La libertad guiando al pueblo

Eugène Delacroix

Eugène Delacroix

El 26 de abril de 1798 nació en Francia Ferdinand-Victor-Eugène Delacroix, futuro pintor famoso perteneciente al Romanticismo. Se barajan varias hipótesis sobre el nacimiento y los padres biológicos de Delacroix, pero lo oficial es, que está registrado como hijo del político Charles Delacroix y su esposa Victorie Oeben. En su juventud vivió en diferentes territorios galos y fue impregnándose de amor y éxtasis por la cultura medieval.

Eugène Delacroix, El Mar cerca de Dieppe. 1852.

Eugène Delacroix, El Mar cerca de Dieppe. 1852.

En 1815 con la recomendación de un tío entró a estudiar y trabajar en un taller Neoclásico. Eugène Delacroix visitó y estudió en el Louvre, admiraba a Peter Paul Rubens, Diego Velázquez, Rembrandt y Paolo Veronese. Los debates primarios de Delacroix era seguir la tradición del Clasicismo y hallar la verdad detrás de las apariencias. Eugène no se quedó estático en un estilo, a la vez que producía extraordinarias obras clásicas, también se intereso por Goya, la litografía y el grabado. Aprendió la pintura de paisaje de Richard Parkes Bonington y su primer encargo; La Virgen de las Mieses fue descrito por la crítica como un claro homenaje a la pintura de Rafael.

Eugène Delacroix, Dante y Virgilio en el los infiernos. 1822.

Eugène Delacroix, Dante y Virgilio en el los infiernos. 1822.

Eugène Delacroix frecuentó los círculos y salones literarios de la época en los que conoció a personajes destacados como Victor Hugo y Charles Baudelaire. En palabras de Delacroix, prefería la compañía y amistad de músicos, escritores y poetas a la de pintores. En 1822 expuso Dante y Virgilio en los infiernos, una obra calificada correctamente como ambiciosa. La luz juega con cada uno de los personajes y rebasa incluso el plano principal. Los colores hacen tono con los efectos visuales, son tonalidades de color bien trabajadas y elaboradas. Una ciudad en llamas en el segundo plano no pasa desapercibida a los ojos del espectador. El humo y el viento se fusionan en una atmósfera que abraza lo funesto con lo macabro y juntos de la mano caminan por el erotismo y la magia.

Eugène Delacroix, Le Massacre de Scio.

Eugène Delacroix, Le Massacre de Scio.

En sólo dos años (1824) Delacroix creó La matanza de Quíos.  Esta obra presenta un episodio de la guerra griega por la independencia del Imperio Otomano; la matanza de 20,000 habitantes de las islas griegas y el rapto de mujeres y niños para ser esclavizados. En la exposición original Delacroix llegó a la conclusión de que el cuadro era triste y no tenía luz. Decidió modificarlo con el uso de pinceladas fuertes y pequeñas, pero muy unidas. El resultado fue un cuadro más brillante pero que acentuaba la tristeza del mismo. Es una obra muy cruda en la que el horror y la desesperación son la orden del día. Tanto esta obra, como la de Dante y Virgilio presentan el debate interno de Eugène entre el Romanticismo y el Clasicismo.

Eugène Delacroix, La muerte de Sardanápalo. 1844.

Eugène Delacroix, La muerte de Sardanápalo. 1844.

Una estadía de Eugène Delacroix en Inglaterra y el estudió de los pintores ingleses lo llevó a usar colores de acuerdo al análisis psíquico que los mismos provocaban. Gracias a esta técnica logró una gran controversia e impacto al presentar el cuadro La muerte de Sardanápalo. La obra presenta el mito de la muerte del legendario rey asirio Sardanápalo, según las leyendas en el momento que su hermano Assurbanipal sitió la ciudad para darle muerte, él tomo la decisión de suicidarse junto a sus mujeres y caballos, evitando así que el enemigo se apropiara de sus bienes. En palabras de Eugène:

…ninguno de los objetos que le habían servido de placer debían sobrevivir.

El tema de Sardanápalo ya había sido rescatado por el romántico Lord Byron y recalcó el culto que todos los románticos le rendían al suicidio como acto máxime de rebeldía. Esta obra es la que mayor representa lo romántico de Eugène Delacroix. La exaltación del héroe romántico y la combinación del erotismo y la muerte, enfatizan el camino que eligió Delacroix. El cuadro no fue bien acogido por la crítica del momento que señaló la falta de perspectiva, lo libre de las pinceladas y las distorsiones en los cuerpos, como técnicas negativas y antiartísticas.

Una larga estadía por el norte de África y el Magreb árabe marcó profundamente la psicología y por consiguiente las representaciones artísticas de Eugène Delacroix. En su opinión en estas tierras se encontraban los paisajes y la cultura de las antiguas civilizaciones. La ciudad de Tánger al norte de Marruecos fue una de las que más impactó la vida del artista.

Eugène Delacroix, La liberté guidant le peuple. 1830.

Eugène Delacroix, La liberté guidant le peuple. 1830.

Quizás es La libertad guiando al pueblo, la obra más famosa y reconocida de Delacroix. El cuadro da vida al día 28 de julio de 1830 en el cual el pueblo se levantó en contra del monarca Carlos X, luego de que suprimiera el parlamento e intentara acabar con la libertad de prensa.

No hubo un solo líder de este movimiento revolucionario, es esto una de las razones por las que Delacroix escoge a la libertad para encaminar al pueblo francés, pero no cualquier representación, sino que escoge a la Marianne, mujer alegórica, real y muy sensual. Marianne también tiene toques que recuerdan a la Venus de Milo y a la Victoria alada de Samotracia.

Una obra completamente romántica que se ha convertido en un ícono de las luchas por la libertad, sin duda ha sido la que más aportó en el proceso de inmortalización de Eugène Delacroix. Los años posteriores a 1859 son críticos en la salud del artista, aunque aun así no dejó de producir magnas obras. Uno de sus diarios recoge en la fecha cercana a su muerte la siguiente frase:

El mérito de una pintura es producir una fiesta para la vista. Lo mismo que se dice tener oído para la música, los ojos han de tener capacidad para gozar la belleza de una pintura. Muchos tienen el mirar falso o inerte; ven los objetos, pero no su excelencia”.

Aunque los grabados de Eugène no alcanzaron la misma gloria que sus pinturas, no deben ser ignorados. Destacan muchos sobre ciudades europeas y otros de temáticas ocultistas como la novela Fausto de Goethe o Macbeth de William Shakespeare, recordando mucho a la serie de los Caprichos de Goya.

Eugène Delacroix, a mi criterio, fue el pintor que más absorbió y representó el Romanticismo en el territorio francés. Delacroix conservó la médula del romanticismo alemán, pero lo adaptó y moldeó a la realidad histórica y pictórica de la Francia del siglo XIX. Es una figura protagónica no sólo en el Romanticismo, pintores como Vincent van Gogh y movimientos de las futuras vanguardias del siglo XX, lo señalan como inspiración e influencia.

Personalmente disfruto de manera sobrehumana una colección de cuatro pinturas de Eugène Delacroix. Un año con Delacroix, como informalmente le llamo, es una serie en la que cada pintura plasma una de las estaciones del año y en las que los protagonistas son una pareja de la mitología grecorromana.

Eugène Delacroix, Orfeo y Eurídice, Primavera. 1862.

Eugène Delacroix, Orfeo y Eurídice, Primavera. 1862.

Eugène Delacroix, Diana y Acteón, Verano. 1862.

Eugène Delacroix, Diana y Acteón, Verano. 1862.

Eugène Delacroix, Baco y Ariadna, Otoño. 1862.

Eugène Delacroix, Baco y Ariadna, Otoño. 1862.

Eugène Delacroix, Juno y Eolo, Invierno. 1862.

Eugène Delacroix, Juno y Eolo, Invierno. 1862.

Esta serie no es ajena al Romanticismo. Más allá de observar las pinceladas, colores y paisajes que son muy de Delacroix, las parejas protagónicas son los personajes de historias de amores imposibles y que culminan en actos funestos. Aquí esta el tuétano Romantisch, sentir es vivir y vivir es sufrir; el sufrimiento es estar vivo. Un viaje elegante entre la la maldita primaverala travesía del verano, los días grises del otoño y el amor eterno del invierno. ¡Qué grande fue ese Eugène de Delacroix!

Para cerrar la entrada coloco otras obras que quizás no son tan estudiadas, pero son igual de cautivadoras.

Eugène Delacroix, Crucifixión. 1846.

Eugène Delacroix, Crucifixión. 1846.

Eugène Delacroix, Hamlet und Horatio auf dem Friedhof. 1835.

Eugène Delacroix, Hamlet und Horatio auf dem Friedhof. 1835.

Eugène Delacroix, La muerte de Ofelia. 1838.

Eugène Delacroix, La muerte de Ofelia. 1838.

Eugène Delacroix, San Sebastián. 1836.

Eugène Delacroix, San Sebastián. 1836.

Eugène Delacroix, Tam o´Shanter es perseguido por las brujas. 1825.

Eugène Delacroix, Tam o´Shanter es perseguido por las brujas. 1825.

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