La Divina Comedia – Dante Alighieri (Parte II)

PURGATORIO:

El Purgatorio

El Purgatorio

La escolástica medieval estimuló la creencia en el Purgatorio; concepto nuevo, vigente hasta nuestros días. Previo a la aparición de este lugar, las personas iban al cielo o al infierno. Sin embargo, se pensó en las fallas de los seres humanos, todos cometen pecados, pero sí se equivocan y se arrepienten de manera sincera, se entendió que merecerían una nueva oportunidad. Surgió entonces un lugar intermedio, que carece de eternidad. Los arrepentidos de corazón no van al cielo directo y sin escalas, tienen una parada para purgar sus pecados y entonces ser dignos de habitar el cielo.

El Purgatorio se convirtió dentro de la mentalidad medieval en un ejemplo de la misericordia divina. Dante lo ilustra como un lugar más “humano” entre los extremos del bien y el mal. En este lugar Dante descansa y duerme. El poeta invirtió la forma del Infierno, el Purgatorio es una montaña en la que se asciende comenzando por los pecados “peores” de malicia y llegando a los “menos severos” de incontinencia siguiendo otra vez la clasificación aristotélica.

El Purgatorio está dividido en siete cornisas que corresponden a uno de los siete pecados capitales. El orden de las cornisas, de mayor a menor, es el siguiente: (1) Soberbia (2) Envidia (3) Ira (4) Pereza (5) Avaricia (6) Gula (7) Lujuria. Se enfatiza el aspecto de purificación del viaje, a Dante se le hacen marcas en la frente y son borradas a medida que asciende y es lavado por diferentes rituales. La misión del Purgatorio es purificar el espíritu humano y hacerlo digno de subir al cielo.

Tras una breve invocación a las Musas, cuenta el divino poeta que encontrándose en una isla con su guía, al amanecer halló a Catón de Útica, el custodio del Purgatorio. Habiéndosele permitido subir al purgatorio, se dirigió Virgilio hacia al mar. Allí siguiendo el consejo de Catón, Virgilio lavó el rostro de Dante y le puso un cinturón de junco. Los dos poetas estando aún a la orilla del mar ven deslizarse una barca llena de almas. Dante reconoce al músico ilustre Casella. Catón reprende a las almas por su lentitud.

El camino del Purgatorio es áspero y penoso. Las primeras almas que se aprecian son la de los excomulgados, entre los que se encuentra Manfredo, rey de Pulla y Sicilia. Dante, sostenido por Virgilio, alcanza con dificultad un rellano, en donde están detenidos los negligentes que esperaron hasta la muerte para arrepentirse.

En una mayor elevación el poeta encuentra a los que habiendo muerto violentamente tuvieron tiempo de arrepentirse y reconciliarse con Dios. Dante refiere el fin trágico de algunos de ellos. Virgilio le da a conocer a Sordello, quien les manifiesta a los poetas que no se puede subir de noche por la montaña del Purgatorio. Después les enseña a los negligentes que ofuscados por el poder y los honores, tardaron en arrepentirse, entre ellos está Enrique de Inglaterra y el marqués de Monferrato.

La Llegada de la noche trae un himno entonado por las almas. Dos ángeles, custodios del valle del Purgatorio descienden armados de flamígeras espadas y arrojan de allí a una serpiente, símbolo de la tentación diabólica que con extrema sutileza trata de sorprender a las almas. Malaspina predice a Dante su próximo destierro. Aquí son mencionadas las cuatro virtudes cardinales: la Prudencia, la Justicia, la Fortaleza y la Templanza.

Al rayar el alba Dante duerme, cuando despierta se encuentra transportado al tercer rellano de la montaña donde Virgilio le muestra la puerta del Purgatorio. El ángel que guarda esta puerta la abre accediendo a sus ruegos.

“Quién entra al Purgatorio no puede mirar atrás o vuelve a salir.”

Gustave Doré, Las puertas del Purgatorio.

Gustave Doré, Las puertas del Purgatorio.

Dentro del Purgatorio, los poetas suben al primer círculo donde se purga el pecado de la soberbia. Observan grabados en sus muros muchos ejemplos de humildad. Después ven a las almas de los orgullosos soportando penosamente pesados fardos. Dante reconoce entre las almas al pintor Odersi de Gubbio, que le cuenta la historia de los pintores italianos y le habla de la vanidad y de la fama mundana mientras los poetas continúan viendo esculpidos en el pavimento muchos ejemplos de soberbia castigada. Se adelantan conducidos por un Ángel que con un movimiento se sus alas purifica a Dante del pecado de la soberbia y suben a la segunda cornisa.

Purgatorio, soberbia.

Purgatorio, soberbia.

En la cornisa donde se purga el pecado de la Envidia oyen voces de espíritus invisibles que recomiendan la Caridad a las almas. Luego observan a los envidiosos recitar letanías de los Santos. Las almas de los envidiosos están cubiertas de un cilicio y tienen los párpados cosidos con alambre.

Purgatorio, Envidia.

Purgatorio, envidia.

El tercer recinto es donde se purga el pecado de la Ira. Dante ve algunos ejemplos de mansedumbre. Los dos poetas se encuentran rodeados por un espeso humo que les impide distinguir los objetos. El humo indica el carácter pasional de la Ira. Dante siguiendo a Virgilio oye entre el denso humo las almas de los iracundos que ruegan fervientemente al Cordero celestial. Una de ellas, Marco Lombardo, demuestra a Dante que las influencias del Cielo no son las que deciden las acciones de los hombres. ¿La causa de la virtud de la Ira la envía Dios o es el hombre? La respuesta que se ofrece es que con el libre albedrío, se os ha dado luz para distinguir el bien y el mal.

Purgatorio, Ira.

Purgatorio, ira.

Al salir de la espesa humareda los dos poetas guiados por un Ángel suben las gradas que conducen a la cuarta cornisa. Se detienen por haberse hecho de noche. Virgilio manifiesta a Dante que en aquel círculo se purifica el pecado de la pereza. Las almas de los perezosos van por todo el círculo corriendo. Los dos que van a la cabeza de los demás citan ejemplos de celeridad y los dos últimos de pereza. Dante es vencido por el sueño.

Purgatorio, pereza.

Purgatorio, pereza.

La Quinta cornisa es donde se purifica el pecado de la avaricia. Habiendo salido el sol los poetas prosiguen su viaje, los avaros están llorando y tendidos en el suelo sin posibilidad de moverse. Los poetas oyen a un alma que les recuerda ejemplos de virtudes contrarias a la avaricia. Dante se le acerca al alma y habiéndole preguntado su nombre, le declara ser Hugo Capeto y lanza una dura invectiva contra las usurpaciones e iniquidades de sus propios descendientes. La montaña tiembla y todas las almas entonan: “Gloria in excelsis.

Purgatorio, avaricia.

Purgatorio, avaricia.

Dante y Virgilio preguntan la causa de la conmoción de la montaña y la de aquel himno de gloria. Les es respondido que esto sucede cada vez que un alma termina su purificación. Conocemos ahora al poeta Stacio, que había permanecido mucho tiempo entre los avarientos, después de haber estado entre los perezosos. Él fue cristiano en secreto por miedo y sus acciones le hicieron recorrer la cuarta cornisa por más de cuatro siglos. Stacio se une a Virgilio y Dante, mientras hablan suben al sexto círculo donde se purga el pecado de la gula. Los poetas descubren en este recinto un árbol maravilloso, cubierto de olorosas frutas y regado por agua cristalina que cae de la montaña. Entre las ramas del árbol una voz cita ejemplos de templanza. Los tres poetas encuentran las almas de los glotones, las cuales están extenuadas de hambre y sed. Sólo pueden mascar aire.

Purgatorio, gula.

Purgatorio, gula.

En la séptima y última cornisa los espíritus de los lujuriosos están inmersos en llamas que les recuerdan ejemplos de castidad. De la misma forma que el ser humano está afligido, debe estar su imagen. Cuando ya no queda vida el alma se separa del cuerpo llevándose consigo las potencias divinas y humanas. Los poetas ven nuevas almas de lujuriosos que a través de las llamas se dirigen hacia las primeras, abrazándose mutuamente y citando diferentes ejemplos de lujuria.

Purgatorio, lujuria.

Purgatorio, lujuria.

Aconsejados por un Ángel, los poetas atraviesan las llamas y llegan a las últimas gradas del Purgatorio. La noche los detiene en la cima de la montaña. La llegada de la aurora lleva a los poetas a la cumbre de la montaña del Purgatorio. Una vez allí, Virgilio deja a Dante en libertad de hacer lo que quiera sin pedirle su parecer.

En la cima de la montaña está la selva del Paraíso terrenal, donde se ven detenidos por el río Leteo. En la orilla opuesta se les aparece una hermosa doncella, Matilde, que aclara a Dante ciertas dudas. En las orillas del Leteo, Dante vio en la selva una luz viva y oyó en el aire una suave melodía que invocaba una procesión, en donde iba un carro triunfal, arrastrado por un grifo, que se detuvo frente a Dante. El grifo representa a Jesucristo, es un animal biforme mitad águila y mitad león; semejante a Jesucristo por su naturaleza mitad divina y mitad humana.

Paraíso Terrenal.

Paraíso Terrenal.

“La virtud de la Prudencia tiene tres ojos; con uno mira al pasado, para sacar un recuerdo provechoso; con el otro mira el presente, para no equivocarse al tomar una determinación y con el otro mira el porvenir, para evitar a tiempo el mal y prepararse al bien.

Son mencionadas las tres virtudes teologales: la blanca Fe, la esmeralda Esperanza y la bermeja Caridad. Beatrice desciende del Cielo, ante su vista Virgilio desaparece. Sentada sobre el carro triunfal, Beatriz reprende a Dante y se lamenta de la vida que ha tenido el poeta, abusando de los dones de la Naturaleza y de la gracia. Dante responde a Beatrice con la confesión de todas sus culpas, después de lo cual cae desvanecido. Matilde sumerge a Dante en el Leteo y le hace beber de sus aguas. El poeta continúa el camino en compañía de Matilde y Stacio.

Dante en el Leteo

Dante en el Leteo

La repentina desaparición de Virgilio simboliza que La Filosofía o ciencia humana queda eclipsada y cede su puesto a la Teología. Esta desaparición de Virgilio es también un artificio poético para evitar la despedida que desvirtuaría la escena.

Beatrice anuncia a Dante que pronto vendrá el que ha de librar a la Iglesia y a Italia de la opresión de los malvados y le ordena escribir todo lo que ha visto en este viaje. Luego, guiado por Matilde, bebe las dulces aguas del Euneo. Purificado completamente, entonces puede subir a las estrellas.

Un pensamiento en “La Divina Comedia – Dante Alighieri (Parte II)

  1. Leí la Divina Comedia hace pocos meses… Entre tanto nombre me perdía un poco, y la primera mitad del libro es tan repetitiva que llega a aburrir, pero las descripciones de los lugares son pura maravilla. Dante = genio

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