friENDship

Una canción de Dorian dice:

abrí una puerta que se cerró tras de mí y no me duelen los amigos que perdí.

En los últimos años he comprobado la veracidad tras la aseveración. En el pasado recordaba con júbilo las fechas de cumpleaños de amigos y conocidos, sentía un ansia desenfrenada por felicitarlos a la media noche, enviarle alguna foto o mensaje que les mostrara que los tenía presente en mi día a día.

Escribir un mensaje de texto o simplemente compartir alguna canción o foto me llenaba de energía y ganas de vivir los momentos con un éxtasis y efervescencia que eran infalibles. Incluso decidir que era un chico Marvel y no DC resultaba más apasionante con las opiniones de mis amigos.

Me tomé la amistad como algo verdaderamente serio y veintiocho años después, y con creces, aprendí que es algo mágico y como sucede con la magia si no se cultiva desaparece. Me siento bien conmigo mismo y con la decisión de sepultar fantasmas del pasado, pero a veces pienso en ese ser de luz y amor que un día fui y me invade la nostalgia.

Es irónico que sienta felicidad y el tiempo me demuestre fortaleza y sosiego en mi devenir, mientras la vida y el porvenir se encargaron de matar la ilusión y la inocencia. Supongo que de esto se trata crecer o lo que algunos prefieren llamar madurar.