Los fusilamientos del tres de mayo

Vicente López, Retrato del pintor Francisco de Goya. 1826.

Vicente López, Retrato del pintor Francisco de Goya. 1826.

Francisco de Paula José Goya y Lucientes, nació el 30 de marzo de 1746, en un pequeño pueblo aragonés. Contaba con unos tres años, cuando su familia se trasladó a Zaragoza, ciudad que lo vio crecer y donde entró a una academia de dibujo y pintura. Zaragoza, incluso al día de hoy, es una ciudad de provincia con oportunidades limitadas, lo que ocasionó el desplazamiento de Goya a la capital española para poder avanzar en el mundo del arte.

La vida artística de Goya, no fue simple ni fácil. Goya a diferencia de otros pintores, como por ejemplo Velázquez, no nació con una habilidad natural para la pintura. El progreso artístico de Goya requirió de mucho esfuerzo, tardó en aprender las técnicas, pero las aprendió excelentemente. Goya vivió entre dos siglos; 1746 – 1828, son dos mundos diferentes con características y estilos artísticos muy heterogéneos.

Goya nació en pleno Rococó; movimiento artístico que surgió al final del Barroco y que tiene como foco la máxima decoración. Aun así durante su formación aprendió el estilo Barroco, arte que se concentra en los elementos decorativos, enfoca la búsqueda del arte teatral, y se apoya en temas como la fiesta y el carnaval. Goya llegó a escribir sobre su fascinación por el uso de las máscaras y los cambios de personalidad.

Como reacción al Rococó, nació el Neoclasicismo. Este nuevo movimiento inspirado en los modelos clásicos de la antigüedad grecorromana, es uno más estricto y puritano que el propio Clasicismo. Goya, consciente de que para ser un buen pintor necesitaba estudiar en Italia, solicitó becas, pero le fueron negadas por no tener la calidad suficiente. Finalmente y tras muchos esfuerzos Goya viajó a Italia, en donde mejoró enormemente sus técnicas y aprendió nuevas.

En Italia Goya aprendió la técnica del fresco y gracias a ser fresquista, consiguió su primera oportunidad de trabajo al regresar a España, en la iglesia del Pilar de Zaragoza. Goya conoció a Josefa Bayeu, hermana de pintores famosos en aquellos años, y pasado un tiempo se casó con ella. Gracias a su cuñado Goya fue empleado como cartonista y se trasladó a Madrid. Un cartonista es el encargado de hacer los cartones para los tapices, muchos de los cuales iban dirigidos a los palacios y eran una forma para el artista de entrar a la familia real. Goya llegó a ser el cartonista favorito del príncipe.

Durante los años 1770 – 1780 surgió un gran cambio en el pensamiento social pues llegó la Ilustración; periodo de la historia que buscó reformas culturales, políticas y artísticas y que tuvo como motor y propulsor a la nación francesa. Las ideas de Goya lo hicieron un ilustrado de los pies a la cabeza.

España estaba gobernada por Carlos III en ese momento. El príncipe Carlos también era un ilustrado y posteriormente la vida de Goya, tanto para gracia como para desgracia, estuvo ligada a la del príncipe y futuro rey Carlos IV. La Ilustración pasó a ser entonces el arte oficial de los estados. Debido a la rapidez de los cambios políticos, Goya cubrió el momento más brillante de la Ilustración española.

En el año 1786 Goya se convirtió en el pintor del rey Carlos III por petición del príncipe. Para 1789, con Carlos IV como rey, a sus 43 años ostentó el título de pintor de la cámara. Durante esta época los reyes no son los únicos clientes del pintor, sino los prioritarios. La reina María Luisa de Parma, la reina más detestada en España, fue irónicamente la protectora de Goya.

En 1792, Goya viajó a Andalucía y contrajo una enfermedad que casi le cuesta la vida. Existen muchas teorías sobre la enfermedad de Goya y lo que ocurrió, pero nada fue oficial y no hay evidencias. Lo que sí se afirmó fue fiebre muy alta que como efecto a largo plazo, afectó la audición del artista causándole sordera.

Francisco de Goya, Saturno devorando a su hijo. 1819-1823.

Francisco de Goya, Saturno devorando a su hijo. 1819-1823.

Goya pensaba que los hombres no eran buenos, sino malos por naturaleza. Pasó del optimismo humanista e ilustrado al pesimismo absoluto, momento en el cual creó la serie de Los Caprichos; obras pequeñas y realizadas sin encargo, en las que usando su total libertad, Goya trata temas terribles, tristes y espantosos para enfatizar la falta de esperanzas. Goya utilizó la paleta de colores sucia, en la que manejó los colores negros, grises y marrones, combinándolo con pinceladas altamente sueltas para expresar y capturar el máximo horror.

Francisco de Goya, Familia de Carlos IV. 1800.

Francisco de Goya, Familia de Carlos IV. 1800.

Cabe mencionar que al mismo tiempo que Goya creó Los Caprichos también hizo obras para la corte como el “Retrato ecuestre de Carlos IV” y “La familia de Carlos IV,” mostrando una versatilidad y agilidad que pocos pintores logran. Señalo que en lo personal, analizo esta capacidad como prueba de la lucidez de Goya, no comparto los juicios de la crítica contemporánea en los que se señala al artista como un demente, solitario y diabólico.

Luego de esta apasionada, y algo extensa introducción, ahora voy al meollo de esta entrada. De 1808 – 1819 España enfrentó la invasión francesa. Lo que inició como un paso de los soldados franceses por España para sitiar Portugal, aliado de Gran Bretaña y por consiguiente enemigo de Francia, finalizó en la traición francesa y la posterior invasión total a España. Por unos aproximados cinco años, España y Francia se enfrentaron en luchas sin cuartel que dieron origen al combate conocido como la guerrilla.

Francia, la cuna de la Ilustración, la patria civilizada e ilustrada traicionó e invadió a España. Suceso que marcó y golpeó la mentalidad de Goya. Durante los días dos y tres de mayo de 1808, ocurrieron levantamientos locales contra los franceses en ciudades como Madrid y Barcelona, las mismas culminaron con los fusilamientos de los insurgentes.

Las obras del dos y tres de mayo fueron sugeridas por Goya y encargadas por el regente Luis María de Borbón. Estas obras son enormes óleos sobre lienzo que colgarían en la puerta de Alcalá a la llegada del nuevo monarca Fernando VII. Fueron finalizadas en 1814, seis años después que ocurrieron los hechos, para algunos es lógico, pues de haberlo hecho cuando ocurrieron, probablemente los franceses no verían a Goya con buenos ojos.

El dos de mayo muestra los comienzos de la guerra, lo que sucedió durante el día. Un grupo de personas se levantó en armas contra el ejército francés que también estaba compuesto por mercenarios egipcios llamados mamelucos. En el momento que Goya realizó estas obras, aún estaba trabajando en los Desastres de la Guerra, este dato es muy importante para entender las nuevas composiciones de Goya.

Francisco de Goya, Dos de mayo.

Francisco de Goya, Dos de mayo.

El tres de mayo muestra los acontecimientos después de la revuelta del día. La represión también fue sangrienta en la noche en la Montaña del Príncipe Pío, donde los franceses alineados en pelotón compacto, fusilaron a los patriotas al resplandor de una linterna colocada en el suelo. El tres de mayo representa las lamentables consecuencias a que condujo el enfrentamiento; las represalias del ejército francés fueron tajantes, y los madrileños observaron con pavor cómo los insurrectos recibían su castigo siendo fusilados.

Francisco de Goya, Tres de mayo.

Francisco de Goya, Tres de mayo.

Descripciones literarias y estampas populares, informaron sobre la cruel represión del ejército francés contra el pueblo. Las estampas describieron minuciosamente a los pelotones de ejecución y a sus víctimas, pero Goya pintó una escena que trasciende al hecho real y se convierte en símbolo de la inocencia de las víctimas, que tienen un protagonismo absoluto en la obra. La luz intensa del farol enfoca a los que han de morir y también a los que ya han muerto. Goya expresó todo el horror de la represión.

El artista no percibe la guerra como un acto heroico y honorable, para Goya la guerra es crueldad, tortura, hambre y miseria, para Goya no hay buenos ni malos. No son buenos los españoles que resisten a los franceses, tampoco los franceses que difunden las nuevas ideas. Algunos críticos consideran que Goya era sospechoso de ser afrancesado y que el personaje principal en la obra muestra los sentimientos de amenaza y persecución que sentía Goya por el retorno de Fernando VII. Para otros críticos el personaje principal con el gesto de sus manos evoca la figura sagrada de Jesús en la crucifixión.

En el fusilamiento del tres de mayo, se puede apreciar mucho de la evolución de Goya, luego de su enfermedad. Se aprecia la pincelada suelta que captura más las emociones entre los patriotas, y aunque predomina la paleta de colores sucios vemos como Goya utilizó colores cálidos como el amarillo en los pantalones del protagonista y tonos azules en los uniformes de los soldados, mostrándonos que es un pintor colorista que maneja a perfección la paleta de colores.

Aunque, se sabe que Goya no presenció el fusilamiento del tres de mayo, expresa la obra de una forma veraz que nos hace pensar que Goya vivió ese momento. Es muy probable que algunos otros fusilamientos y represiones hayan pasado por los ojos del pintor.

La pintura del tres de mayo está dividida en dos bandos o en dos sociedades diferentes, esta división se hace evidente con la luz que sale del farol y que crea una especie de línea divisora en la obra. De lado derecho tenemos al ejército francés, reconocido de inmediato por las armas y los uniformes. En el lado izquierdo tenemos a los que la crítica llama, los patriotas. Por la vestimenta que tienen la mayoría sabemos que no son la nobleza, son campesinos y personas de clases sociales bajas.

La palpable división podría expresarse como una especie de dualidad entre los personajes y los sentimientos que cada uno expresa. El lado de los soldados tiene muy poca luz, adicional a esto Goya no pinta las caras de los soldados, considero que es un acto que les quita protagonismo, pero está claro que tampoco pueden pasar desapercibidos, son los portadores del mal y los responsables de las muertes, es imposible ignorarlos.

La obra trasmite al espectador una serie de sentimientos, por medio de las expresiones en los personajes, esto Goya lo consigue por el uso de una pincelada suelta. En los personajes se ven gestos de resignación, miedo, angustia y desesperanza. Detrás está la alta montaña, de frente los soldados armados y los cadáveres, está claro que todos van a morir no hay escapatoria, todos estamos a la espera de que se disparen las armas.

La Guerra de Independencia fue violenta y es claramente apreciable en los cuerpos ensangrentados que aparecen en el primer plano. También considero que el abandono en el que se encontraba la sociedad española, tras la abdicación de Carlos IV y la ausencia de Fernando VII, es reflejada en el desarme de los patriotas y sus gestos de miedo y angustia.

Al estudiar diferentes biografías y contemplar diversas obras de Goya, puedo concluir que el artista guardaba un sentimiento de desagrado y descontento hacia la iglesia católica y el santo oficio, que no paraba de perseguirle. Considero que Goya hace evidente este descontento en la obra, del lado de los españoles que están a punto de morir, se aprecia un hombre con cabello y vestido de monje, representado como un cobarde, mirando al suelo y suplicando clemencia. Contrario a esto el protagonista, un hombre laico, hace frente, levanta sus manos pero no se observa que ruegue misericordia, está dispuesto a morir por sus ideas a diferencia del religioso.

Otro posible símbolo que muestra el descontento de Goya hacia la iglesia es la ciudad pintada al fondo. Desde tiempos del Renacimiento son muchos los que le dan a la ciudad la visión del punto de encuentro entre Dios y el hombre. La ciudad que aparece en la obra es una que debido a la pincelada suelta, da una impresión de ciudad horrorosa y que brinda muy pocas esperanzas. Por otra parte la torre más alta de la ciudad, a su vez goza de una cierta perspectiva central junto con la farola, a mi juicio sería la torre de una catedral. Podría ser una crítica de Goya hacia la iglesia que está observando todas las calamidades y terrores que suceden y no hace nada, o también un señalamiento a la impotencia de la iglesia en casos de guerra.

Estudiar a Francisco de Goya es una actividad interesante. Intentar entrar en su mundo no es tarea fácil. Se necesita consultar mucha bibliografía para poder entender un poco de lo que pasó con esta magna figura y lo que lo convirtió en el gran maestro que estudiamos hoy. Se debe tener mucho cuidado y rigor en la bibliografía que se selecciona y se consulta, ya que en el mundo del arte se especula mucho.

Es esencial conocer los diversos acontecimientos que atravesó Goya a lo largo de su vida, para poder entender la evolución y los cambios en su pintura, teniendo una mejor interpretación de su legado. Goya ha sido uno de los maestro de la pintura española más destacados. Es increíble saber que no nació con una habilidad natural para la pintura y ver hoy las grandes obras que realizó. Es más sorprendente aún ver cómo pasado sus 50 años, edad en la que muchos pintores se quedan estacionados en lo que aprendieron, Goya continua aprendiendo técnicas nuevas. La habilidad de Goya, para dominar las paletas de colores es para alucinar, combinando la paleta sucia con colores cálidos y fríos y dando como resultado una gama esplendorosa a los ojos.

Lo que me impactó mucho fue esa la habilidad para trabajar con diversos estilos a la vez. En la historia del arte, diría que el ochenta por ciento de los artistas, quizás más, solo dominan un estilo y al pasar a uno nuevo olvidan el antiguo. Goya trabajó con estilos completamente diferentes simultáneamente y ambos terminan con resultados impresionantes, Goya no solo mostró el dominio del Barroco y el Neoclásico sino que más asombroso aún crea un estilo y vocabulario propio.

En pinturas como las del dos y tres de mayo Francisco de Goya presentó un compromiso social e incluso hizo su aportación a las revueltas. No se cruzó de brazos o se encerró en su taller a esperar que la tormenta pasara. Hoy que es tres de mayo recordemos a Goya.

Azares y nacimientos

«El sueño de la razón produce monstruos, pero cuando siento una necesidad de religión salgo de noche y pinto las estrellas».

Vicente López, Retrato del pintor Francisco de Goya. 1826.

Vicente López, Retrato del pintor Francisco de Goya. 1826.

Francisco de Goya, pintor y grabador español, nació el 30 de marzo de 1746. Este genio, que apreciamos y admiramos, merece indagación en su formación y evolución artística. Goya no nació con una habilidad innata para la pintura, a diferencia de artistas como Diego Velázquez, sino que todo lo contrario tardó gran parte de su crecimiento en aprender las técnicas del arte Barroco, Rococó y finalmente del Neoclasicismo. Al ver una pintura de Goya nos resulta casi imposible imaginar que no nació siendo artista sino que se formó como tal.

Goya participó en eventos para conseguir becas y no obtuvo resultados satisfactorios, sin más que hacer por su propia cuenta partió a las ciudades italianas para estudiar a los grandes maestros de la pintura. Aunque no estuvo por demasiado tiempo fuera de España, en su regreso Goya destacó en murales y pinturas a diversas instituciones religiosas, lo que lo convirtió en el pintor más valorado de Aragón. En 1775 gracias al cuñado de Goya, recibió una oferta para trabajar como pintor de cartones en la corte de Madrid, mudándose a la capital española.

Francisco de Goya, Aníbal Vencedor. 1770.

Francisco de Goya, Aníbal Vencedor. 1770.

En sus años como pintor de cartones Goya realizó cuatro distintas series. Es también en estos años que la enfermedad que le ocasionó sordera comenzó a manifestarse. Poco a poco Goya fue dejando los cartones y se concentró como retratista. Algunas amistades influyentes y nobles encantados con la pintura retratista de Goya le fueron dando ascenso artístico y social.

Francisco de Goya, Cristo Cricificado. 1780.

Francisco de Goya, Cristo Cricificado. 1780.

Para 1792 Goya presentó un discurso en el que habló sobre la creación artística y la libertad del pintor. De acuerdo a Goya la obligación de estudiar y seguir el legado de los grandes maestros de la pintura era un obstáculo para los jóvenes artistas. Un argumento completamente prerromántico. En estos años Goya enfrentó problemas de salud que lo acercaron a la muerte y lo dejaron con una sordera permanente.

En ese contexto Goya comenzó una etapa en la que se alejó de la pintura de encargos y empezó a crear pequeñas obras completamente libres y sobre temas de los Sublime Terrible. Así pues desarrolló obras en las que los protagonistas eran las grandes víctimas sociales y se enfatizó en los “demás”, los demás se alejaban completamente de la aristocracia y los nobles que le encargaban pinturas.

Francisco de Goya, Familia de Carlos IV. 1800.

Francisco de Goya, Familia de Carlos IV. 1800.

Sin embargo, en 1794 retomó su labor de retratista de la nobleza como el Primer Pintor de la Cámara. En esta etapa las obras de Goya muestran su mayor madurez y técnica. Su lenguaje pictórico evolucionó al nivel que los rasgos psicológicos de las personas que pintaba están presentes en los personajes de la obra.

Francisco de Goya, Serie Los Caprichos

Francisco de Goya, Serie Los Caprichos

Para finales del siglo XVIII Goya comenzó a trabajar en Los Caprichos, serie de 80 grabados que muestra una sátira de la sociedad, específicamente de la nobleza y el clero. Es muy evidente la influencia de la Ilustración en los caprichos. La elaboración de los mismos se llevó acabo  mediante la mezcla de las técnicas del aguafuerte y el aguatinta permitiéndole a Goya una más amplia variedad de sombras y contrastes. Sumado a esas técnicas Goya deformó la fisionomía de los personajes y enfatizo los vicios y torpezas humanas, creando así una atmósfera de miseria y decadencia.

Francisco de Goya, El Aquelarre, 1797-1798.

Francisco de Goya, El Aquelarre, 1797-1798.

Personalmente, considero las pinturas de Goya que tocan los temas de fantasía, brujería, locura y crueldad como los más fascinantes. Los cuadros en su mayoría presentan violaciones, asesinatos a sangre fría e incluso escenas de canibalismo. En adición a esto, la invasión francesa a España y las atrocidades que Goya vio y vivió, lo llevaron al periodo de los Desastres de la Guerra 1808 – 1814. Destacan en esta serie las masacres del 2 y 3 de mayo. En general son pinturas que acentúan los horrores y lo macabro de la guerra y las acciones humanas.

Francisco de Goya, Saturno devorando a su hijo. 1819-1823.

Francisco de Goya, Saturno devorando a su hijo. 1819-1823.

Igual de fascinantes son las Pinturas Negras de Goya, estas datan de 1820 – 1824. En total son catorce obras murales en las que se continúan con las deformaciones físicas de los personajes y en las que Goya empleó la paleta de colores sucia. Quizás la que más destaca es la famosa Saturno devorando a un hijo. Las pinturas negras se acercan incluso a la abstracción como Perro semihundido. Son pues estas pinturas precursoras del futuro expresionismo pictórico y las vanguardias del siglo XX.

Francisco de Goya, Canibalismo. 1803.

Francisco de Goya, Canibalismo. 1803.

Goya creó un estilo propio y una pintura a la que podemos adjetivar como goyesca. En España fue quien inició el Romanticismo y la Pintura Contemporánea. Será también el precursor e inspiración de muchos artistas europeos.


Vincent van Gogh, Autorretrato con sombrero de paja, 1887.

Vincent van Gogh, Autorretrato con sombrero de paja, 1887.

Por otro lado el 30 de marzo de 1853 nació en Zundert Vincent van Gogh, pintor neerlandés y figura principal del Postimpresionismo. Van Gogh nació con talento para la pintura, pero no se dedicó de lleno a ella. Incluso fue pastor protestante y no fue hasta que se marchó de misionero a Bélgica, que comenzó a dibujar y pintar.

Vincent van Gogh, Los comedores de patatas. 1885.

Vincent van Gogh, Los comedores de patatas. 1885.

Las primeras obras de van Gogh, como Los comedores de patatas, muestran la paleta oscura y tenebrosa que refleja lo grotesco y melancólico del Romanticismo. En sus inicios y durante su juventud, fue descrito como un fanático religioso, obsesionado con leer la biblia e imitar a Cristo.

Vincent van Gogh, Cráneo fumando un cigarrillo.1885.

Vincent van Gogh, Cráneo fumando un cigarrillo.1885.

En 1880 se inscribió en Bruselas en una escuela de artes donde aprendió perspectiva y dibujo. A medida que se trasladó por Europa también estudió acuarela y pintura. Su estancia en París y la relación con su hermano menor fue lo que lo llevó a conocer el arte y los artistas impresionistas. Momento desde el cual van Gogh comenzó a utilizar paletas con colores más luminosos.

Mediante el uso de colores complementarios y lecciones sobre el uso de la luz fue aumentado la vividez de sus colores. Van Gogh aprendió entonces a contraponer los colores primarios y mezclar combinaciones que se entrelazan y neutralizan entre ellas. El arte japonés fue una influencia importante en la pintura de van Gogh.

Vincent van Gogh, The sower. 1888.

Vincent van Gogh, The sower. 1888.

La estadía de van Gogh en el sur de Francia lo acercó más a la naturaleza y la representación de la misma. Los campos y paisajes a su vez le dieron más libertad y expresión colorida, particularmente entre verdes y amarillos. Van Gogh, comenzó en Arlés el uso de las pinceladas onduladas que tanto lo caracterizarán. En el sur de Francia convivió algún tiempo con Paul Gauguin y fue el escenario donde se desarrolló el tan especulativo evento del corte de su oreja.

El final de la vida de van Gogh estuvo inmerso en frecuentes depresiones y alucinaciones que requirieron constantes hospitalizaciones. El ritmo productivo del artista no fue el mismo ya que había meses que ni siquiera podía pintar. En adición a esto, las pinturas y el lenguaje propio de van Gogh no vendía en el mercado de aquel entonces, la sociedad en forma general rechazó su arte. En un lapso depresivo a la edad de 37 años van Gogh se disparó y murió al poco tiempo. Así pues tenemos una de las grandes ironías, Vincent van Gogh murió en una considerable pobreza y nunca perteneció a una clase social acomodada, sin embargo hoy día sus cuadros son de los más cotizados en el mercado del arte.

Vincent van Gogh, Starry Night. 1889.

Vincent van Gogh, Starry Night. 1889.

En mi opinión, el universo conspiró para que Francisco de Goya y Vincent van Gogh nacieran el mismo día. Estos dos genios son congruentes en muchos aspectos que van más allá de sus orígenes humildes y las vicisitudes que enfrentaron.

Por ejemplo ambos desarrollaron un estilo personal y un lenguaje propio en su plástica. Goya inició y encabezó el Romanticismo, van Gogh fue una de las cabezas del Postimpresionismo. La psiquis de ambos es considerada por muchos críticos del arte como un mundo de aventuras, fantasía, imaginación y realidad alterna. Los dos artistas son piezas claves y recurrentes para las vanguardias del siglo XX. Incluso una tangencia apreciamos en el hecho de que Goya enfrentó problemas auditivos hasta quedarse sordo y que van Gogh se cortó una oreja.

Curiosidades o efemérides, considero que a los astros en ocasiones les gusta hacer algunas jugadas maestras.