Pandemónium ☣ In Hora Mortis

«Don’t you Remember,
The Fifth of November,
‘Twas Gunpowder Treason Day,
I let off my gun,
And made’em all run.
And Stole all their Bonfire away.»

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Dindon – Brumaire – 1898

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Monte Gólgota, Valle Gehena

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Algunos de nosotros sólo ansiamos el final de todo este Caos. Otros aguardaron siglos a la espera de esta Guerra. A lo largo de este viaje aprendí a deslindarme de antiguas nociones sobre el bien y el mal, a no confiar ni siquiera en la familia inmediata y que el amor es una espada de doble filo que te puede herir en lo más profundo de tus entrañas, pero que también te arma con la mayor fortaleza para luchar y por la cual merece la pena hacer un sacrificio.

No estoy seguro que contarán los códices y grimorios de este día, mi postura y argumentos como brujo, serán muy diferentes a los de los licántropos, elfos, vampiros, feys y demás estirpes. Tampoco sé con certeza si esta carta llegue a ti. Lo único seguro hoy es que será un día rojo, una ventura de sangre, fuego y hielo. Cuando nos separamos hice la promesa de que te volvería a ver, no sé si en este mundo o en otro, pero esa deuda quedará pendiente en mi alma y ni todas las aguas del Leteo, ni la más grande maldición de Mnemosine harán que te olvide. Nunca me olvides y nunca olvides este día quinto de noviembre.

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El cielo gris seguía siendo de tormenta, las lluvias torrenciales se mezclaban con trozos de granizos que parecían la furia desatada de algún dios maldito. El viento era extraño, a veces traía brisas heladas que hacían estremecerse tanto a diosas como a mortales y dejaban la piel y los pechos desnudos de las Amazonas como si fueran de gallina. Si alguna divinidad con la facultad de controlar el tiempo observaba la guerra, desde luego que no sabría decir de qué lado estaba.

La lucha entré Perséfone y Afrodita era épica, con mucha más fuerza y ahínco que las epopeyas y leyendas de la mayoría de los semidioses. Afrodita demostró que bajo su fachada de belleza y ternura se hallaba una guerrera casi tan temible como sus hermanas. Su ceñidor pocas veces fallaba los blancos y parte de sus rubios rizos estaban manchados con el icor de su prima.

Proserpina en contra parte había aprendido a ganarse la confianza de su esposo en el inframundo compartiendo entrenamientos y torturas con Hades. Los golpes que recibía, incluso sus heridas manado icor constante, le provocaban gran satisfacción y placer. Gracias a su esposo y a Circe conocía hechizos y maleficios que contrario a Artemis, si afectaban a Afrodita. El amor que ella representaba era el fecundo y carnal, desprovisto de pureza y castidad no era una barrera natural contra las artes mágicas. Entre sangre, lluvia, sudor y hedor Perséfone sonreía y provocaba a su contrincante.

—Te diré lo que más disfruté de Adonis, su virilidad era estupenda. Conmigo conoció placeres más allá de cualquier límite, deseos que ni siquiera la remera de los dioses podía brindarle…pero dentro de todo lo que me llenó de regocijo fue hacerlo comer en el Inframundo, atarlo a mí por la eternidad y condenarte a ti por la inmortalidad de tus días.

Afrodita como una ola de los mares del norte salió y arremetió contra su prima. Talestris y sus hermanas continuaban en el combate cuerpo a cuerpo con las Amazonas, discos, flechas, jabalinas, incluso dagas, sobrevolaban los aires y cortaban la respiración de muchas. Nembroth cerca de las Hijas de Eva, algunas de ellas mortales como él, se encargaban de dar los golpes para poder acabar con las Amazonas.

En otra de las cercanías Circe y Artemis tampoco lo tenían claro. Quizás la magia no afectaba a la diosa de la caza, pero la hechicera también sabía del arte de matar y manipular. El duelo entre ellas era más físico, acentuado cuando Circe destruyó el arco de Artemis y ambas con los restos de armas que encontraron en el escenario de guerra, se enfrentaban.

Jelena batida entre dudas, recuerdos y remordimientos intentaba contener a una Atenea benevolente, que en varias ocasiones se rehusó a darle un golpe crucial. La estrategia de la diosa era lenta, pero fructífera, lo sabía era cuestión de tiempo, aunque el tiempo era algo que no apremiaba a nadie en esos momentos.

Entre toda la atmósfera de perdición y oscuridad Afrodita logró dar un golpe casi funesto a Perséfone y sus dedos bordeaban el cuello de su prima cortándole poco a poco la respiración. En el momento preciso en que acabaría con ella de entre una nube se disparó una fuerza que la hizo retroceder e hizo levitar el cuerpo herido de Perséfone.

Pasífae reapareció junto con su hijo y Afrodita vio cómo su venganza se esfumaba, no lo pensó dos veces, se incorporó y a viva voz gritó:

¡Koré Memagmeni!

Los ojos de Perséfone brillaron con destellos de terror, la nube se fue disipando y de entre ella el reflejo de un rostro familiar brilló; Démeter que intentó nuevamente rescatar a su hija, fracasó en esta ocasión. El cuerpo calló a toda prisa, Afrodita sabía que el verdadero nombre de Perséfone no se debía pronunciar en voz alta, era una maldición que condenaría a la Reina de Hierro, pero que también consumiría a quien la pronunciara.

Afrodita sólo tuvo varios segundos para elucubrar si valía la pena poner fin a su inmortalidad por la venganza, Pasífae peleaba junto con su hermana y acorralaban a Artemis desde dos polos opuestos, mientras el Minotauro a todo galope iba tras Diana para aniquilarla, la bestialidad contra natura si puede acabar con la pureza, Afrodita lo sabía.

Sin vacilar la diosa dio un salto a toda prisa que la colocó justo entre su hermana y la bestia, en un parpadeo uno de los cuernos del hijo de Pasífae penetró por la espalda de la diosa y salió por el pecho, justo por el centro, allí donde se ubica el corazón. Los ojos de Afrodita como los de un pez brotaron a la par con una bocanada de sangre que pintaba sus labios y cuello color bermejo.

Artemis anonadada bajó la guardia y Pasífae la tomó por sus cabellos y ató sus manos. Diana no puso resistencia, sintió como si una parte suya fuera arrancada de raíz. El minotauro lanzó un bramido victorioso, pero todavía el vientre de Afrodita respiraba lentamente. Atenea tiró de un empujón a Jelena y salió tras su hermana, pero aún paso lento, ella mejor que nadie lo comprendió.

Las fuerzas finales de Afrodita las empleó con mucho sacrificio, pero logró atar su ceñidor al cuello de la bestia y llevarse consigo su aliento. El Minotauro furioso intento salir corriendo, pero Afrodita dejó todas sus fuerzas en estrangularlo. Pasífae conmocionada soltó a Artemis y Circe se dirigió airada hacia Afrodita.

—Osada y abnegada. ¡Te traeré de entré los muertos para que tú misma acabes con tus queridas hermanas!

Afrodita le dedicó una sonrisa seca y sangrienta. Circe se acercó lo suficiente como para que sus labios rozaran los de la diosa para acabarla y darle el ósculo oscuro de la vida. En ese momento de excitación y éxtasis Afrodita levantó sus manos, como toda una guerra, envolviendo a Circe en un abrazo que la hizo unirse a ella como si fueran una sola y perforando el pecho de la hechicera con el cuerno del inerte Minotauro.

Atenea se dirigió inmediatamente a Circe y con su espada celestial cortó de un solo golpe la cabeza de la bruja, que dejó una estela de sangre grotesca en el trayecto. Su cabeza se detuvo ante una piedra con sus ojos completamente abiertos y con una mirada acusadora y rabiosa.

Artemis se arrodillo ante Afrodita y arrancó de un puñetazo el resto del cuerpo de Circe:

—Hermana ¿qué…qué has hecho?

Afrodita débil y con sus últimas fuerzas frunció el ceño:

—Te…te…he probado que mi amor también es puro e incondicional, ahora serás la única diosa del amor…llévalo y demuestra lo mejor de las dos.

Artemis [.]Sin más fuerzas Afrodita cerró sus ojos y su vientre quedó inmóvil. Artemis la besó y fue tras las dos partes de su arco. Al hacer contacto con la diosa volvieron a ser uno, lo cargó sólo con una flecha y lo lanzó a Hipólita. El arco de Diana nunca falla, la hirió y la reina de las Amazonas se estremeció de dolor e ira. Pero antes de que la diosa fuera a poner fin a la rebelión fue Jelena la que se adelantó y llegó ante Hipólita.

—Te maldigo Hipólita de Themyscira, hija de Ares. Te maldigo yo Jelena, hija de Hécate la primera diosa de la magia, mi maldición te consumirá y no te dará descanso eterno. Te maldigo porque sólo los malditos podemos maldecir y porque estoy maldita por toda la eternidad. Te maldigo a ti y todas tus hijas. No habrá isla en el Tártaro que las reciba, ni cuerpo en este mundo o en otro que las acoja para resarcir esta maldición.

Jelena levantó sus manos y ondas con una amplitud cada vez mayor y un púrpura más fuerte que el de la sangre fueron consumiendo a todas las Amazonas que desaparecieron entre gritos de lamentación, dolor, angustia y pena. Ninguno de los allí presentes sintió piedad o lastima por sus almas.

Nembroth y Talestris se unieron a las diosas y le dieron sus condolencias. Pasífae continuaba aturdida ante los restos de su hijo. Como si hubiera perdido el juicio la mujer cantaba canciones de cuna y pasaba sus manos por el pelaje de la bestia muerta. El lapidario se dirigió a Atenea:

—Entiendo vuestra pérdida, pero hay que quemar los restos de Circe y maldecir sus cenizas, diría que también los de Perséfone, aunque no sé si ella realmente está muerta…

WRATH OF THE TITANSAntes de que Atenea pronunciara una palabra apareció de entre un fuego azul celeste un hombre vestido con una túnica negra y armado con una horca:

—Haced con los restos de la hechicera lo que queráis, pero mi esposa me pertenece y a causa de que Minos deseó y ocupó a mi esposa reclamo a Pasífae como mía…

Sin poder hacer nada, entre nubes de humo negro desaparecieron Hades, Perséfone y Pasífae. Los supervivientes hicieron la pira e incendiaron a Circe y a las Hijas de Eva que cayeron en la guerra. Finalmente fue Nembroth el que lanzó la maldición y las diosas las que teletrasportaron a todos al Monte Gólgota, al Valle Gehena.

*******

Níðhöggr [.]…allí nos encontrábamos todos finalmente, después de mucho tiempo por fin veía a todos mis hermanos y a Sebastián. Tantos pensamientos pasaron por mi cabeza y se cruzaron con sentimientos encontrados, lujuria, pasión, deber, familia, culpa, traición… Por las colinas del norte se alzaban Ygrainne junto a los glum, Frigga, Freyja y los nvmbí. Detrás de ellos emergía una enorme figura blanca como la nieve, como sucede con algunos demonios te quedas hipnotizado entre la belleza y el terror. En el extremo sur de otro portal aparecieron el Pécor acompañado de Morgane, Éndor, Élric, la mujer rubia que me entregó su lamento y varios seres feéricos que intuí eran feys, finalmente Nembroth apareció junto a un grupo de guerreras, mis hermanas y ella…mi madre, mi sorpresa y asombro lo guardé para el final.

No alcanzó el tiempo para saludos, abrazos o gestos emotivos. Un canto fúnebre era acompañado de nubes de tormenta y una atmósfera de miseria y decadencia iniciaba un desfile. En lo alto un enorme dragón Carmesí era montado por una mujer bella, pero letal; Lilith.

NéfelimBajo las montañas del oeste ejércitos de licántropos, sátiros, harpías y centauros eran liderados por Asdeerel y una mujer. Para añadir más terror al panorama fuertes temblores sacudían el suelo con cada paso de los néfilim y los Hijos de la Gorgona, sus líderes eran Azazel, Samyazza, Medusa y los Ents. Ante mí, mis otros hermanos,  Heracles, Hefestos y Hermes, aparecieron y se unieron a Atenea y Artemis. Pero no podía apartar la vista de los rastros de muerte y destrucción que dejaban los néfilim con cada estruendoso paso.

Wilhelm [.]Freyr emergió de las aguas del Lago Kéter junto a los elfos e hylanos y ya cuando el cielo estaba completamente exento de rayos solares apareció Wilhelm armado con las reliquias de Vlad y liderando a los vampiros y las lamias que nos entregaron su voto de guerra. Por el sur marchaban los orcos y dhampiros que otorgaron su fuerza a Lilith y eran liderados por Asmodeo, una réplica casi exacta de Samel, el demonio de la tentación lanzó un guiño a Lilith y detuvo su ejército.

Alastor 1x [.]Finalmente Mefistófeles aparecía por el este liderando un ejército de Hijos de Adán que entregaron su fe a la causa de los demonios mayores. Para suerte nuestra Ismael y su hijo se unieron a los sarracenos, el hermoso Brisha apareció junto a los amonitas y su demonio Moloch se unió a nosotros. También Bera liderando a los moabitas y Henoch pasó a dirigir a los madianitas.

Erinias [.]La suerte estaba echada. Andras y Sebastián trataron de acercarse a mí pero el rápido descenso del dragón de fuego y Lilith lo impidió. Alastor se unió a su consorte y luego de besarla una ventisca lo envolvió y cuando acabó la misma tres nuevas mujeres aguardaban junto a Lilith; Alecto, Megera y Tisífone.

—Nosotros no creemos en el despotismo y mandato de los dioses. ¿Por qué tenemos que servirlos, alimentarlos y ser sus esclavos? Hoy finalmente disfrutaremos nuestra venganza.

Lilith x2 [.]Los gritos del ejército de Lilith se multiplicaban con sus palabras y los golpes metálicos del choque de las armas eran cada vez más coloridos y abrumantes. Los demonios mayores se unieron tras Lilith que continuó:

—¡Nuestra inspiración no llega del cielo, nosotros hacemos el trabajo del infierno! En la noche eterna, ningún ser merece la condena. Cuando las estrellas retomen su posición exacta los monstruos retomaran el control de la tierra.

Tras un pausado, pero apasionado aplauso el grito de guerra se alzó y cedió a la noche roja del día quinto de noviembre. Los sarracenos, amonitas, moabitas y madianitas salieron con toda su fuerza contra los levitas, banjaminitas, los hunos y los otros Hijos de Adán que se unieron a Lilith.

Hijos de la Gorgona [.]Mis hermanos, Atenea, Artemis, Heracles, Hefestos, Hermes y Nembroth partieron junto con Talestris y las Hijas de Eva a luchar contra los néfilim y los hijos de la Gorgona. Algunos eran colosos de piedra que carecían de facciones humanas, pero que estaban llenos de ira, era como si respondieran al azote de un látigo sediento de destrucción y muerte.

Los Grandes Demonios se unieron a Lilith entregando parte de su energía demoníaca y comenzó su invocación:

—¡Señor compañero, señor de la noche, haz que se retrase el día y que duren tus sombras eternas!

Danza de Dragones [.]Kilgharrah lanzó un bramido aterrador acompañado de remolinos de fuego demoníaco y Níðhöggr comenzó su marcha a la contienda. Fue una auténtica danza de dragones, donde el hielo y el fuego se entremezclaban como el cielo y el infierno. Viendo a las dos criaturas en la lucha no puedo decir cuál era más grande, eran siluetas tremendas cargadas de magia, fuerza y terror.

Lucifer [.]Pero mientras los dragones continuaban su lucha la invocación de los grandes demonios había rendido frutos y bajo nubes de tormenta y tempestad el más bello y fiero de los demonios descendía extendiendo nubes de sombra y atmósferas umbrías. Sus manos trazaron un pentagrama en llamas demoníacas rodeadas de un círculo imperecedero y demonios y criaturas de las que desconozco su nombres y quizás sólo puedan ser nombradas en cantos, fueron liberadas. Bajo su manto el Al Azif era cada vez más perturbador y cargaba el ambiente de hedores a putrefacción y descomposición.

Ent x3 [.]Ygrainne, Frigga y Freyja se enfrentaban a las Erinias que habían surgido de Alastor. Los Ents daban una dudosa lucha contra los Elfos, por siglos ellos habían sido sus protectores y Freyr había sido su creador. Cómo era posible que ahora estuvieran enfrentándose a su padre y a sus guardianes.

Élric cegado por su ira marchó con toda su furia y coraje contra Asdeerel, él era el auténtico hijo de la luna en el Mundo Conocido y lo culpaba de todos sus males, de la muerte de su padre, del desamor que vivía y el vacío que sentía en su interior.

Al [.]Sebastián había advertido a la mujer que aguardaba junto a Asdeerel, Al, el primer ser creado después del hombre. De una manera u otra todos los seres tenían la marca de Adán en su semilla. Al fue la primera mujerbestia creada y a la que Adán impregnado de su belleza tomó como suya. Luego vino Lilith y finalmente Eva. Licántropos, vampiros, demonios, hombres, todos eran a su modo descendientes de Adán.

Antes de que Al tomara por sorpresa a Élric Sebastián salió a detenerla. Morgane luchaba contra Pan, el líder de los sátiros. Los sátiros eran estirpes del reino feérico, pero luego de la huida de la princesa Lirazel y la extinción de los silfos, se habían convertido en seres rencorosos, una baza que Lilith supo emplear.

Medusa [.]Morgana y Morgause junto a su madre salieron a frenas a la Gorgona. Atenea le había dado la gracia de que su maldición no afectara a ninguna mujer, sólo ellas podían mirarla a los ojos sin ser convertidas en estatuas de sal y piedra. Wilhelm en las colinas del norte luchaba junto con los vampiros en contra de los dhampiros y las lamias con su paso sigiloso trataban de frenas a las harpías.

Andras 4 [.]No había lugar al que mirara que no fuera aterrador. Andras mi amado demonio, luchaba con su espada y Cwn Annwn contra cualquier obstáculo que se imponía entré él y yo.  Era una noche sin medida de tiempo de tonalidades bermejas y carmesí. Sólo Jelena aguardaba aturdida sin saber qué hacer y Éndor lanzó su Premonitium y mi Ojo de Horus parpadeó comprendiendo que el momento era ahora.

Dejé a un lado a Vent Roig y usando el Transmutatium aparecí delante de Lilith. Los otros demonios intentaron apartarme pero Maeve, Giorgio, Éndor, Moloch y Víctor los tenían embaucados. Lilith sonrío con lujuria al verme.

—Has sido más perspicaz de lo que imaginaba. Dejaste a tu lobo y tu báculo, ¿acaso ya te entregas al final? Tu sangre la atesoraré, es más fuerte que todas las usadas para erguir las murallas de Amelia.

Eter Fuego Celestial [.]Ahora era yo el que sonreía. Lilith mostró sus blancos colmillos que se dirigían a mi cuello justo en el momento en que un soplo de viento levantó los cabellos de mi frente algo adheridos por el sudor. En ese instante ella vio la marca de Caín en mi frente y se detuvo estupefacta. Hasta ese momento no había contemplado tanto horror y terror en un rostro, ni humano ni demoníaco. En ese instante liberé la hoz maldita y con un movimiento curvo la clavé en la espalda de Lilith, que exclamó un vaho débil, y acerqué su cuerpo al mío.

—Yo, Éter, un vástago del cielo y del infierno, hijo de Zeus, hijo de Évenor,  hijo de Hades, hijo de los Anemoi, hijo de Érebo, entrego mi vida y mi sangre de forma voluntaria y placentera. Que el fuego celestial que me abraza consuma en mí todo el mal y despierte la pureza en este Mundo Conocido. Ángeles, Arcángeles, Tronos y Dominaciones, Principados y Poderes, Querubines y Serafines, a vosotros amados seres de luz, entrego mi energía y poder.

La hoz clavada en Lilith la hacía removerse de dolor a la vez que sangre comenzaba a manar de sus labios. Una vez finalizada mi plegaria clavé la hoz más y más hasta que la hoja salió por el vientre de Lilith y penetró el mío. Fue un dolor innombrable, una sensación de espanto y éxtasis combinada. Rápidamente liberé la daga de Eva que clavé por mi espalda hasta escuchar el sonido del encuentro de su filo con la hoz en el centro de mi cuerpo.

Mis últimas fuerzas las canalicé empleando el Quætatium, cada partícula de fuego celestial que habitaba mi cuerpo comenzó una danza incandecente que culminó en un derroche de fuego y ardor. Presencié de lo más cercano posible como el cuerpo de Lilith se reducía a cenizas. Una combinación de hedores a humo, carne y cabellos quemados me resultaban repugnantes, pero tenía los ojos fijos en ella y en el escenario. El fuego fue succionando cada gota de mi sangre y poco a poco en enormes torrentes torbellinos me fue abandonado.

Ángel fuego celedtial [.]Entre mis últimos alientos logré ver como el fuego iba a las estatuas de los ángeles cubriéndolas en un acto derrochador de luz. A medida que el humo y estupor cedían contemplé como los ángeles volvían a la vida y se levantaban para la guerra. Entonces cambié mi mirada, mi última sonrisa se encontró a lo lejos con Éndor y Sebastián mientras sentía una lengua que lamía toda mi cara y antes de cerrar los ojos para siempre, allí estaba él con el rostro embadurnado en lágrimas, Andras me dio un último beso y sentí un contacto extraño, mi madre agarró mi mano y una paz cegadora me envolvió. Me fui contento, sin más que dar, aunque muchas asignaturas quedaron pendientes

*******FIN*******

P.S. Enormemente agradecido de todos los que habéis seguido esta pequeña aventura. Por aquí sólo coloqué los borradores de las epístolas y las maquetas inéditas. El prefacio, prólogo, epílogo y demás componentes del vademécum, estarán en la edición final, disponible en formato impreso y en la plataforma Wattpad, pero para eso falta algún tiempo. Abrazos a todos.