2016

Voy a sincerarme, el 2010 fue un año macabro. Pensé que no volvería a dar con uno así y tuve varios años de calma hasta que llegó el 2016. Mi productividad por aquí mermó, mis proyectos especiales continúan en pausa y yo sigo desgastándome y ahogándome más y más en este ciclo social de masas que me abraza y me estrangula.

Otro año en el que las realidades convirtieron los sueños en mitos y las metas en leyendas. Me había mantenido, quizás no optimista, pero si entusiasmado con cada nuevo año. Ahora es diferente, por primera vez me aterra pensar en el año nuevo, no preciso un nuevo camino, ni ningún comienzo. En realidad veo un nuevo tropiezo, otro manojo de conformidad y hastío con más bajas que altas.

En la caja de Pandora se quedó la esperanza, creo que en mi 2016 también quedó atrapada mi ilusión. Espero tener una mejor interacción con todos vosotros este año y ya os iré contando nuevas historias y aventuras.

Abraçades