La Divina Comedia – Dante Alighieri (Parte I)

Dante Alighieri

Dante Alighieri

Resulta que ya tengo el 2014 Reading Challenge en noventa por ciento y ni siquiera vamos por la mitad del año. Así que hoy decidí comenzar a hablar y reseñar un poco uno de mis libros favoritos y un clásico universal; la Divina Comedia, del florentino Dante Alighieri.

Dante estaba muy influido por la filosofía medieval y la literatura cortesana, ambas corrientes están presente desde el Infierno hasta el Paraíso en esta grandiosa obra.

La filosofía medieval buscaba explicaciones, se preguntaba especulativamente sobre las ideas del mundo, sus orígenes, cuestiones y planteamientos. En general, las religiones con sistemas filosóficos, como el catolicismo, dicen en sus dogmas y doctrinas como se formó el mundo.

La filosofía escolástica surgió en las universidades medievales y fue el sistema filosófico que imperó en la iglesia católica incluso hasta años tan recientes como 1995. Su propósito principal fue unir la fe y la razón, conceptos completamente antagónicos de solo mencionarlos. Pretendían unir el dogma del cristianismo a través de la lógica aristotélica que enseñaba la función de la razón, que todos tienen, pero que se equivocan periódicamente por no seguir unos pasos. Aristóteles y los escolásticos medievales quería enseñar a pensar. Para sus procesos utilizaron el método aristotélico de los silogismos; dos premisas que definían una conclusión lógica.

Todos los hombres son mortales.
Sócrates es un hombre.

Por lo tanto, Sócrates es mortal.

En la atmósfera de finales de la Baja Edad Media es que aparece la figura de Dante Alighieri, un destacado estudiante de teología, que no perteneció a ninguna orden. La gran obra literaria de Dante; la Divina Comedia es una explicación poética de la filosofía escolástica. En suma, es una pieza didáctica que tenía como objetivo el enseñarnos la salvación que sólo se podía alcanzar uniendo la fe con la razón. De acuerdo a sus planteamientos, la fe ilumina tu elección y la razón te ayudar a elegir el bien.

Dante recibió un influjo enorme de la literatura cortesana, corriente que nació en las cortes a cargo de las mujeres, mientras sus esposos estaban en las Guerras Santas de las Cruzadas. Es en la literatura cortesana donde comenzó el ideal de amor rosa que se arrastra hasta la actualidad. La mujer se idealizó completamente hasta casi el punto de la divinización; característica que Dante heredó hasta el tuétano. Perteneció al movimiento Dolce Stil Novo, donde retomó la poesía cortesana e idealizó aún más la figura femenina con el tropo de la donna angelicata.

La Divina Comedia es un retrato de la visión medieval, como estas personas veían la vida y el más allá. Sin embargo, son palpables nuevas actitudes en las que está el germen de una nueva sociedad. En mi opinión, y en la de muchos historiadores, es la Divina Comedia la obra que permite cerrar el Medioevo y encaminarnos a una nueva edad.

Dante and Beatrice

Dante and Beatrice

Dante fue uno de los florentinos que recibió la mejor educación de aquellos años.  Se convirtió en una figura de transición que vivió el cambio entre dos siglos. El primer libro de Dante; La Vita Nova narra los encuentros del autor con un personaje importante en la Divina Comedia; Beatrice.

Gustave Doré, Dante en la Selva Oscura.

Gustave Doré, Dante en la Selva Oscura.

 

En el inició del poema Dante se encuentra perdido en una selva oscura, símbolo del estado del alma que en estado natural está en pecado, confusión, temor, peligro y amenaza de las fieras. Allí se topa con tres animales: la pantera (lujuria), el león (soberbia) y la loba (avaricia). El alma humana sólo se salvará si acepta la ayuda (Virgilio) y enfrenta las dificultades del camino. Solo así iniciará el viaje de purificación que le permitirá salvarse y obtener la visión divina.

Infierno:

Dante entró al infierno conducido por Virgilio quien se ofreció para ser su guía en su búsqueda de Beatrice, su verdadero y puro amor. Recordando grandes obras como La Teogonía o La Ilíada, Virgilio invoca a las musas y aunque Dante está aterrado pensando en el recorrido por el Infierno, decide hacerlo por su amada. El paso al infierno está impregnado de elementos de la mitología clásica lo que es un signo del carácter eterno del infierno y su lugar dentro de la justicia divina. A lo largo de todo el Infierno encontraremos ejemplos del uso incorrecto de la razón.

El Infierno de Dante

El Infierno de Dante

El infierno según Dante tiene forma de embudo o cono y está localizado bajo la ciudad de Jerusalén. En el vestíbulo a las orillas del río Aqueronte, se encuentran los que no tuvieron vicios, pero vivieron sin virtudes, estas almas son aguijoneadas sin cesar por insectos. Estas personas no fueron malas, pero vivieron para sí mismas y el cielo los lanzó para no perder su hermosura. No obstante, el infierno se niega a recibirlos. Es gente que no fue útil para sí, ni para sus semejantes.

Dante y Virgilio acuden a Caronte que se describe como un anciano cubierto de canas que cedió a las órdenes de Dios y llevó a Dante al infierno, a pesar de que estaba vivo. La entrada al infierno tiene una inscripción que lee:

“Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza.”

Gustave Doré, Caronte.

Gustave Doré, Caronte.

El Primer círculo del infierno es donde está el Limbo. Es una especie de anteinfierno donde se encuentran las almas inocentes de quienes no pudieron recibir el bautismo. En el Limbo se encuentran: Homero, Ovidio, Horacio, Lucano y otros poetas y sabios. En el limbo se mencionan las siete virtudes del hombre: la Justicia, la Fortaleza, la Templanza, la Prudencia, la Inteligencia, la Sabiduría y la Ciencia. Las almas en el Limbo no sufren las calamidades del infierno, pero no gozan de la luz divina. Dante valoriza el talento y la creatividad de los grandes poetas de la antiguëdad dándole un trato individualizado en su recorrido.

El Limbos, bardos y poetas.

El Limbos, bardos y poetas.

Gustave Doré, Minos.

Gustave Doré, Minos.

Minos es el implacable juez de las almas, es quien decide a qué circulo van los condenados. El infierno sigue la división aristotélica de las fallas humanas. Los pecados fungen el orden del contexto cristiano que establece una jerarquía de malo a peor. La participación de la voluntad humana en la comisión del acto es lo que determinará la escala del pecado. Así el infierno se divide en forma descendente en tres tipos de pecado: incontinencia, bestialidad y malicia. Según se desciende, los pecados son peores y por lo tanto los castigos son más fuertes y severos.

El círculo infernal al que va un condenado responde a la visión medieval de la justicia divina, por ende no puede ni debe ser cuestionado. Sin embargo, hay momentos en que Dante siente compasión e incluso crea empatía hacia algunos de los desventurados. En esos momentos se asoma la nueva actitud que deja de ser la clásica medieval y reluce un aspecto más humano, concediéndole dignidad a estas almas condenadas.

El segundo círculo es donde están los lujuriosos que van sin cesar errantes, azotados por el viento. Fueron personas que dejaron que su apetito carnal nublara su juicio y se sobrepusiera a su razón. Allí Dante siente una gran identificación con los amantes Paolo y Francesca. Embellece poéticamente lo que debería condenar moralmente. Otras figuras conocidas que aparecen en este círculo son Aquiles, Helena y Paris.

Gustave Doré, Paolo y Francesca.

Gustave Doré, Paolo y Francesca.

En el tercer círculo se castiga a los glotones. La pena consiste en estar sumergidos en lodo, mientras una tormenta de lluvia y granizo los azota. Los vigila el Cancerbero que ladrando con sus tres fauces, los irrita y aflige.

Dante y Cerbero

Dante y Cerbero

El cuarto círculo es el de los pródigos que derrocharon riquezas y los avaros que se desviaron hacia los bienes materiales. Están divididos en dos bandos que ejercen diferente peso y son condenados a chocar unos contra otros eternamente mientras se reclaman constantemente ¿Por qué acaparas? y ¿Por qué derrochas?

Gustave Doré, los avaros.

Gustave Doré, los avaros y pródigos.

El quinto círculo lo ocupan los irascibles y perezosos, se encuentran llorando sumergidos en  las lagunas cenagosas del río Estigia mientras se revuelcan y devoran entre ellos mismos. Aquí los poetas llegan a los dominios de Dite, las partes más bajas del infierno y donde están los pecadores activos. Ángeles caídos custodian los muros de la ciudad y aparecen las Erineas y Medusa para impedir el paso de Dante y Virgilio. Un ángel celestial acude en rescate y les abre las puertas de la ciudad de Dite a los visitantes.

Gustave Doré, los irascibles.

Gustave Doré, los irascibles y perezosos.

En el sexto círculo gimen los herejes, metidos en sepulcros de fuego, se le predice a Dante su destierro y futuros infortunios. Visitan la tumba del papa Anastasio y Virgilio le explica a Dante cómo se castiga la violencia en los tres círculos siguientes.

“El uso de la fuerza es común a todos los animales; pero el abuso de la inteligencia para hacer daño a otro es propio solamente del hombre.”

El fraude es una maldad propia del hombre y por ello es más desagradable a los ojos de Dios y por esta razón los fraudulentos están más abajo, entregados a un dolor más vivo.

Gustave Doré, los herejes.

Gustave Doré, los herejes.

El círculo de los violentos está dividido en tres recintos o anillos; los violentos contra Dios, contra sí mismos y contra el prójimo. En palabras de la ética, el cielo reprueba tres inclinaciones; la incontinencia, la malicia y la loca bestialidad.

El primer recinto del séptimo círculo es donde gimen los violentos y son vigilados por el Minotauro. Los que han cometido violencia contra la vida y los bienes del prójimo son sumergidos en un río de sangre que hierve y son atacados por tropas de Centauros en los que Dante reconoce a Neso. Dante escucha a Pierre des Vignes atestiguar sobre la mentira de sus acusaciones y el poeta promete atestiguar la falsedad de la que se le acusó una vez vuelva a Florencia. Nuevamente vemos la nueva tendencia que se aleja del pensamiento y la postura tradicional medieval.

Gustave Doré, Centauros.

Gustave Doré, Centauros.

El segundo recinto del séptimo círculo es donde son atormentados los violentos contra sí mismos y están aprisionados en árboles y malezas que ahora son sus cuerpos, pues sería injusto darles un cuerpo cuando atentaron contra el mismo. El suplicio aumenta con persecuciones de perros y harpías.

Gustave Doré, Suicidas.

Gustave Doré, Suicidas.

En el tercer recinto del séptimo círculo gimen los violentos contra Dios, contra la Naturaleza y la Sociedad. Aquí se ve el terrible poder de la justicia divina, son atormentados por un arenal áspero y espeso, mientras llueve lentamente grandes copos de fuego.

“Tal cual fui en mi vida, soy después de muerto.”

Gustave Doré, Sodomitas, usureros y blasfemos.

Gustave Doré, Sodomitas, usureros y blasfemos.

El octavo círculo es donde se castiga el fraude y los poetas encuentran a Gerión; el antiguo rey de las Islas Baleares. Según las historias tenía tres cuerpos y era el más astuto en la Tierra, motivo por el cual Dante lo colocó en la entrada del octavo círculo.

Gustave Doré, Gerrión.

Gustave Doré, Gerrión.

El Octavo círculo a su vez se divide en diez fosas concéntricas. En la primera fosa los rufianes y seductores marchan en direcciones opuestas mientras son azotados por los demonios. En esta fosa encontramos al héroe griego Jasón.

Gustave Doré, los rufianes.

Gustave Doré, los rufianes y seductores.

En la segunda fosa los aduladores y los cortesanos están sumergidos en una cornisa de excrementos que representan todas las palabras que dijeron.

Gustave Doré, los aduladores.

Gustave Doré, los aduladores.

La tercera fosa es la de los simoníacos, sus cuerpos están enterrados con la cabeza abajo mientras sus piernas son devoradas por llamas. El papa Nicolás III que aparece en esta fosa acusa a sus sucesores del mismo crimen. Una atrevida y clara crítica al clero.

Gustave Doré, los simoniácos.

Gustave Doré, los simoniácos.

La cuarta fosa del octavo círculo es donde gimen los adivinos que caminan hacia atrás con sus cabezas vuelta al revés ya que perdieron la facultad de ver hacia adelante.

Giovanni Stradano, adivinos, brujos y falsos profetas.

Giovanni Stradano, adivinos, brujos y falsos profetas.

La quinta fosa encierra a los que traficaron con la justicia y políticos corruptos, los mismos están sumergidos en un lago de brea hirviendo. Aquí otros demonios armados de arpones acuden furiosos contra Dante y Virgilio, pero ante las órdenes de su jefe dejan abierto el paso.

Gustave Doré, Canto XXI

Gustave Doré, Canto XXI

La sexta fosa del octavo círculo es donde están los hipócritas que andan inclinados bajo el peso de capas de plomo, exteriormente doradas.

Gustave Doré, los hipócritas.

Gustave Doré, los hipócritas.

La séptima fosa es el hogar de castigo de los ladrones y son mordidos por horribles e incontables serpientes. Nuevamente Dante recibe predicciones sobre ataques contra Florencia.

Gustave Doré, los ladrones.

Gustave Doré, los ladrones.

La octava fosa del octavo círculo es donde se encuentran los malos consejeros transformados en llamas. En esta fosa Ulises le cuenta a Dante sobre su vida errante y su muerte, también se encuentra a Diómedes. El conde Guido de Montefeltro le cuenta al poeta que fue un hombre de guerra y franciscano y aunque pensó que el hábito le expiaría sus faltas un gran sacerdote le hizo incurrir en sus primeras faltas. Una sutil, pero directa crítica religiosa.

Gustave Doré, Las llamas de los malos consejeros.

Gustave Doré, Las llamas de los malos consejeros.

La Novena fosa es la de los autores de escándalos, cismas y herejías. Se ven atormentados sin cesar por un demonio que los hiere con su espada. Dante observa allí el suplicio de Mahoma. Apreciamos pues la Divina Comedia como mecanismo de propaganda religiosa católica.

Gustave Doré, el suplicio de Mahoma.

Gustave Doré, el suplicio de Mahoma.

La Décima y última fosa del octavo círculo es donde sufren los charlatanes y falsarios cubiertos de lepra. Se mencionan tres clases de falsarios: los que toman el nombre o el aspecto de otras personas y van persiguiéndose a mordiscos. Los monederos falsos, que están atacados de hidropesía y padecen una sed inextinguible y los calumniadores que son devorados por la fiebre.

William-Adolphe Bouguereau, Los falsificadores

William-Adolphe Bouguereau, Los falsificadores.

El Noveno y último círculo del Infierno es donde son atormentados los traidores. Se divide en cuatro recintos donde se castiga a cuatro clases de traidores. Antes de llegar a él hay un pozo, alrededor del cual los dos poetas encuentran a Nemrod, Efialto, Anteo y otros gigantes. Anteo, cogiendo a los poetas en sus brazos, los lleva al fondo del noveno círculo.

Gustave Doré, los gigantes.

Gustave Doré, los gigantes.

El primero recinto es llamado “La Caína,” en honor a Caín el fratricida. Los que han sido traidores a sus parientes están sumergidos en un lago helado; el Cocito. Se entendía, y todavía algunos creen, que la quemadura por hielo es peor que por el fuego.

Gustave Doré, la Caína

Gustave Doré, la Caína.

El segundo recinto es llamado “La Antenora” y en él están los traidores a su patria, aquí se cuenta la Historia del conde Ugolino. Se presenta como una bestia pero al comenzar a contar su historia de sus sufrimientos como padre, se humaniza ante los ojos del lector.

Gustave Doré, la Antenora.

Gustave Doré, la Antenora.

El Tercer recinto llamado “Ptolomea” es donde están los traidores a sus amigos y huéspedes. Estos traidores están castigados echados a supinos en el hielo, que les cubre todo salvo la cara. Están castigados más severamente que los anteriores traidores, porque la relación con las personas traicionadas fue por pura voluntad.

Gustave Doré, la Ptolomea.

Gustave Doré, la Ptolomea.

Finalmente, el cuarto recinto del noveno círculo es llamado “La Judesca” y en él sufren tormentos Judas y los que han sido traidores a sus bienhechores  y son masticados eternamente por Satanás; figura cumbre del infierno y símbolo del mal absoluto. Es representado con tres cabezas; un símbolo de la “trinidad pervertida”. En cada una de sus tres bocas tortura a un pecador, los tres máximos traidores del infierno que ganaron tal honor son: Bruto, Cassio y Judas lscariote.

Gustave Doré, la Judesca.

Gustave Doré, la Judesca.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s