El gigante romántico

Violette Ventôse, 2014

 

Querido Padre:

 

Al igual que yo, usted enfrentó a temprana edad la muerte de su madre. Dicen que no hay nombre para explicar el dolor de un padre que entierra a un hijo y usted lo enfrentó en más de una ocasión. El amor le hizo luchar contra su hermano carnal y nuevamente enfrentó el mortífero dolor. Lo que pudo ser un destello de luz que le guió a una reconciliación paternal tuvo un agridulce sabor, pues aquí otra vez la muerte lo enfrentó a usted.

Al igual y como me enseñó en Cromwell, hoy rechazo las convenciones de tiempo y lugar y le escribo esta carta. Ya a dos siglos y algunos años desde que me creaste os cuento que mi vida sigue en un drama romántico. Infidelidades de las personas que amo tal cual os pasó y engaños cometidos por mí mismo, tal cual usted cometió, imperan los días. Padre, me engrandezco en contaros que no todo ha sido malo, la lucha que inició en rechazo a la pena de muerte creció, son muchos los estados que la han prohibido y otros se encuentran en luchas por reformas.

Algunas cosas con pesar me resta comentarle que no han cambiado con el triunfo de la democracia. Vuestro discurso sobre la miseria, lamentó contaros que no caló a esta sociedad tantas veces abominable. Obras, expresiones, estilos de vida y la libertad de pensamiento siguen siendo censurados y prohibidos sólo por oposiciones de costumbristas, tal como os pasó con el fastidioso Étienne de Jouy.

No puedo negar el refrán “de tal palo tal astilla,” en este momento de la vida me encuentro en un exilio voluntario experimentado con el espiritismo y el ocultismo. Con tanto tiempo de ocio me dedicó a estudiar vuestra grandeza y versatilidad. Novelas históricas como Han de Islandia, novelas que invitan a reflexionar como El último día de un condenado a muerte y epopeyas como Nuestra Señora de París.

Os doy las gracias por hacer del arte uno que instruye y no uno que divierte, por respetar a vuestro público sin ceder a los caprichos de la moda y sobre todo os agradezco mi creación. Aunque en la actualidad  hay quienes dudan de vuestro legado y aportaciones al Romanticismo; los razonamientos entre el bien, el mal, la justicia, la ley, la política y sobre todo el contexto histórico y vuestras vicisitudes, sin espacio a dudas os hacen el gigante romántico. Es más que un orgullo ser tu hijo.

 

Con aprecio y estima,

Jean Valjean

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