La Despedida

«La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y como la recuerda para contarla.»

Shakira y Gabo

Shakira y Gabo

No hay más vida, no hay
No hay más vida, no hay
No hay más lluvia, no hay
No hay más brisa, no hay
No hay más risa, no hay
No hay más llanto, no hay
No hay más miedo, no hay
No hay más canto, no hay

Llévame donde estés, llévame
Llévame donde estés, llévame
Cuando alguien se va, él que se queda
sufre más
Cuando alguien se va, él que se queda
sufre más

No hay más cielo, no hay
No hay más viento, no hay
No hay más hielo, no hay
No hay más fuego, no hay
No hay más vida, no hay
No hay más vida, no hay
No hay más rabia, no hay
No hay más sueño, no hay

Llévame donde estés, llévame
Llévame donde estés, llévame
Cuando alguien se va, él que se queda
sufre más
Cuando alguien se va, él que se queda
sufre más…
sufre más….


Hace ya varios años adopté Macondo del Caribe como mi reciente ubicación geográfica. El cosmos y sus astros pocas veces coinciden para enviar a este planeta seres tan extraordinarios como lo fue Gabriel García Márquez. Hoy no solo Colombia o Hispanoamérica están de luto, Gabo fue uno de los autores más destacados en la literatura mundial.

En muchos de los sistemas educativos hispanos, García Márquez no es un autor ajeno a los adolescentes y jóvenes, que en su gran mayoría han leído en la escuela Crónica de una muerte anunciada o El relato de un náufrago. En general, aunque no todos han leído Cien años de soledad, no son ajenos a sustantivos como Macondo, Amaranta, José Arcadio. Por medio de su literatura García Márquez no solo creó una escuela literaria y plástica para futuros artistas, Gabo tejió en el mapa “americano-estadounidense y europeo” a Colombia, América Latina e incluso el continente africano.

Gracias, Gabriel García Márquez. Gracias por el Realismo Mágico. Gracias por enseñarle al mundo que la realidad latinoamericana sino es contada con eventos extrasensoriales y sobrenaturales no es creíble. Gracias por tu interés en los pobres y damnificados y sobre todo gracias por nunca evolucionar a una literatura burguesa, clasicista y del fenómeno Best Seller.

Cierro esta entrada con las mejores y más acertadas palabras del gran Gabo sobre el Macondo del Caribe:

¿Qué son los puertorriqueños?

¡Ah, los puertorriqueños… que difícil pregunta! Los puertorriqueños están entre ustedes pero no son de ustedes. Los puertorriqueños beben en la misma copa la alegría y la amargura. Hacen música de su llanto y se ríen de la música.

Los puertorriqueños toman en serio los chistes y hacen chistes de lo serio. No creen en nadie y creen en todo. ¡No se les ocurra discutir con ellos jamás! Los puertorriqueños nacen con sabiduría. No necesitan leer, ¡todo lo saben! No necesitan viajar, ¡todo lo han visto! Los puertorriqueños son algo así como el pueblo escogido, por ellos mismos.

Los puertorriqueños se caracterizan individualmente por su simpatía e inteligencia y, en grupos, por su gritería y apasionamiento. Cada uno de ellos lleva en sí la chispa de genios y los genios no se llevan bien entre sí, de ahí que reunir a los puertorriqueños es fácil, pero unirlos es casi imposible.

No se les hable de lógica, pues eso implica razonamiento y mesura y los puertorriqueños son hiperbólicos y exagerados. Por ejemplo, si te invitan a un restaurante a comer, no te invitaron al mejor restaurante del pueblo, sino al mejor restaurante del mundo.

Cuando discuten, no dicen: No estoy de acuerdo contigo sino ¡Estas completamente equivocado!
Tienen tendencias antropofágicas; así entonces ¡Se la comió! es una expresión de admiración y comerse un cable es señal de una situación crítica. Llamarle a alguien come mierda es un insulto lacerante.

El puertorriqueño ama tanto la contradicción que llama monstruos a las mujeres hermosas y bárbaros a los eruditos. Si te aqueja alguna situación de salud te advierten ¡Mano, debiste hablar conmigo para llevarte donde un pana mío médico que es un caballo!

Los puertorriqueños ofrecen soluciones antes de saber el problema. Para ellos nunca hay problema. Saben lo que hay que hacer para erradicar el terrorismo, encausar a América Latina, eliminar el hambre en África, pagar la deuda externa, quién debe ser presidente y cómo Estados Unidos puede llegar a ser una potencia mundial.

No entienden por qué los demás no les entienden cuando sus ideas son tan sencillas y no acaban de entender por qué la gente no quiere aprender a hablar español como ellos.

¡Ah, los puertorriqueños! No podemos vivir mucho con ellos, pero es imposible vivir sin ellos.
Dedicado con cariño a los habitantes del mejor país del Mundo
Gabriel García Márquez*

 

*Existen disputas sobre la génesis de estás palabras, la mayoría de los puertorriqueños ofendidos, señalan que es un plagio de Luis Aguilar León y unas expresiones sobre Cuba. Personalmente considero que aquí nuevamente los macondistas caribeños muestran su incapacidad para acertar una crítica y la necesidad despavorida de como dicen “echarle el veinte al otro.”  El texto El Profeta habla de los cubanos como esta adaptación a los boricuas, a mi interpretación, y como ya dijo en un momento Lola Rodríguez de Tió, no queda duda que Cuba y Puerto Rico son de una paloma las dos alas.

Un pensamiento en “La Despedida

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