¿Una Grecia en el Caribe?

GRE PURA este ritmo de entras y temáticas acabaré tornando el blog en una apología boricua, pero ese no es el punto de hoy. Grecia sigue en los titulares y focos de atención internacional. Más allá de toda la crisis y los riesgos de la misma, todavía en el subconsciente humano occidental, existe una cierta simpatía por el pueblo heleno, los hijos de Sócrates, Platón y Aristóteles. Es algo parecido al sentimiento de culpa y deuda que tenemos hacia el pueblo judío y hace que nos pongamos las gafas oscuras e ignoremos lo que ocurre en Palestina.

Antes de liarme más, retomo el tema principal de esta entrada, la popularidad helénica que ha abarrotado los medios informativos todavía nos tiene entre intrigas y sorpresas y con el pan griego en la boca. Ahora bien, para bien o para mal cualquier país en crisis o con problemas económicos severos se mete en un saco y se mide con la misma vara que medimos a Grecia.

puertoricoEs aquí donde entra Puerto Rico, una isla en el Caribe sumergida y bordeada por un mar de deuda pública y un océano de impotencia e incapacidad de acción. Los ingredientes son perfectos y parecen mezclar para que, nuevamente, seamos víctimas de los medios y comencemos con el arte de dar nombres y llamemos a Puerto Rico la La Grecia del Caribe, un título digno de Best Seller y cosméticamente lindo para las ventas.

Si es cierto que tanto Grecia como Puerto Rico enfrentan una crisis económica y fiscal alarmante, no considero propio, ni oportuno, el empleo del término cosmético y la constante comparación y alusión de los periódicos y medios informativos. También es verdad que la deuda pública y los mecanismos a emplear son los puntos más especulativos que tienen en tensión a los gobiernos de Atenas y San Juan y que posiblemente sean los talones de Aquiles de ambos territorios.

Los orígenes de las deudas en Grecia y Puerto Rico son similares: deficiencias presupuestarias cubiertas con préstamos, baja competitividad, sistemas de pensiones deficitarios, altos niveles de evasión contributiva, gasto público elevado, alto endeudamiento y poca transparencia en las estadísticas económicas.

No obstante, comencemos pues a aclarar algunos puntos. Grecia es un Estado soberano, una República Parlamentaria para ser más exactos. Si bien es cierto que dado su ingreso en la Unión Europea y la Eurozona no tiene autonomía fiscal y posibilidad de emitir y devaluar moneda, sí es un Estado soberano jurídicamente hablando. Algo que no sucede con Puerto Rico.

Mucho se dice del año 1898, pero en forma general se habla de la pérdida de España de sus últimas colonias ante los Estados Unidos de América. Pocos saben, que Estados Unidos pagó por las Islas Filipinas, que Cuba pasó a su administración con un arreglo especial y que solamente Guam y Puerto Rico fueron cedidas como Botín de Guerra, título vigente hasta el día de hoy, sólo que para hacerlo más dulce a la Sociedad Internacional se le da el nombre de Territorio no incorporado.

Puerto Rico es pues un territorio que en 1952 sale de la lista del comité descolonizador de Naciones Unidas gracias a gran farsa llamada Estado Libre Asociado, que queda aún más hermoso cuando es traducido al inglés como Commonwealth of Puerto Rico. Hablemos entonces de un Estado Libre, pero Asociado, que no tiene ciudadanía propia, sino la estadounidense y que puede ser revocada en cualquier momento, que su jefe de estado es el Presidente de los Estados Unidos, por el cual no pueden votar, que eligen un gobernador y cámara de senado cada cuatro años, pero que el Presidente y el Congreso estadounidense pueden vetar cuando lo estimen oportuno, que no puede realizar tratados comerciales ni internacionales con ningún Estado o territorio, que no tiene representación internacional en ninguna organización o Estado y que está atado a unas leyes de cabotaje que le obligan a usar la marina mercante estadounidense, la segunda más cara a nivel mundial, hablemos pues de una colonia pura y dura y no de un Estado Libre Asociado.

Mencionado lo anterior queda claro que a pesar de que Grecia y Puerto Rico tengan deudas públicas los procesos y los abismos de las mismas son muy diferentes y en nada que no sea la palabra deuda se podrían comparar. La Unión Europea, que no debatiré si para bien o para mal, tiene y necesita la recuperación de Grecia, sea dentro de la eurozona o no, pero tiene un miembro al que tendrá que rescatar y tenderle la mano, ya luego decidirán si emprender un camino agarrados de la mano o separados.

Estados Unidos en palabras melifluas del salvador y presidente Barack Obama, le ha dicho a Puerto Rico como en su momento dijo Gerald Ford al alcalde de Nueva York, muéranse. Puerto Rico no puede acogerse al estatuto de quiebra, pues no es un estado de la unión. El Congreso estadounidense parece entonces no tener ningún compromiso con Puerto Rico pues ellos tienen las manos blancas. Puerto Rico no puede tomar más préstamos para abonar la deuda y los impuestos y aumentos en los servicios ya sobrepasan el 11.5%. Es curioso, yo diría más bien irónico, como no se deja a Puerto Rico tener soberanía, pues no están preparados, pero a la hora de problemas serios que se las resuelva como pueda.

Para cerrar y no hacer la entrada más larga, Grecia tiene capacidad para tomar decisiones sobre su futuro, es más sorprendente aún cuando vemos como el pueblo heleno se levanta y decide coger al toro por los cuernos. Puerto Rico no puede tomar decisiones más allá de afectar a sus ciudadanos aumentándole los impuestos. En suma, el pueblo puertorriqueño no tiene los cojones en el sitio para salir a la calle, tomar el senado y hacer un referéndum.

Crecimos en una atmósfera de miedo, donde asesinan y encarcelan a nuestros presos políticos. Desde pequeños se nos enseña a seguir un partido político de forma ciega y a venerar y besarle los pies a quien nos patea el culo cada día. La culpa es muy dura de cargar y tan fea que nadie la quiere, nuevamente se la echamos al gobernador de turno y a su partido. Todo lo arreglaremos dándole el voto al partido contrario en las siguientes elecciones.

No, no hay una Grecia en el Caribe, hay una colonia, como muchas más, que si bien es víctima de un tirano, también es presa de su propio pueblo y su mentalidad colonizada, que no se atreve a emprender un cambio pues se conforma con las migajas pensando que siempre habrá algo peor y que sin Estados Unidos seriamos otra Cuba en el Caribe.

A diferencia de la opinión de muchos, el estatus jurídico de Puerto Rico sí está en discusión y es un asunto que bien podría ayudar a zanjar la actual crisis económica y fiscal.

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