El complejo de don Juan

Don Juan DeMarco

Don Juan DeMarco

Una de las figuras literarias más comunes en los relatos de diferentes países es la del don Juan. El original se conoció en El burlador de Sevilla de Tirso de Molina y siglos posteriores fue recreado por José Zorilla en la obra Don Juan Tenorio. Don Juan fue una de las contribuciones más significativas de la literatura española no sólo a Europa, sino también a América. En años consiguientes óperas, poemas y  escritores como Molière y Lord Bayron continuaron elaborando al mítico Don Juan.

Don Juan suele ser un típico hombre de clase media-alta, bien vestido, con gran adulación oral, neuronas que sólo piensan en sexo y bienes que en muchas ocasiones pertenecen a sus familiares. Generalmente anda por las calles seduciendo y enamorando mujeres, para finalmente engañarlas y abandonarlas, sumando una victoria más a su lista.

En un inicio los donjuanes buscaban la pureza y la virginidad, pero a medida que evolucionó se enfocó en mujeres difíciles que representan retos e imposibles. Su principal característica son las ganas desenfrenadas por conquistar mujeres, pero sin entablar una relación. Una vez el don Juan consigue su objetivo, casi siempre sexual, el interés desaparece. Don Juan es un personaje recurrente en las historias y en el diario vivir.

Considero que en la psique del hombre desde la antigüedad ha existido la noción de una figura donjuanesca. Por ejemplo, en la mitología griega dioses como Zeus y Apolo, en constantes conquistas y luchas por conseguir el fervor de dioses y mortales, cargan con ellos muchas características del don Juan, incluso Afrodita sería la versión femenina que muestra este comportamiento en el panteón griego.

En don Juan está latente una ruptura absoluta con el orden y las normas preestablecidas, lleva consigo un mensaje de que no hay moral, iglesia, ni justicia que pueda imponerse a la libertad y el disfrute de la vida. Representando así una verdadera amenaza para la iglesia católica de la Contrarreforma. La iglesia entonces procedió a darle a  las historias de Don Juan finales de muerte, infierno y arrepentimientos; toques moralizadores para mantener a la sociedad dentro del orden establecido por Roma y alejarlos de una vida de absoluta libertad.

Redemption

»Y al final del día todos buscamos redención«.

 

Mandragore – Ventôse – 1798

 

Umbría congoja:

 

Redención

Redención

Desde el más alto clérigo hasta el más ruin pecador, con la llegada de Selene todos pretendemos liberarnos del dolor, cobijarnos en el alado de los oniros y por un lapso de pérdida de memoria pagar el precio de la libertad y expiar nuestras culpas.

Anhelamos alcanzar un momento de plenitud y sosiego en el cual sentirnos a gusto incluso con nosotros mismos. Es un intervalo en el que no somos dueños de nosotros mismos, en el que sin noción ni cordura somos la burla del Otro.

A veces se nos permite volar, tener poderes sobre humanos, incluso contactar con personas inalcanzables. En otras nos toca enfrentarnos a nuestros peores temores, habitaciones llenas de los más espeluznantes insectos, asesinos que nos persiguen o simplemente somos víctimas y presas a la espera de nuestra  muerte. Sea por el terror de nuestros miedos o porque nos levantamos con la añoranza de algo que se fue y no vino es que continuamos siendo las marionetas del Otro.

Tras la llegada de Eos y tan pronto abrimos los ojos, nos basta para entender la finidad de la redención, lo vago del sacrificio y lo infalible de los deslices. No queda más que volver al Caos, continuar con las infracciones y añorar la capa de la redención.

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