Hijo de la luna

“…y si el niño llora, menguará la luna para hacerle una cuna.”

Avelinier Pluviôse, 2014

Pleine lune et nauges

Pleine lune et nauges

Un sueño me atormenta en esta noche con fulgor. Me levanto y tomo un café triste, esperando a morir. Otra madrugada de sábado que se deshace en un vaho gélido. Repaso remembranzas torcidas y dan las tres y media y sigo lejos de mí. Hoy enredo más fácil mis emociones, que pocas horas tengo de lucidez. Mientras decido si o no asomo mi piel a la claraboya y ahí la veo, con su perspicacia y toda rebosante jugándome la última baza.

Pensaba que eran mitos, cosas de licantropía y las burlas modernas al vampirismo, pero no. Realmente la luna influye en mí, con palabras no puedo explicar de forma exacta lo que en mi interior sucede. Es una energía que me carcome, en ocasiones reconforta y en otras devasta. Más allá de lobos, vampiros y demonios, la luna controla las mareas. Mi vida es un cambio periódico de ascenso y descenso, un flujo lento y continuo que en ocasiones escala y en otras se arrastra. No es nada místico ni alucinante, simplemente mi vida es una marea que según la luna se va o se queda.

Biel

2 pensamientos en “Hijo de la luna

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