Y me siento como quien sabe llorar a mi edad…

Diciembre para mí es más que el final del otoño y el inicio del invierno, es cuando queriendo tener sueño el ocaso besa apasionadamente mi vida y me quita un poco de aliento. Al final soy tan distinto e imposible que ni lo que digo resulta comprensible. Hoy envejezco aún sin canas conservando mi cabello azabache y la humedad en mis sábanas.

 

¡Oh divino creador!

warrior .5Me matas, me revives
¿Quién te dio el poder?
¿Quién te lo puede quitar?
Nadie sabe, nadie sabe…
Ese poder de manejar lo que siento,
¿cómo lo obtuviste?
Por eso digo que nada entiendo.
Todo se detiene en este momento.

¿Y qué veo? No parece haber nada.
Soy ciego, despreciable y abyecto.
Mi mente conduce este trayecto.
Miro hacia atrás y no hay nada…
Sigo ciego hasta que un destello golpea mi intelecto.
Eres tú, ¡puedo ver! maldición ¡eres tú!
Entra, ¡anda entra! quiero ver como entras,
como todo mi ser contigo se alimenta.