Ideas para ratones de biblioteca

Como todo buen Ravenclaw una de mis actividades principales es la lectura. Soy del tipo de persona que siempre que ve una librería entra y compra uno o dos o tres libros, aun cuando tengo en los estantes de mi habitación y los archivos de la tablet, muchos libros que todavía no he leído. Y es que ya sea por títulos, portadas o recomendaciones, cada día tengo al menos un nuevo libro que quiero leer.

Sin liarme más a lo que voy. En este proceso que os cuento me enfrento muchas veces a un fenómeno particular: muchos libros por leer, pero no saber cuál escoger. Es una dicotomía horrible y en esa lucha por seleccionar “el libro siguiente” a veces pasan días, semanas, incluso meses, en los que no leo por no saber cuál leer.

En suma a esto, trato cada día que pasa en convertirme en una persona minimalista, pero por ahí voy en la vida comprando muchas cosas innecesarias y dándole valor emotivo a objetos que me cuesta mucho desechar. En estos dos senderos caóticos de mi vida, encontré una unión en una fotos que estaba viendo el otro día así que dije: manos a la obra.

Hace varios años que practico la aromaterapia y comprar velas de aceites esenciales se convirtió en parte de mi estilo de vida. Más allá del factor económico, lo que me afecta muchas veces es que quedo cautivado con los tarros y se acaba la vela y no lo quiero tirar a la basura. Es aquí donde el internet me hace la serendipia en una foto y encuentro una forma divertida y pragmática de reciclar este envase y por aquí os la muestro.

A9162D48-A84C-40E1-B2EA-DDC9D39C3BE0Lo primero es seleccionar el tarro. Luego hacer una lista de todos los libros físicos y electrónicos que tengan y no han alcanzado a leer, una vez hecha se recortan los títulos. Sin son como yo, recomiendo dejar algunos trozos de papel en blanco para seguir añadiendo títulos a medida que pasen los días.

También señalo que por cuestión de orden y sentido, las sagas de libros sólo escriban el título del siguiente que les corresponde cronológicamente. Todos los recortes se doblan para no ver el título y se depositan en el tarro que finalmente se cierra, se agita un poco y luego que el azar nos diga cual es el siguiente libro que empezaremos a leer.

IMG_0769Aquí comparto con vosotros mi siguiente lectura y espero seguir con los ánimos para reseñarlo por aquí una vez termine el libro.

 

Saludos a todos.

Jueves de Torrijas

Llega semana santa y otro año me encuentro lejos del hogar de mis abuelos, por aquí no hay muchas panaderías españolas y las que hay se han “criollizado” por lo que sólo encuentras las versiones “hipsters” de los platos. Para mí, Semana Santa es sinónimo de Torrijas, así que indagué entre los viejos apuntes de la abuela Montserrat que todavía conservamos y me aventuré a prepararlas, teniendo un fortuito destino. Por acá, amigos y conocidos me han preguntado el proceso y aquí os lo cuento, aclarando claro que existen diferentes procesos y que cada cocinero le da sus toques personales.

Archivo 03-24-16 1 40 38 p.m.Lo primero son los ingredientes:

  • Pan francés (preferiblemente de más de un día para que esté duro)
  • Pieles de naranja y limón
  • Canela en rama y en polvo
  • Leche (fresca a mi preferencia)
  • Huevos
  • Azúcar moreno y blanco
  • Aceite de girasol (puro a mi preferencia).
  • Mucho, mucho, pero mucho amor.

Procedimiento:

  • Lo primero es cortar el pan en rodajas. Luego poner a calentar la leche, las pieles de naranja y limón, la canela en rama y el azúcar para ir creando un almíbar. Sobre la cantidad necesaria, dependerá de cuántas torrijas se vayan a hacer y del gusto de cada persona, yo soy bastante generoso en la cantidad de azúcar que utilizo. Me dejo guiar más que por la cantidad, por el olor. Antes de que la leche comience a hervir llegará un olor genial a la atmósfera y es entonces el momento de apagar el fuego.
  • Mientras realizamos el paso anterior batimos los huevos.
  • Lo siguiente será mojar las rebanadas de pan en el almíbar caliente y dejarlas reposar por unos aproximados 30 minutos, es vital que las rebanadas estén bien empapadas.
  • Mientras ponemos el aceite de girasol a calentar rebozamos las rebanadas de pan en los huevos y a la sartén para freírlas. Tampoco me guío por un tiempo exacto en el cual freír el pan, la clave aquí está en el color, ir dándole vueltas hasta que las torrijas vayan adquiriendo un dorado de ensueño.
  • Finalmente escurrimos las torrijas y en un plato vertimos azúcar moreno, blanco y canela en polvo. Damos vuelta y vuelta a las torrijas en el plato y lo que quedó del almíbar anterior lo vertimos sobre ellas y las dejamos reposar.
  • Yo soy de los que se las come luego de unos 15 – 20 minutos, aquí también depende del gusto de cada quién, mi padre por ejemplo prefiere refrigerarlas y luego comerlas.

Archivo 03-24-16 2 55 08 p.m.

Sea como sea y como cada quien prefiera, el amor y el empeño es la clave para disfrutar unas torrijas con sabor a gloria y éxtasis. Un fuerte abrazo a todos.