El precio del pecado

Eósforo

Eósforo

Ya era tarde para lamentos. Los pecados fueron consumados. El éxtasis del momento y los impulsos irracionales lo hicieron actuar. Ahora descendía del Olimpo, sabiendo que no tendría una nueva acogida. Comenzó a entender lo efímero de las cosas, la importancia de pensar con la cabeza y no con la polla.

Poco podía hacer, sólo recordar sus pecados y sufrir la penitencia de ser un mortal. Ahora andará por la vida, su mayor agonía es que tuvo la elección de una vida amena y por un fugaz placer la perdió.