Mar Caribe – Gabriela Mistral

La cuestión colonial puertorriqueña y con un plebiscito en los hombros, llega a mí un poema que la nobel chilena Gabriela Mistral escribió, dedicado al poeta nacionalista puertorriqueño Evaristo Ribera Chevermont y que muy probablemente el noventa por ciento de los puertorriqueños desconozca. Aquí dejo el mismo.

 MAR CARIBE

A Evaristo Ribera Chevermont

Isla de Puerto Rico,
isla de palmas,
apenas cuerpo, apenas,
como la Santa,
apenas posadura
sobre las aguas;
del millar de palmeras
como más alta,
y en las dos mil colinas
como llamada.

La que como María
funde al nombrarla
y que, como paloma,
vuela nombrada.

Isla en amaneceres
de mí gozada,
sin cuerpo acongojado,
trémula de alma;
de sus constelaciones
amamantada,
en la siesta de fuego
punzada de hablas,
y otra vez en el alba,
adoncellada.

Isla en caña y cafés
apasionada;
tan dulce de decir
como una infancia;
bendita de cantar
como un ¡hosanna!
sirena sin canción
sobre las aguas,
ofendida de mar
en marejada:
¡Cordelia de las olas,
Cordelia amarga!

Seas salvada como
la corza blanca
y como el llama nuevo
del Pachacámac,
y como el huevo de oro
de la nidada,
y como la Ifigenia,
viva en la llama.

Te salven los Arcángeles
de nuestra raza:
Miguel castigador,
Rafael que marcha,
y Gabriel que conduce
la hora colmada.

Antes que en mí se acaben
marcha y mirada;
antes de que mi carne
sea una fábula
y antes que mis rodillas
vuelen en ráfagas…

Día de la liberación de Filipinas.

La colonización curlandesa

Hablar de colonización en el hemisferio occidental supone pensar automáticamente en España, Portugal, Reino Unido y en menor escala Francia. Los libros de historia navegan entre la fascinación, el mito y las leyendas a la hora de contar el extraordinario mundo hallado por los europeos, más allá de las Columnas de Hércules.

El vasto imperio español, la extensión territorial de Brasil y la lucha entré británicos y franceses en el norte americano, nos dejan de entrevisto diferentes matices del factor colonizador en el llamado Nuevo Mundo.

Ahora bien, poco se estudia y se menciona en los libros históricos sobre los demás habitantes que llegaron a América y participaron de forma activa en la colonización y la formación de poblados y sociedades. Es aquí donde, por ejemplo, entran holandeses y daneses.

Las Islas Vírgenes pertenecieron a la corona danesas, Islas como Puerto Rico fueron invadidas por holandeses y de no ser por la audacia y el tedio quizás hoy nos encontraríamos ante un Havnen Rige. Hoy día no olvidemos que parte de la isla de San Martín, Saba, Bonaire, Aruba y Curaçao son territorios pertenecientes a la corona holandesa y que la otra parte de San Martín, Guadalupe y Martinica pertenecen a Francia, estos territorios son de facto Unión Europea en suelo americano.

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Ducado de Curlandia

Tras esta introducción a lo que vine. Curlandia es una región histórica en Europa que actualmente corresponde a la inmensa mayoría del Estado de Letonia. Históricamente perteneció a un ducado en el golfo de Riga a orillas del Mar Báltico. La capital histórica de Curlandia fue Mitau la actual ciudad de Jelgava.

En los antepasados de Curlandia se entrelazan daneses, germanos, lituanos y polacos. Para el año 1561 el ducado de Curlandia estaba integrado a la República de las Dos Naciones, también llamada Mancomunidad Polonia-Lituania.

4.14. TRINIDAD Y TOBAGO, Isla TOBAGO, 2012

Nueva Curlandia

El Ducado de Curlandia pasó a la historia como el territorio más pequeño y alejado de América que tuvo posesiones coloniales en el suelo americano. En el año 1600 estableció la colonia de Nueva Curlandia en la isla de Tobago. Luego de las relaciones hostiles entre caribes, españoles y holandeses, Nueva Curlandia quedó abanada a su suerte y sus colonos pusieron la mira en territorio africano donde establecieron la isla de San Andrés.

gambia-mapEl duque Jacobo fue preso de los suecos  en las Guerras del Norte y fue el momento oportuno para los holandeses, que unidos a unos quinientos franceses, poblaron la isla de Nueva Curlandia. A pesar de que el ducado de Curlandia volvió a recuperar los derechos de Nueva Curlandia, tras el decaimiento del ducado la isla fue vendida y sus colonos la fueron abandonando paulatinamente.

Después del abandono antes mencionado el dominio y control político de Tobago quedó ligado al de la isla vecina de Trinidad, práctica que sobrevive en la actualidad en la República de Trinidad y Tobago.

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Trinidad y Tobago

La Cabeza – Pedro Cabiya

La Cabeza

En alguna ocasión, en las cavilaciones de Lemriel, comenté que no suelo reseñar o hacer críticas literarias de escritores contemporáneos puertorriqueños. Esto por varias razones, la primordial es que en mi crecimiento y preparación, como estudiante de literatura, tuve la oportunidad de asistir y conocer a algunos gurús del ámbito, estando presente en la evolución hipster de la literatura puertorriqueña.

De otro lado, trabajé por un tiempo en una editorial y puedo dar fe que los puertorriqueños, si bien somos personas encantadoras, somos las personas que peor tomamos una crítica o señalamiento. Mi desarrollo cultural y social lo viví en Puerto Rico, donde actualmente me encuentro, pero antes hice mis estudios graduados en Europa y finalmente pasé varias temporadas en los Estados Unidos. Hay quien me diga que no soy la persona idónea para esta empresa.

Sin liarme más al grano, siempre, como sucede con el francés, hay excepciones y la novela La Cabeza de Pedro Cabiya merece la pena una perrogativa. Este autor puertorriqueño se coloca en el tope de la narración original dentro del reglón de los escritores puertorriqueños.

Las obras de Cabiya rompen con la percepción del lector y dan un giro al lenguaje, alejándole de la narrativa tradicional del siglo XX puertorriqueño. Es cierto que sus letras pueden navegar entre un surrealimo desmesurado con toques del tan codiciado realismo mágico. Sin embargo, Cabiya logra pasar en línea paralela entre ambos estilos sin mojarse completamente en uno de ellos.

En La Cabeza se nos cuenta sucesos irreales desde el punto de vista humano y científico, pero tratados con la armonía de la cotidianidad social y cultural puertorriqueña. No es menos cierto que conservar la mitad del cuerpo de su esposa tras un accidente, convirtiéndola en un híbrido mujer/máquina, es absurdo y tremendista. No obstante, la tranquilidad y normalidad con que se cuentan los hechos nos hacen vivir el momento y no dudar de la ficción del mismo.

El día a día que se narra en la novela es un retrato pintoresco, grotesco y sobre todo real de la sociedad contemporánea de Puerto Rico. La mezcla de valores, la relatividad del lenguaje el uso coloquial de palabras y modismos boricuas, nos sumergen de lleno en un ambiente con pinceladas del sci-fi, splatter y gore.

La Cabeza entrelaza la violencia, la anormalidad, la sensualidad y la infidelidad como estéticas del arte, haciéndonos sentir asco, repulsión, excitación y éxtasis, en cada línea leída. La historia de Gloria y Daniel nos adentra en una cotidianidad caótica pero hermosa. Cada nombre en la novela tiene su dualidad esotérica y contraparte en las tradiciones judeo-cristianas, algo que como supondrán me ató y enamoró desde el principio.

Otro aspecto a señalar es que La Cabeza goza de una estética morbosa y sexual que puede extrañar, pero deja mucho que pensar y analizar. Daniel es infiel, pero en sus prácticas sexuales libera todo el amor y frustración que siente por Gloria que es utilizada por su enfermera Raquel como un objeto sexual. Las gráficas descripciones en estas escenas nos pueden colocar ante juicios duales y erecciones incómodas.

Cierro señalando que la forma en que son destruidas las barreras entre lo real y lo inverosímil son, a mi juicio, los pilares de esta magna novela. El dominio de lo abyecto le da un título destacado a Pedro Cabiya dentro de la Literatura Puertorriqueña.

Califico esta novela con un 5/5.

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Reflexiones en tiempos de Pascua

La idea de retomar el blog con periodicidad está latente. No obstante, tengo muchos asuntos que poner en orden y matizar. Hace un par de días finalicé mi curso de Escritura Creativa y Comparada y como os había informado por aquí, ya sólo con algunas cuestiones editoriales, el próximo 7/7/2017 mi opera prima por fin verá la luz.

Soy la típica persona que hace listas y programa los días, incluso con una semana de antelación, y acabo no cumpliendo ni siquiera con la hora de levantarme. En estos dos años, desde mi regreso al Caribe, me siento la mayor parte del tiempo estancando en un círculo vicioso del cual la sociedad, la familia y los amigos inmediatos me impiden escapar.

Me crié en el seno de una familia fanática con la religión, por lo que la Semana Santa no sólo significa torrijas. El año pasado me aventuré por el centro de la isla y siendo casi un hiker amateur la muerte me rondó y lancé una promesa a San Sebastián que no podía ignorar.

File 4-18-17, 12 00 06 AMPor estas tierras hay más de cincuenta vírgenes y cientos de ermitas donde se camina y se hacen peregrinajes en la llamada Semana Mayor, incluso la de mi pueblo es la más famosa en la isla. Sin embargo, llamó mi atención una tradición en el Viejo San Juan.

La misma consta en visitar las siete iglesias ubicadas alrededor de la isleta de San Juan y entonar un cántico o una oración en cada una de las sedes. Así fue que decidí cumplir mis deudas, como los Lannisters, y sacar a pasear al historiador del arte que también me habita y ha estado entumecido en los últimos meses.

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Amanecer borincano

El Sábado de Gloria y el Domingo de Resurrección me fui al mar, porque como dicen por ahí en el mar la vida es más sabrosa y el agua es una barrera natural contra conjuros, maleficios y algunos demonios.

Ya casi se va abril y sigo con ese desánimo, esa ilusión de fracaso, ese dolor de cabeza de tanto pensar en las veintemil cosas, esa atención esperada que cuando llega ya no quieres, ese pequeño detalle que no inspiras, que otro lo llena, que me quita el aire, que me da la punzada en el corazón.

Y aquí voy nuevamente, hecho mierda, hecho lágrimas, llorando existencias, queriendo dormir para siempre, deseando que otra persona exista por mí, prefiriendo estar en coma por unos días, usando el gerundio, deseando control, paz, perfección. o por lo menos algo mejor.

Pero también un poco mejor que ayer.

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Echándole ganas a las Letras del Cielo y del Infierno

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Mar Caribe