Snuff, el Cine del Infierno

La palabra snuff pasa desapercibida a los ojos de muchos, a no ser que sean apasionados a Baudelaire o acalófilos, podrían considerar incluso tal maldición de Lord Voldemort, ni siquiera mencionar la palabra. Mas como bien diría Hermione temerle al nombre, sólo aumenta el terror al hombre. Si bien en lenguas anglogermanas snuff podría traducirse como tabaco o aspirar, el mencionado término podría ser un sinónimo del verdadero y real terror.

Snuff se popularizó en 1971, siendo el editor y novelista Ed Sanders él que lo utilizó al hablar y narrar sobre los asesinatos cometidos por la secta La Familia encabezada y dirigida por Charles Manson. Es cierto que Sanders hizo del término snuff un equivalente al concepto muerte, pero no fue precisamente él quien acuñó la analogía anteriormente señalada. Edgar Rice Buroughs en 1916 en el quinto libro de Tarzán; Tarzán y las Joyas de Opar señalaba la palabra snuff it como una encomienda que significaba mátalos.

SebaDentro del escenario mencionado, es que nace el llamado cine de los condenados o cine del infierno; el Cine Snuff. Siendo completamente sincero, y tal y como ocurre con todo lo catalogado como oscuro, se sabe muy poco y se especula mucho sobre el mismo. En síntesis se dice que el Cine Snuff consiste en los vídeos y grabaciones en los cuales se asesinan, mutilan o torturan a personas y animales, siendo filmados con el objetivo de crear un registro de las víctimas para luego vender las grabaciones a un público selecto. Curiosamente, y sin ningún tono irónico, incluso novelas mexicanas de los tiempos de María Mercedes, Marimar y María la del Barrio caerían dentro de la clasificación de snuff. Incluso si me pongon muy riguroso y analista diría que el snuff está presente en las historias de los santos y mártires de las iglesias.

936full-peeping-tom-poster1En 1960 bajo la dirección de Michael Powell se estrenó la película Peeping Tom (el fotógrafo del pánico) en la cual un asesino graba a sus víctimas, pero como ya mencione el término snuff se popularizó en 1971, haciendo a Peepin Tom una especie de presnuff movement.

Bajo una atmósfera de especulación, intrigas, morbosidad y curiosidad nacía, o quizás deba decir se extendía, un nuevo género cinematográfico que si bien no había sido estudiado o analizado ya comenzaba a saltar a la fama con éxitos como Hardcore, Tesis, 8mm y Cannibal Holocaust.

Si algún cinéfilo sigue la entrada podría cuestionarme el cine snuff con el cine gore, aquí no debemos olvidar que mientras el cine gore también trata los temas de terror el mismo se centra y explota lo visceral y la violencia extrema mediante el uso de efectos especiales y el exceso de sangre artificial. Contrariamente el cine snuff no utiliza ningún efecto especial o artificial, sino que muestra la crudeza del horror en su más natural expresión.

2277Para algunos el prolífico inventor Thomas Alva Edison es el pionero del snuff al filmar ejecuciones en ahorcamientos y la electrocución de un elefante, así como una gamma de criminales que grabaron sus hazañas y las atesoraron como recuerdos o trofeos durante las décadas del siglo XX. No obstante, y soy de este tipo de críticos, no olvidemos que si bien el género snuff se caracteriza por la naturaleza y realidad del horror, también lo hace por la distribución y propagación del mismo por medio de la venta, aquí entonces los anteriormente mencionados no encajarían.

El cine snuff curiosamente aunque se maneja en el mundo de lo morboso y lo macabro supo, y sigue sabiendo, como apelar y llegar a la parte oscura que tenemos los seres humanos, atrapando a las personas en un cosmos de repulsión y atracción. Somos atraídos de manera, quizás inconsciente, a este escenario, pero nos aterra admitirlo o compartirlo con alguien más. Son casos como cuando leemos las palabras que escribe algún amigo que recientemente enfrenta una pérdida y husmeamos y buscamos entre sus amigos, conocidos y redes sociales queriendo revivir o recrear lo funesto.

Aquí menciono varios ejemplos. En primer lugar señalo los múltiples casos dónde los soldados estadounidenses fotografiaron y grabaron torturas que cometían contra presos de guerra en Iraq. Estos vídeos que quizás no fueron vendidos, si se filmaron con un fin de propagación ante un sociedad enferma y cegada por la venganza y la obsesión por el terrorismo y la destrucción.

El segundo ejemplo son las publicaciones que se comparten a diario en las redes sociales con fotos en las que aparecen niños con algún tumor, malformación o calamidad y son “supuestamente” compartidas para apelar al lado bondadoso de la humanidad.

En tercer lugar menciono los vídeos difundidos por el Estado Islámico y donde sentencian a muerte a quienes van contra su régimen. En los tres casos, al menos a mí, si bien me repugnan las imágenes y los elementos macabros detrás de las personas, no es menos cierto que una inquietud o deseo descontrolado me vocifera que mire atentamente las imágenes.

MartiresMás allá de lo ya mencionado, considero importante señalar el papel del mito y las redes sociales en este campo. Soy un fanático de los clásicos del terror y el horror, y no creo que deba sentirme avergonzado o aterrado por mis gustos. Esto tampoco quiere decir que acepto los crímenes y las macabridades de la sociedad humana, pero si me parece que no estamos sabiendo distinguir la barrera real de la ficticia.

A lo irreal y lo macabro se le añade el hecho de que nuestra sociedad cada vez rompe más las etapas y ciclos de crecimiento, teniendo hoy día a los chavales desde los ocho años con acceso a videojuegos que propagan culturas como la snuff como algo cotidiano, divertido y un ejemplo a practicar.

0Ahora para finalizar, toco la polémica mayor del cine snuff, el vídeo de Daisy’s Destruction. Esta grabación, que no he visto ni pretendo ver, navega entre el mito, la ciencia ficción y lo emotivo. Daisy’s Destruction filmado bajo la firma de NLF (No Limits Fun) según las redes sociales graba el momento en que una pareja abusa sexualmente, maltrata y tortura a una niña hasta que entre gritos y llantos desgarradores la inocente víctima fallece.

Desarmemos el rompecabezas y la verdad detrás de Daisy’s Destruction. Sobra decir que cualquier ser humano que se preste a una conducta como la mencionada merece todo el castigo y peso de la ley, en esta vida y en la futura. No obstante, aclaremos algunos elementos que me son no curiosos, sino alarmantes.

A serbian filmTal como sucedió con el llamado Cine Snuff, tras la llegada de Una película Serbia, no es hasta que se incluye el elemento infantil cuando la sociedad reacciona o despierta un poco de la nube de confort en que se manejaban. Las torturas, el maltrato, los abusos y demás estuvieron ahí presentes desde antaño, ¿por qué no se reaccionó antes?

Lo siguiente que señalo es la intriga y los rodeos que se utilizan a la hora de hacer la crítica y condenar los actos. Te alardean y repiten tanto que jamás volverán a ver el vídeo, que te va a dejar con disturbios de por vida, que es el peor vídeo que la humanidad ha podido hacer, que sólo se consigue navegando a través de la DeepWeb y pagando bitcoins…o sea disculpadme, pero están incentivando a la propagación y difusión del mismo, no a su repudio.

En muchos blogs hicieron reflexiones vídeo-auditivas sobre el cine snuff y Daisy’s Destruction, reflexiones cargadas de imágenes sangrientas, niñas pequeñas, llantos amargos y chillidos desgarradores. Desde lo más profundo de mi corazón me toca decir que la morbosidad que acompaña a la reflexión podría ser incluso más culpable y macabra que el autor del supuesto vídeo.

Y bueno para acabar digo “supuesto” dado que las incongruencias leídas son abismales, desde una niña de 4, 6, 7, 8 y hasta 12 años. Según algunos la descuartizan, para otros la sodomizan, para otros le encienden velas y la bañan con cera caliente y un sinfín de torturas que no repetiré y que son productos de muchas malas series de terror y miedos sociales y psicológicos de cada persona.

Para mí esta Daisy no existió y esto no ocurrió, así lo pienso y así lo quiero creer. Nuevamente nos hallamos ante una dicotomía que depende el lente y la perspectiva con la que se mire, aflorará un resultado diferente. Hasta acabar esta línea no me he atrevido colocar imágenes en la entrada y no sé si lo haga. (En la revisión ya he colocado algunas)

Como conclusión diré que el mundo psicológico es un océano profundo y todavía poco explorado. Seguimos siendo víctima de nosotros mismos al estar entre la frágil línea entre lo correcto y lo incorrecto, lo real y lo ficticio, el gusto y el goce, el placer y la culpa, la curiosidad y la especulación.

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