Las “Odas al suicidio contemporáneo”

Se suponía que esta entrada sería sobre mis vacaciones y las mejores fotos. Al final se extendió el descanso más de lo deseado y tengo el trabajo editorial en los hombros pues como comenté anteriormente el 7/ (7) /2017 por fin será el lanzamiento de Letras del Cielo y del Infierno: Pandemónium. Pero no, hoy no toca escribir de nada de esto, debido a que en la última semana me ha tocado vivir de cerca el misterioso mundo del suicidio.

Antes que nada debo mencionar que, como ya muchos también saben, me considero un vástago del Romanticismo puro y duro, por lo tanto el suicida siempre lo he visto como un héroes incomprendido y rebelde que en su último desafío se lleva consigo el vaho enigmático e indescifrable de la vida, tal como pasó con Virginia Woolf, Alfonsina Storni, mi amado amigo y muchos tantos seres que admiro y persigo.

Pero claro una cosa es lo que creemos y lo que pensamos gracias a la literatura y otra muy distinta es vivirlo de cerca, casi en primera persona. Como sucedió en esta ocasión, el suicida no suele anunciar su acto, haciendo honor al refrán popular que dice quien mucho se despide, pocas ganas tiene de irse. Quedando ahora las miles de preguntas en el aire y abriendo la puerta a la especulación de las respuestas.

No obstante, también en estos días me he topado con la moda del suicidio. Ahora hay un macro de blogs suicidas, entradas incoherentes, supuesta filosofía negra y existencialista y una horda de particularidades que mejor no sigo repitiendo. Es aquí donde llega la sal a mi herida, pues te pienso y te pienso, tratando de dar con alguna respuesta y no creo que sea nada de lo que estos imbéciles escriben en las redes y los nuevos libros de best seller.

Nuestra cultura popular, nunca ha enterrado al Romantacismo, si tengo algún realista o naturalista entre mis lectores me refutará mi argumento, mas no entrare en disputas tribales. Esa médula romantisch sigue latente desde nuestro nacimiento y nos acompaña por el resto de nuestra existencia. El punto al que quiero llegar es, que desde hace algunos años, se ha comenzado a estudiar mal y a popularizar cualquier idiotez que venda y acapare la mentes autómatas del presente.

En este barco, temas como el bully y el suicidio entran en el top 10 list y tenemos esas éxitos que van desde casos de la vida real, reality shows, películas y como no la exitosa 13 reason why. Apelando a lo que no se entiende, y buscando llegar al llanto y la emoción, se mercadea un éxito social que moldea la visión de mundo de masas y el modo de percibir el devenir.

No quiero decir con esto que el suicidio deba ser un tema taboo, pero tampoco creo que vendiéndolo y haciendo mercadeo masivo lleguemos a entenderlo o explicarlo. Ahora están de moda los diarios suicidas, poniendo fechas, horas, comparaciones, analogías baratas o siendo tan clichés como escribo estas letras tomando mi café o fumando un cigarro, 3:23 a. m. no puedo dormir todo retumba… etc. etc. etc…

Casos como el de Michigan State University en el que el joven documentó todo su suicidio e incluso hizo como una especie de juego a lo películas de Saw, si bien pueden ser inquietantes y alarmantes, reflejan un sinnúmero de trastornos. Pasa igual con estas series y películas del boom momentáneo, que nos hacen llorar, erizar la piel e incluso identificarnos.

No creo que nada de esto haya sido el caso de mi amado amigo, a quien certeramente extrañaré hasta el día de mi partida. Pero una cosa si creo, con tanta oda al suicidio, tantas mentes perturbadas y tantos jóvenes con acceso a estos medios, bien podríamos estar entrando en una nueva era suicida. Sólo que ahora supongo que se podrán hacer eventos en Facebook, trasmitir en vivo el suicidio e incluso tener stories del día S en todas las redes sociales. Y ya dejaré de escribir porque sólo me apetece dormir.

 

En memoria de LA.

Mar Caribe – Gabriela Mistral

La cuestión colonial puertorriqueña y con un plebiscito en los hombros, llega a mí un poema que la nobel chilena Gabriela Mistral escribió, dedicado al poeta nacionalista puertorriqueño Evaristo Ribera Chevermont y que muy probablemente el noventa por ciento de los puertorriqueños desconozca. Aquí dejo el mismo.

 MAR CARIBE

A Evaristo Ribera Chevermont

Isla de Puerto Rico,
isla de palmas,
apenas cuerpo, apenas,
como la Santa,
apenas posadura
sobre las aguas;
del millar de palmeras
como más alta,
y en las dos mil colinas
como llamada.

La que como María
funde al nombrarla
y que, como paloma,
vuela nombrada.

Isla en amaneceres
de mí gozada,
sin cuerpo acongojado,
trémula de alma;
de sus constelaciones
amamantada,
en la siesta de fuego
punzada de hablas,
y otra vez en el alba,
adoncellada.

Isla en caña y cafés
apasionada;
tan dulce de decir
como una infancia;
bendita de cantar
como un ¡hosanna!
sirena sin canción
sobre las aguas,
ofendida de mar
en marejada:
¡Cordelia de las olas,
Cordelia amarga!

Seas salvada como
la corza blanca
y como el llama nuevo
del Pachacámac,
y como el huevo de oro
de la nidada,
y como la Ifigenia,
viva en la llama.

Te salven los Arcángeles
de nuestra raza:
Miguel castigador,
Rafael que marcha,
y Gabriel que conduce
la hora colmada.

Antes que en mí se acaben
marcha y mirada;
antes de que mi carne
sea una fábula
y antes que mis rodillas
vuelen en ráfagas…

Día de la liberación de Filipinas.

La colonización curlandesa

Hablar de colonización en el hemisferio occidental supone pensar automáticamente en España, Portugal, Reino Unido y en menor escala Francia. Los libros de historia navegan entre la fascinación, el mito y las leyendas a la hora de contar el extraordinario mundo hallado por los europeos, más allá de las Columnas de Hércules.

El vasto imperio español, la extensión territorial de Brasil y la lucha entré británicos y franceses en el norte americano, nos dejan de entrevisto diferentes matices del factor colonizador en el llamado Nuevo Mundo.

Ahora bien, poco se estudia y se menciona en los libros históricos sobre los demás habitantes que llegaron a América y participaron de forma activa en la colonización y la formación de poblados y sociedades. Es aquí donde, por ejemplo, entran holandeses y daneses.

Las Islas Vírgenes pertenecieron a la corona danesas, Islas como Puerto Rico fueron invadidas por holandeses y de no ser por la audacia y el tedio quizás hoy nos encontraríamos ante un Havnen Rige. Hoy día no olvidemos que parte de la isla de San Martín, Saba, Bonaire, Aruba y Curaçao son territorios pertenecientes a la corona holandesa y que la otra parte de San Martín, Guadalupe y Martinica pertenecen a Francia, estos territorios son de facto Unión Europea en suelo americano.

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Ducado de Curlandia

Tras esta introducción a lo que vine. Curlandia es una región histórica en Europa que actualmente corresponde a la inmensa mayoría del Estado de Letonia. Históricamente perteneció a un ducado en el golfo de Riga a orillas del Mar Báltico. La capital histórica de Curlandia fue Mitau la actual ciudad de Jelgava.

En los antepasados de Curlandia se entrelazan daneses, germanos, lituanos y polacos. Para el año 1561 el ducado de Curlandia estaba integrado a la República de las Dos Naciones, también llamada Mancomunidad Polonia-Lituania.

4.14. TRINIDAD Y TOBAGO, Isla TOBAGO, 2012

Nueva Curlandia

El Ducado de Curlandia pasó a la historia como el territorio más pequeño y alejado de América que tuvo posesiones coloniales en el suelo americano. En el año 1600 estableció la colonia de Nueva Curlandia en la isla de Tobago. Luego de las relaciones hostiles entre caribes, españoles y holandeses, Nueva Curlandia quedó abanada a su suerte y sus colonos pusieron la mira en territorio africano donde establecieron la isla de San Andrés.

gambia-mapEl duque Jacobo fue preso de los suecos  en las Guerras del Norte y fue el momento oportuno para los holandeses, que unidos a unos quinientos franceses, poblaron la isla de Nueva Curlandia. A pesar de que el ducado de Curlandia volvió a recuperar los derechos de Nueva Curlandia, tras el decaimiento del ducado la isla fue vendida y sus colonos la fueron abandonando paulatinamente.

Después del abandono antes mencionado el dominio y control político de Tobago quedó ligado al de la isla vecina de Trinidad, práctica que sobrevive en la actualidad en la República de Trinidad y Tobago.

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Trinidad y Tobago

La Cabeza – Pedro Cabiya

La Cabeza

En alguna ocasión, en las cavilaciones de Lemriel, comenté que no suelo reseñar o hacer críticas literarias de escritores contemporáneos puertorriqueños. Esto por varias razones, la primordial es que en mi crecimiento y preparación, como estudiante de literatura, tuve la oportunidad de asistir y conocer a algunos gurús del ámbito, estando presente en la evolución hipster de la literatura puertorriqueña.

De otro lado, trabajé por un tiempo en una editorial y puedo dar fe que los puertorriqueños, si bien somos personas encantadoras, somos las personas que peor tomamos una crítica o señalamiento. Mi desarrollo cultural y social lo viví en Puerto Rico, donde actualmente me encuentro, pero antes hice mis estudios graduados en Europa y finalmente pasé varias temporadas en los Estados Unidos. Hay quien me diga que no soy la persona idónea para esta empresa.

Sin liarme más al grano, siempre, como sucede con el francés, hay excepciones y la novela La Cabeza de Pedro Cabiya merece la pena una perrogativa. Este autor puertorriqueño se coloca en el tope de la narración original dentro del reglón de los escritores puertorriqueños.

Las obras de Cabiya rompen con la percepción del lector y dan un giro al lenguaje, alejándole de la narrativa tradicional del siglo XX puertorriqueño. Es cierto que sus letras pueden navegar entre un surrealimo desmesurado con toques del tan codiciado realismo mágico. Sin embargo, Cabiya logra pasar en línea paralela entre ambos estilos sin mojarse completamente en uno de ellos.

En La Cabeza se nos cuenta sucesos irreales desde el punto de vista humano y científico, pero tratados con la armonía de la cotidianidad social y cultural puertorriqueña. No es menos cierto que conservar la mitad del cuerpo de su esposa tras un accidente, convirtiéndola en un híbrido mujer/máquina, es absurdo y tremendista. No obstante, la tranquilidad y normalidad con que se cuentan los hechos nos hacen vivir el momento y no dudar de la ficción del mismo.

El día a día que se narra en la novela es un retrato pintoresco, grotesco y sobre todo real de la sociedad contemporánea de Puerto Rico. La mezcla de valores, la relatividad del lenguaje el uso coloquial de palabras y modismos boricuas, nos sumergen de lleno en un ambiente con pinceladas del sci-fi, splatter y gore.

La Cabeza entrelaza la violencia, la anormalidad, la sensualidad y la infidelidad como estéticas del arte, haciéndonos sentir asco, repulsión, excitación y éxtasis, en cada línea leída. La historia de Gloria y Daniel nos adentra en una cotidianidad caótica pero hermosa. Cada nombre en la novela tiene su dualidad esotérica y contraparte en las tradiciones judeo-cristianas, algo que como supondrán me ató y enamoró desde el principio.

Otro aspecto a señalar es que La Cabeza goza de una estética morbosa y sexual que puede extrañar, pero deja mucho que pensar y analizar. Daniel es infiel, pero en sus prácticas sexuales libera todo el amor y frustración que siente por Gloria que es utilizada por su enfermera Raquel como un objeto sexual. Las gráficas descripciones en estas escenas nos pueden colocar ante juicios duales y erecciones incómodas.

Cierro señalando que la forma en que son destruidas las barreras entre lo real y lo inverosímil son, a mi juicio, los pilares de esta magna novela. El dominio de lo abyecto le da un título destacado a Pedro Cabiya dentro de la Literatura Puertorriqueña.

Califico esta novela con un 5/5.

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Reflexiones en tiempos de Pascua

La idea de retomar el blog con periodicidad está latente. No obstante, tengo muchos asuntos que poner en orden y matizar. Hace un par de días finalicé mi curso de Escritura Creativa y Comparada y como os había informado por aquí, ya sólo con algunas cuestiones editoriales, el próximo 7/7/2017 mi opera prima por fin verá la luz.

Soy la típica persona que hace listas y programa los días, incluso con una semana de antelación, y acabo no cumpliendo ni siquiera con la hora de levantarme. En estos dos años, desde mi regreso al Caribe, me siento la mayor parte del tiempo estancando en un círculo vicioso del cual la sociedad, la familia y los amigos inmediatos me impiden escapar.

Me crié en el seno de una familia fanática con la religión, por lo que la Semana Santa no sólo significa torrijas. El año pasado me aventuré por el centro de la isla y siendo casi un hiker amateur la muerte me rondó y lancé una promesa a San Sebastián que no podía ignorar.

File 4-18-17, 12 00 06 AMPor estas tierras hay más de cincuenta vírgenes y cientos de ermitas donde se camina y se hacen peregrinajes en la llamada Semana Mayor, incluso la de mi pueblo es la más famosa en la isla. Sin embargo, llamó mi atención una tradición en el Viejo San Juan.

La misma consta en visitar las siete iglesias ubicadas alrededor de la isleta de San Juan y entonar un cántico o una oración en cada una de las sedes. Así fue que decidí cumplir mis deudas, como los Lannisters, y sacar a pasear al historiador del arte que también me habita y ha estado entumecido en los últimos meses.

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Amanecer borincano

El Sábado de Gloria y el Domingo de Resurrección me fui al mar, porque como dicen por ahí en el mar la vida es más sabrosa y el agua es una barrera natural contra conjuros, maleficios y algunos demonios.

Ya casi se va abril y sigo con ese desánimo, esa ilusión de fracaso, ese dolor de cabeza de tanto pensar en las veintemil cosas, esa atención esperada que cuando llega ya no quieres, ese pequeño detalle que no inspiras, que otro lo llena, que me quita el aire, que me da la punzada en el corazón.

Y aquí voy nuevamente, hecho mierda, hecho lágrimas, llorando existencias, queriendo dormir para siempre, deseando que otra persona exista por mí, prefiriendo estar en coma por unos días, usando el gerundio, deseando control, paz, perfección. o por lo menos algo mejor.

Pero también un poco mejor que ayer.

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Echándole ganas a las Letras del Cielo y del Infierno

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Mar Caribe

Historias de la playa VII

Soy una caja de raras e inusuales especias.
Lleno de asombro y sed.
No soy contagioso y nunca quiero serlo.
Estoy lleno de tesoros si tú ves suficientemente bien.
Estoy lleno de emociones si tú aprecias primero la inmensidad.

No soy más que sabores y visiones.
Nada más que una caja vacía de ilusión.
Se trata de metáforas y hacer creer.
Soy una caja y nada más.
Una caja llena de historia,
Pero mi nombre no está en los libros, ni en las leyendas, ni en las oraciones.
Mi nombre está en los que se esconden en mis sueños,
En los que duermen debajo de mis palmeras y respiran mi aire pálido.

Soy un grupo de tiburones hambrientos con un sólo objetivos en sus mentes.
Soy las sombras frías de la luna que se deslizan en la superficie.
Yo soy el desplome de las olas contra la costa.

Yo no soy más que el mar, y tú puedes nadar sobre mí.
Soy la sal que se esconde en la arena.
Yo soy el miedo que miente entre nuestras tierras.
Soy misterioso como el fondo,
Pero hermoso como el horizonte en la compañía de los atardeceres ardientes.

Soy la noche llena de estrellas que brillan.
Nunca olvidaré quiénes fuimos en ese momento.
Éramos la última brisa, los últimos paseos,
los pensamientos tardíos, el humo tardío, las conversaciones tardías.

Nunca olvidaré la niebla y la bruma.
Nunca olvidaré la inexplicable hierba húmeda.
Nunca olvidaré el sonido del silencio de las calles.
Las sinfonías de los árboles y los secretos que me susurraban.
¡Oh, todos eran muy amables! ¿sabes?

Yo soy la nada, pero también el todo.
Yo soy el ruido, el silencio, los vivos, los muertos.
He probado el odio.
He dormido con mentiras y he despertado con la verdad en mi cara.
He hablado con la belleza, pero siempre he preferido la monstruosidad.
He vivido en la realidad, pero siempre me escapo a la fantasía.

Yo soy la luna, yo soy el sol.
Yo soy la tierra que caminas.
Yo soy el susurro del viento.
El amante de esas misteriosas luces.
Estoy suspendido,
Soy exclamación.
Soy interrogación.
Soy todo eso y un poco más.

Un señor muy viejo con unas alas enormes

Un señor muy viejo con unas alas enormes.pngPor algún motivo que desconozco no había leído este cuento que tenía en mis pendientes. Como parte del reto de lectura este mes correspondía a una obra de un autor ganador de un Nobel, entonces agarré Un señor muy viejo con unas alas enormes de Gabriel García Márquez.

En este cuento García Márquez no abarca mucho sobre cuestiones geográficas y factores escénicos del ambiente y los personajes, sino que va directo al grano, presentándonos un suceso fuera de lo normal en una sociedad común que bien podría estar ubicada en Colombia, Nicaragua, Argentina o cualquier lugar latinoamericano.

Luego de una tormenta aparece en las afueras de la casa de Pelayo y Elisenda un ser muy viejo y alado. A pesar de que nunca es confirmado en el cuento, tanto los protagonistas como sus vecinos, coinciden con que el ser es un ángel. En principio, es posible, que la senil criatura fuera tratada con el decoro que un ángel amerita, sin embargo, pocos días transcurren para que el mismo sea encerrado en un gallinero y tratado como una atracción de circo. Los vecinos incluso pagan cinco centavos por ver al ángel.

Más allá de las clásicas sensaciones que sentimos al leer a García Márquez, en esta ocasión no pude sacar de mi mente La metamorfosis de Kafka. Y es que tanto el cuento del ser alado como la novela de Gregrorio Samsa nos señalan la deshumanización del ser humano de rabo a cabo.

Las actitudes de Pelayo y Elisenda son congruentes a las de los señores Samsa luego de la metamorfosis de su hijo. En ambos casos vemos el reflejo de una sociedad que con el día a día pierde el calor o tacto humano, mientras continúa su vida a un ritmo bastante esnob.

Tanto Gregorio Samsa como el ángel son reducidos a condiciones animalescas, en las cuales se les priva de valores y tratamientos humanos. El trato social en los dos escenarios, plasma un retrato de la evolución del hombre que no es tan esperanzador o positivo como nos suelen hacer creer en cada curso de ciencias o historia que acudimos.

De manera curiosa, el final del cuento también guarda nexos con la metamorfosis de Kafka. Tras la muerte de Gregorio Samsa la familia volvió a vivir. Pelayo y Elisenda lograron enriquecerse con la presencia del ser alado en su casa y fue cuando el mismo alzó el vuelo y desapareció que dieron las gracias y recuperaron su felicidad.

No me atrevería a señalas si la historia del ángel es más alentadora que la de Gregorio. Considero que una buena dosis kafkiana recorre el cuento de García Márquez, que acentúa su agridulce sabor al poner como protagonista una criatura celestial. Es muy probable que incluso este cuento sea más desalentador. Como es apreciable en las últimas letras la gente dejó de visitar al ángel por la aparición de un nuevo fenómeno, una mujer araña. Creo que esa imagen que nos dejó el gran Gabo, es el retrato por excelencia de nuestra sociedad contemporánea.

Califico este cuento con un 5/5.

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Ciclos “románticos”

La primera vez que me enamoré quizás tenía dieciocho-
Fueron sus manos,
Como las alas de un ruiseñor,
Usaba botas color café y una inmensa sonrisa,
Hicieron de mi corazón su amuleto.

La primera vez fue en una habitación cerca de la mía-
Mi mundo estaba de estreno en mil colores,
Pero la guerra siempre llega,
Muchos cuerpos compartidos se desmoronaron como Gomorra,
La añoranza causó anorexia, ansiedad, paranoia
Y una tumba para mi inocencia se excavó.

Estaba encendido,
Me convertí en piedra.

La segunda vez ya era adulto-
Me lancé sin pensarlo a sus brazos tiranos.
Su corazón era una tempestad,
Y me gustó la forma en que me miró
Cuando estaba en su cima.

La segunda vez fui más apasionado-
Mi corazón cada vez más apretado en su tormenta,
Vaciló entre el masoquismo y la perversión,
Ahora era rabia, ira y resentimiento lo que enterraba.
Ojalá supiera entonces lo que sé ahora.

Mi corazón se agrietó
Mis huesos se oxidaron.

La tercera vez estaba cansado-
Me envolví alrededor de él esperanzado,
Otra vez la atelofobia se esparció.
Y dejé que la idea de amor secara
Después de un tiempo.

Lo intenté,
Y estoy feliz de que no fuera suficiente.