Reflexiones en la Red

ArlequinaEn ocasiones no necesitamos saber el autor ni el título de una obra plástica para delirar. Es un momento en el que las metodologías y los años de estudio son un simple decoro, pues la colisión creada es un vínculo directo entre nuestra psiquis y la obra artística, utilizado los sentidos como vehículo de éxtasis y alucinación.

Eso que intento definir con palabras, y que tan difícil se me hace, fue lo que me sucedió hace algún tiempo atrás cuando navegando al azar me topé con esta obra a la que yo llamé Arlequina, todavía la admiro y el impacto sobrenatural sigue latente en mí.

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