Etcétera

Porque nunca he sentido genuinamente el amor de una persona, la sonrisa entre un beso, la mirada entre segundos, el suspiro de un abrazo, el enredo de unos brazos con mi cintura, el mensaje después de la cita, el «te amo» madruguero, el «te extraño» repentino, el apretón infalible y el etcétera después de mencionar los tantos detalles que te aferran a una persona.

Por eso, quizás, entiendo el verdadero concepto del ‘etcétera’.

Arenas del tiempo

AYQhetvYo, como tú,
le he sido infiel a los relojes
y he dejado que la arena del tiempo
se escurra entre mis dedos.
Y he ahí, fíjate,
un lugar perfecto
para reposar tus huesos.

Por eso, a veces,
cuando despiertas
te encuentras llorando y desnudo,
pues en tu cuerpo glacial
siempre tropezarás con mi reflejo
con mis labios en tu pecho
y el ímpetu enredo de mis brazos
alrededor de tu cintura.

A susurros te amo

DecadenceeQueriendo ser nostálgico por el presente encontré el libro que me regalaste y las canciones de los noventa que te dediqué.  También me di cuenta que seguí usando una foto tuya como marcador de libros.

Aquí llevo esta madrugada escribiendo en pasado y enumerándote la vida en pedazos. Perdóname, pero contigo se extinguieron las conclusiones y la muerte me huye, aun cuando no puedo conjugar en futuro junto a ti.

Por eso (a susurros) te amo.

¿Nos definen las ciudades donde vivimos?

El sentimiento de identidad personal es uno complejo y algunos alegan que intrínseco. Este devenir propio, donde nos vamos creando, es uno maleable y está en constante cambio. El tema que expongo hoy, lo he pensado en muchas ocasiones desde temprana edad y de seguro mi yo de catorce años pensaba de una forma muy distinta a mi yo de veintiún años y completamente diferente al que esta escribiendo en estos momentos.

Desde que nacemos enfrentamos un proceso de aprendizaje que, aunque en diferentes escalas, envuelve el amor y orgullo a la patria o al terruño donde nacemos. Sin embargo, no siempre el lugar de nacimiento es el domicilio permanente o el espacio al que amamos y llamamos casa.

IMG_3365Muchos son los casos, como el mío, en que la tierra que nos vio nacer no es la que nos ve crecer. Por múltiples razones y circunstancias algunas personas se desplazan de una ciudad a otra e incluso de un país a otro. En este constante movimiento y por otras causas, como la educación y el crecimiento, vamos forjando esa identidad personal de la que hablo y esos lugares y destinos que forman nuestro entorno de una manera u otra nos van marcando y definiendo.

En mi caso una ciudad frente al océano Atlántico me vio nacer, otra ciudad a orillas del Mediterráneo guió mis primeros pasos y una ciudad montañosa y brumosa en el Caribe atestiguó mi crecimiento. Sin embargo, mis experiencias en cada uno de estos lugares definió a la persona que soy hoy.

IMG_3256Aunque la ciudad frente al mar que me vio nacer no me vio crecer, cada ocasión que la visito, cada adoquín que piso o aire que respiro en su derredor, la hacen parte de mí y la piel se me pone de gallina de sólo escuchar su nombre en una canción o en un poema. De igual modo, esa ciudad bañada por el Mediterráneo y estas montañas en la que me encuentro ahora y que me despiertan cada día entre frío y nieblas, las hago mías y las amo hasta que duele.

IMG_2830En esa dirección, llego al punto angular que quiero hablar. Por estudios fui a vivir a una ciudad medieval y no miento cuando les cuento que fue allí donde aprendí a amar y donde me conocí y encontré. Fue ese pueblo enclavado entre el Tajo donde definí mi alma romántica y donde fui realmente yo mismo, sin seudónimos, sin miedos, sin mentiras, simplemente fui y estuve.

Pero ahí no acabó la cosa, luego toco irme a la capital a escribir un nuevo capítulo y válgame lo que me tocó esos dos años. De una manera especial, pero diferente este nuevo entorno urbano, lleno de trenes, estrés, agobio y muchos amigos, me hizo sentir pleno, pero de una manera diferente al pueblito medieval. Ahora empecé a ser y a estar con otras personas, salí de esa zona íntima y conocí un efecto placebo en una ciudad de la furia que también se me metió entre los huesos y la sentí y la siento muy mía, muy propia muy inherente.

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IMG_4240Al final se acabó y regresé al Caribe, a las montañas y a las brumas. Por ratos voy a ver al mar a la ciudad que me vio nacer. Una vez al año vuelvo a mi pueblito viejo y me doy una escapada a la capital a visitar amigos y a revivir momentos y emociones. A recuperar esos sazones que le dan sabor a mi vida y la hacen más llevadera.

El otro día hablé con una antigua pasión que tuve y me contó como ahora está viviendo en una ciudad belga que, por su juicio y su excesiva nostalgia, es hostil, ruda y le ha dejado varios sinsabores. Para no enredarme mucho en aguas pasadas que no mueven molinos le corté rápido, pero sus palabras se han quedado haciendo eco en mi cabeza.

IMG_4527Nuestras experiencias, y cada rincón del mundo que conozcamos, harán de ese espacio uno único en el mundo. Me bastó una vez en Islandia para ser en ella y para estar seguro de que la volveré a visitar. Otro caso mío es Nueva York, estoy seguro de que no me iría a vivir para allá, pero cada año la visito con la misma o más alevosía que el año anterior.

Hay muchos factores como el clima, los estudios, la resiliencia, los estados de ánimos y un sinfín de agentes que van a marcar y definir nuestra relación con el espacio que vivimos. Está en cada uno desmenuzar esa ciudad, ese suelo, esa muralla o ese cuarto en el que estamos y buscar la forma de hacerlo nuestro y placentero.

Al sol de hoy cargo conmigo muchos trozos del planeta y a una gran mayoría de ellos los he vuelto a visitar. En cada rincón dejo un trozo de mí y me llevo lo bueno de ellos. Y llegé al final de esta entrada con la misma interrogante en la cabeza; cuando me preguntan de dónde soy… qué difícil es contestar con certeza pues de tantos lugares soy y a todos ellos pertenezco.

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Sexenio

IMG_4207¿Pueden creer que ya llevo seis años por estos lares con ustedes? Yo todavía no me lo creo del todo y la verdad es que si agarro mi cuaderno y trazo una raya para anotar los momentos que fueron buenos y los que no, es seguro que el lado izquierdo no deje de crecer.

Aun así aquí voy, y aquí sigo, re-pensándome y casi-casi seguro de que los días negros están siendo llevaderos y que en los venideros iré encontrando la claridad.

Este último año no fue tan bueno y por ahí sigo jugando al béisbol con la atelofobia en la primera base y la ansiedad en la tercera.

Hay muchas cuestiones que tengo en modo “repetición” todos los días; volver al blog de manera activa, leer más, viajar más y lo que creo que es más importante: cambiar de trabajo.

Por acá las cosas están un poco patas arriba. Terremotos a diario, crisis política, año de elecciones, los vengadores de las redes sociales y tantos etcéteras que me dan grima escribirlos, pero que acentúan la longevidad y lo tétrico de este mes de enero que parece tener mil días y al cual sólo quiero despedir y no recordar.

Me puse algunas metas sencillas para este año. Dupliqué mi reto de lectura de “Goodreads”, comenzaré una nueva categoría en el blog; Libro de sombras en donde reseñare un poco mi camino y sincretismo por las religiones antiguas y finalmente espero culminar la edición de Letras del cielo y del infierno y autopublicarlo.

En fin  gracias a todos los que se han sumado en este camino conmigo y espero que como escribí en mi primera entrada:

“…que entiendas cuando te digo que aunque no te conozca, y aunque puede que nunca llegue a verte, a reírme contigo, a llorar contigo o a besarte, te amo, con todo mi corazón…te amo”.

A.

Abonazar y cumplir 30

20160819021824F4kcGSeré breve. Tras meses y meses en un ciclo de depresión severa, y aunque todavía siento que no he resulto todos los pendientes del todo, considero que ya cerré varios capítulos de mi vida los cuales dejé en puntos suspensivos.

El primero de diciembre cumplí treinta años y rompí a reír. Es curioso como nos rompemos en el llanto y en la risa. En esta ocasión valió la pena hacerme añicos y mirarme en la cámara del celular y decir desde lo más profundo de mi ser; ¡voy a vivir feliz!

Han sido treinta años de mezclar cielos, de cruzar sentidos, de confundir molinos con gigantes, de equivocarme hasta la médula, de recurrente mala suerte, de obsesionarme con canciones, de querer que acaben los veranos, de acumular intentos, de escribir mi nombre sobre la arena, de muchos pseudónimos, de mucha duda y angustia, pero también de mucha sabiduría, de conocer personas maravillosas, de sonreír hasta sentir dolor y de mantenerme firme en mis convicciones. 

Al final la niebla pasó. Estoy dando pasos más firmes, aprendí a soltar y a despegarme y estoy aquí sin comprender muchas cosas, sin mucho que pueda hacer, pero otra vez con el espíritu ardiente y dejando ordenados los capítulos de la nostalgia, sin dar vuelta atrás a las páginas y con la mirada, perdida, pero hacia adelante siempre. Aquí voy de nuevo a la carga, espero no tener que lidiar con más hiatos y vivir las sonrisas que me debe el maldito destino. 

Abrazos a todos.

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Salón des Fleurs

IMG_2624«Trataré de descubrir qué significa para mi la magia pues creo que hay magia en todo lo que nos rodea».

 

 

 

 

IMG_2650Ya estoy más cerca de cerrar ese capítulo umbrío que me atormenta y me mantiene alejado de aquí. En este proceso de regeneración me escapé a Madrid por un tiempo y aquí les presento el hallazgo de un lugar mágico y encantador del cual no me puedo olvidar.

No les voy a mentir este lugar de verdad que es único y de sólo pasar por delante de él te invita a entrar. En este espacio conviven una floristería, un salón de té y una tienda. Las flores aromáticas y la magna decoración de corte británica se funden con la música melancólica de fondo y nos ofrecen una atmósfera de ensueño que sin temor a equivocarme nos acerca al Nirvana.

IMG_2693El establecimiento ubica en la calle de Guzmán el Bueno, y como bien dice su presentación, es una puerta rosa en pleno Madrid. Una vez dentro tu cuerpo y alma entran en un disfrute cotidiano que hace sentir hasta el más agotado de los espíritus reconfortado y animado.

El concepto “vintage living” está enmarcado en cada rincón del Salón des Fleurs. Los recuerdos que evocan sus paredes y decorados nos transportan y hacen viajar a los recovecos más íntimos y profundos de nosotros mismos.

Aunque entiendo que sería estupendo compartir este espacio con amigos, familiares y seres queridos, también es un espacio al que las almas solitarias, como la mía, pueden disfrutar, meditar, reflexionar y contemplar la efímera belleza consuetudinaria.

En este espléndido salón tienes muchas posibilidades, desde encontrar un ramo de novia, enviar flores a seres queridos, comprar un regalo diferente y original, charlar con amigos, meditar, degustar tartas y tés, celebrar alguna actividad privada y hasta encontrar la planta que se ajuste y complemente la decoración de tu hogar.

IMG_2706La carta de tés incluye más de veinte variedades mi recomendación para vosotros es el té rojo con cerezas y caramelo y el té negro pakistaní (este es una delicia entre delicias). Las tartas varían por días, probé la de cardamomo y no exagero cuando les digo que mis labios no han probado otra igual al sol de hoy.

En fin dejaré algunas fotos por aquí, pero las fotos no honraran la grandeza de este lugar que se mezcla con unos empleados serviciales que te otorgan una experiencia cien por ciento placentera.

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IMG_2732Si estás en Madrid, no te puedes perder la magia de este salón que bien podría ser la sede de alguna Corte de las Hadas.  Eso sí mi consejo es que hagas una reservación previa a través de su página web dado que el lugar muchas veces se llena a tope y el espacio es limitado.

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Healing [n.]

 

No todos los procesos de sanación son tan rápidos como deseamos. Hay veces que toman mucho más tiempo del esperado. Lo importante es mantenerse firme y convincente en que el estado anhelado llegará. En el entretiempo, continúo viendo las puestas de sol y les cuento que los extraño y espero volver a leerlos y escribir por aquí pronto.

Abrazos.