Llegué a Madrid…

…y la verdad es que no sé ni cómo me siento, es una mezcla de emociones encontradas y opuestas. Antes de tomar el avión tuve un pequeño estado de crisis en el que pensé dejar todo a la verga y salir corriendo, claro esa era la ruta fácil y no se me conoce por cobarde.

Ahora estoy aquí hecho un manojo de dudas y un cúmulo de pensamientos casi suicidas. En estos suburbios, donde no sabía y me he metido, no sé que tan pronto me adapte. Pensé que primer día aquí estaría dando vueltas por el metro y buscando lugares para conocer. Sin embargo, aquí estoy en un colchón medio roto, medio incómodo, enfrentando una tos inagotable resultado del cambio de clima.

Quiero disfrutar el otoño, veremos si se me quitan las pendejadas y vuelvo a caer en tiempo.