¿Una Grecia en el Caribe?

GRE PURA este ritmo de entras y temáticas acabaré tornando el blog en una apología boricua, pero ese no es el punto de hoy. Grecia sigue en los titulares y focos de atención internacional. Más allá de toda la crisis y los riesgos de la misma, todavía en el subconsciente humano occidental, existe una cierta simpatía por el pueblo heleno, los hijos de Sócrates, Platón y Aristóteles. Es algo parecido al sentimiento de culpa y deuda que tenemos hacia el pueblo judío y hace que nos pongamos las gafas oscuras e ignoremos lo que ocurre en Palestina.

Antes de liarme más, retomo el tema principal de esta entrada, la popularidad helénica que ha abarrotado los medios informativos todavía nos tiene entre intrigas y sorpresas y con el pan griego en la boca. Ahora bien, para bien o para mal cualquier país en crisis o con problemas económicos severos se mete en un saco y se mide con la misma vara que medimos a Grecia.

puertoricoEs aquí donde entra Puerto Rico, una isla en el Caribe sumergida y bordeada por un mar de deuda pública y un océano de impotencia e incapacidad de acción. Los ingredientes son perfectos y parecen mezclar para que, nuevamente, seamos víctimas de los medios y comencemos con el arte de dar nombres y llamemos a Puerto Rico la La Grecia del Caribe, un título digno de Best Seller y cosméticamente lindo para las ventas.

Si es cierto que tanto Grecia como Puerto Rico enfrentan una crisis económica y fiscal alarmante, no considero propio, ni oportuno, el empleo del término cosmético y la constante comparación y alusión de los periódicos y medios informativos. También es verdad que la deuda pública y los mecanismos a emplear son los puntos más especulativos que tienen en tensión a los gobiernos de Atenas y San Juan y que posiblemente sean los talones de Aquiles de ambos territorios.

Los orígenes de las deudas en Grecia y Puerto Rico son similares: deficiencias presupuestarias cubiertas con préstamos, baja competitividad, sistemas de pensiones deficitarios, altos niveles de evasión contributiva, gasto público elevado, alto endeudamiento y poca transparencia en las estadísticas económicas.

No obstante, comencemos pues a aclarar algunos puntos. Grecia es un Estado soberano, una República Parlamentaria para ser más exactos. Si bien es cierto que dado su ingreso en la Unión Europea y la Eurozona no tiene autonomía fiscal y posibilidad de emitir y devaluar moneda, sí es un Estado soberano jurídicamente hablando. Algo que no sucede con Puerto Rico.

Mucho se dice del año 1898, pero en forma general se habla de la pérdida de España de sus últimas colonias ante los Estados Unidos de América. Pocos saben, que Estados Unidos pagó por las Islas Filipinas, que Cuba pasó a su administración con un arreglo especial y que solamente Guam y Puerto Rico fueron cedidas como Botín de Guerra, título vigente hasta el día de hoy, sólo que para hacerlo más dulce a la Sociedad Internacional se le da el nombre de Territorio no incorporado.

Puerto Rico es pues un territorio que en 1952 sale de la lista del comité descolonizador de Naciones Unidas gracias a gran farsa llamada Estado Libre Asociado, que queda aún más hermoso cuando es traducido al inglés como Commonwealth of Puerto Rico. Hablemos entonces de un Estado Libre, pero Asociado, que no tiene ciudadanía propia, sino la estadounidense y que puede ser revocada en cualquier momento, que su jefe de estado es el Presidente de los Estados Unidos, por el cual no pueden votar, que eligen un gobernador y cámara de senado cada cuatro años, pero que el Presidente y el Congreso estadounidense pueden vetar cuando lo estimen oportuno, que no puede realizar tratados comerciales ni internacionales con ningún Estado o territorio, que no tiene representación internacional en ninguna organización o Estado y que está atado a unas leyes de cabotaje que le obligan a usar la marina mercante estadounidense, la segunda más cara a nivel mundial, hablemos pues de una colonia pura y dura y no de un Estado Libre Asociado.

Mencionado lo anterior queda claro que a pesar de que Grecia y Puerto Rico tengan deudas públicas los procesos y los abismos de las mismas son muy diferentes y en nada que no sea la palabra deuda se podrían comparar. La Unión Europea, que no debatiré si para bien o para mal, tiene y necesita la recuperación de Grecia, sea dentro de la eurozona o no, pero tiene un miembro al que tendrá que rescatar y tenderle la mano, ya luego decidirán si emprender un camino agarrados de la mano o separados.

Estados Unidos en palabras melifluas del salvador y presidente Barack Obama, le ha dicho a Puerto Rico como en su momento dijo Gerald Ford al alcalde de Nueva York, muéranse. Puerto Rico no puede acogerse al estatuto de quiebra, pues no es un estado de la unión. El Congreso estadounidense parece entonces no tener ningún compromiso con Puerto Rico pues ellos tienen las manos blancas. Puerto Rico no puede tomar más préstamos para abonar la deuda y los impuestos y aumentos en los servicios ya sobrepasan el 11.5%. Es curioso, yo diría más bien irónico, como no se deja a Puerto Rico tener soberanía, pues no están preparados, pero a la hora de problemas serios que se las resuelva como pueda.

Para cerrar y no hacer la entrada más larga, Grecia tiene capacidad para tomar decisiones sobre su futuro, es más sorprendente aún cuando vemos como el pueblo heleno se levanta y decide coger al toro por los cuernos. Puerto Rico no puede tomar decisiones más allá de afectar a sus ciudadanos aumentándole los impuestos. En suma, el pueblo puertorriqueño no tiene los cojones en el sitio para salir a la calle, tomar el senado y hacer un referéndum.

Crecimos en una atmósfera de miedo, donde asesinan y encarcelan a nuestros presos políticos. Desde pequeños se nos enseña a seguir un partido político de forma ciega y a venerar y besarle los pies a quien nos patea el culo cada día. La culpa es muy dura de cargar y tan fea que nadie la quiere, nuevamente se la echamos al gobernador de turno y a su partido. Todo lo arreglaremos dándole el voto al partido contrario en las siguientes elecciones.

No, no hay una Grecia en el Caribe, hay una colonia, como muchas más, que si bien es víctima de un tirano, también es presa de su propio pueblo y su mentalidad colonizada, que no se atreve a emprender un cambio pues se conforma con las migajas pensando que siempre habrá algo peor y que sin Estados Unidos seriamos otra Cuba en el Caribe.

A diferencia de la opinión de muchos, el estatus jurídico de Puerto Rico sí está en discusión y es un asunto que bien podría ayudar a zanjar la actual crisis económica y fiscal.

¿¡Reunificación de Puerto Rico con España!?

La euforia del Mundial de Fútbol está a tope, otros asuntos como el Día de los Padres, la final de la NBA o el nefasto final de temporada de Juego de Tronos han mantenido a muchas cabezas ocupadas, incluyendo la mía, y un poco distraído de los sucesos relevantes del momento. Hace menos de un mes ha tomado propulsión y propaganda un nuevo movimiento político en la isla de Puerto Rico. De antemano es un tema algo complejo pues no es una Organización No Gubernamental, pero al momento tampoco es un partido político en busca de endosos y con planes de aparecer en el próximo cuatrienio electoral (2016).

Escudo de Armas de Puerto Rico

Escudo de Armas de Puerto Rico

Reunificación de Puerto Rico con España es el nombre del nuevo grupo de activistas dirigidos por José Nieves, fundador del movimiento. Grosso modo podemos decir que el enfoque principal es la reducción de las relaciones con Estados Unidos y la anexión de la isla de Puerto Rico a España como una Comunidad Autónoma. Nieves, quien es criminólogo de profesión, busca presentar el caso en los Tribunales de la Haya y enviar los reclamos a la Organización de las Naciones Unidas. En sus palabras lo que buscan con este cambio es hacer “justicia histórica”.

Tratado de París

Tratado de París

Se utiliza el término de Justicia Histórica, amparado en la realidad histórica, pues fue en contra de la voluntad puertorriqueña que se separó a la isla de su metrópoli. El éxito de este movimiento necesitaría la anulación del que es llamado ilegal Tratado de París, en el que España cedió a Filipinas, Guam, Cuba y Puerto Rico como botín de guerra a Estados Unidos.

El movimiento aún no está inscrito en la Secretaría de Estado y no ha hecho ningún contacto oficial con el consulado español en la isla o el gobierno central español en Madrid. Las posturas y motivaciones de José Nieves se centran en las mentiras que son enseñadas en las escuelas en los cursos de historia y la tergiversación de la historia puertorriqueña por parte de los estadounidenses.

El movimiento de reunificación cuenta con un blog oficial y los discursos de sus seguidores aluden a frases como “¡puertorriqueños, es hora de volver a casa!” o “Puerto Rico jamás se independizó de ti”. Sin embargo, están amparados en la buena fe de los españoles y consideran que serían aceptados por la Madre Patria pues han recibido un noventa y cinco por ciento de apoyo por parte de ciudadanos españoles, aunque claro no sabemos la cifra total de la cual noventa y cinco es el por ciento.

De otro lado, escritores como Frank Worley-López alegan que con España, Puerto Rico estuvo peor y que no hay porque volver a ella. El escritor aseguró que bajo el dominio español hubo mayor pobreza, menor libertad y más opresión. Considero que la política anexionista proamericana de Worley-López queda evidenciada en el planteamiento de que gracias a Estados Unidos, Puerto Rico tiene derechos civiles y recibe alrededor de 25 millones de dólares anualmente. Ahora bien….

American Gothic Christmas.

American Gothic Christmas.

Lo que se cuenta

La invasión que hizo Estados Unidos a Puerto Rico en 1898 dejó fuera al último gobernador español. Los puertorriqueños recibieron a los estadounidenses con flores, jolgorio y fiesta. Muchos abrieron las puertas de sus casas, y sus piernas, a estos benevolentes soldados que sacaron de la miseria a Puerto Rico. Sin más que hacer, España vendió sus últimas colonias por $20 millones de dólares y se puso fin a la guerra Cubano-Hispanoamericana. Desde entonces el generoso tío Sam y la parca Estatua de la Libertad son los padres y vigías de la nación puertorriqueña.

La realidad…

El sistema educativo puertorriqueño NO ofrece cursos de Historia de Puerto Rico hasta que los estudiantes pasan a escuela superior. En el año 2012 la clase de historia de Puerto Rico se convirtió en un curso opcional, el estudiante escoge si lo quiere tomar o no, es considerado una clase optativa e irrelevante.

Estudios Sociales

Estudios Sociales

En primaria y secundaria se dan clases de Estudios Sociales, que el nombre resulta de lo más irónico pues ochenta por ciento de los currículos incluyen estudios, pero no sociales. En ese marco son muy pocos los niños que se interesan por su historia y su cultura, no debe sorprender que los niños y jóvenes puertorriqueños admiran y vanaglorian a Lady Gaga, pero a penas saben quien fue Lola Rodríguez de Tió, Mariana Bracetti o Julia de Burgos. Algo aún más triste son los que se atreven a estudiar la historia de su amada islita y al encontrarse con barbaridades y atrocidades se autoprovocan un estado de amnesia.

Puerto Rico sí enfrentó el abandono por parte de  España, lo sabemos. Sin embargo, al estudiar cédulas de gracias, decretos y cartas reales, encontramos que la llave de las Indias, como fue llamada por la Corona española, siempre gozó con la estima y el apreció de los monarcas; agridulce ironía.

Antes de la invasión estadounidense, España había enviado La Carta Autonómica en la que mejoraba el estatuto gubernamental de la isla que ya no era una colonia de ultramar, sino una Provincia Insular. No podemos decir si las cosas serían mejores o peores pues no hubo tiempo de comprobarlo, pero es cierto que en el momento de la invasión estadounidense muchos puertorriqueños se levantaron en contra de los invasores.

Estados Unidos entregó la ciudadanía estadounidense a la isla como un mecanismo de guerra, eso no es a noticia. Los puertorriqueños nunca han sido vistos como iguales ante los “americanos”. Y si claramente Estados Unidos invierte 20 millones al año en Puerto Rico es porque saca de la isla entre 40 – 50 millones anuales.

En muchas escuelas americanas se enseña que Puerto Rico eligió y labró su propio destino. Las otras generaciones aprenden que Puerto Rico es una especie de Paraíso Perdido del cual ningún dios nos podrá expulsar jamás. Muchos estadounidenses desconocen que la moneda que se usa en Puerto Rico es el dólar americano y muchos europeos desconocen la localización geográfica de Puerto Rico.

Lo que se enseña…

Desde pequeños se enseña la nobleza de la Madre Patria, pero recalcando que asesinaron a nuestros nativos y fomentaron la esclavitud. Claro no se enseña como con la filosofía de dominio de mar a mar acabaron a los nativos de Norteamérica y como la esclavitud aún siguió existiendo en el Puerto Rico americano aunque con una nueva cosmética; la industria de la caña de azúcar.

Semana de la Puertorriqueñidad

Semana de la Puertorriqueñidad

Se selecciona una semana en el año llamada como la semana de la puertorriqueñidad en la que se pretende resaltar las raíces y la cultura de la isla, pero en la práctica es una fiesta de Halloween en la que los padres disfrazan a los pobres niñitos de jibaritos, indios o campesinos, pero no visten a ninguno de esclavo y el legado africano se intenta borrar y borrar y borrar más con cada año que pasa.

Los puertorriqueños son descendientes de los isleño-canarios. Esta es una falacia que se ha perpetuado por los siglos de los siglos y se continúa en el error. Personalmente hice mi tesis de investigación en este tema y en otra entrada discutiré el mismo más a fondo. Como conclusión general el grueso de la población criolla de la isla nació de catalanes, valencianos, andaluces y estremeces.

Estados Unidos mejoró la calidad de vida de los  puertorriqueños escolarizando a la sociedad y trayendo mejores dietas y alimentación. Aunque hay mucho de cierto en esa aseveración, se ignora el precio a pagar y se resta la importancia y el papel que tuvieron clérigos católicos españoles en la escolarización de los puertorriqueños.

La lista de mitos y realidades sobre Puerto Rico es extensa y ya pasé los mil caracteres. Esta isla que como ya he llamado antes es el Macondo del Caribe o el Sísifo Contemporáneo, tiene un gran problema que se puede resumir en la palabra DEPENDENCIA. Tanto en tiempos españoles como en los estadounidenses, los puertorriqueños son incapaces de ver por sus propios ojos, vemos con los ojos del colonizador y caemos en un ciclo que no es tan ajeno al de una mujer maltratada que no quiere denunciar al agresor ni salir del mismo.

Hemos fraguado la idea de que necesitamos un padrino o una mano amiga para poder existir. Hemos demonizado la independencia como un modelo en el que hay que coger sol, sembrar los alimentos, no hay tiendas ni centros comerciales y se van las ayudas federales. Es un ciclo de maltrato psicológico que tristemente fue cocinado por los puertorriqueños y hoy día son los mismos puertorriqueños los que siguen masticando, tragando y escupiendo el plato.

¿Hace falta un cambio? creo que todos sabemos que la respuesta a esa pregunta es afirmativa. España está inmersa en una crisis de la que no escapa, no creo que necesite echarse otra carga a su espalda. En contra parte podríamos analizar como Comunidades Autónomas quieren salir del reino. En mi opinión el cambio que necesitamos es social primordialmente, es necesario educar a la sociedad puertorriqueña, expandir sus mentes, predicar la tolerancia y erradicar el fanatismo político y religioso que tanto caracteriza a Puerto Rico.

Al día de hoy, 16 de junio de 2014, somos una sociedad de ñoños que sólo busca al mejor postor para complacer nuestras ñoñerías y gustitos. Somos una sociedad que predicamos la igualdad, pero en cuanto el del lao’ está mejor que uno le echamos fango por encima. Somos una sociedad escandalizada pues a nuestros líderes revolucionarios, que tienen patitas de barro, los desmoralizan rápido y les enseñan su verdadero rostro como el “magno” Calle 13. En el entre medio, somos una sociedad que prefiere una foto pendeja que gane diez “likes” en un minuto y no leer un artículo de economía o desarrollo social.

Mientras se siga mirando al futuro con la añoranza del pasado acabaremos aquí. Mientras se continúe juzgando el presente con los valores del pasado nos estancaremos aquí. Mientras los “bully” y personajes de Internet sean la orden del día nos reiremos aquí. Mientras las aspiraciones sean los “likes” en las redes sociales y la acentuación del ego, moriremos aquí.

A la larga todo es consecuencia de una mentalidad dependiente. Siéntete orgulloso de tu islita, el nacionalismo de tus fotos de playas con cerveza de fondo y “hashtags” como #Ilivewhereyouvacation. Pero no olvides que sigues en un país miserable y en una isla decante aunque hayas nacido en la latitud perfecta donde el sol tuesta y la brisa refresca.

El Macondo del Caribe

Ayer el grandilocuente Gabriel García Márquez anduvo de natalicio. Iniciador de la corriente literaria que posteriormente llamaron Realismo Mágico, García Márquez, sin lugar a dudas, es uno de los principales y más destacados escritores hispanoamericanos. Nacido en Colombia, dentro de su obra destaca la novela Cien años de soledad, galardonada con el Premio Nobel de Literatura en 1982 y convertida en la segunda obra de lengua hispana más traducida.

Es en Cien años de soledad que conocemos al pueblo de Macondo. Un territorio ficticio creado por García Márquez y que guarda mucho de su natal Aracataca. Un hispanoamericano que lee la novela, al finalizarla queda con el sabor de que Macondo es una realidad social, yo diría, no sólo hispanoamericana, sino latinoamericana. Así pues nos encontramos con una Latinoamérica llena de Macondos. En lo que a mí compete vivo en una isla caribeña que ya varios la han llamado Macondo, sin llegar al vínculo de la comparación concreta. Dicho esto quizás este pequeño ensayo no sea innovador en el sentido análogo, pero si en el explicativo.

El pueblo de Macondo tuvo una génesis divina, pues fue por un sueño que José Arcadio Buendía supo donde asentar. Algo similar sucede con la isla de Puerto Rico. La mayoría de los libros de historia de Puerto Rico que leí de pequeño, narran a un Cristóbal Colón similar al Moisés bíblico; buscando tierras prometidas y quedando prendado de belleza con esta isla, aun cuando sabemos que llegó primero a La Española y que no hay constancia de que en su primer viaje divisará Puerto Rico.

Pero eso no importa, quienes escriben la historia de Puerto Rico desde temprana edad sintieron una necesidad de ser el ombligo del mundo y amparándose en una Cédula en la que el rey llamó a la isla “La llave de las Indias“, desde entonces sólo se cuenta la historia de Puerto Rico como la isla favorita de España, hipótesis que se acentúa con el proceso de construcción de fuertes en San Juan, el que España cediera a Gibraltar y no a Puerto Rico a su enemiga Gran Bretaña y la creación del situado mexicano, que muchas veces ni llegó a la isla.

La realidad fue que los nativos desaparecieron de la isla, que Puerto Rico no contó nunca ni con oro ni con plata a las magnitudes de países como México o Perú, que sin más se introdujeron los esclavos y la isla no fue más que un punto de tráfico de esclavos. Una isla que lo único rico que tenía era un puerto y eso cuando los piratas y corsarios eran “buena gente”.

La historia en Macondo es una estructura cíclica en la que los acontecimientos del pueblo y los nombres de los personajes se repiten una y otra vez. Puerto Rico tiene historia cíclica; primero dominó el imperio español, ahora el yanqui, primero España no le hizo caso, pero le besaban los pies por cédulas y unas cuantas migajas, ahora Estados Unidos chupa hasta el tuétano de la isla, pero le besan el culo por unas ayudas federales (que son mucho menos de lo que se llevan del país) y unos sueños de progreso que tienen patas de barro.

Con los nombres pasa algo parecido y es una situación más contemporánea. Un benévolo imperio primero concedió una ciudadanía (con dobles intenciones) y después en muestra de amor le permitió la democracia al pueblo puertorriqueño. En la reciente historia política de Puerto Rico basta tomar un libro para encontrarnos con los 17 Aurelianos de Macondo, los Jose Arcadio (primeros y segundos) y unas que otras Amarantas.

En ocasiones cambian los nombres, pero los apellidos siguen en la oligarquía política de la isla. Los mejores ejemplos de este panorama están en los Luises, como el hijo de un buen Luis fue buen gobernador, la isla se obsesionó con el hijo de un Rafael exgobernador para que aspirara a la gobernación, pero bendito no se dio y ojo que como un Rosselló fue tan generoso y progresista, se asoma otro Rosselló al que hasta los más homofóbicos estadistas besarían y una que otra señorita se abriría de piernas.

La llegada del tren trajo a Macondo el progreso, el telégrafo, el gramófono y el grandioso cine, convirtiendo al pueblo en un destino atractivo. Aquí Puerto Rico no sé parece a Macondo, la isla contó con un tren de carga y pasajeros que circundaba toda la isla, pero que con la llegada de los gringos se decomisó porque “era una cosa antigua y fea”. Así pasaron años y años, haciendo énfasis en unas autopistas basadas en los modelos estadounidenses y en el cemento de la compañía de uno de los grandes y más buenos gobernadores. Mira si son prácticas las autopistas que hasta en el centro tienen el espacio para acumular la nieve que tanto afecta a esta isla tropical de noviembre a marzo. Y claro siendo la isla con más carreteras por milla cuadrada ningún puertorriqueño te dirá que hay embotellamiento, el flujo de automóviles es casi de enseño.

Tampoco se puede pasar por alto que construyeron un tren hace algunos añitos, un tren de lo más pragmático y chulería, pues aunque tardó años en construirse y uno que otro caso de corrupción envuelto, ahora tenemos una estupenda línea férrea que no va al aeropuerto, no va al Viejo San Juan, no va al principal centro comercial de la isla, no va a ninguna playa y tampoco conecta toda el área metropolitana de la isla. Pero claro, el tren tiene paradas en urbanizaciones y sectores de la alta sociedad del país para que los pobres e indocumentados se desplacen a limpiar y trabajar en las casas de la “gente de chavos”.

En su comienzo Macondo, era un “mundo ideal”, igual que Puerto Rico, un paraíso para ir a hacer fortuna y vivir la Belle vie quoi! Como dice una canción de esas populares en la juventud de ahora: “la latitud perfecta donde tuesta el sol y la lluvia refresca”. El pueblo de Macondo vivió aislado y en el olvido, a la espera de los gitanos para traer los nuevo inventos. Pasa igual con Puerto Rico que vive entre la espera de la llegada de un nuevo modelo telefónico y entre el olvido de las demás naciones que poco a poco pierden las ganas de ayudar a una nación que no se ayuda a sí misma.

Al igual y como la peste y el insomnio asolaron a Macondo y acabaron en una pandemia de pérdida de memoria, Puerto Rico vive en una amnesia autoprovocada. Se pretende olvidar la crisis económica y gubernamental porque dios proveerá a la isla y la bendecirá. Intentan olvidarse de la crisis social y la criminalidad, porque se hizo justicia en el #CasoCasellas, pero al mes muren entre 4 a 6 personas víctimas de violencia doméstica y todo se queda en casos sin resolver.

Se olvidan que tuvieron la oportunidad de cambiar el gobierno y acabar con el bipartidismo absoluto que impera en la isla, pero por tres “trapo” ‘e promesas que les hizo un político engalanado, la cosa sigue igual. Y una de las peores cosas es que Puerto Rico se enajena del mundo, pues lo que pasa en Ucrania esta por allá lejos y lo que pasa al lado en Venezuela lo más que les provoca es un suspiro y un gélido “ay bendito”.

La narración de Macondo presenta hechos y sucesos irreales en su diario vivir. Puerto Rico no es foráneo a esto pues un hombre puede asesinar a su esposa, ser declarado culpable y recibir un trato cinco estrellas en la cárcel. Un estudiante graduado de bachillerato y maestría no consigue empleo y no le queda de otra que recurrir a un “fast-food” mientras que existen senadores y funcionarios gubernamentales que con un cuarto año jalao’ y un español de pésima categoría ganan un salario que podría mantener a dos familias de la clase media. Los libros de matemáticas y ciencias incluso se cambian cada cinco años, pero las clases de artes e historia de Puerto Rico desaparecen del currículo académico. Acaso ¿no son estas situaciones irreales del diario vivir?

En Macondo son frecuentes las exageraciones del entorno, en Puerto Rico nos encontramos con un hipócrita, pero exagerado sistema religioso que no es más que un fanatismo retrograda que perpetúa el estancamiento del país. Un ejemplo es el del proyecto de turismo que se intentó emplear en la costa suroeste al estilo Punta Cana en República Dominicana y los religiosos saltaron a decir NO, NO y NO. Religiosos que condenan y persiguen a los homosexuales y lujuriosos y actualmente están enfrentando cargos algunos de sus líderes por violaciones a menores. Por ese mismo “laito” viene el fanatismo político, está el partido más homofóbico y retrasado con el lema de “progreso e igualdad” y no contemos de la “Juventud Estadista” que  se puede resumir en la Jaula de las locas.

Pero de por sí Puerto Rico es un país hiperbólico y aquí cito al mismo Gabriel García Márquez:

“Los puertorriqueños están entre ustedes pero no son de ustedes. Los puertorriqueños beben en la misma copa la alegría y la amargura. Hacen música de su llanto y se ríen de la música. Los puertorriqueños toman en serio los chistes y hacen chistes de lo serio. No creen en nadie y creen en todo…Los puertorriqueños nacen con sabiduría. No necesitan leer, ¡todo lo saben! No necesitan viajar, ¡todo lo han visto! Los puertorriqueños son algo así como el pueblo escogido, por ellos mismos…”

Al fundador de Macondo, José Arcadio, lo persigue un fantasma que lo atormenta, Puerto Rico tiene muchos fantasmas y almas en pena que no descansarán y lo acompañarán hasta que el cordero del escudo del país se pare y muestre que tiene un par de cojones bien puestos y en su sitio. Una teoría sugiere que el nombre Macondo tiene su raíz en la palabra makonde que en lengua centroafricana significa “alimento del diablo.” Puerto Rico lleva desde 1898 siendo el alimento del diablo, un diablo que con sueños, mentiras y atropellos devora cualquier destello de luz y sabiduría.

Un Macondo en ruinas lleno de pantanos y calles repletas de muebles despedazados y esqueletos de animales cubiertos de lirios colorados, esperó por el viento para ser borrado de cualquier memoria humana. ¿Será este el destino que le espera a Puerto Rico? ¿Será esto lo que quieren los puertorriqueños? Qué el escudo protector que Dios le tiene a la isla sea retirado y azoté un huracán o terremoto y los desaparezca de esa latitud perfecta e idílica. ¿Pasarán a la luna y seguirán siendo boricuas en la luna? ¿O despertarán  un día con colas de cerdos y se dejarán comer por las hormigas?

Aquí me encuentro y aquí vivo, en esta isla llamada Puerto Rico a la que amo y quizás no sepa vivir sin ella, pero la que me pega fuerte en las entrañas y cada día me hace perder las esperanzas. Si el cinismo de estas palabras te toca hondo y eres puertorriqueño te invito a reflexionar y aportar tu grano de arena por el cambio y no por la historia cíclica que ha definido a esta isla desde antaño.