Pongamos que hablo de Madri’

Allá donde se cruzan los caminos,
donde el mar no se puede concebir,
donde regresa siempre el fugitivo,
pongamos que hablo de Madrid.

Donde el deseo viaja en ascensores,
un agujero queda para mí,
que me dejo la vida en sus rincones,
pongamos que hablo de Madrid.

Fuente Cíbeles, Madrid

Las niñas ya no quieren ser princesas,
y a los niños les da por perseguir
el mar dentro de un vaso de ginebra,
pongamos que hablo de Madrid.

Afueras de El Prado

Los pájaros visitan al psiquiatra,
las estrellas se olvidan de salir,
la muerte pasa en ambulancias blancas,
pongamos que hablo de Madrid.

Rincones de Madri’

El sol es una estufa de butano,
la vida un metro a punto de partir,
hay una jeringuilla en el lavabo,
pongamos que hablo de Madrid.

Cuando la muerte venga a visitarme,
que me lleven al sur donde nací,
aquí no queda sitio para nadie,
pongamos que hablo de Madrid

Recuerdos de mi primera visita a Madrid.

El inicio de una costumbre

En la Historia del Arte, el artista conocido como “El Greco” se destacó en la pintura religiosa europea. El Greco desarrolló su propio lenguaje pictórico, en el que destacan figuras alargadas, uso de colores antinaturales y una frecuente división del espacio en dos mundos; el cielo y la tierra. El movimiento artístico que imperó en la Europa del siglo XVI fue el Renacimiento, sin embargo, no fue hasta que el Renacimiento superó la belleza por la emoción que entró el Greco. El artista fue un discípulo del Manierismo; un renacimiento que buscó las emociones y recurrió a la transformación y deformación para encontrar la emoción.

En su pintura  el Greco comenzó con unas características muy particulares en la representación de la Virgen María, basadas en la Europa de la Contrarreforma, dándole colores específicos a su vestimenta. Muchos artistas posteriores adoptaron este código empleándolo no sólo en la Virgen María, sino que también en las pinturas de santas y mártires de la iglesia católica y la ortodoxa, elaborando una costumbre y creando una iconografía. Las efigies de la Virgen María fueron las siguientes:

El Greco, La Virgen María. 1597

La Virgen María, 1597

La virgen vestida de azul y blanco: representación de María previo al milagro.

El Greco, La coronación de la Virgen. 1597

La virgen vestida de azul y rojo: representación de la virgen como madre.

El Greco, La Piedad. 1571

La virgen vestida de azul y negro: representación máxima del dolor, tras la muerte de su hijo.

Si algún dios hubiera sostenido el nivel de la balanza de Dice

Maat

Maat

La personificación de la justicia se remonta a muchos años antes que los griegos y los romanos. En el mundo egipcio estaba encarnada en Maat; una divinidad hija de Ra. Más allá de que el concepto maat involucre una cosmovisión de armonía que acabó evolucionando al areté helénico y que posteriormente fue adoptado por la teología judeo-cristiana, la humanización de la justicia es un tema común a la mayoría de las antiguas civilizaciones.

En el mundo egipcio Maat, no sólo simbolizó a la justicia, sino que también a la verdad y a la armonía. Es en este suelo donde nace la idea que pasó a todas las civilizaciones occidentales posteriores, y que hoy día continuamos creyendo, la justicia va de la mano de la verdad y por el camino de ambas se llega a la armonía.

Maat Alada

Maat Alada

La iconografía egipcia fue la primera en presentar a la justicia como una mujer cuyo símbolo es una pluma de avestruz en la cabeza, posteriormente ira evolucionando hasta llegar a ser representada como una mujer alada.

Los dioses de la península helénica conservaron la idea de la justicia personificada con muchos vínculos casi intactos a Maat. Tanto en Atenas como en muchas de las otras polis se adoptó la figura femenina para encarnar la Justicia.  Hesíodo en La Teogonía nos cita a la titánida Temis como diosa de la justicia. Temis es conocida como la primera esposa de Zeus, con el pasar del tiempo los conceptos fueron cambiando y Temis terminó siendo “la ley natural”, una personificación de las leyes, el orden divino y las costumbres.

Las HorasEntrando en el panteón griego Las Horas; hijas de Zeus y Temis, y que en un inició representaron las estaciones del año* y paulatinamente se fueron venerando como diosas del orden y la justicia. Siendo las horas:

  1. Dice: diosa de la justicia humana y vigilante de las acciones humanas.
  2. Eunomia: diosa de la legislación y la disciplina.
  3. Irene: diosa de la paz.

Temis2La iconografía griega le atribuyó a Temis símbolos como la balanza y la cornucopia, luego comenzó a ser representada en pinturas y esculturas como una mujer armada con una espada; la espada de Némesis; la venganza y la justicia retributiva, pasando así la cornucopia a la diosa Tiqué.

Las Horas, compartieron las representaciones clásicas de las triadas como diosas-doncellas, de gran belleza y atractivo físico. Al contrario de los egipcios no hay ninguna representación alada de estas diosas ya que las alas eran un atributo exclusivo de la diosa de la victoria; Niké.

IustitaTras la llegada de los romanos y la absorción de muchos de los dioses griegos, entró en escena Iustitia, nombre que obtuvo la encarnación femenina de la justicia. Aunque en esencia conservó los mismos atributos que las griegas Temis y Dice, fueron los romanos los que fraguaron la “Dama de la Justicia” que se conserva hasta hoy día. Es así como llegó la dama con la balanza en la mano izquierda con la que pesará las evidencias y con una espada de dos filos en la mano derecha, que simboliza la dualidad de la justicia y la razón; ambas pueden ser utilizadas tanto a favor como en contra de las dos partes.

Pese a todo esto, no es hasta el siglo XV cuando la “Dama de la Justicia” comienza a ser representada con los ojos vendados, esto para simbolizar la objetividad de la justicia que debe ser impartida sin favores ni miedos, sin importar la identidad, el dinero, poder, estrato social y demás.  Fue entonces cuando comenzó el refrán popular “La justicia es ciega.”

TEMIS 3

Justicia ♀

Dios Justicia

Justicia ♂

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*Cabe señalar que en los inicios del mundo helénico el año se dividía en tres estaciones; primavera, verano e invierno.

Duele en el alma y en lo más profundo de las entrañas que hoy día se decore con la “Dama de la Justicia” muchas de las principales casas, sedes de gobierno y capitolios, mientras vivimos en un mundo injusto lleno de desigualdades, miserias, maldad y sobre todo injusticia. 

Deshumanización del arte

torre-eiffel-trocaderoAl mencionar Paris, Fracia o la Torre Eiffel, ¿en qué pensamos? Generalizando, casi el 80 % de las personas en Occidente piensan en amor, romanticismo, bodas, moda y sin faltar la foto de los enamorados besándose o comprometiéndose con la Torre Eiffel de fondo.

Pero, ¿es realmente Francia, específicamente París la ciudad del amor o la capital de la moda? ¿Sabemos por qué está ahí esta obra de arte? o quizás pensamos que los franceses decidieron construirla para aumentar el turismo y convertir a París en la ciudad del amor.

La mayoría de las personas acaban sorprendidas al saber que más de la mitad de los parisinos odia, detesta y repudia la Torre Eiffel, los que no la aborrecen generalmente es porque obtienen un lucro del turismo  o suelen ser amantes de las artes.  Esta torre que debe su nombre al creador del proyecto y NO porque este localizada en la “ciudad de Eiffel,” se comenzó a construir a finales del siglo XVIII, con el propósito de mostrar y propagar una imagen de una Francia nueva, una Francia industrializada y libre.

Entonces la pregunta ahora es, ¿son el amor, las parejas y algunas de estas demostraciones afectivas sinónimos de Industria y Libertad? No tengo algo contra estas fotografías o la “comercialización” del concepto. Enhorabuena por ello, algún día iré y si tengo pareja me tomaré la foto y muy probablemente la publique en las redes sociales. De lo que si estoy en contra es de la ignorancia, de ver como con el paso de los años se van perdiendo los estudios y las metodologías del arte por reproducciones de las masas.

Un blog más que tú vas a leer

El hombre, desde que es hombre, ha sentido una necesidad peculiar por contar sus vivencias y perpetuar sus memorias. Tanto así que en tiempos prehistóricos donde aún no existió la escritura, desarrolló un lenguaje pictórico para narrar sus actividades. A medida que evolucionó en el tiempo, y creó la escritura,  fue documentado, narrando e inventando un sinfín de anales que hoy día muchos son conservados y otros desdichadamente no. Como resultado de esto es que hoy podemos leer grandes obras como La Iliada o La Odisea, personajes destacados como: Séneca, Boccaccio, Dante, Tolkien, Cortázar, entre muchos más, crearon obras extraordinarias, y claro, conocemos la Historia y dejamos un legado para las futuras generaciones.

En nuestro tiempo, donde contamos con la apoteósica tecnología, todos dicen ser minimalistas, hedonistas, hablar soez está de moda y los ignorantes están llenos de iniciativa y sabiduría, llegamos a la Era del Blog. Me uno a esta era, en un intento por rescatar la cordura de las palabras y aportar un poco de mi sapiencia al mundo. Hace mucho descubrí que sentarme detrás de un ordenador o aparato tecnológico a hacer críticas destructivas y señalar las pajas del otro, no va contribuir mucho a la renovación o reforma social. La crítica y un sarcasmo a nivel moderado forman parte de mi lenguaje, sin embargo no me quedo estancado en ellos, busco un poco más.

Actualmente este país en el que vivo, bendecido para muchos,  olvidado para otros, esta atascado en las disputas políticas y religiosas, la sátira política y social, el recién nacido humor negro, la intolerancia y el complejo de inferioridad/superioridad de algunos. La opinión popular y mi juicio personal coinciden en que vamos en retroceso, una caída en picada que nos lleva directo al tan codiciado y añorado siglo XX. La nostalgia frecuentemente lleva a pensar en el pasado como algo idílico y mejor, así pues, comienzan unos pocos a caminar hacia atrás y negando la comprensión de un futuro que podría ser mejor; y como imitar al prójimo está de moda, se suman más a la caminata decadente.

Usaré la palabra iconoclasta para describirme, por lo que no tendré un fin, objetivos o límites fronterizos con este blog. Tampoco sé si una persona (con suerte cinco) leerán lo que escribo. Solo te diré a ti que me lees quien quiera que seas

“…que entiendas cuando te digo que aunque no te conozca, y aunque puede que nunca llegue a verte, a reírme contigo, a llorar contigo o a besarte, te amo, con todo mi corazón…te amo.”