¿Qué pasó en Europa en 1815?

Wiener Kongress 1814/15 / IsabeyUn historiador, curioso o aficionado respondería inmediatamente a la pregunta con el Congrego de Viena. No obstante, aunque cierta y muy concreta, la respuesta se queda corta en términos de comprensión y explicación. Entender bien un suceso como lo fue este convenio nos adentra y ayuda a analizar el mundo del nacionalismo, la monarquía, el estado y el revoltillo del mapa europeo.

Desde comienzos de 1814 políticos y diplomáticos como Klemens von Metternich de Austria, el británico Robert Stewart Castlereagh, el zar Alejandro I de Rusia y el francés Charles Maurice de Talleyrand, iniciaron reuniones y tratados para concretar el futuro del continente europeo. Se recuerda que en el otoño de 1814 Napoleón se rindió, abandonando el poder y partiendo a la isla de Elba.

Los representantes de las cuatro grandes potencias de aquel entonces: Reino Unido, Prusia, Rusia y Austria, estaban en la mesa de negociación y se reunieron en Viena para intentar restaurar territorial y políticamente la Europa postnapoleónica.

Monarquías 1815

Monarquías 1815

El resultado inmediato, tras la paz de Francia, fue restaurar la monarquía borbónica con Luis XVIII como rey, pero no volver al antiguo régimen porque se le prohibió, teóricamente, ser absolutista. Se intentó restaurar de un modo satisfactorio para todos los sectores, pero a la misma vez manteniendo el equilibrio de poder, para que ningún país fuera tan fuerte como para por sí mismo conquistarlo todo.

Lo viejo y lo nuevo se unieron, pero lo viejo dominó lo nuevo. El ministro de asuntos exteriores de Austria, Klemens von Metternich, fue el más influyente en los acuerdos de Viena, seguido del británico Castlereagh, quien dado al dominio comercial e industrial del Reino Unido le convenía la paz. Desde 1815 hasta 1914 económica y comercialmente el mundo vivió la llamada Pax Británica.

El aspecto religioso no quedó inmiscuido del todo, el zar Alejandro I de Rusia, hombre místico y ultraconservador, abogó y se proclamó defensor del absolutismo y la monarquía por derecho divino.

Charles Maurice de Talleyrand representó a Francia en el Congreso de Viena de la mejor manera posible, buscó una rápida reconciliación sacando el máximo provecho para Francia. Fue un hombre astuto y hábil que logró las fronteras de 1792 para su país y que Francia no tuviera que pagar un centavo en indemnizaciones. Sin embargo, en el momento de firmar el tratado, llegó Napoleón y proclamó al ejército. Todo el proyecto de Talleyrand se lanzó por la borda. Los 100 días del regreso de Napoleón, le costaron a Francia la restauración de nuevas y severas fronteras junto al pago de 700 millones de francos en indemnizaciones.

Congreso de Viena

Congreso de Viena

Cada potencia buscó expandir sus fronteras, exigiendo pagos en metálico y territoriales. Es así como el mapa europeos se convirtió en un pastel del cual cada potencia reclamó su tajada, igual a como pasó con la India y posteriormente con África.

A Gran Bretaña se le adjudicó la isla de Helgoland, cerca de Dinamarca, la isla de Malta, las islas Jónicas, la colonia de El Cabo, hoy Sudáfrica, la isla de Mauricio, Ceylán, hoy Sri Lanka, Santa Lucía y Tobago. Un conjunto de territorios estratégicos que le funcionaban para asegurar las rutas a la India.

Austria se adjudicó Lombardía, Venecia, territorios polacos, Rabo Dalmata, hoy Dalmacia. Prusia anexó a su corona la Renania y Sajonia. A Rusia se le dio Finlandia, el dueño era Suecia, en compensación Noruega se la quitaron a Dinamarca y se la entregaron a Suecia. Varsovia y Besarabia, hoy Moldavia, también quedaron en el botín ruso.

Santa Alianza

Santa Alianza

Austria cedió Bélgica a Holanda y así creó un frente a Francia por el norte. Rusia propuso reconquistar Hispanoamérica y devolvérselo a España, pero el Reino Unido no lo permitió. La Santa Alianza entre Rusia, Prusia y Austria se fundó en los principios del cristianismo como principal baluarte de la cristiandad y el absolutismo siendo un resultado del Congreso de Viena.

También una Cuádruple Alianza quedó formada por Gran Bretaña, Rusia, Prusia, Austria, y a partir de 1818 se sumó Francia, con un fin completamente distinto. Ahora se haría todo lo necesario para evitar que Francia u otro territorio fuera una amenaza. Era un plan de combatir cualquier movimiento revolucionario en el que los miembros hacían labor de policía de acuerdo a las proximidades geográficas, celebrando reuniones cada cierto tiempo para mantener el orden.

Para finalizar señalo la figura de Edmund Burke, el más prestigioso de los ideólogos del conservadurismo británico, para él las reformas radicales de los revolucionarios amenazaban las victorias históricas obtenidas de la civilización. Todo debía tener un orden orgánico y estableció la conexión de Progreso-Orden, Monarquía-aristocracia con la Iglesia como triunfo de la civilización. Este lema se convirtió en la piedra angular del positivismo.

Las decepciones de la Revolución Francesa, el descontento de muchos con la figura de Napoleón y los grandes imperios al asecho, hicieron que la libertad se fuera convirtiendo en una autonomía individual. Es aquí donde comienzan a romperse los lazos de fraternidad e igualdad y son remplazados por nacionalismos y superioridades. En mi opinión, cada pedazo de tierra que se divinizó y humanizó fue sembrado con un germen retorcido de igualdad, progreso y libertad que acabó llamándose nacionalismo y más adelante les hablaré de él.

Relaciones Internacionales – Esther Barbé

Esther Barbé, Relaciones InternacionalesHace algunos meses comencé a adentrarme en el libro Relaciones Internacionales de la doctora en ciencias políticas Esther Barbé. Inicié la lectura con mucho entusiasmo y ganas de exprimirle hasta la última gota de conocimiento al mismo. Expectativas, apetito voraz y un fin entre ceja y ceja me lanzaron en picada al fabuloso, pero mal entendido mundo de la Diplomacia y las Relaciones Internacionales.

Esther Barbé aclara de antemano lo complicado y difícil de las Relaciones Internacionales en los últimos tiempos. La historia contemporánea está inmersa en muchos procesos, cambios, unificaciones y desapariciones. El mapa mundial nunca ha sido estático, tampoco lo es en la actualidad.

Quizás un poco de lo que abruma el panorama de las Relaciones Internacionales es que no hay una definición precisa y mucho menos clara de qué son y lo que representa un sistema internacional. Contamos con proyectos arquitectos de la disciplina como la Organización de las Naciones Unidas y la Unión Europea, pero a pesar de ello, muchos pilares como el hambre y la pobreza mantienen de pie a la sociedad.

La primera parte del libro está dedicada a la teoría y los conceptos. El concepto de Relaciones Internacionales tiene una naturaleza de carácter dual, por un lado también involucran relaciones humanas, haciéndolas más complejas. Sin lugar a dudas, las Relaciones Internacionales cubren un contenido amplio y extenso.

Esther Barbé presenta como una de las más acertadas definiciones la expuesta por Antonio Truyol; aquellas relaciones entre individuos y colectividades humanas que en su génesis y su eficacia no se agotan. Esta definición a su vez implica actores o protagonistas, pero anula el postulado de que las Relaciones Internacionales son propiedad del diplomático y el militar. También en este reglón se aclara que internacional NO es lo mismo que transnacional. Finalmente concluye que las Relaciones Internacionales son una actividad humana a través de la cual personas pertenecientes a más de una nación, de modo individual o colectivo, entran en relación.

Así se deja entrevisto que actores y localización son factores fundamentales para las Relaciones Internacionales. Sin embargo, un tercer criterio entra en el tablero; las interacciones, que se introduce como un factor político y económico que trasciende el ámbito de las sociedades nacionales.

En el camino aparecen términos similares como estudios internacionales, limitando al carácter pedagógico la disciplina, política internacional; muestrando la falta de consenso para dominar la disciplina, y política mundial. En este sentido, de manera excelente se aclara que internacional es relativo a entre gobiernos, mientras que mundial es nocivo a lo global.

Muchos de los estados tratan las Relaciones Internacionales desde sus departamentos de política exterior. Lo cierto es que no hay una línea divisora que separe de forma concreta la política nacional de la internacional. Surgen pues las Relaciones Internacionales como un concepto transdiciplinario. Para cerrar la introducción la autora cita a Quincy Wright que dijo: “las Relaciones Internacionales son aun mismo tiempo una historia, una ciencia, una filosofía y un arte”.

Generalmente, la génesis de las Relaciones Internacionales es hallada en la guerra, problema social que la mayoría de los estudiosos señalan como creador del concepto, apuntando el 1919, final de la Primera Guerra Mundial, como origen. Esther Barbé presenta el nacimiento de las Relaciones Internacionales como disciplina en la Universidad de Gales, muy asociado al final de la Segunda Guerra Mundial. Las Relaciones Internacionales como concepto o como disciplina, surgen entonces como resultado de una miseria que no está vinculada a la naturaleza sino a la actividad del hombre; la guerra.

El nacimiento de las Relaciones Internacionales a pesar de tener como padres al derecho internacional y la historia diplomática, a su modo, surgió en contra de ellos. En el mundo de las ciencias y artes sociales, nacen las Relaciones Internacionales como una asignatura autónoma de las demás disciplinas. El siglo XX fue un tiempo de crisis, guerras y paradigmas, en ese escenario, específicamente en el periodo de entreguerras, el mundo fue un laboratorio de ideas que se barajó entre las grandes tradiciones de pensamiento: Realismo, Racionalismo y Revolucionismo.

Los pensadores realistas se alinearon a las posturas de Thomas Hobbes y Nicolás Maquiavelo, en síntesis veían el mundo como un estado de guerra de todos contra todos, la paz era solo un periodo de recuperación. Las relaciones que imperan en los realistas son la prudencia y el cálculo antes de actuar. Algunos de los revolucionistas siguieron la tradición de Immanuel Kant, completamente opuesta a los postulados de Hobbes. Aquí las Relaciones Internacionales se definen a partir de los lazos sociales, teniendo como punto de partida la premisa de que los intereses de todos los humanos son los mismos. El conflicto, para ellos, pasaba las fronteras y dividía la sociedad en bloques. El mundo tenía que estar basado en una coexistencia en la que son palpables las posturas de Kant entre elegidos y condenados. Los racionalistas, por su parte, amparados en Hugo Grocio intentaron colocarse en un punto medio, definiendo las Relaciones Internacionales como una sociedad de estado en la cual el juego entre ellos era productivo. Creyendo fervientemente en las reglas y las instituciones.

El mundo continúo, cada estado eligió la filosofía que mejor le pareció y las Relaciones Internacionales se efectuarían según sus criterios. Lo cierto es, que no todas las reglas se cumplen o encajan en los escenarios establecidos. Imponer orden y coherencia en el universo es una tarea difícil. Vivimos en un mundo en el que las naciones soberanas compiten entre ellas por el poder, convirtiendo a las Relaciones Internacionales en un campo de supervivencia.

Esther Barbé hizo para este libro una obra efervescente en las Relaciones Internacionales en España, tema al cual dedicó una sección amplia y abarcadora del libro. Seguido a este capítulo se presenta la dualidad, mayormente rivalidad, entre los conceptos sociedad y comunidad. Aquí se hace un paralelo con los verbos ser y estar, paralelo apreciable para los hispanohablantes ya que lenguas como el inglés y el francés <<to be>> y <<être> no diferencian el ser del estar. Barbé nos señala como la comunidad es una manera de ser, mientras que la sociedad es una manera de estar. Mientras en la comunidad converges, en la sociedad diverges.

La segunda parte del libro está dirigida al análisis de la sociedad internacional. En la misma se desmenuza el sistema internacional, conocemos los actores de la sociedad exhaustivamente clasificados y vemos los diferentes tipos de organizaciones y los renglones que ocupan, así como sus motivaciones, compromisos y realidades. Se presentan Actores Gubernamentales Interestatales como la Organización de Estados Americanos y Actores No Gubernamentales como Amnistía Internacional.

El principio de soberanía por el cual se manejan las Relaciones Internacionales, es trabajado por la autora desde su génesis en el Tratado de Westfalia (1648), donde el monarca impondría la religión en su territorio y a su vez sería soberano. La soberanía es la piedra angular de las Relaciones Internacionales, es lo que diferencia a los estados, pero a su vez los iguala entre ellos. Apreciando aquí nuevamente la dualidad de la disciplina abrazada un poco a la antítesis.

Algo que considero destacado es la clasificación y definición de los múltiples tipos de potencias. Barbé nos cuenta que una potencia es un estado que cuenta con un amplio territorio, población, riqueza y ejército, pero eso no es todo. Tenemos las superpotencias, nacidas luego de la Segunda Guerra Mundial; Estados Unidos y la Unión Soviética. Están las potencias hegemónicas, capaces de marcar las reglas del juego en el terreno económico y militar; Estados Unidos. Rondan también las grandes potencias, países con intereses mundiales como Francia, Reino Unido, Alemania y Japón y finalmente están las potencias medias, con gran tamaño, prestigio y diplomacia activa como España.

En el recorrido por todo el libro se van planteando muchas interrogantes que surgen en el abarcador mundo de las Relaciones Internacionales, en su mayoría son respondidas tenazmente, otras lamentablemente quedan a la incógnita de lo que nos deparará este conflictivo mundo. El mapa mundial sigue cambiando, con la descolonización de África y Asia entraron muchos nuevos actores al escenario mundial. Aun así y conociendo que la Guerra Fría es un conflicto acabado hace años, muchas de las Relaciones Internacionales que imperan nuestros días fueron definidas en ese conflicto.

Como bien señala Esther Barbé, el colonialismo nunca desapareció, nuevas técnicas fueron utilizadas por los antiguos imperios que ahora tienen a los nuevos estados sumergidos en un Neocolonialismo. El hambre, la pobreza y los conflictos como el de Israel continúan latentes y hacen de la sociedad internacional un mito más inaccesible que la Atlántida. En suma, el nacionalismo se presenta como amenaza para las Relaciones Internacionales, trae consigo luchas étnicas, religiosas, sociales, culturales y lingüísticas que perpetúan regímenes represivos y conflictos sanguinarios.

No es fácil la labor de un gobernador, tampoco la de un presidente y mucho menos la de un diplomático. Al igual que un portero de fútbol pueden ser galardonados y alabados en las buenas, pero en el mínimo error se convierten en alguien despreciable y digno de las peores suertes, estando entre ellas la exclusión y la obligación a abandonar su carrera. Puedo decir que este fue un libro de mi total agrado y que aportó mucho a mi visión de mundo, expandiendo mi sabiduría. Lo recomiendo a cualquier persona, no sólo a los historiadores o científicos sociales, sino también a artistas, biólogos y doctores en medicina. No tengo conocimiento si existe una edición más actualizada a la que yo leí, es lo único que señalo como un poco negativo. Han transcurrido eventos vitales e importantes en el mundo de las Relaciones Internacionales desde 1995 hasta el día de hoy.

Desde los tiempos de los reyes medievales hay constancia de la presencia de embajadores y representantes de los demás reinos en sus cortes. Incluso si vemos las antiguas civilizaciones conocemos de títulos y cargos para personas destacadas encargadas de lo que fueran las relaciones con otros territorios. Pactos, alianzas, promesas matrimoniales, tácticas y estrategias todas involucran la Diplomacia y las Relaciones Internacionales. En mi opinión es una disciplina elocuente con una génesis más antigua de lo que se cree. En eventos históricos y en la actualidad queda comprobado que un buen diplomático es una arma tan efectiva como una nuclear. Incluso me atrevo a decir que vale más un buen embajador, cónsul o diplomático que un presidente.

Califico este libro con un 5/5.

1914

La Organización del Tratado del Atlántico Norte

OTAN

OTAN

La Organización del Tratado del Atlántico Norte, mejor conocida por su abreviación; OTAN, se fundó el 4 de abril de 1949. Es una alianza militar entre los países miembros del convenio. En la misma pactan defender a sus aliados en caso de un ataque externo. En su origen la organización fue una mera conglomeración política con reducido poder.

Sin embargo, la Guerra de Corea definió la estructura militar de la OTAN que desde entonces pasó a estar a cargo de los comandantes de guerra de los Estados Unidos. El desarrollo de la Guerra Fría llevó entonces a los países rivales de la OTAN  a fundar el Pacto de Versovia, cuyo propósito principal era contrarrestar las acciones de sus enemigos.

Tras la caída del muro de Berlín y la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la OTAN redefinió sus objetivos y se convirtió en la guardiana de la seguridad del hemisferio Norte. Intervino de manera conjunta en la Guerra de Yugoslavia. Mejoró muchas relaciones con antiguas repúblicas socialistas soviéticas y permitió la entrada de expaíses del Pacto de Varsovia en la OTAN.

En el año 2001 Estados Unidos fue el primer miembro que invocó el artículo quinto de la alianza, solicitando ayuda y defensa para su guerra contra Iraq y Afganistán. Posterior a esto en tres ocasiones Turquía ha invocado el artículo cuatro, que convoca a una reunión de los miembros, por sus conflictos en el mediano Oriente. La última invocación del artículo cuarto la hizo recientemente Polonia luego de la actual crisis en la Península de Crimea.

Los países miembros de la OTAN son los siguientes:

Países miembros de la OTAN

Países miembros de la OTAN

 

*Francia se retiró de la OTAN en 1966 y se volvió a incorporar en 2009.

**Islandia es el único miembro que tiene la gracia de no participar en ningún conflicto bélico.

***Alemania entró como la República Federal de Alemania en 1955, luego en 1990 fue miembro como una Alemania unificada.

Personalmente soy partidario de la buena diplomacia, pero no veo justicia en que por ejemplo, el país X le declare la guerra al país Y y que los países A, B, C, D y E tengan que entrar en una guerra por ser aliados del país Y aun cuando el país X ni siquiera los miró. Grandes alianzas han ganado guerras, pero también han cometido los horrores humanos más funestos. Finalmente, es un tanto paradójico que algunos de los países que pertenecen a la Organización del Tratado del Atlántico Norte ni siquiera tienen un litoral que lo bañe el Atlántico.

El Canciller y la Dama de hierro

Otto von Bismarck

Otto von Bismarck

El 1 de abril de 1815 nació Otto von Bismarck en Prusia. Bismarck fue un político, burócrata y militar, considerado como el creador del estado alemán moderno. Su mano dura en la política le dio el apodo del Canciller de Hierro. Las medidas que implantó llevaron al Reich alemán a obtener la supremacía europea. Estudió leyes y desde temprana edad se relacionó al mundo político con el único propósito de unificar los estados alemanes.

La reforma militar de Bismarck tuvo como resultado un sólido ejército alemán que le arrebató a Dinamarca, Austria y Francia, ducados y territorios de habla alemana en sus jurisdicciones, formando así la Confederación de Alemania del Norte.

Bismarck entró en el poder político como canciller y primer ministro. Inició con una total política conservadora llena de ataques al catolicismo y la socialdemocracia. En 1871 proclamó el Segundo Imperio Alemán y organizó en 1882 la Triple Alianza con Austria-Hungría e Italia para mantener a Francia aislada y débil ante la posibilidad de un futuro ataque.

La política interior de Bismarck fue cambiante y se adaptó a lo que consideró oportuno. Así pues la lucha contra el catolicismo, llamada como Kulturkampf, tenía como propósito favorecer a los terratenientes con medidas librecambistas, pero en 1879 rompió relaciones con los liberales, hizo alianza con los católicos y adoptó una política proteccionista. También en estos años frenó los movimientos obreros con la aprobación de leyes antisocialistas a la vez que les vendió a los trabajadores las legislaciones sociales más avanzadas del momento.

En la política exterior se puede decir que en Bismarck, el fin justificó los medios. En general cumplió los objetivos que se propuso; unificó a Alemania y aisló a Francia ante una posible revancha. Sin embargo, querer mantener a Alemania alejada de la carrera colonial europea le ocasionó fricciones con el emperador Guillermo II. Sin el apoyo del emperador, Bismarck presentó su dimisión y se marchó lejos de la ciudad y la política hasta su muerte a los 83 años edad.


Margaret Thatcher

Margaret Thatcher

Un siglo después el Hierro dio otro hijo a la sociedad europea, Margaret Thatcher, la primera y única mujer que ha sido Primera Ministra del Reino Unido. La firme posición de Margaret Thatcher hacia la Unión Soviética le dio el apodo de la Dama de Hierro. Thatcher subió como la espuma en el Partido Conservador británico, del cual se convirtió en líder y luego triunfó en las elecciones generales de 1979.

La política interior de Thatcher consistió en la privatización de las empresas públicas y la reducción del poder de los sindicatos, medidas que le fueron restando popularidad. Sin embargo, la victoria en la guerra de las Malvinas y una leve mejora económica la favorecieron al público y fue reelecta en las elecciones de 1983. En su segundo mandato se caracterizó por oponerse tenazmente a la creación de la Unión Europea y en convertir al Reino Unido en una sombra de la política exterior estadounidense.

Aunque Margaret Thatcher fue reelegida para un tercer mandato, los impuestos a la comunidad y las discrepancias con otros miembros del gabinete sobre el asunto de la Unión Europea, la llevaron a dimitir del cargo y del liderato del Partido Conservador en 1990. Recibió entonces el título nobiliario de Baronesa de Kesteven, el mismo le otorgó derecho vitalicio a ser miembro de la Cámara de Lores.

En el mundo de la diplomacia y las relaciones internacionales el estudio de estas dos figuras es indispensable. Sin entrar en juicios sobre el bien, el mal, lo malo y lo bueno de sus acciones, no es de sorprendernos que grandes estrategas, secretarios de estado, ministros de defensa y diplomáticos los hayan tenido como mentores y ejemplos a seguir. No hay dudas de que el germánico dios del Hierro dio a la Tierra dos hijos tenaces y maleables, aunque más allá de su ductilidad, que en el caso de ambos pasó de los 80 años de vida, al final quedó demostrado que el hierro más tarde que temprano se oxida.