Los 31 en Nueva York

IMG_0323Aquí voy otra vez. Hace algunos años que cumplir años dejó de ser fácil, pero con mi amada Nueva York de fondo y la Oreja de van Gogh en los auriculares, todo resulta más llevadero. El 2020 está por abrazarnos y miento si digo que he encontrado el norte. En el entretanto, aquí les cuento un poco de mi aventura por la gran ciudad.

Empecé, en esta ocasión, solivagando por las calles gélidas de Nueva York, contemplando los rascacielos icónicos mientras ponía dirección a uno de mis templos favoritos el MoMA.

 

Al salir del MoMA continué el recorrido por las calles pasando por la Iglesia de Santo Tomás, el encantador Paley Park, la Catedral de San Patricio, el Rockefeller Plaza, Bryant Park y la Grand Central. Por cuestiones de tiempo no alcancé a llegar la Librería Pública de Nueva York.

IMG_0543Hace muy poco, en una ciudad que pensábamos ya no había cabida para un edificio más, se inauguró The Vessel un punto de referencia y el más nuevo ícono de Nueva York. Se construyó como parte de reurbanización de Hudson Yards. La entrad es gratuita, pero se debe reservar con antelación porque se entra con control de personas y horas, algo fenomenal pues evita que el lugar este sobrecargado y te permite hacer buenas fotos y disfrutar de este encantador lugar. Personalmente debo decir que me sentí como en medio de una sección del Senado Galáctico en Coruscant.

Desde Hudson Yards comencé el circuito del High Line, una antigua red de andenes que ahora fungen como un atractivo parque. Mi consejo es visitarlo cerca de la puesta del sol, las vistas de la ciudad son maravillosas y los colores del ocaso hacen de la vía una de ensueño. A lo largo del recorrido hay muchas instalaciones de arte que hacen todavía más ameno el paseo. El final del High Line coincide con el Museo Whitney de arte americano.

El siguiente día lo comencé visitando la hoy Basílica de San Patricio y antigua Catedral, para seguir con rumbo a otro de mis grandes mitos el Metropolitan Museum of Art. El MET es un museo como ninguno, es para vivir o por lo menos acampar en él, en cada visita que le hago siempre encuentro un rincón que nunca he explorado y nunca deja de sacarme suspiros.

La taquilla al MET incluye la entrada a los Claustros que están un poco apartados en las afueras de Manhattan. Les confieso que hasta el momento no me había aventurado hacia allá y madre mía vaya que me arrepiento de no hacerlo antes. Los Claustros incorporan cinco abadías que reconstruyen el arte y la arquitectura de la Europa Medieval.

Luego del éxtasis de los Claustros caminé y medité un poco por Central Park y puse rumbo a otro de los grandes templos el Salomon R. Guggenheim.

Así recibí los 31 a principios de diciembre; rodeado de museos, luces y mucho frío, en una ciudad invivible, pero insustituible. Nueva York, como algunos saben, es mi Ciudad de la Furia.

Aprovecho la entrada para desearos a todos felices fiestas. Espero que el 2019 se lleve todo este ciclo depresivo en el que llevo inmerso tiempo y estoy deseoso de salir para recuperar el brío y volver a estar activo por estos lares, leeros y recobrar la alegría.

-Donosti

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