conviven una floristería, un salón de té y una tienda. Las flores aromáticas y la magna decoración de corte británica se funden con la música melancólica de fondo y nos ofrecen una atmósfera de ensueño que sin temor a equivocarme nos acerca al Nirvana.

IMG_2693El establecimiento ubica en la calle de Guzmán el Bueno, y como bien dice su presentación, es una puerta rosa en pleno Madrid. Una vez dentro tu cuerpo y alma entran en un disfrute cotidiano que hace sentir hasta el más agotado de los espíritus reconfortado y animado.

El concepto “vintage living” está enmarcado en cada rincón del Salón des Fleurs. Los recuerdos que evocan sus paredes y decorados nos transportan y hacen viajar a los recovecos más íntimos y profundos de nosotros mismos.

Aunque entiendo que sería estupendo compartir este espacio con amigos, familiares y seres queridos, también es un espacio al que las almas solitarias, como la mía, pueden disfrutar, meditar, reflexionar y contemplar la efímera belleza consuetudinaria.

En este espléndido salón tienes muchas posibilidades, desde encontrar un ramo de novia, enviar flores a seres queridos, comprar un regalo diferente y original, charlar con amigos, meditar, degustar tartas y tés, celebrar alguna actividad privada y hasta encontrar la planta que se ajuste y complemente la decoración de tu hogar.

IMG_2706La carta de tés incluye más de veinte variedades mi recomendación para vosotros es el té rojo con cerezas y caramelo y el té negro pakistaní (este es una delicia entre delicias). Las tartas varían por días, probé la de cardamomo y no exagero cuando les digo que mis labios no han probado otra igual al sol de hoy.

En fin dejaré algunas fotos por aquí, pero las fotos no honraran la grandeza de este lugar que se mezcla con unos empleados serviciales que te otorgan una experiencia cien por ciento placentera.

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IMG_2732Si estás en Madrid, no te puedes perder la magia de este salón que bien podría ser la sede de alguna Corte de las Hadas.  Eso sí, mi consejo es que hagas una reservación previa a través de su página web dado que el lugar muchas veces se llena a tope y el espacio es limitado.

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