Esto es amor quien lo probó lo sabe…

Aprovecho este día 14 de febrero para compartir con vosotros mi poema favorito.

“Esto es amor, quien lo probó, lo sabe”
(Lope de Vega)

La mente se resiste a olvidar las cosas hermosas,
se aferra a ellas y olvida todo lo doloroso,
mágicamente anonadada por la belleza.

No recuerdo discursos contra mis débiles brazos,
guardando la exacta dimensión de tu cintura;
recuerdo la suave, exacta, lúcida transparencia de tus manos,
tus palabras en un papel que encuentro por allí,
la sensación de dulzura en las mañanas.

Lo prosaico se vuelve bello
cuando el amor lo toca con sus alas de Fénix,
ceniza de mi cigarro que es el humo
después de hacer el amor,
o el humo compartido,
quitado suavemente de la boca sin decir nada,
íntimamente conociendo que lo del uno es del otro
cuando dos se pertenecen.

No te entiendo y quisiera odiarte
y quisiera no sentir como ahora
el calor de las lágrimas en mis ojos
por tanto rato ganado al vacío,
al hastío de los días intrascendentes,
vueltos inmortales en el eco de tu risa
y te amo monstruo apocalíptico de la biblia de mis días
y te lloro con ganas de odiar
todo lo que alguna vez me hizo sentir
flor rara en un paraíso recobrado
donde toda felicidad era posible
y me dueles en el cuerpo sensible y seco de caricias,
abandonado ya meses al sonido de besos
y palabras susurradas o risas a la hora del baño.

Te añoro con furia de cacto en el desierto
y sé que no vendrás
que nunca vendrás
y que si venís seré débil como no debería
y me resisto a crecerme en roca,
en Tarpeya,
en espartana mujer arrojando su amor lisiado para que no viva
y te escondo y te cuido en la oscuridad
y entre las letras negras de mis escritos
volcados como río de lava entre débiles rayas azules de cuaderno
que me recuerdan que la línea es recta
pero que el mundo es curvo
como la pendiente de mis caderas.

Te amo y te lo grito estés donde estés,
sordo como estás
a la única palabra que puede sacarte del infierno
que estás labrando como ciego destructor
de tu íntima y reprimida ternura que yo conozco
y de cuyo conocimiento
ya nunca podrás escapar.

Y sé que mi sed sólo se sacia con tu agua
y que nadie podrá darme de beber
ni amor, ni sexo, ni rama florida
sin que yo le odie por querer parecérsete
y no quiero saber nada de otras voces
aunque me duela querer ternura
y conversación larga y entendida entre dos
porque sólo vos tenés el cifrado secreto
de la clave de mis palabras
y sólo vos pareces tener
el sol, la luna, el universo de mis alegrías
y por eso quisiera odiarte como no lo logro,
como sé que no lo haré
porque me hechizaste con tu mochila de hierbas
y nostalgias y chispa encendida
y largos silencios
y me tenés presa de tus manos mercuriales
y yo me desato en Venus con tormentas de hojarasca
y ramas largas y mojadas como el agua de las cañadas
y el ozono de la tierra que siente venir la lluvia
y sabe que ya no hay nubes,
ni evaporización, ni ríos,
que el mundo se secó
y que no volverá jamás a llover,
ni habrá ya nieve o frío o paraíso
donde pájaro alguno pueda romper
el silencio del llanto.

Gioconda Belli

Blaue Valentín

Der Blaue Reiter, en español El jinete azul, fue un movimiento artístico-pictórico que surgió en Múnich, Baviera. El movimiento nació como una facción dentro del Expresionismo. Sus fundadores fueron Wassily Kandinsky y Franz Marc. Culminó siendo un movimiento relativamente corto que sólo duró de 1911 – 1913. Su brevedad se debió a posteriores evoluciones que culminaron en el famoso Expresionismo Alemán.

Autorretrato, W. Kandinsky

Autorretrato, W. Kandinsky

Autorretrato, F. Marc

Autorretrato, F. Marc

Kandinsky, Der Blaue Reiter. 1944.

Kandinsky, Der Blaue Reiter. 1944.

La base y el postulado principal que siguió este movimiento fue la igualdad de derechos en las diferentes manifestaciones artísticas. Cada artista era visto como un cúmulo de experiencias internas y externas que se daban la mano gracias a la vía del arte.

El nombre del movimiento tiene su génesis en un cuadro de Kandinsky que llevó ese título. Los artistas que pertenecieron al Blaue Reiter crearon y desarrollaron una conexión con el arte primitivo, el Gótico, África, el gran Oriente, pero sobre todo con el arte infantil.

El color tuvo plena libertad en las obras del Jinete azul, eliminaron todo tipo de reglas, ningún color era exclusivo a nada. Según su noción no se tenían que respetar los tradicionalismos de que el césped es verde, el sol amarillo y el mar azul, cada artista podía ser como un niño y dar libertad a sus deseos y sobre todo a su imaginación.

Las pinceladas de la mayoría fueron sueltas y frágiles, dando una sensación de inacabado e inconcluso.  Der Blaue Reiter fue, sin lugar a dudas, un movimiento artístico importante en las vanguardias del siglo XX. Algunos de los postulados del arte contemporáneo y los nuevos movimientos pictóricos tienen como inspiración y motor al Jinete azul.

Franz Marc, Caballos rojo y azul. 1911.

Franz Marc, Caballos rojo y azul. 1911.

Franz Marc, La vaca amarilla. 1911.

Franz Marc, La vaca amarilla. 1911.

Franz Marc, Der Traum. 1912.

Franz Marc, Der Traum. 1912.

Franz Marc, Blaues pferd. 1911.

Franz Marc, Blaues pferd. 1911.

Franz Marc, Caballos azules. 1911.

Franz Marc, Caballos azules. 1911.

Franz Marc, La torre de caballos azules. 1913.

Franz Marc, La torre de caballos azules. 1913.