Cuestión de hambre

Necesito que te tumbes, recuéstate sobre la mesa, boca arriba. No preguntes, sé que te extraña pero voy a convertirte en el más dulce de los postres. Tu desnudez me arrebata y para igualarme a ti también me desprendo de mi ropa. El ansia de tu cuerpo me provoca una tremenda erección acentuada, lograda con algunas caricias apresuradas. Mi cuerpo pide que te agarre de la cintura y atrayéndote hacia mí te folle sin miramientos y sin pausa.

Quiero morderte con violencia y poseerte de la manera más salvaje que me permitiera el aliento. Me correría dentro y fuera de ti. Dejo de masajear mi pene e intento concentrarme en la experiencia de hoy. Tu respiración se acelera. Había pensado en terminar mi obra antes de empezar a disfrutar de ella. Deslizo mi lengua en trayectoria ascendente desde tu barbilla subiendo por los labios donde me detengo en un cálido y apasionado beso en el que nuestras lenguas se enredan y casi se rompen.

Derramo una copa de vino en tu pecho. Tiemblas de la impresión y tus tetillas endurecen ante mis ojos. No puedo perder ni un segundo. Bebo el vino de tu cuerpo. Quiero más, bebo de la botella y la comparto contigo besándote. Casi todo sale de tu boca y te empapa el cuello. Lo chupo. Empiezo a notar como se me sube a la cabeza el vino y tu cuerpo. Algo que me encanta. Empapo también tu tronco y lamo cada milímetro de tu torso con una parsimonia casi enfermiza, mientras te retuerces aferrándote a la mesa como si se te fuera la vida en ello.

Quiero follarte ya y me hundo en tu sexo azucarado. Aúllas tanto que temo estar haciéndote daño en el momento en que me inunda tu esencia. Sonríes mientras me miras de arriba abajo deteniéndote en mi todavía escandalosa erección. Comienzas a masturbarme y engulles mi polla con codicia  a la vez que me aprietas el trasero. Me retuerzo, voy a correrme enseguida y te aviso  pero no haces caso, sigues chupando con tanta energía que el final es inevitable y enseguida nos besamos.

Ahora es tiempo de una ducha reparadora. Quién sabe si será un buen momento para reventarnos las nalgas. Veremos.

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