Triada Santoral de Diciembre

Santa Bibiana

Santa Bibiana

Santa Bibiana, aquella que vive. Mártir a la que el papa Simplicio le dedicó una basílica. El papa Urbano VIII introdujo el testimonio litúrgico de santa Bibiana y decretó su celebración el día 2 de diciembre. Santa Bibiana fue una de las últimas víctimas de la persecución de Julián el Apóstata. Se entiende que perteneció a la familia consular romana de Fausto y Dafrosa. Fue encarcelada junto a su hermana Demetria que falleció antes de las pruebas. Bibiana enfrentó al gobernador Aproniano y como castigo fue atada a una columna y flagelada. Luego de la muerte de Bibiana se echó su cuerpo a los perros, pero un grupo de cristianos lo rescató y dio la cristiana sepultura junto a su hermana y sus padres.

En el mundo del arte es representado con los símbolos del martirio junto a unas columnas y mayormente látigos, pese a todo, en general, prima una sonrisa en la cara de la mártir. Sin embargo, dada la cantidad de muertes por la misma causa y en las mismas condiciones se entiende que santa Bibiaba aunque existió es posible que su historia se mezcle como una más de las víctimas de aquel entonces.


Santa Bárbara bendita, por ti surge mi lira…

Santa Bárbara

Santa Bárbara

Santa Bárbara es una mártir venerada tanto en la iglesia ortodoxa como la latina. Vivió y sufrió su martirio en los tiempos del reinado de Maximiliano, aproximadamente entre los años 305 – 311 después de Cristo.

Se entiende que fue hija de un pagano llamado Dióscoro, un hombre rico y famoso en la ciudad de Siria dedicada al dios Sol. Dióscoro quedó viudo cuando Bárbara, su única hija, todavía era joven. La historia, poco a poco se convirtió en leyenda y con el paso del tiempo se llevó a Bárbara a un estado similar al de una princesa de los cuentos populares.

La mayoría de las leyendas coinciden en que Bárbara era una joven de extraordinaria belleza, motivo que llevó a su padre a encerrarla en una torre para tenerla fuera del alcance de los hombres. En la torre alcanzó a ver paisajes que hasta entonces desconocía y despertó un amor y curiosidad por la creación.

La conclusión de Bárbara fue que existió un único creador de todas las cosas y que las imágenes y dioses de su ciudad eran creaciones hechas por las manos del hombre. El constante rechazo a los hombres que cortejaban y pedían la mano de Bárbara llevó a Dióscoro a devolverle la libertad a su hija.

Bárbara conoció a muchos cristianos por Heliópolis y entre ellos a un sacerdote que llegó de Alejandría disfrazado de mercader. Este hombre la instruyó en los misterios de la fe cristiana y la bautizó. Bárbara tuvo que huir de la ira de su padre. Finalmente, fue hallada y castigada. Entre los martirios de Barbara se narran los golpes con cuero, látigo y el rastrillo de sus heridas con ganchos.

Una joven cristiana de Heliópolis llamada Juliana denunció las barbaridades y fue desnudada y atada junto a Bárbara. Al final de los castigos las dos jóvenes fueron decapitadas, Bárbara por las manos de su propio padre Dióscoro, que murió posteriormente fulminando por un rayo.

Las reliquias de Santa Bárbara estuvieron en Constantinopla hasta el siglo VI que fueron trasladadas a Ucrania donde descansan hasta el día de hoy en la Catedral de San Vladirmir de Kiev.

Santa Bárbara se conmemora los días 4 (latina) y 17 (ortodoxa) de diciembre. En las imágenes de Santa Bárbara aparece con la espada con la que se le decapitó, siendo un símbolo de la fe inquebrantable y el cáliz representativo de su conversión. También se le atribuye el ramo de palma, las plumas de pavo real, una torre con tres ventanas. En la mayoría de las representaciones aparece coronada, en ocasiones como princesa y en otras siendo los picos de la corona torres representativas de su encierro. El rayo es otro símbolo de esta mártir y el motivo por el cual se venera como patrona de los explosivos y la artilllería.


 

Santa Lucía

Santa Lucía

Santa Lucia de Siracusa nació a fines del siglo III, posiblemente el año 281, en Siracusa, capital de Sicilia. Desde temprana edad se narraban historias sobre la piedad y el fervor de Lucía.

Lucía perteneció a la nobleza terrateniente de Siracusa. Su padre Lucio falleció cuando Lucía apenas era una niña y su madre Eutiquia, la educó en la fe cristiana.

La repentina enfermedad que azotó a su madre las llevó a visitar el sepulcro de Santa Águeda, en Catania, para pedirle la curación. Durante la  visita Santa Águeda se le apareció rodeada de ángeles y según cuentan las historias le dijo:

“Lucía, hermana, virgen de Dios, ¿por qué me pides lo que tu misma puedes hacer?. Tu fe ha alcanzado gracia y tu madre está curada”.

Lucía vendió todos sus bienes y los repartió a los pobres lo que levantó sospecha sobre su religión. Al negarse a idolatrar se dispuso que se  llevara a un prostíbulo y entregara a la brutalidad de los libertinos, pero los bueyes no lograron mover el carro que la transportaría.

Al final Pascasio dio la orden de quemarla viva, pero sale indemne de la hoguera; al ver que se convertían muchos paganos, mandó al verdugo que la degollara. Ejecutada la sentencia se dice que aún tuvo tiempo de recibir el viático y profetizar el fin de la persecución contra la Iglesia después de la muerte de Diocleciano.

Se entiende que su martirio fue el 13 de diciembre del año 304, y la enterraron en las catacumbas de Siracusa, el 13 de diciembre se decretó como el día de Santa Lucía. Actualmente sus restos se veneran en su Iglesia de Venecia a la que acuden cada año miles de peregrinos.

La iconografía representa a Lucía llevando en un platillo sus propios ojos. No hay ningún dato histórico o legendario que fundamente este hecho.Quizá surgió por su nombre, que significa luz o luminosidad y los ojos serían el símbolo de la luz. Por la misma razón debió de ser invocada en las enfermedades de los ojos y considerada como protectora de la vista.

Santa Lucía, el más corto de los días.
Por Santa Lucía, acorta la noche y alarga el día.
Por Santa Lucía, mengua la noche y crece el día.
Por Santa Lucía, achica la noche y agranda el día.
Por Santa Lucía, la más larga noche y el más corto día.
En llegando Santa Lucía, un palmo crece el día.
Por Santa Lucía crecen los días la patica de una gallina.
Por Santa Lucía, achican las noches y agrandan los días; primero a tumbo de piojo; después, a paso de gallina; por Navidad, los ciegos lo verán.
Por Santa Lucía, crece el día un paso de gallina; por Navidad, cada necio lo verá.
Por la ciega Santa Lucia, si sembraras, no cogerías.
Por Santa Lucía, vuelve el aceite a la oliva.
Si hiela por Santa Lucía en mayo tendremos buenos días.
San Marcos llena los charcos, Santa Rosa los rebosa y Santa Lucía los vacía.

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