Mockingjay – Suzanne Collins

Mockingjay, Suzanne Collins

Mockingjay, Suzanne Collins

En la madrugada de ayer culminé el tercer y último libro de la serie The Hunger Games, Los Juegos del Hambre, de la estadounidense Suzanne Collins. Mockingjay, Sinsajo en castellano, me dejó con un agridulce sabor de labios y horas de reflexión y análisis, que todavía continúan. Al igual y como de costumbre, no he leído reseñas críticas para no afectar mi juicio en el análisis, pero si me fijé en las calificaciones, dominando como media tres estrellas, incluso dos, cosa que me sorprendió, para mí ha sido el mejor libro de los tres.

Me topé también con que colegas etiquetaron de “basura” y “molesto” al libro, cuestionándome ellos, mi criterio comprensivo. Entre opiniones chocantes, algunas lágrimas que dejé entre las páginas de Mockingjay y unas cuantas tasas de té, culminé este recorrido.

La trilogía de los Juegos del Hambre se sitúa en un planeta tierra futurista y distópico, específicamente en el territorio llamado Panem, correspondiente a lo que años anteriores fuera la América del Norte. Nunca se da una fecha exacta sobre los acontecimientos, sólo se sabe que han pasado bastantes años y que nos encontramos en territorio americano al encontrar referencias a lo que antes eran los Apalaches, las Rocosas, los bosques de pino del noroeste entre otras descripciones.

Panem

Panem

En los libros anteriores conocimos una sociedad que aunque habita en el futuro y conoce tecnología y medicina tan avanzada como para regenerar la piel, hacer implantes de órganos y partes del cuerpo, incluso crear escenarios y alteraciones genéticas, pese a todo esto, no es una sociedad que sacó lo mejor del futuro.

El territorio de Panem, dividido en trece distritos, enfrentó una gran guerra conocida como los Días Oscuros, el resultado de esta guerra significó la perpetuación del poder en el Capitolio, un poder que no es democrático, socialista ni parlamentarista, sino que es una plutocracia encargada de acentuar las diferencias sociales y crear el nuevo modelo de gobierno. Un sistema en el que los demás distritos son explotados, salvo algunos que gozan de cierta simpatía, son zonas de miseria, pobreza y explotación, todo lo opuesto a la gran vida del Capitolio, que como nos señala el libro viven Panem et circenses.

Quizás estos asuntos no nos parezcan bárbaros, en teoría es un diagrama perfecto y realista de nuestro presente. Muchos estados actuales son el Capitolio de Collins, explotando a diestra y siniestra a otros países soberanos que hacen el papel de los Distritos de Panem en nuestro siglo XXI.

Lo que sí alarma un poco, y el tema central de la historia, son los Juegos del Hambre, mecanismo empleado por los vencedores de la guerra para perpetuar el terror en la sociedad y mostrar quien manda y tiene al toro agarrado por los cuernos. Como se conoció en los libros anteriores la síntesis de los juegos son dos jóvenes, llamados tributos, de cada distrito, excepto del capitolio, que son llevados a una arena en la que se tienen que matar hasta que sólo uno salga con vida. No abordaré las reglas y composición de los juegos, pues es tema de los libros previos.  La génesis de la historia según su autora está en el mito de los tributos atenienses enviados anualmente para alimentar al Minotauro.

Mockingjay inicia luego del rescate de algunos tributos de la arena y con el comienzo de la revolución de los Distritos contra el Capitolio. Katniss Everdeen, el sinsajo y símbolo de la rebelión, es la única capaz de unir a los distritos contra el despótico y criminal gobierno. El libro no sólo presenta la lucha del pueblo, presenta el enfrentamiento interno propio de cada soldado, los dilemas sociales y psicológicos que impiden y dificultan muchas de sus actividades diarias.

La crítica que esta obra literaria ofrece, a mi interpretación, es magna. Presenta las verdades tras las guerras, los conflictos entre bandos, los malos y buenos y como los malos pueden ser buenos y los que decían ser buenos son los verdaderos villanos. La línea entre el bien y el mal es muy fina y sobre todo subjetiva. En Mockingjay se presenta como ninguna de las partes es completamente honesta y sincera con la sociedad. Es una crítica a los gobiernos maquiavélicos que por los resultados justifican los medios.

Hay una crítica a la derecha y a la izquierda, ambas en constante lucha y ninguna capaz de ver el efecto social y devastador de su conflicto. Los líderes de los dos grupos sólo ansían el poder y en su codicia no dudan en usar a los civiles como peones o carnadas de guerra, para una vez estar en el poder convertirse en eso que tanto señalaban y mal hablaban en el pasado.

La tecnología juega un papel dual en todos los Juegos del Hambre. El hombre pudo desarrollarla tantos avances científicos usados cosméticamente por los ricos y para suprimir a los pobres que aún están en la época primitiva curándose con hierbas que es lo único a lo que tienen acceso. El desfase en la tecnología corresponde claramente al desequilibrio social que arropa todo Panem. Los avances científicos resultan ser una navaja de doble filo que ayuda y condena, así como la espada de la Dama de la justicia.

Los señalamientos hacia los desastres de la guerra son muy bien manejados por Collins, un historiador como yo ve alusiones que van desde la Guerra Civil estadounidense, las Guerras Mundiales, hasta conflictos tan recientes como el de Iraq-Afganistán y los Estados Unidos. Las verdaderas víctimas son los civiles y el patrimonio cultural, dos cosas a las que los líderes de guerra en su naturaleza perversa, poco les importa sacrificar y eliminar.

Uno de los ejemplos que más llamó mi atención fueron las luchas con mutos, alteraciones genéticas que hizo el Capitolio en las que incluso cruzó hombres con animales. Estos mutos sumado al mecanismo de tortura que enfrentaron Peeta y Johanna, en mi apreciación, son una clara crítica y alusión a las torturas médicas y experimentación humana que hicieron muchos médicos de la Alemania Nazi y que pocos de ellos recibieron el castigo y la condena que se merecían.

Señalo estos pequeños ejemplos, pero aclaro que son muchas más la críticas bélicas y sociales que Suzanne Collins lanza en Mockingjay. El aspecto social es tratado con un tono irónico y cínico. Una sociedad que como presentó el libro En Llamas, se provoca el vómito para continuar comiendo, mientras más de la mitad de la población se está muriendo de hambre.

La misma sociedad que por mera diversión televisa y sintoniza como 24 jóvenes se tienen que matar brutalmente para poder sobrevivir. Una sociedad que como ya he mencionado no es tan ajena a la contemporánea. En suma, el hecho de usar el nombre de Capitolio para uno de los gobiernos más macabros y llamar agentes de la paz a los carniceros del ejército, contribuyen a la picardía cínica de la autora.

Peeta Mellark

Peeta Mellark

Brevemente, comento lo cautivador del personaje de Peeta Mellark, un verdadero héroe y hombre enamorado. Peeta es el amor que cualquiera de nosotros desearíamos tener en la vida. Decidido, tenaz, rechazado, luchador, pero más que nada vencedor. Felicito la estupenda labor de Collins en la elaboración y evolución de los personajes, en mi opinión ninguno de ellos careció de cualidades y cada uno presentó una realidad y un mensaje particular de la sociedad.

Cada persona que lea los libros puede sentirse completamente identificada con algún personaje, todos son reales, con virtudes, defectos, luchas y un mar de sentimientos. Personalmente me identifiqué con Peeta a parte que compartimos el mismo color favorito; el naranja.

Creo que hay demasiados mensajes, críticas políticas y más que nada sociales, en los Juegos del Hambre. Sin embargo, de tener que escoger uno como principal diría que es la guerra y más que los efectos, haría hincapié en las consecuencias. Todo comenzó al Katniss Everdeen presentarse como voluntaria a los juegos y salvar a su hermana, Kat comenzó una lucha y desafortunadamente el motivo por el cual la inició no se cumplió, pues Prim sufrió las consecuencias de la codicia y soberbia de los líderes de la guerra.

El precio de la guerra quedó presente en las muertes de muchos y en una de las que más me afectó; la de Finnick Odair. En este sentido nos acompañaron por el recorrido personajes reales, mártires y sobre todo vencedores, aun cuando los mismos no acabaran con vida, ni sus finales hayan sido de cuentos de hadas.

Suzanne Collins se ganó mis respetos no sólo como escritora, también como analista, creadora y artista. Por medio de sus letras lleva más de mil mensajes a los que no tiene que acompañar de escenas eróticas y sexuales para apelar al público femenino-juvenil ni para ser un éxito de la prensa rosa y los malos best sellers.

Concluyo mi análisis diciendo que considero el libro como uno para el público adulto y no joven-adulto como es clasificado. El hecho de clasificarlo y compararlo con series como DivergentePercy Jackson y los Instrumentos Mortales, es lo que hace que se pierda gran parte del mensaje, convirtiéndose en un fénomeno de fans y no en una actividad de lectura crítica.

Califico este libro con un 5/5.

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