Así funciono y pocos lo entienden

e85ca895fb11fb2fbb29da4d7310d575Hace muchos años atrás, desde que tengo noción de razón, supe que mi mente devanaba más rápido que la del promedio de mi familia. No pensé que fuera algo tan malo, pero al llegar al colegio me percaté que también iba más rápida que la de mis compañeros, entonces comencé a preocuparme desde temprana edad, pero de forma callada, silenciando mi mente el noventa por ciento del tiempo y repitiéndome que todo era “normal”.

Resumiendo un poco, no es que no haya logrado mis metas u objetivos, pero si estuve, y estoy, en una constante transición que me pone difícil las cosas más sencillas de la vida. Voy a intentar explicarme; un día estoy tranquilo en mi trabajo, en mi casa o en cualquier actividad y de la nada me llegan pensamientos y sensaciones que colocan mi percepción en el centro de mi mundo y acentúa todo de una forma en la que le presto atención a cualquier reacción o acción.

551143079aaf1e3a47093507_57fe174eace9ea430eb735ec_320En el trabajo por ejemplo puede ser que un compañero pasé de mí y no me salude y ahí viene el cóctel de pensamientos “que hice mal”, “está enfadado conmigo”, “seguro que la cagué” y un amplió etcétera. En la casa por otra parte me miro una mancha en la piel, que seguramente tengo hace un mes, y comienzo a pensar que es un síntoma de cáncer de piel, vitiligio o cualquier enfermedad de esa índole. Otra que me pasa mucho es que voy al súper de compra y las conversaciones de las personas me comienzan a afectar de forma colorida y tengo que recurrir a escuchar música con el volumen al máximo para bloquear el mundo.

Al día de hoy tengo recuerdos vergonzosos de mi niñez que me acompañan y reviven por días y los siento igual o peor que el día que ocurrieron. Es difícil pensar a nivel acelerado, yo diría que son miles de ideas, recuerdos, memorias e historias que se te cruzan en una milésima de segundo.

a8e8182aa0b4d221147d68e32213916eLa primera vez que lo hablé con un colega básicamente me insultó porque según él yo tenía una de las mentes más inteligentes del planeta y me estaba quejando. Cómo le explico que el caos mental que coexiste en mi cabeza si tiene su parte de bendición o regalo divino, pero también es una maldición.

Es probable que este problema con mi mente fuera el responsable de convertirme en una persona introvertida que todavía tiene problemas a la hora de socializar y que algo tan simple como ligar con alguien lo hace una hecatombe. Pero también es muy posible que este mejunje de cosas que estoy tratando de explicar sea el responsable de que haya aprendido varios idiomas con fluidez y que sea extremadamente bueno en materias como historia, lingüística, gramática y artes.

Para salir de los aprietos en los que me adentra mi compleja mente, y que rayan con la ansiedad, siempre me repetía constantemente Il y aura des jour meilleurs, así en francés por eso de que en francés todo es más lindo, pero no. No han llegado esos días. Si soy honesto me siento en un ciclo lleno de etapas. Ahora mismo salí del estado de respiración pausada y estoy en la etapa donde comienza el dolor corporal acompañando al mental.

Le sigue la invasión de las obsesiones y la lucha diaria para evitar que en mi trabajo o en mi familia se den cuenta de como estoy. Es entonces cuando llego a esta etapa del día de hoy en la que abro el celular, le escribo un párrafo extenso a un amigo, pero inmediatamente lo borro y busco una hoja en blanco o una plataforma donde soltar todo lo que cargo. Supongo que es la hora de repetirme C’est la vie y continuar.

El nido de Quetzalcóatl

IMG_3969En primer viaje a México tuve la dicha de visitar un lugar mágico del que hoy voy a hablarles. La forma en que conviven el arte, la cultura y la naturaleza, hacen de este espacio un pequeño Edén que parece sacado de alguna película de ciencia ficción o de nuestros más preciados ensueños.

Javier Senosiain es un arquitecto mexicano que destaca con acentuación y maestría en la llamada arquitectura orgánica. Los proyectos y creaciones de este artista crean una simbiosis directa con el ambiente y el espacio que les rodea, a lo que le suma sus inspiraciones personales que están cargadas de dosis de Gaudí y de la cultura y el folclore mexicano.

IMG_3932El nido de Quetzalcóatl es a mi criterio el ejemplo mayor elaborado de la arquitectura orgánica y una de las obras magnas de Senosiain. Este arquitecto trabaja con una serie de elementos que al ser combinados nos dejan con una dualidad de asombro y desazón.

A medida que analizamos su obra y estudiamos su contexto vamos entrando un poco en esa dimensión mágica que nos presenta Senosiain. Actualmente este espacio se encuentra en proceso de adaptación y creación por lo que no está abierto al público. Sin embargo, si algún extranjero amante de las artes o estudiante de arquitectura, pide una visita guiada, el personal de mantenimiento muy amablemente accede a dar un tour por todas las facilidades.

IMG_4232Esta obra de arte respeta el noventa y ocho por ciento de los campos y espacios verdes. Siendo un terreno accidentado casi en su totalidad, hace más interesante y apreciable su elaboración y manejo.

Todo el uso de los recursos ambientales y naturales están fríamente calculados. El agua que rodea el complejo es tratada en las mismas facilidades y utilizada en para un sinfín de ámbitos que abarcan desde en las fuentes, estanques y cascadas hasta el sistema de irrigación de toda la zona.

IMG_4075Este proyecto consta de un serpentario, siendo la serpiente principal un complejo de apartamentos modernos dotados de los toques personales del arquitecto y todos los componentes contemporáneos de una vivienda.

A lo mencionado se le suman diferentes cámaras de estudio dedicadas al reino animal, reino vegetal y mineral. Cada parte del terreno tiene un fin determinado a marcar la pacífica relación del hombre con la naturaleza, así por ejemplo algunas de las cuevas autóctonas del lugar cumplen funciones de capillas y aulas, espacios para la meditación y la enseñanza.

IMG_5933Recientemente los apartamentos están disponibles para alquilar por medio de la plataforma air bnb o a través de una consulta en las propias facilidades. Este lugar esta lleno de naturaleza y cultura. Es una lástima que su apertura al público se retrase cada día más.  O quizás sea una dicha ya saben que con demasiadas visitas muchas veces los atractivos se estropean. En fin recomiendo que si alguno anda por Estado de México se de una vuelta y conozca la magia del Nido de Quetzalcóatl.

 

 

 

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El cuento en América Latina

Cuentos latinoamericanos : antologíaNo es una sorpresa para muchos de ustedes mi admiración y devoción hacia Julio Cortázar. En ese ámbito y mientras leía las Clases de literatura (Berkeley, 1980) me tropecé con una interrogante interesante. Cortázar menciona:

Tengo la impresión de que hasta este momento al menos yo no conozco ningún trabajo crítico que responda de manera satisfactoria a por qué en América Latina el cuento es tan popular y alcanza una calidad que lo coloca al nivel de los mejores que se puedan imaginar o escribir en el planeta.

Esta cuestión quedó haciendo ecos en mi mente y me motivó a hacer una búsqueda crítica del tema e intentar, al menos, responderla o presentar las teorías más acertadas sobre el rol del cuento en la sociedad y la literatura latinoamericana.  A fin de que el subtítulo de esta página es “Cuando empecé este blog el dinosaurio todavía estaba allí”.

Tuve la oportunidad de tomar cursos de literatura en Latinoamérica (Puerto Rico, Colombia) y en Europa (España, Bélgica, Francia). Debo tomar el camino de algunos críticos y señalar que, en efecto, hay un tratamiento diferente del cuento en este lado del hemisferio. Mientras los currículos y las materias europeas suelen galardonar y hacer una oda del género llamado novela, el cuento queda rezagado a un segundo y tercer plano de inferior importancia y valor literario. Tanto en Madrid como en París y Bruselas, y posiblemente cualquier otra ciudad europea de corte occidental, la novela es el máximo escalón del desarrollo literario, mientras que el cuento pasa a ser un género que como el arte contemporáneo es mal estudiado e interpretado.

Desde México y la cuenca caribeña, por toda Centroamérica, pasando a través de los países hispanohablantes en América del Sur y llegando a Brasil, encontramos grandes cuentistas que destacaron desde la formación de las jóvenes naciones hasta la actualidad como grandes cuentistas. Dentro del mismo escenario hallamos la contraparte; un público latinoamericano apasionado que como bien señaló Julio Cortázar ama y espera los cuentos.

Si miramos currículos académicos de diferentes universidades americanas y europeas o Cuando hablamos de “literatura universal” y hacemos una búsqueda de “clásicos universales” Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Horacio Quiroga, Gabriel García Márquez, son algunos de los nombres que veremos en repetidas ocasiones en el proceso de ese pequeño experimento que menciono.

Leyendo, y haciendo la investigación pertinente sobre el tema, me encontré con críticas cargadas de prejuicios históricos. Así por ejemplo la primera teoría europea que intenta explicar este fenómeno que llamaré cuento > novela en Latinoamérica, dice que esto sucede porque sus habitantes son seres incultos y vagos que no les gusta ni leer mucho, ni escribir mucho. Salta a la vista que abandoné inmediatamente este planteamiento.

La otra suposición, que es aborda por Cortázar y que les presento el día de hoy, es contradictoria, pero interesante. Hay una médula romántica en los cuentos latinoamericanos que presentan una realidad muy latinoamericana que superó y rebasa barreras antes que en Europa. Esto se podría traducir de otra manera: en Latinoamérica no existe el peso de la modernidad o la añoranza del pasado. Un pasado que carga una lenta evolución que duró siglos.

El marco americano, en palabras de Cortázar, pasó de la conquista a la colonización y luego a la independencia en un lapso cronológico muy corto. Los escritores latinoamericanos se enfrentaron a un vacío evolutivo que los colocó ante una cultura moderna y una idioma que les permitió un sinfín de expresiones.

De acuerdo a esta interpretación, inconscientemente los escritores latinoamericanos se enfrentan a ese vacío que los ubica en una tenue línea temporal que los acerca a sus antepasados precolombinos que eran culturas orales, desde el río Bravo hasta la Patagonía. Los principales escritos de las culturas incaicas, aztecas y mayas presentan cosmogonía y mitologías por medio de pequeños cuentos o relatos cortos, si usamos la vara de medición europea.

El resumen de esta teoría en palabras más elaboradas sería que nuestros escritores están muy arraigados a esa etapa oral a la cual le hace falta una evolución de siglos y por consiguiente un cuento llega de forma natural a un argentino, mexicano o peruano.

Entraría aquí la principal contradicción a la teoría, culturas precolombinas de áreas como el cono sur de América o la taína en el Caribe, no gozaron de ese pasado glorioso y oral que si tuvieron México, Perú y Argentina. Por la tanto esta hipótesis interesante y jugosa tendría unos pies de barro que impide un escenario geográfico completo.

Ahora, alejándome de las palabras de Cortázar y las teorías expuestas, buscaré en los factores tiempo y espacio una respuesta a la importancia del cuento en la literatura latinoamericana. Para muchos críticos el cuento es el género literario más antiguo del mundo. El escritor y diplomático español Juan Valera señaló: “Habiendo sido todo el cuento el empezar las literaturas, y empezando el ingenio por componer cuentos, bien puede afirmarse que el cuento es el último género literario que vino a escribirse”. Esta analogía de sus palabras con el origen del cuento daría un punto al hecho temporal que separa los siglos de literatura evolutiva del continente europeo y el americano.

Sin embargo, no considero el paso de los siglos como el eslabón dominante que hace del cuento un género tan favorable y codiciado en América Latina. Aquí traigo a colación el surgimiento del Realismo Mágico y su éxito mundial que puso a muchos escritores latinoamericanos en el mapa literario global y a competir por premios y reconocimientos nunca antes soñados.

No es un secreto que imágenes como la de los buenos salvajes, culturas inferiores, países tercermundistas y otras visiones de inferioridad subsisten en un colectivo de sociedades occidentales. El éxito de García Márquez con “Cien años de soledad” y de muchos cuentos como “La gallina degollada”, “El almohadón de plumas”, “La noche boca arriba”, El aleph” y muchos otros, presentaron mundialmente una realidad latinoamericana muy distinta a la imaginada y pensada hasta el momento. Las letras en manos de nuestros escritores fueron capaces de plasmar una realidad mágica o una nueva forma y percepción de la realidad distinta a la europea y la oriental.

Ese “algo” nuevo que es tan difícil de explicar incluso para los autores latinoamericanos desarrolló más el cuento como género literario en el siglo XIX. Aquí es apreciable que si bien nos faltan esos siglos de evolución literaria, la producción y el cuento latinoamericano no ha sido estáticos en tan corto tiempo.

Para cerrar esta pequeña investigación, me alineo a las palabras del escritor argentino Mempo Giardinelli. En muchos países de América Latina las editoriales tenían muchas limitaciones. Esta industria, aunque no era nueva, si se enfrentó a un nuevo territorio lleno de restricciones; papelera, impresora, encuadernación etc. El espacio latinoamericano fue favorable al cuento, fueron muchas las revistas, periódicos y folletines que abrieron sus páginas a publicaciones cortas. La limitación de los medios jugó un papel importante en los escritores y el público en el hemisferio occidental.

Al igual y como señala Giardinelli considero que estos factores fortalecieron el género del cuento en América y entrando al campo del jugo el factor cultural y fraternal como moldes definitorios de nuestros escritores.

La cosmogonía nórdica (esencial)

img_4349Hoy me han lanzado el reto de explicar la cosmogonía nórdica en diez minutos y de manera que los chicos de entre 10 a 15 años retengan algunos conceptos e ideas.

Así que sin mucho afán en el decoro o la estética física me lancé a representarles el fresno Yggdrasill (Yggdrasil), el árbol de la vida que mantiene unidos los nueve mundos de los mitos nórdicos y escandinavos.

 

 

Los dioses y la geografía

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Odín

Como ya he comentado en entradas anteriores, la geografía (y aquí también), juega un rol importante en muchos de los aspectos y ámbitos que están presentes en nuestro día a día. Hoy me deslindo un poco de la parte científica y racional de la disciplina y me voy a lo que apasiona; la mitología y el mundo antiguo.

Podemos afirmar que la génesis geográfica tiene sus pies, aunque sean de barro, en los mitos, los dioses y las respuestas sobrenaturales que nuestros antepasados daban a diversos fenómenos que no podían comprender o analizar. Es por esta misma razón de desconocimiento, que no hallamos en ninguna mitología una deidad que sea exclusiva de la geografía como hoy la conocemos. Por el contrario hallamos una diversidad de entes y seres que controlan los diversos aspectos que hoy agrupan el campo geográfico.

El clima y los espacios fueron factores claves en la configuración de las primeras nociones e ideas religiosas. La cuestión que planteo es tan significativa que marcó las diferentes mitologías y sus dioses. Hoy presento algunos ejemplos para sustentar esta teoría.

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Castillo Valhalla (Saint Seiya)

El crudo invierno de los países nórdicos se une a una diversidad geográfica en la que priman el frío, la escasez y los infortunios. Como efecto de las causas que menciono, al estudiar mitología escandinava o nórdica nos hallamos ante un cúmulo de grandes tragedias. Los dioses y personajes principales en estos mitos suelen ser personajes grandiosos, altivos, frívolos, guerreros y sobre todo muy férreos.

Caribe

Caribe

En contraparte, si echamos un ojo a las islas del Caribe nos encontramos con mitologías donde se presenta a su ser supremo y deidades muy opuestas a las principales divinidades occidentales. Si Analizamos al dios Yúcahu, por ejemplo, encontramos que no es un don Juan como Zeus, ni un guerrero como Odín y mucho menos un ente vengativo como Yahvé. Entendiendo que sus creadores fueron pueblos que habitaban islas paradisíacas, Yúcahu fue un dios pacífico y benevolente. Las funciones de este dios se ligaron casi de forma exclusiva a la ecología del Caribe, controlando las fuerzas de la tierra y el mar.

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Maniqueísmo

En esta misma línea podemos reflexionar más allá de la geografía. Para los taínos y caribes la muerte era un periodo transitorio que los llevaría a una nueva morada. Es probable que la simplicidad de su cotidianidad, así como unos valores que apuntan más a sociedades matriarcales, donde el líder heredero era el hijo de la hermana del cacique y no el hijo de su esposa, se unan a otros factores sociales y como resultado den una sociedad que si bien tenía nociones y creencias religiosas carecía de una mitología maniqueísta.

Existieron deidades malignas como el mal estudiado dios Juracán. No obstante, los elementos y componentes geográficos hicieron de estas sociedades, y otras, unas pacíficas en las que no hubo conflictos de corte religiosa y donde no existió la necesidad de un Paraíso o Infierno, dado que la vida era entendida como una cuestión transitoria que ayudaba al orden y flujo cósmico.

Saint Tarcisius (ca. 1868)

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Saint Tarcisius, A. Falguière. ca. 1868

Como os había dicho en la entrada anterior, hoy voy a hablar un poco sobre la obra de arte que más me cautivó en mi última visita a Nueva York. En esta ocasión fue en el Metropolitan Museum of Art, donde mis sentidos se alinearon e hicieron colisión con la obra Saint Tarcisius del escultor francés Alexandre Falguière.

Alexandre Falguière nació en Toulouse el 7 de septiembre de 1831 y la crítica artística lo cataloga como un pintor realista y un escultor académico. Sin entrar en muchos detalles sobre la preparación y educación del artista, es meritorio mencionar que destacó en las esculturas de corte clásica donde priman los temas mitológicos y antiguos, campo en el que brilló y obtuvo el premio de Roma a la escultura.

 

File 2-15-18, 23 27 07Fue precisamente la escultura de San Tarsicio la que me impactó de sobremanera. Tarsicio fue un mártir de la iglesia católica que según el canon murió en la vía Apia de Roma cerca del año 257 d.C. bajo el mandato del emperador Valeriano. Es poco lo que se sabe de Tarsicio, la hagiografía se guía por las palabras grabadas sobre su tumba, por mandato del papa Dámaso I, y las cuales versan:

Par meritum, quicumque legis, cognosce duorum,
quis Damasus rector titulos post praemia reddit.
Iudaicus populus Stephanum meliora monentem
perculerat saxis, tulerat qui ex hoste tropaeum,
martyrium primus rapuit levita fidelis.
Tarsicium sanctum Christi sacramenta gerentem
cum male sana manus premeret vulgare profanis,
ipse animam potius voluit dimittere caesus
prodere quam canibus rabidis caelestia membra.

Tarsicio es venerado en la iglesia católica como el santo de los acólitos y su celebración es efectiva el día 15 de agosto (únicamente en el martirologio romano). Se entiende que como acólito recibió la encomienda de llevar la eucaristía a los cristianos presos por proclamar la fe. Escondida la Sagrada Comunión bajo sus mantos, fue atracado por un grupo de jóvenes que exigieron que entregase lo que escondía y Tarsicio se negó y murió apedreado y apaleado.

La historia de Tarsicio fue rescatada por el cardenal Nicholas Wiseman, que lo presenta como un joven acólito en su novela Fabiola. Fue gracias a la obra del clérigo que la imagen de Tarsicio se renovó y llegó a ser representada de forma artística por Falguière y por consiguiente perpetuado en la psiquis colectiva.

El artista eligió para su obra el momento del martirio del joven. Se presenta a Tarsicio con su vestimenta rasgada y con las escrituras de su epitafio colocadas en la base de la escultura. Falguière logró un nivel insospechable de seducción con esta pieza, en los años posteriores fueron muchas las replicas y representaciones de la obra. Para lograr su cometido el artista utilizó un joven que posó desnudo frente a un fotógrafo y añadió los elementos de la ropa mutilada y las piedras alrededor del escenario para confirmar el suplicio por lapidación.

File 2-15-18, 23 27 27Es, a mi criterio, en las expresiones faciales de la escultura donde Falguière acentúa su maestría de la técnica y nos cautiva con pasión, dolor y atracción. Estar frente a esta obra artística desborda los niveles de sensualidad y son trasmitidos casi de cuerpo a cuerpo, logrando un éxtasis similar al que expresa Juan de la Cruz en sus letras.

El enlace fulminante e incluso místico que creó esta obra en mí fue tan desorbitante que podría decir que en un lapso indescriptible pude sentir el dolor y la pasión del martirio de Tarsicio.

La crítica se ubica más en la línea de pensamiento sobre la cual se especula que esta escultura representa un dolor sin represiones por el martirio. Yo en cambio, inclino más la balanza hacia otra dirección, esta obra plástica simboliza para mí la pasión del suplicio, esa frágil línea que raya entre el dolor y la excitación. No podemos pasar por alto que la hagiografía clásica nos indica que Tarsicio murió no sólo apedreado, sino también apaleado.

 

 

Nueva Ámsterdam

“He adored New York City. He idolized it all out of proportion…no, make that: he – he romanticized it all out of proportion. Yeah. To him, no matter what the season was, this was still a town that existed in black and white and pulsated to the great tunes of George Gershwin.”

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Flatiron / Iconic

Desde hace nueve años consecutivos no puedo estar mucho tiempo lejos de esta ciudad. En un principio fue llamada Nueva Ámsterdam y honrando el nombre de los lenapes Mannahatta, la tierra de muchas colinas que hoy sólo tiene edificios, es una de mis islas favoritas.

Manhattan, Nueva York,  irónicamente, se ha convertido en mi escape de la realidad y la terapia para mi ansiedad. En Estos últimos años es imposible pasar un enero lejos del caos de la ciudad que, al igual que yo, nunca duerme.

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Vagabundo

Déjà vu es la paramnesia y el sinónimo que mi vida le da a estas calles cuadriculadas, taxis amarillos y monumentales rascacielos. Y es que yo, queriéndolo o no, me he convertido en un ser tan duro y romántico como esta ciudad.

Muchos dicen que son autómatas los que viven en este ecosistema. Otros especulan sobre experimentos sociales, dado que es en Nueva York donde esquizofrénicos, criminales, artistas, plebeyos y demonios se mezclan sin problemas.

Y a toda esta palabrería, le sumo que es posible que sea de ese escaso por ciento de personas que visitan Manhattan no por megalomanía sino por dromomanía.

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Si hablo de paraísos, he aquí un pedazo de cielo…

Más allá del frío, la caótica vida en los trenes y que al Guggenheim siempre le da con hacer reparaciones para estás fechas, la paz que encuentro al vagar por las calles mientras las brisas gélidas me sacan las lágrimas, la excitación al visitar el ala de la antigua Grecia en el Metropolitan, la pasión que me invade al acercarme al MoMA y el sosiego que encuentro en el Rubin, bien merecen una visita, aunque sea anual, para encender mi alma que ya hace años está entumecida.

Traté de poner los pentagramas necesarios para frenar mi tendencia autodestructiva y continuar a mi ritmo. Me llevé mis cuadernos de apuntes, mis libros de poesía favoritos, muchos marcadores y el ordenador para agilizar mis proyectos, pero entre trenes perdidos, largas caminatas con Michael Kiwanuka en el iPod y muchas visitas a los museos, volví al mismo punto de partida.

Así que las Letras del Cielo y del Infierno continuarán en pausa. Me toca volver a la realidad tediosa que me aleja de mis pasiones y me desgasta lentamente. Pero antes de retornar al círculo vicioso por aquí dejo algunas de las fotos que más me han gustado en esta ocasión. La que más me ha impactado la reservó para la próxima entrada.

Diana la llamaron en Roma, los latinos Artemisa, pero para mí es Ártemis.

Zeus y Ganimedes

Un detalle que merece la pena acentuar.

Andrómeda, princesa de Abisinia.

No todos notan el juego de miradas que hace el museo entre Afrodita y Paris.

Semper fortis

“Who in the world am I? Ah, that’s the great puzzle.”

“C’est le temps que tu as perdu pour ta rose qui fait ta rose si importante”

“No vivas en el pasado, no imagines el futuro, concentra la mente en el momento presente.”

Manhattan desde Brooklyn.

Nada es lo más cerca que hay de comprender…

La reina Amidala de Nigeria.

Incluso los “matches” en las redes tienen más glamour en NYC.

¿Cómo traducir el aoristo?

En alguna ocasión me describí como un hombre que ama los aoristos y odia los hiatos. Un amigo me pidió que me explicara mejor y recordé mis años de estudiar filología. Una de las clases que más disfruté fue la del aoristo. Como bien demuestran las oraciones anteriores, utilicé el tiempo verbal, protagónico de esta entrada, con vehemencia y ahínco.

El aoristo es un tiempo verbal de origen griego. Es menester señalar que los verbos griegos en su génesis contaban con múltiples raíces para destacar las diversas acciones verbales. En el devenir de la evolución lingüística griega, se regularizó la cuestión señalada y se añadió a una misma raíz, diferentes características que correspondían a los aspectos verbales.

Al hablar del “aspecto” me refiero a las formas en que se realizan las acciones, entiéndase:

  • continua: expresa la acción y su desarrollo en tiempo presente. Viajo a Madrid. Estoy viajando a Madrid.
  • puntual: expresa la acción en un punto de su desarrollo. Viajé a Madrid.
  • acabada: expresa el resultado de la acción verbal. He viajado a Madrid.

En el caso del aoristo se expresa una acción pasada de aspecto puntual. Traduciéndolo del griego a nuestro pretérito perfecto, al passé composé en el francés (J’ai voyagé à Madid) y al present perfect en inglés (I traveled to Madrid).