El ABC de las elecciones 2020 en Puerto Rico

Llevo un día entero sin dormir y aquí estoy en el trabajo un poco decepcionado y con unas ganas inmensas de claudicar y dejar de pensar en mi amado Puerto Rico con esperanza. Ayer fue el día de las elecciones generales en los Estados Unidos y en Puerto Rico y los resultados en la isla prima facie parecen desalentadores e incomprensibles.

Cómo le explicamos al mundo que luego de las marchas y protestas en el llamado “Verano del 19” donde como pueblo nos unimos y tras largas marchas y protestas logramos que el gobernador renunciara y hoy le entregamos la gobernación a ese mismo partido político.

Peor aún el partido político que fue responsable de tantas muertes luego del huracán María, que escondió suministros y alimentos para los más necesitados luego de los terremotos, el mismo partido que atentó contra la democracia en el proceso de primarias y que creó una reforma laboral que privó a empleados de beneficios y no conforme creó y oficializó una reforma electoral en la que se ven deficiencia desde un avión… ese partido político ganó la gobernación en Puerto Rico.

Al principio estaba completamente desanimado y luego de ver las patrañas de Trump en los Estados Unidos la nube gris fue creciendo y aunque todavía está lloviendo a cántaros veo algo de luz al final del túnel y trataré de explicar un poco este proceso eleccionario y dónde es que se vislumbran visos de cambio en Puerto Rico.

Lo primero es señalar que en Puerto Rico nuestra constitución no estipula una mayoría de 50 +1 para gobernar, por lo que el candidato que gane un mayor número de votos será el gobernador así ese por ciento sea un 30% como fue el caso.

Tras una larga y agresiva campaña contra el bipartisismo tradicional que aglutina los partidos tradicionales PNP y PPD, el Partido Independentista Puertorriqueño, históricamente logra un doble dígito sólido en esta elección junto al recién nacido Movimiento Victoria Ciudadana, dividiendo y afectando fuertemente al Partido Popular Democrático y a su vez de la derecha conservadora puertorriqueña, surgió el Proyecto Dignidad, restándole votos al Partido Nuevo Progresista.

Por primera vez en nuestra historia política todos los partidos que van a las elecciones quedaron automáticamente inscritos, no teniendo que buscar endosos para las próximas elecciones del 2024 y nos gobernará un político que sólo cuenta con una tercera parte del apoyo del electorado. Hasta ahí el panorama parece tan aterrador como surreal. Pero ahora les cuento dónde llega la luz.

El delirium tremens de muchos boricuas al menos no fue tan atroz ya que en la legislatura por primera vez los escaños por acumulación tanto en la cámara baja como en el senado no están ocupados por los partidos tradicionales y se ve difícil una mayoría del Partido Nuevo Progresista por lo que el gobernador de turno no tendrá vía libre para hacer y deshacer como pasó en estos últimos cuatro años.

A los 22 legisladores por acumulación se le suman los legisladores por distritos donde el panorama quedó de la siguiente forma:

A los mapas anteriores hay que sumarle el mapa municipal. Puerto Rico se divide en 78 municipios, cerrando aquí el modelo administrativo de la isla y donde se vislumbraron cambios enormes que fueron en su inmensa mayoría pérdidas sel PNP y por primera vez un alcalde nomiado por “write-in” gana una alcaldía en Puerto Rico y lo más impactante en este renglón es que la ciudad capital; San Juan aunque irá a escrutinio todo apunta a que será liderada por el nuevo partido Movimiento Victoria Ciudadana.

Finalmente para estas elecciones el Partido Nuevo Progresista hizo una patraña desesperada; incluir un plebiscito de estatus NO vinculante, el cual ya los Estados Unidos mencionó que no es válido y que le costó al pueblo puertorriqueño varios miles de dólares. En esta ocasión sólo se preguntó si Puerto Rico debería ser admitido a la unión estadounidense y ganó el sí, pero no por el margen que los estadistas esperaban.

Como se aprecia el margen es de 4.38% y hubo unas 37,000 papeletas en blanco y unas 961 mal votas. Como ya mencioné el congreso estadounidense señaló que esta consulta de estatus NO es vinculante y la baza no fue tan buena como el PNP esperaba.

Como conclusiones generales de estas elecciones se acentúo el desfase de liderato en todos los partidos. La mala elección de acompañantes de papeleta queda en evidencia con la figura del comisionado residente, donde revalida el PNP, pero los votos no son congruentes con los de la gobernación en ninguno de los partidos.

El PPD venía tomando auge luego de incentivar medidas liberales y mantener su lucha en la centro-izquierda, el candidato por este partido apostó por el sector conservador, tuvo un nefasto líder de campaña y hoy es víctima de sus malas decisiones, pues como le explica a su partido que ganando alcaldías, distritos senatoriales y representativos, él no alcanzó la gobernación.

El PNP por su lado también tiene que hacer una mirada introspectiva porque con el mensaje de estadidad ya no esta convenciendo a sus seguidores y su credibilidad tanto en la isla como en los Estados Unidos va cada vez en picada.

Por qué veo algo de luz al final del camino, porque la legislatura no vislumbra una mayoría sólida para el PNP en ninguna de las cámaras legislativas. El gobernador electo, por menos de un tercio de los puertorriqueños, no tendrá luz verde para todos sus caprichos y patrañas y confío en que los nuevos senadores de minorías hagan un trabajo de fiscalización ejemplar en el cual no den brecha a la corrupción que tanto identifica al gobierno novoprogresista.

Al final la nube gris no es tan oscura como se ve a primera vista. Es posible que mundialmente seamos vistos como imbéciles que marchamos para sacar a un gobernante y le damos la victoria a su partido, pero es meritorio señalar que 72 años de bipartidismo y corrupción no se acaban de la noche a la mañana es un proceso lento y vamos viendo una tendencia a un cambio, lento pero efectivo.

Lo que no sabemos sobre Victoria Ciudadana

“La victoria tiene un centenar de padres, pero la derrota es huérfana”.

John Fitzgerald Kennedy

La victoria es el hecho de vencer en una lucha o competencia. A su vez la ciudadanía es la condición que otorga a una persona varios derechos políticos y sociales que le permiten intervenir en la política de un país determinado y si la llevamos a la atmósfera macro nos referimos al conjunto formado por los ciudadanos de una nación o de un pueblo. Dos términos con una trayectoria histórica extensa y que si los combinamos y creamos un binomio podríamos atraer y mover a las masas.

El día 11 de marzo de este año se hizo oficial la fundación de un nuevo partido político en Puerto Rico llamado Movimiento Victoria Ciudadana con sus siglas MVC. Este nuevo partido político engloba y agrupa a los principales líderes de los sectores disidentes de la política del país y los militantes y creadores de pequeños partidos políticos de las anteriores elecciones como el Partido del Pueblo Trabajador (PPT), Movimiento Unión Soberanista (MUS), candidatos independientes y claro está, puertorriqueños disconformes con los principales partidos políticos de la isla.

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Victoria Ciudadana se presenta como la gran y aclamada alternativa al bipartidismo puro puertorriqueño del que cual son protagonistas el Partido Nuevo Progresista (PNP) y el Partido Popular Democrático (PPD). Victoria Ciudadana hace un llamado a todos los puertorriqueños; estadistas, populares y de cualquier renglón ideológico, aunque tiene un especial cuidado con los independentistas, para hacer un cambio radical en la política puertorriqueña, atendiendo tres “deberes urgentes“:

  1. El rescate de las instituciones públicas.
  2. La reconstrucción social, económica, ambiental y fiscal.
  3. La descolonización.

Aquí es donde llega mi primera crítica y desde donde me propongo analizar rigurosamente este partido político que al momento se encuentra en su fase de recolección de endosos y que posiblemente se convierte en el mainstream bien comience a llegar el 2020.

El último reglón o el tercero de los deberes urgentes debería ser el primero. Me explico mejor, la descolonización de Puerto Rico es necesaria para que Puerto Rico sea un País (con P mayúscula como lo utilizan en su agenda) y miembro de facto de la Sociedad Internacional. Es la única forma de tener soberanía y competencia y poder lograr la reconstrucción social, económica y fiscal que el partido promueve, pero este punto lo abarcaré más adelante.

Si bien el partido tiene una diversidad de líderes y representantes quien más suele destacar y toma todo el foco de atención es Alexandra Lúgaro, antigua aspirante a la gobernación por candidatura independiente y quien logró hacer historia movilizando al sector joven de la isla a las urnas y convirtiéndose en la candidata en recolectar más votos como tercera opción a los partidos tradicionales de Puerto Rico. Lo que a mi juicio le da unos cimientos firmes a este partido político, aunque dependiendo la lente con que se mire bien podríamos hablar también de este partido como uno de minorías privilegiadas.

La agenda de Victoria Ciudadana incluye:

Revertir las contrarreformas laborales. Incentivar la organización sindical. Rechazar todo tipo de discrimen. Rechazar la privatización de los bienes y servicios. Fondos para la educación pública. Autonomía a la Universidad de Puerto Rico. Defensa del ambiente. Auditoría de la “ilegítima” deuda puertorriqueña. Rechazo a la Junta de Control Fiscal. Reforma electoral. Compromiso con la descolonización y creación de una asamblea de estatus.

Prima facie podríamos entonces colocar a este nuevo partido en la izquierda, aunque al analizar bien las entre letras y explicaciones de su llamada agenda urgente diría que ubico a Victoria Ciudadana en la centroizquierda.

Aunque se nos habla de poner fin a las reformas laborales de la administración Rosselló, no se mencionan nuevos beneficios para los trabajadores. Es cierto que volviendo a lo previo se garantizarían beneficios de enfermedad, vacaciones y probatorias, pero no sabemos si ese volver atrás incluiría la ley de cierre de los domingos dado que en teoría esta ley tiene una médula religiosa y ya sabemos que a estos líderes no les agrada mucho ese pequeño paréntesis. Sumado a todo la derogación de días festivos a contribuido al consumismo puertorriqueño desmedido y ese factor si es importante en nuestra extraña economía.

En el mismo renglón de lo anterior se habla de un derecho al trabajo digno con un salario base mayor mínimo en industrias cuya capacidad económica lo permita. Aquí nos hayamos ante un arma de doble filo “cuya capacidad económica lo permita” se presta para tangentes en las que empresas pueden eludir el salario mínimo federal y terminal pagando salarios por debajo de $7.25 que es el mínimo actual.

Lo más radical que encuentro en la agenda urgente son los “referendos revocatorios” a oficiales electorales después de dos años. Personalmente me agrada mucho esta medida. Aunque no se menciona el gasto público que conllevan los mismos y ya sabemos que unas elecciones son costosas.

La eliminación de trabas entre la rama judicial y los municipios es un tema que me gustaría abarcar. Más allá del área metropolitana de la isla muchos de los municipios puertorriqueños fungen como pintorescos feudos medievales, demasiada autonomía municipal puede dar vías libres a nuevos esquemas que perpetúan el poder político, social y económico de muchos alcaldes y sus allegados.

La reforma gubernamental de Victoria Ciudadana habla de una participación laboral y ciudadana para alcanzar mejores servicios y eficiencias, pero no abarca la otorgación de contratos y el empleo de “asesores”, un paradigama del que se han “lugrado” muchos de los exponentes del nuevo partido.

Es saludable y bueno para Puerto Rico que la agenda de Victoria Ciudadana haga hincapié en la educación pública, aun cuando los hijos de casi todos sus líderes van a escuelas privadas, la teoría de incentivar las artes, los deportes, el desarrollo cultural y la autonomía para la Universidad de Puerto Rico es una inversión que Puerto Rico necesita.

Moviéndome al tema de la salud pública y las pensiones, son asuntos críticos que enfrentamos y tenemos que resolver con rapidez. Sin embargo, el derecho adquirido a la pensión y el seguro universal de salud son temas que si no se explican detalladamente y con una métrica real y no especulativa pueden disparar todavía más la deuda estatal puertorriqueña y volveríamos a los tiempos en que el sector público se convirtió en el gran salvavidas económico y social de la isla.

Es meritorio notar que Victoria Ciudadana NO defiende una opción de status, “abraza a todos” y deja este tema como uno de segunda mano o de menor importancia. En esa misma línea en la agenda para el desarrollo económico habla de exigirle al Congreso la reconstrucción económica y en este asunto vuelvo a señalar que Puerto Rico NO tiene competencias para tal acción.

En el desarrollo económico se menciona la soberanía alimentaria, un gran mito. Sabemos que nuestra dieta base es exportada, no tenemos grandes terrenos dedicados a la agricultura como para alimentar a toda la isla. Peor aún no controlamos la exportaciones y mucho menos las importaciones. No, no se puede hablar de una soberanía alimentaria si no estamos preparados para tal cosa.

En el plano ambiental Victoria Ciudadana se compromete con el medio ambiente y la búsqueda de energías renovables, sin perder de vista la necesidad de protección del medio ambiente y adopta el principio de reciclaje que es algo muy bueno.

Un gran fallo del agenda de Victoria Ciudadana es el planteamiento de moratoria, cancelación y renegociación de la deuda puertorriqueña, donde se promete detener los desembolsos a la Junta de Control Fiscal, pero se les olvida que el gobierno puertoriqueño sea del partido que sea NO tiene competencia en esos asuntos.

El lenguaje de la agenda urgente es bastante vago. Se habla de restaurar derechos eliminados, de retribución justa, trabajo digno, salario adecuado y otros conceptos muy cosméticos al oído promedio boricua. Nos hallamos ante un discurso engolado, lleno de palabras baúles, donde buscamos la apelación emotiva y efervescente acercándonos a los discursos de Lenin, Stalin, Perón, e incluso Clinton, pero sin plantear soluciones viables para una futura implementación.

Los principios éticos de Victoria Ciudadana se mencionan en un decálogo que si bien es una buena baza históricosocial en el segundo punto nos habla de “Declarar la guerra” siendo una expresión algo fuerte y en el sexto punto llama a reconocer y respetar las diferencias, siendo Lúgaro la primera en arremeter contra todos los que no votaron por ella llamándolos “cobardes”, “miedosos” y “culpables”.

Sobre quienes serían los candidatos que se presentarían en la papeleta electoral, el nuevo partido habla de una asamblea en la cual la ciudadanía escoge a quienes ellos quieran, pero todos sabemos que la candidatura a la gobernación la ganaría Alexandra Lúgaro y si el oráculo de Delfos no me falla, Manuel Natal la acompañaría como Comisionado Residente en Washington o en la alcaldía de San Juan. ¡Genial tendríamos a nuestros propios Francis y Claire Underwood y quizá hasta Netflix se interese en grabarnos una serie original!

Ahora bien, como historiador y analista y entendiendo que si bien Puerto Rico está dando visos de cambio en su mentalidad, es posible que puestos políticos de tan alta envergadura, sigan en figuras de los partidos tradicionales. Si me aventuro a hacer una proyección sobre el futuro entiendo que Lúgaro tiene claro este mensaje y aspirará a un escaño en el senado, continuando su compañero en la cámara baja, donde seguramente entren de manera cómoda el 2020 y puedan trabajar por el bien de Puerto Rico, pero sin quedarse fuera de las tajadas del pastel.