El cuento en América Latina

Cuentos latinoamericanos : antologíaNo es una sorpresa para muchos de ustedes mi admiración y devoción hacia Julio Cortázar. En ese ámbito y mientras leía las Clases de literatura (Berkeley, 1980) me tropecé con una interrogante interesante. Cortázar menciona:

Tengo la impresión de que hasta este momento al menos yo no conozco ningún trabajo crítico que responda de manera satisfactoria a por qué en América Latina el cuento es tan popular y alcanza una calidad que lo coloca al nivel de los mejores que se puedan imaginar o escribir en el planeta.

Esta cuestión quedó haciendo ecos en mi mente y me motivó a hacer una búsqueda crítica del tema e intentar, al menos, responderla o presentar las teorías más acertadas sobre el rol del cuento en la sociedad y la literatura latinoamericana.  A fin de que el subtítulo de esta página es “Cuando empecé este blog el dinosaurio todavía estaba allí”.

Tuve la oportunidad de tomar cursos de literatura en Latinoamérica (Puerto Rico, Colombia) y en Europa (España, Bélgica, Francia). Debo tomar el camino de algunos críticos y señalar que, en efecto, hay un tratamiento diferente del cuento en este lado del hemisferio. Mientras los currículos y las materias europeas suelen galardonar y hacer una oda del género llamado novela, el cuento queda rezagado a un segundo y tercer plano de inferior importancia y valor literario. Tanto en Madrid como en París y Bruselas, y posiblemente cualquier otra ciudad europea de corte occidental, la novela es el máximo escalón del desarrollo literario, mientras que el cuento pasa a ser un género que como el arte contemporáneo es mal estudiado e interpretado.

Desde México y la cuenca caribeña, por toda Centroamérica, pasando a través de los países hispanohablantes en América del Sur y llegando a Brasil, encontramos grandes cuentistas que destacaron desde la formación de las jóvenes naciones hasta la actualidad como grandes cuentistas. Dentro del mismo escenario hallamos la contraparte; un público latinoamericano apasionado que como bien señaló Julio Cortázar ama y espera los cuentos.

Si miramos currículos académicos de diferentes universidades americanas y europeas o Cuando hablamos de “literatura universal” y hacemos una búsqueda de “clásicos universales” Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Horacio Quiroga, Gabriel García Márquez, son algunos de los nombres que veremos en repetidas ocasiones en el proceso de ese pequeño experimento que menciono.

Leyendo, y haciendo la investigación pertinente sobre el tema, me encontré con críticas cargadas de prejuicios históricos. Así por ejemplo la primera teoría europea que intenta explicar este fenómeno que llamaré cuento > novela en Latinoamérica, dice que esto sucede porque sus habitantes son seres incultos y vagos que no les gusta ni leer mucho, ni escribir mucho. Salta a la vista que abandoné inmediatamente este planteamiento.

La otra suposición, que es aborda por Cortázar y que les presento el día de hoy, es contradictoria, pero interesante. Hay una médula romántica en los cuentos latinoamericanos que presentan una realidad muy latinoamericana que superó y rebasa barreras antes que en Europa. Esto se podría traducir de otra manera: en Latinoamérica no existe el peso de la modernidad o la añoranza del pasado. Un pasado que carga una lenta evolución que duró siglos.

El marco americano, en palabras de Cortázar, pasó de la conquista a la colonización y luego a la independencia en un lapso cronológico muy corto. Los escritores latinoamericanos se enfrentaron a un vacío evolutivo que los colocó ante una cultura moderna y una idioma que les permitió un sinfín de expresiones.

De acuerdo a esta interpretación, inconscientemente los escritores latinoamericanos se enfrentan a ese vacío que los ubica en una tenue línea temporal que los acerca a sus antepasados precolombinos que eran culturas orales, desde el río Bravo hasta la Patagonía. Los principales escritos de las culturas incaicas, aztecas y mayas presentan cosmogonía y mitologías por medio de pequeños cuentos o relatos cortos, si usamos la vara de medición europea.

El resumen de esta teoría en palabras más elaboradas sería que nuestros escritores están muy arraigados a esa etapa oral a la cual le hace falta una evolución de siglos y por consiguiente un cuento llega de forma natural a un argentino, mexicano o peruano.

Entraría aquí la principal contradicción a la teoría, culturas precolombinas de áreas como el cono sur de América o la taína en el Caribe, no gozaron de ese pasado glorioso y oral que si tuvieron México, Perú y Argentina. Por la tanto esta hipótesis interesante y jugosa tendría unos pies de barro que impide un escenario geográfico completo.

Ahora, alejándome de las palabras de Cortázar y las teorías expuestas, buscaré en los factores tiempo y espacio una respuesta a la importancia del cuento en la literatura latinoamericana. Para muchos críticos el cuento es el género literario más antiguo del mundo. El escritor y diplomático español Juan Valera señaló: “Habiendo sido todo el cuento el empezar las literaturas, y empezando el ingenio por componer cuentos, bien puede afirmarse que el cuento es el último género literario que vino a escribirse”. Esta analogía de sus palabras con el origen del cuento daría un punto al hecho temporal que separa los siglos de literatura evolutiva del continente europeo y el americano.

Sin embargo, no considero el paso de los siglos como el eslabón dominante que hace del cuento un género tan favorable y codiciado en América Latina. Aquí traigo a colación el surgimiento del Realismo Mágico y su éxito mundial que puso a muchos escritores latinoamericanos en el mapa literario global y a competir por premios y reconocimientos nunca antes soñados.

No es un secreto que imágenes como la de los buenos salvajes, culturas inferiores, países tercermundistas y otras visiones de inferioridad subsisten en un colectivo de sociedades occidentales. El éxito de García Márquez con “Cien años de soledad” y de muchos cuentos como “La gallina degollada”, “El almohadón de plumas”, “La noche boca arriba”, El aleph” y muchos otros, presentaron mundialmente una realidad latinoamericana muy distinta a la imaginada y pensada hasta el momento. Las letras en manos de nuestros escritores fueron capaces de plasmar una realidad mágica o una nueva forma y percepción de la realidad distinta a la europea y la oriental.

Ese “algo” nuevo que es tan difícil de explicar incluso para los autores latinoamericanos desarrolló más el cuento como género literario en el siglo XIX. Aquí es apreciable que si bien nos faltan esos siglos de evolución literaria, la producción y el cuento latinoamericano no ha sido estáticos en tan corto tiempo.

Para cerrar esta pequeña investigación, me alineo a las palabras del escritor argentino Mempo Giardinelli. En muchos países de América Latina las editoriales tenían muchas limitaciones. Esta industria, aunque no era nueva, si se enfrentó a un nuevo territorio lleno de restricciones; papelera, impresora, encuadernación etc. El espacio latinoamericano fue favorable al cuento, fueron muchas las revistas, periódicos y folletines que abrieron sus páginas a publicaciones cortas. La limitación de los medios jugó un papel importante en los escritores y el público en el hemisferio occidental.

Al igual y como señala Giardinelli considero que estos factores fortalecieron el género del cuento en América y entrando al campo del jugo el factor cultural y fraternal como moldes definitorios de nuestros escritores.

Lõplik

1.2Las calles pudimos conquistar, pero ellas nos conquistaron a nosotros, se llevaron nuestros corazones con cada sorbo de odio. Caminamos, pero ya no vimos los mismos faroles, la niebla de tus mentiras hizo las calles oscuras y frías. Entramos, intentamos calentarnos uniendo los labios, las manos, los cuerpos…pero todo ya estaba perdido. Ya no eramos los mismos y la venda de mis ojos había caído.

Y me siento como quien sabe llorar a mi edad…

Diciembre para mí es más que el final del otoño y el inicio del invierno, es cuando queriendo tener sueño el ocaso besa apasionadamente a mi vida y me quita un poco de aliento. Al final soy tan distinto e imposible que ni lo que digo resulta comprensible. Hoy envejezco aún sin canas conservando mi cabello azabache y la humedad en mis sábanas.

 

Perícles y Merlina

◤…y adónde vaya, adónde vaya, sé que este miedo volverá mañana…◢

 

Azerole – Brumaire – 1989

 

La autopista del sur

La autopista del sur

Transcurría un día soleado y radiante, (un día horroroso para ellos), tenían que ir a la capital, no sabían bien el porqué, pero sí que su deber era ir hacia allá. Muchos pesares, muchas molestias, muchos pretextos, pero al final a las 10:10 a. m. partieron a su destino. Merlina al volante y Perícles en sus libros. Al pasar el peaje de la estación Norte El día comenzó a tornarse gris, luego negro, lluvias fuertes y tronadas hacían dibujos y siluetas en el cielo. Perícles y Merlina comenzaron a sentirse mejor.

No existe unidad o medida de tiempo para explicar el evento sucedido, quizás una cuestión de segundos. Ni siquiera las ventanas cerradas fueron impedimento para que los hermanos oyeran sirenas alarmantes y gritos de angustia. Entre unos cuantos parpadeos vieron patrullas y ambulancia. En instantes Merlina sin comprenderlo aceleraba y aceleraba hasta que ya no podía hundir más su pie derecho en el pedal.

La distancia trajo a la atmósfera nuevas resonancias y sonsonetes. Sin mirar atrás, olor a humo y hedor a muerte traspasaron los vidrios del vehículo. Sonidos de disparos y una gran explosión fue lo último que recordaron.


 …and after all God can keep my soul
England have my bones
But don’t ever give me up
I could never get back up when the future starts so slow.

 

12 de noviembre de 2668~

 

Toledo12Cerrado el portal y tumbados en ruinas de piedra, Perícles y Merlina se encontraron en lo que era un lugar viejo que ya conocían, pero que les resultaba extremadamente diferente y nuevo. De primeras los aires y el paisaje solo aludían a miseria y decadencia. Incorporados decidieron emprender camino y saber en dónde se encontraban.

Al salir del pequeño laberinto de piedra vieja, notaron demasiadas personas hablando infinidad de idiomas que no les resultaron familiares. Sintieron un sol más caliente que cualquier verano que recordarán y la ciudad más bien era los restos de lo que fuera en un pasado.

Sin prensa ni medio comunicativo que consultar, no les quedo más que caminar y caminar hasta dar con alguien que los entendiera. Luego de horas de cansancio y sed encontraron a un grupo de personas que compartían su idioma. Los llevaron a las ruinas de un puente viejo y le contaron que ese lugar en años previos se llamaba el Alcántara, aproximadamente transcurría el año 2668.

Una baza umbría cubrió las tierras algunos siglos atrás y dejó al irse una desproporción acentuada en los días, las noches, las estaciones y la noción del tiempo. Por alguna razón el interior del puente conservó estanques, del agua verdezca del Tajo, llenos de cuervos muertos, podredumbre y putrefacción

PicsArt_1404165786003Las personas que se lanzaban a los arroyos eran transportados a otra dimensión, otro espacio u otro tiempo, era una incógnita, pues ninguno de los osados que se lanzaron había regresado. Una mujer vieja llamada Eudora y que según algunos era una charlatana, había otorgado el título de sagrado al Puente Alcántara y antes de lanzarse a su suerte advirtió que hasta que Alcántara y San Martín no unieran sus restos la era umbría continuaría…

Perícles estudió un rato las aguas, los cadáveres y osamentas de los cuervos, vio como los gusanos habitaban y anidaban los restos de las alas y se regocijaban entre cataratas de carroña y agua estancada. Sin pensarlo ni meditarlo no dijo ninguna palabra a Merlina y se lanzó a una de las ciénagas…


 

…soy una moneda en la fuente con mi deseo pendiente.

12 de noviembre de 2013

 

Sauce-Llorón-Feng-Shui-1Llegó al municipio más conocido del sur, su amiga Lorraine se encontraba viviendo allí, ya hacía un tiempo, y recién estrenaba su piso, así que lo invitó. La casa no era la más grande, pero sí lo era su jardín, podría ser el triple (quizás el cuádruple) de la casa. Merecían honores las ventanas hechas en vitrales coloridos y que casi parecían vivos, pero lo que más distinguía y resaltaba era un enorme sauce llorón y un estanque, para nada cristalino, que en las noches reflejaba las estrellas y la cálida luna del invierno.

Daba la impresión de que junto a las aguas del Leteo había plumas y fragmentos de alas negras. La estadía se prolongó y se fue convirtiendo en una estancia, todas las tardes y hasta entrada las brisas gélidas de la noche, Lorraine lo contemplaba desde su ventana y allí bajo el regazo del árbol siempre estaba Perícles. El árbol se transformó en el lugar de sus reuniones y actividades.

Una tarde tomó la siesta y al despertar sintió el impulso de cavar entre las viejas raíces del gran árbol y aunque se lastimó, y la sangre manó de entre sus dedos, continuó hasta sentir un golpe fuerte y encontrar un libro. Fue como si la tierra conservara al libro, que desde su portada cautivó toda su atención y quedó perpetuada luego de leer el título; L’Empire de aux Antiques et Haute Magie.

Las próximas tardes transcurrieron entre lectura y lectura, hasta que una página se desprendió del libro y la brisa la llevó al estanque donde el agua negruzca parecía absorber las letras de la página y succionar la hoja hasta que la hundió. Allí fue Perícles a intentar rescatar la página, sin razonar ni reflexionar introdujo su mano y una poderosa fuerza magnética lo sucumbió de golpe en las azabaches aguas. Lorraine que lo contemplaba desde los vitrales sólo tuvo tiempo para lanzar un azorado suspiro, Perícles no sabía nadar…

El Dinosaurio – Augusto Monterroso

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Fin


Augusto MonterrosoQuizás alguno no lo sepa, pero acaban de leer el cuento más corto del mundo. El dinosaurio, de Augusto Monterroso, es uno de los textos más estudiados, citados y parodiados en la historia de la literatura y la escritura.

El dinosaurio está incluido en muchas antologías publicadas en el mundo hispanohablante como Argentina, Chile, España y México. También ha sido traducido a varias lenguas latinas como el francés, el italiano, el portugués y el catalán. Este sencillo cuento, de sólo siete palabras, ha fungido como motor e inspiración para movimientos literarios y miles de estudios. Aunque parezca imposible ha causado furor incluso como motivo de reflexión política

La primera duda que a mí me surgió cuando leí esta joya literaria, fue la pregunta ¿quién despertó? Luego de horas y horas analizando acabé con una lista de aproximadamente treinta y cinco posibles sujetos, pero claro todos eran inventos de mi imaginación pues el cuento no indica nada al respecto. Lo que sí denoté fue la importancia significativa que tiene el uso de la coma en este cuento. Es la coma la que nos señala que hay un sujeto implícito en la historia, a parte del dinosaurio.

El dinosaurio

El dinosaurio

Los gramáticos nos dicen que es algo obvio, pues el sujeto está implícito en la oración y se refiere a una tercera persona singular, entiéndase él o ella. Sin embargo, el enigma no está resuelto, él o ella pueden ser cualquier persona, puede ser usted o aquel otro, o incluso el de más atrás. Los modernos estudiosos de la obra monterrosina sostienen que:

Cita1Efectivamente llevan razón los gramáticos al decir que el sujeto de este cuento es un sujeto expreso, adrede Monterroso lo colocó de esta forma pues al no designar a una persona en específico se sobre entiende que Monterroso se está dirigiendo a todos los que no son Augusto Monterroso, es decir, el escritor le está hablando a toda la humanidad».

Teniendo presente que la humanidad es una voz en tercera persona singular, y dándole crédito a los gramáticos y estudiosos, concluyo que el guatemalteco Augusto Monterroso se refiere o más bien hace alusión al despertar de la humanidad. Hay cierto grado de paralelismo con obras como la La Repúlica de Platón y el relato de La Caverna, pues nos encontramos con una sociedad premeditada a ver y entender algunas cosas, pero incapaz de pensar y despertar.

Cuando empecé este blog el dinosaurio todavía estaba allí...

Cuando empecé este blog el dinosaurio todavía estaba allí…

La segunda parte del cuento se opone a la primera, aquí tenemos un sujeto explicito; un dinosaurio. Los más osados, y sin ganas de razonar, indican que el significado de esta obra es que un día la humanidad despertará y se encontrará con la época prehistórica. Personalmente, considero que nuevamente hay que acudir a la metafísica. La figura del dinosaurio denota muchos posibles significados e interpretaciones, no siempre la interpretación más fácil es la más correcta.

Son grandes los debates que enfrentan a los estudiosos y analistas. Algunos dicen que es un cuento optimista que recalca que en un futuro la humanidad despertará. Otros señalan el carácter completamente pesimista pues al el dinosaurio continuar ahí hace referencia a que no importa que la sociedad despierte, seguirán estando en ella la barbaridad, la sinrazón y la bestialidad. Entonces, ¿no sería mejor continuar durmiendo ante este futuro terrible y oscuro que nos predice Monterroso con su cuento?

Finalmente, concluyo que el cuento tiene siete palabras y no creo que sea coincidencia el hecho de que el siete es el número cabalístico que representa la perfección. Aunque muchos discuten los procesos gramaticales para contar las palabras, no olvidemos entonces que si sumamos las letras que componen a El Dinosaurio, el resultado es 43. (4 + 3 = 7).

Navegando en la red me encontré con estos diez elementos para el análisis de El Dinosaurio. Aquí los adjunto y si alguno de vosotros se anima a dar vuestro análisis y conclusión, bienhallado sea.

1) La elección de un tiempo gramatical impecable y la naturaleza temporal de casi todo el texto.

2) La equilibrada estructura sintáctica, alternando tres adverbios y dos verbos.

3) El valor metafórico y alegórico, de una especie real pero extinguida: los dinosaurios.

4) La ambigüedad semántica: ¿quién despertó? ¿dónde es allí?

5) La pertenencia simultánea al género fantástico, al género de terror y al género policíaco.

6) La posibilidad de partir de este cuento para la elaboración de un cuento de extensión convencional.

7) La presencia de una cadencia casi poética, contiene un endecasílabo; una estructura gramatical maleable.

8) La posibilidad de ser leído indistintamente como cuento o como relato.

9) La condensación de varios elementos cinematográficos: elipsis, sueño, terror.

10) La riqueza de sus resonancias alegóricas: kafkianas, apocalípticas o políticas.

¡Oh divino creador!

warrior .5Me matas, me revives
¿Quién te dio el poder?
¿Quién te lo puede quitar?
Nadie sabe, nadie sabe…
Ese poder de manejar lo que siento,
¿cómo lo obtuviste?
Por eso digo que nada entiendo.
Todo se detiene en este momento.

¿Y qué veo? No parece haber nada.
Soy ciego, despreciable y abyecto.
Mi mente conduce este trayecto.
Miro hacia atrás y no hay nada…
Sigo ciego hasta que un destello golpea mi intelecto.
Eres tú, ¡puedo ver! maldición ¡eres tú!
Entra, ¡anda entra! quiero ver como entras,
como todo mi ser contigo se alimenta.

Leraikha

Leraikha

Leraikha

Fui víctima del verde arquero del Hades.

Llamado por unos Leraje,

conocido por otros como Leraye.

En Helheim es nombrado Loray

y en Niflheim simplemente Oray.

 

Leraikha

Leraikha

Para mí fue el Marqués Leraikha.

Hice caso omiso a todos,

me burlé de los rumores.

Creí saber más que todos y tener el control.

Y aquí estoy, con mi último vaho…

 

martyr

martyr

Me dio una muerte digna de un grande.

Usó su arma predilecta y certera.

Me martirizó con flechas tal mi amado Sebastián.

Detallista, atento y complaciente hasta el final,

que no se le acuse de lo contrario.

 

La táctica de Ares

Alain

Alain

No podía explicar lo que le pasaba, abría los ojos, pero le era imposible levantarse. Pasaban los días y todo transcurría igual, tumbado sin poder erguirse. Los alimentos no eran necesarios, ni ir al excusado o tomar agua. Lo único importante era dormir, y más que dormir soñar. Esos sueños de sol y luna roja, sueños de muerte, sueños de ira, sueños de guerra.

Había gozado en su momento de la gracia y los favores de Ares, pero esa dicha llegó a su final. Ahora se enfrentaba a su venganza. Ares, no por bueno, era llamado el más cruel de los dioses. La particular ira del hijo de Zeus y Hera consistía en entrenar a los mortales en las artes de la guerra, pero no de la estrategia. Los hacía osados, viles y crueles, para finalmente, y con la ayuda de su querido Hipnos, sumirlos en sueños eternos. Sueños de miseria y decadencia, sueños en los que eran transformados en los más poderosos asesinos, sueños rojos que los llenaban de ansias de sangre.

Ares

Ares

En ocasiones los atractivos jóvenes despertaban, sólo abrían los ojos y contemplaban por pocos segundos el exterior, pero les era imposible caminar. La sed de guerra y muerte los consumía, era ella quien los dominaba y dirigía ahora. No quedaba más que cerrar los ojos y añorar una gran cacería que los empapara de rojo y calmara la sed, sólo quedaba dejar el alma en la guerra y entregar el cuerpo a Ares.

Presa el meu cos

Artbody

Te entrego lo único de lo que soy dueño. Quiero que hagas arte con él, que lo conviertas en la más apoteósica de tus obras. Nuestro tiempo se agota, comienzo a desprenderme y a caminar en nuevo, pero antes de todo deseo, y más que nada conozco mis deseos, quiero que mi cuerpo se contamine con el tuyo y estalle el más lujurioso de los gemidos. Anda Cerbero que Ortos ansía celado, encalla en lo más profundo hasta correr la ambrosía sobre tu obra.

Dos tipos de dialectos

Víctor

Víctor

Allí le conocí. Él trabajaba en una obra con mochuelos, yo quedé cautivado por sus lisos cabellos azabaches, su altura, esa cara con facciones peculiares, sus ojos celestes y sobre todo su sonrisa. Ahí me quedé como idiota y sin noción de mí me acerqué a él.

Me dijo que su nombre era Ián y me preguntó si le echaba una mano. Accedí, pero con lo atontado que estaba lo que hice fue empeorar su obra. Ián sonrío, tras dejar el trabajo a un lado lo acompañé a su casa donde entre porros e historias terroríficas llegó el ocaso y nos despedimos.

Al día siguiente comenzó el campamento. Saber que Ián estaría allí me animó. Las relaciones en el campo eran difíciles, solo existían fuertes riñas que acabaron por dividirnos. Para mi desgracia Ián estaba en un grupo inalcanzable para mí. Soy un renegado y por andar fantaseando con Ián ni me esforcé en hacer amigos o conocer a los demás. Pero no fui el único en ese barco, una chica y otros dos vagaban por los alrededores del vivac.

Danya, la chica, se acercó a mí y sin rodeos me instó para formar un grupo. Es una chica interesante y yo tampoco estaba en condiciones de exigir nada, le dije que sí y fuimos donde los otros dos. Lemo a simple vista me sonrió indicando que era nuestro y Víctor, que tenía unos rizos dorados asombrosos, fue cuestión de Danya. Al amanecer estábamos los cuatro de un humor de perros, pero unidos como una jauría.

A medida que pasó el tiempo hicimos un buen equipo, cada cual con sus secretos, pero preparándonos como verdaderos guerreros. Llegando al monte Urgull las tensiones entre los demás grupos acrecentaron. La verdadera guerra estuvo entre nosotros todo el tiempo. Una noche Danya llegó entre ira y llanto, sin decir palabra alguna se echó a dormir. Al tiempo notamos como su vientre crecía y sus caderas se hacían más anchas.

Todo se tornó en un caos mítico del cual mi único consuelo era la sonrisa que recibía de Ián a metros de distancia. Decididos a abandonar la montaña y con el invierno sobre nosotros, todo se volcó. Escapar parecía imposible escuchábamos armas a lo lejos y gritos de aflicción. Víctor salió una noche entera y regresó al alba con rastros de sangre por todo su cuerpo. Nos estremeció a todos.

Fue directo donde Danya, besó su vientre y dijo:

Mis padres tienen tieras en Valparaíso, este será mi hijo si así deseas, nos iremos lejos y empezaremos con hoja en blanco.

Danya con alguna lagrimilla en los ojos accedió, pero se preocupó por Lemo y por mí. Víctor lo pensó por algún rato y respondió:

Podrán venir con nosotros si desean, pero el precio será caro y va más allá del metálico.

Conversé con Lemo y decidimos unirnos a Víctor, a fin que sin familia, en un lugar que no conocíamos y con sanguinarios colegas que nos asechaban, lo que nos aguardaría sería una muerte segura. Según Víctor teníamos que esperar dos noches y pagar el precio.

Pasaron las dos noches y entre aullidos y sonidos escalofriantes entró una bestia a la cabaña. Aunque tenía una apariencia de película de terror, una vaga figura humana se divisaba en ella. Su mirada penetrante nos confirmó que se trataba de Víctor. Razoné muy rápido y miré a Danya y Lemo, los tres comprendimos el precio a pagar. No sé ellos, yo cerré los ojos respiré hondo y procuré no gritar con el severo dolor que sentí.

En la mañana los tres nos recuperábamos de las heridas. Sentí como si mi organismo cargara con algunas partículas nuevas. Sin mucho reposo iniciamos el camino que nos llevaría al mar. El descenso por la montaña no fue fácil, los otros grupos aguardaron con los ojos abiertos para cazarnos. Armados y con prepotencia nos llevaron a su campamento. Víctor nos sugirió no poner resistencia y eso hicimos.

Encerrados esperamos  la llegada de la noche y nuestro momento.  No recibimos alimento, ni comunicación alguna a lo largo de las horas. Los más crueles de ellos a veces lanzaban zarigüeyas o ardillas salvajes a la celda. A lo lejos contemplé a Ián, sólo que no me sonrió, me miró fijamente y levantó su mano.

La llegada de la noche trajo una sensación de hormigueo constante y cambios en nuestros cuerpos. No solo yo lo sentía, Danya y Lemo también. Víctor nos dijo que en el momento de la metamorfosis sólo siguiéramos los instintos. Los rayos lunares encontraban nuestras pieles, era como si la luna se deshojara y cada pétalo se fusionara con nosotros. Aún erguidos hicimos la celda añicos y poco a poco adoptamos una postura en cuatro patas e iniciamos la caza nosotros.

Concretamente no llevé la cuenta de mi cacería, si recuerdo que estuve frente a Ián. En lugar de acabarlo solo lamí su rostro. Ián entendió el mensaje, su miedo disminuyó y montó sobre mí. Lo puse a salvo lejos de mis hermanos en la antigua cabaña. Sin mucha leña estuve cerca de él, no solo por la vigilia sino también por cuestión de calor. En la mañana al despertar su cabeza estaba sobre mi costado y mi mano sobre sus cabellos.

Me incorporé del suelo mientas contemplé las marcas y residuos sanguíneos de mi cacería. Ián soñoliento se levantó y me abrazó fuertemente. Comprendió que esa era nuestra despedida. Todo inició con una elección y concluyó con una decisión. No restó más que darnos un largo y desgarrador beso y el último abrazo. Ián debía encontrar la Autoridad y remediar sus errores, yo tenía una camada esperando y una nueva vida a kilómetros de distancia. Mientras me marchaba Ián se quitó su abrigo y me lo entregó, nos dimos un último beso y no miré más hacia atrás.

Caminé solo hasta la costa. Una de las grandes ventajas de la metamorfosis es que con ella abandoné el miedo a la muerte, soy más fuerte. Llegué justo a tiempo, a los pocos minutos el barco zarpó. Lemo lanzó una expresión de consuelo en cuento me vio y me recibió con un cálido abrazo. Al subir al barco vimos a Víctor sentado junto a Danya mientras acariciaba su vientre. En ese momento miré a Lemo y los dos intrigados pensamos … ¿esto que nos pasó se transmitió al hijo de Danya?