Ja Ingel Paat

25 – mayo – 2015

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Amado mío:

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Debió ser el verde ficción de tus ojos que me hipnotizó. No sé explicarlo, todo fue tan confuso. Varias miradas y una sonrisa que me desarmó en un segundo, son los recuerdos más placenteros que cargo. Mis días fueron terribles en estas tierras de lobos y dioses, en todos ellos tú estuviste presente tendiendo una mano y unos hombros que me obsequiaron los más cálidos abrazos.

PaatCuando la nostalgia me recorrió, tu familia me abrazó, cuando todo parecía estar perdido, tu sonrisa nunca faltó y tu ayuda me socorrió. Cuando me quedé sin norte y sin refugio no dudaste en abrir tu puerta y darme refugio. Tu belleza, entrega y bondad me hicieron fantasear perversidades que me recorrían e incendiaban y que hoy mejor no contaré.

Me cubro de vergüenza, pero al final lo entendí. Eres ese equivalente a un ángel guardián o a una estrella guía. Sólo me resta reprimir esta lujuria que me acompaña cada vez que te miro y en abrazos y afecciones consanguíneas expresarte toda mi gratitud.

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La vida, como en muchas otras veces, es injusta. Mi querido señor Barco.

A