La Cabeza – Pedro Cabiya

La Cabeza

En alguna ocasión, en las cavilaciones de Lemriel, comenté que no suelo reseñar o hacer críticas literarias de escritores contemporáneos puertorriqueños. Esto por varias razones, la primordial es que en mi crecimiento y preparación, como estudiante de literatura, tuve la oportunidad de asistir y conocer a algunos gurús del ámbito, estando presente en la evolución hipster de la literatura puertorriqueña.

De otro lado, trabajé por un tiempo en una editorial y puedo dar fe que los puertorriqueños, si bien somos personas encantadoras, somos las personas que peor tomamos una crítica o señalamiento. Mi desarrollo cultural y social lo viví en Puerto Rico, donde actualmente me encuentro, pero antes hice mis estudios graduados en Europa y finalmente pasé varias temporadas en los Estados Unidos. Hay quien me diga que no soy la persona idónea para esta empresa.

Sin liarme más al grano, siempre, como sucede con el francés, hay excepciones y la novela La Cabeza de Pedro Cabiya merece la pena una perrogativa. Este autor puertorriqueño se coloca en el tope de la narración original dentro del reglón de los escritores puertorriqueños.

Las obras de Cabiya rompen con la percepción del lector y dan un giro al lenguaje, alejándole de la narrativa tradicional del siglo XX puertorriqueño. Es cierto que sus letras pueden navegar entre un surrealimo desmesurado con toques del tan codiciado realismo mágico. Sin embargo, Cabiya logra pasar en línea paralela entre ambos estilos sin mojarse completamente en uno de ellos.

En La Cabeza se nos cuenta sucesos irreales desde el punto de vista humano y científico, pero tratados con la armonía de la cotidianidad social y cultural puertorriqueña. No es menos cierto que conservar la mitad del cuerpo de su esposa tras un accidente, convirtiéndola en un híbrido mujer/máquina, es absurdo y tremendista. No obstante, la tranquilidad y normalidad con que se cuentan los hechos nos hacen vivir el momento y no dudar de la ficción del mismo.

El día a día que se narra en la novela es un retrato pintoresco, grotesco y sobre todo real de la sociedad contemporánea de Puerto Rico. La mezcla de valores, la relatividad del lenguaje el uso coloquial de palabras y modismos boricuas, nos sumergen de lleno en un ambiente con pinceladas del sci-fi, splatter y gore.

La Cabeza entrelaza la violencia, la anormalidad, la sensualidad y la infidelidad como estéticas del arte, haciéndonos sentir asco, repulsión, excitación y éxtasis, en cada línea leída. La historia de Gloria y Daniel nos adentra en una cotidianidad caótica pero hermosa. Cada nombre en la novela tiene su dualidad esotérica y contraparte en las tradiciones judeo-cristianas, algo que como supondrán me ató y enamoró desde el principio.

Otro aspecto a señalar es que La Cabeza goza de una estética morbosa y sexual que puede extrañar, pero deja mucho que pensar y analizar. Daniel es infiel, pero en sus prácticas sexuales libera todo el amor y frustración que siente por Gloria que es utilizada por su enfermera Raquel como un objeto sexual. Las gráficas descripciones en estas escenas nos pueden colocar ante juicios duales y erecciones incómodas.

Cierro señalando que la forma en que son destruidas las barreras entre lo real y lo inverosímil son, a mi juicio, los pilares de esta magna novela. El dominio de lo abyecto le da un título destacado a Pedro Cabiya dentro de la Literatura Puertorriqueña.

Califico esta novela con un 5/5.

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